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Los
ingleses han inventado el estilo de montar más difundido,
que incluye todos los cuidados necesarios para que el animal
se mantenga en buena forma en lo que ellos denominan horse
management («cuidado o manejo del caballo»). Para
ello, no obstante, es preciso disponer de algunos conocimientos
básicos sobre su anatomía.
Características
naturales
Entre ellas cabe citar las psicológicas, que serán
tratadas en otro capítulo y que no siempre reciben
la atención que merecen, las físicas y las anatómicas.
Las
andaduras
Las andaduras naturales del caballo son cuatro: el paso, el
trote, el galope sostenido o medio galope y el galope tendido.
La andadura
más frecuente en la naturaleza es el paso, la más
lenta y relajada. Es una andadura a cuatro tiempos que corresponden
a la colocación sucesiva en el suelo de los cuatro
pies del animal.
El trote es
una andadura más cansada, la que en las sesiones de
entreno sirve para coger aliento; es una andadura a dos tiempos,
en la que los pies tocan el suelo a pares alternos: el anterior
derecho con el posterior izquierdo, y a la inversa.
El medio galope,
un galope que parece más contenido, es una andadura
a tres tiempos, mientras que el galope tendido tiene cuatro
tiempos. En este último caso, el caballo se despliega
completamente y así puede manifestar toda su potencia.
Capacidad
visual
La vista del caballo no es demasiado aguda, más bien
podría calificarse de limitada y, además, tiene
los ojos en los lados de la cabeza, lo que favorece un amplio
campo visual lateral pero deja una^zona ciega delante de la
frente. Esta es una de las razones por las que el caballo
suele sacudir la cabeza cuando hay alguien a su alrededor.
Oído
El oído del caballo es excelente:
el animal es capaz de reconocer las voces e incluso de saber
exactamente el lugar de procedencia de las mismas. Es por
ello que conviene hablar siempre al caballo cuando nos acercamos
a él.
Olfato
El caballo tiene un olfato muy desarrollado, que le resulta
muy útil para buscar el alimento y para llevar a cabo
su vida sexual.
Gusto
El caballo es capaz de apreciar cuatro
sabores básicos: dulce y salado (que le resultan agradables),
y amargo y ácido (que le resultan, en cambio, bastante
desagradables).
Nociones
de anatomía
El conocimiento de la estructura del cuerpo del caballo (anatomía)
y de sus correspondientes funciones (fisiología) permite
comprender las capacidades y las necesidades del animal.
En el esqueleto
del caballo, todos los huesos móviles están
unidos por medio de articulaciones, a excepción de
las escápulas, que se encuentran incluidas en una gran
masa muscular que las une al tronco.
En algunas
articulaciones, la parte terminal de los huesos está
recubierta por cartílagos muy elásticos, con
escasa producción de líquido sinovial; en otras
articulaciones, por el contrario, el cartílago que
las recubre estenos elástico y la producción
de líquido sinovial es mayor.
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Los
músculos
Los músculos involuntarios, como el corazón
y las visceras, actúan sin ninguna orden de mando,
mientras que los músculos voluntarios actúan
bajo órdenes, como los de los hombros y otros.
El corazón
trabaja sin interrupción desde el nacimiento a la muerte,
mientras que las visceras entran en acción cada vez
que se pone en marcha el proceso de alimentación.
Los
músculos voluntarios suelen estar dispuestos en haces
alredor de las articulaciones o sobre ellas. Los músculos
se ligan a los huesos por medio de los tendones. Si el músculo
se contrae el tendón se estira y desplaza el hueso.
A continuación hay que
citar los ligamentos, situados entre hueso y hueso, de naturaleza
elástica y cuya función es evitar un desplazamiento
excesivo de los huesos debido a la acción muscular,
lo que produciría luxaciones.
Los músculos,
tendones y ligamentos del caballo activo se hallan sometidos
a grandes esfuerzos y por ello pueden producirse desgarros.
Su curación es difícil y requiere mucho tiempo;
su prevención es posible si se conocen los límites
del animal y éste es tratado con cuidado.
Circulación
El caballo tiene una circulación arterial y otra venosa.
El flujo arterial transporta la sangre bombeada por el corazón,
mientras que el venoso sigue un recorrido contrario. Si se
corta una arteria es preciso comprimir por encima de la herida
para detener así la hemorragia, que es abundante. En
caso de hemorragia venosa, la sangre sale de una forma más
lenta; para frenarla basta con presionar directamente sobre
la misma herida.
Aparato
respiratorio El caballo respira únicamente por la nariz, lo que
obliga a mantener los orificios nasales (ollares) sanos y
bien dilatados. El que se ocupe de los cuidados del caballo
debe procurar que éstos estén siempre limpios
y despejados.
El hombre
ha aprovechado esta característica del caballo para
sus fines; ha inventadoun sistema de guía del animal
que por medio de una brida con muserola disminuye o impide
el paso de aire por la nariz, lo que obliga al caballo a obedecer
para no ahogarse.
Aparato
digestivo
«La digestión comienza
en la boca, mejor dicho, en los dientes.» Esta frase
aparece en muchos textos de anatomía y los veterinarios
la repiten con frecuencia cuando deben tratar problemas intestinales.
Una mala digestión es causa de muchos problemas que
afectan no sólo al caballo, sino también al
que se ocupa de su salud y forma física. Por ello es
importante comenzar por el análisis de los dientes.
El caballo macho tiene 40 dientes: 12 incisivos, 4 caninos
y 24 molares. La hembra carece de los 4 caninos. Los incisivos
son los
dientes que se ven con más facilidad y que permiten
deducir de una forma aproximada la edad del animal. Tienen
por función cortar la hierba que luego los molares
se encargarán de triturar. Ablandado por la saliva,
el alimento pasa luego al esófago y es forzado a descender
por la acción muscular, al estómago.
El esófago
tiene una longitud equivalente al cuello y envía los
alimentos y el agua hacia la boca del estómago, que
es pequeña y siempre bien cerrada. Esta apertura se
abre tan sólo cuando debe entrar el alimento, lo que
impide que el caballo pueda vomitar.
En el estómago,
cuya capacidad es relativamente pequeña (unos 15 litros),
comienza el verdadero proceso digestivo gracias a la secreción
de los jugos gástricos. Una carga excesiva del estómago
puede provocar cólicos intestinales que, de no curarse
bien, pueden incluso provocar la muerte del animal.
El
alimento sigue luego por los dos intestinos: el delgado, de
una longitud aproximada de 20 m, y el grueso, de unos 6 m
de largo, pero con doble capacidad que el delgado. El conjunto
de los dos intestinos puede contener unos 150 1 de masa pastosa.
Si el páncreas y el hígado cumplen con su misión,
se producirá la absorción de las sustancias
útiles, que pasarán después a la sangre
y al organismo. Los restos acumulados en el colon se expulsan
luego en forma de excrementos.
Un caballo
sano tiene unos excrementos redondeados, no duros pero sí
consistentes, y no suelen despedir mal olor. En caso contrario,
pueden existir dos posibles causas: o bien una alimentación
equivocada o bien, lo que es más probable, una disfunción
del aparato digestivo.
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