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Los caballos tienen cascos para caminar sobre la escarcha y la nieve; pelo, para protegerles del viento y del frío. Comen hierba, beben agua, y corren por la campiña. Ésta es la verdadera naturaleza del caballo. No están acostumbrados a vivir en casas suntuosas.
Un día apareció Poh Loh diciendo: "yo puedo manejar a los caballos".
De esta forma los marcó con hierro, los esquiló, herró sus cascos, les puso cabestros, ató sus cabezas, puso trabas en sus pies y los metió en establos. Tras esto murieron dos o tres de cada diez. Después los mantuvo hambrientos y sedientos, les hizo trotar y galopar, los cepilló y cortó su pelo para arreglarlos. Les hizo sentir la brida borlada delante y la áspera fusta detrás hasta que más de la mitad de ellos murieron.
El alfarero afirma: "Puedo hacer lo que quiero con la arcilla. Si quiero que tenga una forma redonda, utilizo compases; si rectangular, un cuadrado."
El carpintero dice: "Puedo hacer lo que quiero con la madera. Si quiero que sea curvada, uso un arco; si recta, un cordel."
¿Pero en qué nos basamos para pensar que la arcilla y la madera desean el uso de los compases y el cuadrado o el arco y el cordel? No obstante, cada época venidera ha alabado a Poh Loh por su destreza en el manejo de los caballos y a los alfareros y carpinteros por su manejo de la arcilla y la madera...
Los caballos viven en tierras secas, comen hierba y beben agua. Cuando están contentos se frotan el cuello unos contra los otros. Cuando están enfadados, se vuelven y cocean. Así se comportan de forma natural. Pero después de sentir la brida y el bocado, con una placa de metal en la frente, aprenden a mirar malignamente, a girar la cabeza para morder, a resistirse, a sacar el boado de la boca o a morder la brida. De este modo fueron depravados, este fue el error de Poh Loh.
(Chuang Tzu, 300-400 a.C., traducido por Herbert Giles) Existe la opinión compartida, de que todo el mundo visible fue creado para el Hombre; que el Hombre es el Fin de la Creación; como si el fin de toda criatura fuera el de servir al hombre... Pero a pesar de que esto es compartido comúnmente, los hombres sabios ya piensan de otra forma. El Dr. Moore afirma, que las criaturas han sido hechas tanto para disfrutar de sí mismas como para servimos.
(JohnRay, 1690)
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