| LOS CABALLOS Y LAS PERSONAS |
|
CRECIMIENTO
Y ADIESTRAMIENTO
A medida que van creciendo,
los caballos cambian no sólo física, sino sicológicamente,
de manera que si regulamos convenientemente el adiestramiento, podemos
ir a la par de los deseos del caballo, en lugar de luchar contra
ellos.
| Edad |
Procesos naturales |
Adiestramiento apropiado |
| Hasta 1 mes |
sin miedo a lo nuevo
sigue a la madre |
manejo y doma con cabezada
sigue a la madre |
| 6 meses |
seguimiento fuerte
sospechoso de lo nuevo |
doma con cabezada y paseo |
| 1 año |
exploración independiente
continúa el seguimiento
juega |
paseo a ramal en el campo
doma libre.
juegos y acertijos |
| 2 años |
exploración fuerte
empieza a sisminuir la sumisión
a la amenaza |
paseo a ramal en el campo,
lleva leves pesos,
pasea con riendas largas,
dar cuerda
más juegos |
| 3 años |
exploración
independencia ¿se separa del harén? |
sale al campo
es montado en el campo |
| 4 años |
se establece como adulto |
es montado en el campo
empieza el trabajo en el picadero |
| 5 años |
edad adulta
poca exploración |
doma en el picadero |
Existen
sesenta y nueve formas de crear cantares tribales,
¡Y todas son correctas!
(Kipling)
Existen
también numerosas formas de domar un caballo, pero algunas
de ellas son más correctas, o han tenido universalmente más
éxito que otras. Habitualmente, hay un énfasis exagerado
sobre el trabajo en la pista, el cual puede causar problemas. Un
adiestrador necesita mucha habilidad y experiencia para mantener
el interés de un potro en un picadero. Un potro aburrido
pronto encontrará formas de distraerse.
Un sistema más
'natural' probablemente creará menos problemas, y puede conseguir
un caballo que está bien domado, aunque nunca antes haya
visto un picadero.
El potrillo puede
ser manejado, enseñado a caminar al lado de su madre, y a
levantar sus pies; rascarle el cuello y la grupa son sus premios
favoritos. Apartado unos días de la socialización,
se le puede dejar al cuidado de su madre: no olvidará estas
primeras sesiones.
El destete.Cuando
un potro se siente aislado, aislado y con miedo, es una buena ocasión
para ponerle el ramal, ya que seguirá naturalmente cualquier
compañía, incluso la humana. Sus primeras sesiones
saliendo al exterior quizás sean ansiosas o histéricas;
la presencia de un caballo más viejo al que seguir es útil
al principio.
Una vez que se tranquiliza, puede ser guiado por un caballo que
está siendo montado, o bien correr libremente detrás:
su reacción de seguimiento no le permitirá alejarse
de una voz familiar y de un caballo más grande.
El caballo entre el
año y los dieciocho meses todavía guardará
el instinto de seguimiento, pero si está libre, investigará
mucho más por sí mismo. Estas excursiones están
llenas de oportunidades de aprendizaje y satisfacen su interés
creciente por la exploración: así, puede acostumbrarse
al tráfico, a cruzar corrientes de agua, a trepar lomas,
y a las dificultades que normalmente asustan a los potros. Un caballo
grande y joven se fortalece si sale a pasear al exterior; el potro
con un filete y llevado con la cuerda de la cabezada ligeramente
más corta que la del filete, la cual sólo se usa en
caso de emergencia. Un caballo que nunca ha salido al exterior para
pasear, intentará escapar cada vez que se alarme; más
tarde, cuando transfiera sus sentimientos sociales, correrá
hacia su cuidador y confiará en él. Un potro confiado
apoyará un hombro contra nosotros, al mismo tiempo que estira
el cuello a su alrededor para mirar fijamente cualquier cosa extraña,
nos reconoce como líderes, es la reacción natural
de agruparse de una manada de caballos alarmados. Es una buena señal,
una demostración de confianza, pero puede derribamos a menos
que le recordemos nuestro deseo de espacio personal.
De vez en cuando, un potro
'probará' a su cuidador, mordisqueándolo o molestándole
como lo haría con sus compañeros de picadero. La reacción
de un caballo más viejo es rápida y furiosa: así
debería ser la nuestra. A menudo, se impresionará
y 'boqueará' respetuosamente. Los golpes débiles en
la nariz o las reprimendas que llegan demasiado tarde son inútiles:
el cambio rápido de compañero agradable a adulto ultrajado
produce efectos mucho mejores, si la reprimenda llega a tiempo.
De nuevo, ser consecuentes es una norma absoluta. Un caballo nunca
es demasiado joven para aprender modales. 'No lo hace en serio',
se oye con frecuencia cuando un potrillo mimado mordisquea. Esto
es una invitación a un potro malcriado.
"Donde hay confianza
da asco ". El exceso de manejo puede hacer que un potro
pierda el respeto. Juntándolo con otros caballos en el campo
por unos meses, aprenderá buenas maneras de forma natural,
ya que los caballos más viejos no tolerarán sus impertinencias.
El caballo de dos años también puede pasear por el exterior y acostumbrarse
a la riqueza de la vida. Los niños sobreprotegidos se vuelven
nerviosos y tímidos. También se volverán así
los caballos si no explotamos esta etapa de su vida, la más
intrépida y exploradora. Con el potro se pueden superar problemas
más fácilmente que con un caballo más viejo,
y si supera uno a uno con éxito, la confianza en sí
mismo y en su líder crecerá.
El caballo de dos años
aprende lo que es el filete, la silla, el ames, a tirar de un arado,
y enseñado a tirar; no es capaz de realizar un trabajo real
con ninguno de estos instrumentos, pero cada novedad será
bien recibida si le acostumbramos a ello. Los juegos, tales como
llevar bolsas de la compra, caminar sobre hojas de papel, comer
en remolques y pasar sobre palos, son una preparación excelente
de cara a su vida posterior, ya que el caballo está aprendiendo
a aprender. Un potro fuerte puede ser montado unos minutos y es
bueno hacer con él excursiones por lugares que conoce, del
ramal, e incluso montarlo durante algunos minutos, la experiencia
le gustará, especialmente si se le permite trotar. No debemos
montarlo y quedamos parados, hay que estar siempre en movimiento.
Se le puede dañar su espalda.
Una de las características
básicas exigidas a un caballo de silla es el movimiento libre
hacia delante. Usando al máximo sus ganas de explorar para
satisfacer su curiosidad, un caballo se girará ansioso en
la próxima esquina, lleno de interés, impulsión
y entendimiento, siendo capaz de manejarse a sí mismo. En
un espacio cerrado, los potros se sienten con frecuencia inhibidos,
y hay que mandarlos hacia delante.
El caballo de tres
años es, tradicionalmente, el candidato para una doma
completa, porque su espalda y patas soportarán el peso. Desafortunadamente,
es su época más independiente. No importa cómo
de armonioso haya sido el proceso de adiestramiento, hay veces en
que el caballo rehusa hacer aquello que le han exigido, con un aire
de '¿Por qué tengo que hacerlo?'. Entender este momento,
no confundir el miedo con la obstinación, lleva a un manejo
rápido y firme. Habitualmente, insistir es suficiente.
Un potro que ha adquirido
la suficiente experiencia del mundo exterior (y muchos no la tienen),
no tendrá miedo a la novedad, tan común en los caballos
inexpertos, y el proceso de doma se verá libre de los traumas
tradicionales. Muchos caballos cambian de manos cuando tienen tres
años, y la etapa de pasear al ramal por el exterior es aquí
todavía valiosa como una parte de la doma, ya que hay pocas
formas más rápidas de conocer a un caballo nuevo:
cuáles son sus reacciones hacia la novedad, cuáles
son sus intereses, y cómo se siente con las personas. Esperando
ese momento, en el que se vuelve hacia nosotros en busca de seguridad
más que tratando de escapar de nuestra restricción,
observando su confianza, es más probable que escojamos el
momento apropiado para subimos en él por primera vez, que
si hemos dado cuerda hasta el aburrimiento. El dar cuerda es una
técnica engañosa mente simple, que puede hacerse mal
con facilidad.
Un caballo que ha paseado
por el exterior puede ser montado fuera casi inmediatamente, y mientras
más difícil sea el terreno sobre el que camina, más
ágil y equilibrado será. Un potro todavía no
se ha formado prejuicios sobre dónde 'debería' ser
montado, y es mas fácil de convencer que a los caballos más
viejos: es más fácil que lo saquemos de un sendero,
conducido arriba y abajo a través de lomas y ríos,
y disfrutará tanto que seguirá adelante libre e intrépido.
Los espacios abiertos son, al principio, salvajemente excitantes;
en veredas estrechas, un potro se siente demasiado restringido para
dar botes si vas a galope, el sendero le guía hacia adelante
de forma natural. Se deben evitar el terreno duro y las carreteras,
porque a los potros les salen sobrehuesos fácilmente. Es
más seguro, en la medida de lo posible, no herrar a un potro,
y montarlo sólo mientras que sus cascos no se gasten demasiado.
El valor y las técnicas
del trabajo del picadero han sido descritos en gran cantidad de
textos; el valor de la fase de 'campaña' de la equitación
-movimiento libre hacia adelante sobre terreno variado, incluso
escabroso- es a menudo menospreciado, porque demasiados potros han
sido sobre protegidos y están demasiado asustados. Pero los
potros se aburren fácilmente del trabajo en la pista, y el
aburrimiento significa resistencia y falta de impulsión.
Una gran cantidad de trabajo de picadero puede ser realizado en
condiciones naturales, con la mitad de esfuerzo que sería
necesario en un picadero. Se puede trabajar al caballo cerca de
zarzas y arbustos para flexionarlo; si es montado despacio arriba
y abajo por las pendientes, aprende a equilibrarse mejor y a tener
los corvejones debajo de sí de forma natural; los cambios
rápidos de paso o el trote rápido alrededor de árboles
y arbustos produce el mismo efecto sin chincharle. Un potro que
ha aprendido a usar sus corvejones de esta forma, siente más
equilibrio, y consecuentemente, se mueve mejor. El truco es encontrar
otra cosa que le haga esforzarse: de este modo, somos un apoyo,
no una exigencia, y el caballo se está educando naturalmente.
El adiestramiento avanzado. Hay tantos tipos distintos de adiestramiento avanzado, que en principio
parecen tener poco en común. Todos ellos, sin embargo, requieren
un tipo de caballo apropiado, en buena forma, lleno de impulsión,
deseoso, y atento a su trabajo. Muchos tipos de adiestramiento incluyen
la repetición de ejercicios, lo que es inadecuado para la
naturaleza exploradora de los potros. En el adiestramiento avanzado
encontramos, entonces, los mismos principios generales y esenciales:
variación del trabajo para evitar el aburrimiento, regulación
temporal perfecta, y canalización de los deseos naturales
del caballo para conseguir una respuesta antes que forzarle. El
caballo debería disfrutar, cuidar su trabajo, y tomar un
profundo interés en el aprendizaje: cualquier caballo que
no se muestra positivo sobre estas cuestiones, es potencialmente
una mente de dificultad, y el adiestrador sensible reconocerá
las señales de alarma en su actitud, antes que el caballo
actúe erróneamente. Las presiones del tiempo y el
éxito pueden significar que un caballo sólo puede
ser usado en su especialidad, en detrimento de su salud mental.
El jinete activo puede encontrar oportunidades de adiestrar bajo
casi cualquier condición, y mientras mayor sea la variedad
de condiciones, más dócil permanecerá el caballo,
y más confiado se volverá. Por eso, por ejemplo, los
valiosos sementales árabes de
U.S.A. (de la yeguada Al-Marah) son usados como caballos vaqueros
así como en exhibiciones, y podemos ver los beneficios de
su educación en la serena inteligencia que demuestran sumergidos
en el griterío de la pista.
Tantos
usos como caballos Quizás
no se puedan hacer monederos de seda de las orejas de la cerda,
pero podrían convertirse en prácticas carteras de
piel de cerdo. Los méritos de muchos caballos son menospreciados
porque no se les exige aquello que mejor realizarían. Un
caballo tímido (tímido, no nervioso), no se convertirá
en un gran caballo de salto, pero quizás sea un caballo inapreciable
para un jinete descoordinado, ya que tenderá a pararse cuando
se sienta incómodo.
Durante mucho tiempo se
pensó que las razas de sangre caliente, con la piel más
fina y más expresivos, eran más inteligentes que las
razas de sangre fría. Esto no es cierto de ninguna de las
maneras, de hecho, una investigación en la Universidad de
Texas, mostró que los caballos cuarto de milla jóvenes
acertaban más en tests de aprendizaje que los de P.S.L, pero
se trata sólo de un único experimento, por lo que
no podemos generalizar. Un caballo inteligente puede que sepa exactamente
qué hacer, pero no lo hará. Este es un problema común
cuando se repiten trabajos simples. La actitud más calmada
del tipo de sangre fría, con frecuencia le hace ser más
rápido aprendiendo, y también se vuelve más
rápidamente aburrido y perezoso.
A un caballo nativo audaz
se le puede colocar el filete, la silla y montarlo en un mismo día,
dando éste muestras de haber disfrutado con la experiencia;
los métodos lentos y tranquilizadores necesarios con los
caballos de sangre caliente, son inapropiados para este tipo y tienden
a aburrirle. Si lo tratamos duramente, un caballo de sangre fría
tiende a abstraerse en una insensibilidad estoica, mientras que
un caballo de sangre caliente, probablemente entraría en
pánico o se volvería malicioso. A parte de la habilidad
física, las obvias diferencias psicológicas entre
razas dan a entender que son apropiadas para diferentes trabajos
y diferentes propietarios.
La inteligencia es la
cualidad que todos aparentemente buscamos en un caballo, pero no
es así. 'No es deseable un caballo demasiado inteligente
[para saltar],' dice Seamus Hayes, el renombrado saltador irlandés
de los años 50 y 60. 'Después de todo, un caballo
que conoce el juego es tonto si sigue saltando, ya que le tocará
volver a saltar.' Cuando están haciendo cosas que no les
agradan, (lo que ocurre, como hemos visto, a menudo), los caballos
inteligentes son mucho más evasivos, y más indirectos
en su evasión que los estúpidos: muchos de ellos no
tienen dificultades para burlarse de sus jinetes. Un caballo inteligente
es un compañero maravilloso, dispuesto, inventivo y agradable
constantemente, pero no es bueno como autómata competitivo.
Observando caballos juntos
en un campo o jugando, se nos rebela mucho más sobre sus
caracteres naturales. (¿Está alerta, es vago, curioso,
juguetón, intrépido o tímido?), que haciéndoles
trabajar, ya que los efectos del adiestramiento pueden ocultar sus
actitudes naturales. Sólo cuando dejamos de darles instruccioneses
cuando podemos empezar a percibir impresiones que podemos utilizar
para desarrollar los talentos naturales del caballo.
Dificultades
en el adiestramiento "Cuando
ha cumplido su trabajo, ha realizado su faena, a lo largo del país
todos dicen: Ocurrió por sí mismo "
(De la actitud sabia del líder. Lao Tzu)
Las dificultades en la
doma son un error del adiestrador. Los caballos 'picaros' e 'intratables'
aparecen mucho más en las manos de malos adiestradores que
en los buenos, cuyo éxito está a menudo atribuido
a la suerte de trabajar con material con talento. El éxito
del adiestramiento depende no sólo del buen manejo del caballo,
sino también en reconocer tendencias indeseables antes de
que se conviertan en hechos. En la percepción de las señales,
en el conocimiento del carácter del caballo, en la flexibilidad
y riqueza de la técnica, y sobre todo, en aceptar la responsabilidad
de las dificultades. También depende de la buena monta.
La resistencia es el problema mayor. La resistencia a moverse hacia adelante libremente,
resistencia a pararse, al bocado, a usar la mano correcta en el
galope, a ser agarrados, a casi todo lo que queremos hacer, se repite
continuamente. En cada caso, hay normalmente varias razones para
oponer resistencia, lo que hace más difícil encontrar
la solución. Este sería un posible catálogo
de posibilidades:
1. Errores en
valoración del
espacio: si estamos de pie en un sitio incorrecto, de modo que los
efectos de nuestro cuerpo
no son los que pensábamos.
regulación temporal:
exigir demasiado muy pronto; moverse demasiado rápido o demasiado
lento en el momento inadecuado.
atención: el caballo
está pensando en otra cosa.
tensión: un caballo
tenso se resiste en vez de ceder.
energía: un caballo
con demasiada energía juega o bien se vuelve contra su adiestrador.
2. El caballo está
aburrido (frecuente, especialmente
en potros).
asustado: por falta de
costumbre a lo que está ocurriendo; circunstancias no familiares;
castigo previo; manejo
duro; falta de confianza en el adiestrador.
en dificultades físicas:
tieso, enfermo, lomo débil, etc. simplemente terco.
3. La monta necesita perfeccionamiento manos severas o bruscas
(a menudo):
ayudas no consecuentes;
exigencias no consecuentes.
4. Hierros muy duros, causando miedo de moverse adelante.
Analizar las raíces
del problema, más que, simplemente, los síntomas,
lleva al entendimiento, y la solución es
entonces bastante obvia. Enfadarse no ayuda, ya que sólo
aumenta la tensión en ambos, el caballo y el jinete.
El
aburrimiento y la repetición son fuentes poderosas
de resistencia: demasiada rutina aburre a un potro, que decide con
frecuencia hacer algo diferente solamente por cambiar.
El
miedo a lo extraño se supera mediante la habituación.
De nuevo, una rutina demasiado estricta hace a menudo que un caballo
se asuste de experiencias fuera de esa rutina.
El
pánico tiene lugar con frecuencia al principio.
Cuando un caballo salvaje 'se alarma' por un peligro, sus compañeros
no se precipitan hacia él produciendo ruidos tranquilizadores;
miran qué está pasando. Un caballo espera que ocurra
esto, y dirige nuestra atención al origen de su miedo. Si
nos comportamos como haría un
caballo y nos giramos para mirar, podemos mostrar con nuestra actitud
calmada y relajada que no existe tal peligro. Concentrarse en controlar
al caballo es menos efectivo, ya que sus avisos son ignorados, el
caballo los repite normalmente en términos que aumentan su
histerismo. El tratamiento calmado del pánico incrementa
en gran parte la confianza del caballo en nuestro liderazgo: en
situaciones levemente alarmantes, pero no peligrosas, nuestro buen
manejo es una buena forma de dar confianza como líderes.
Compitiendo por el equipo irlandés de saltos en Suráfrica,
a Seamus Hayes le dieron un caballo apto pero desconocido, y una
multitud de espectadores se quedaron atónitos, porque nunca
le habían visto saltar en ensayos. Lo montó y subió
por escaleras, entre las banderas y público, e incluso dentro
del bar. 'Yo sabía que el caballo podía saltar', dijo,
'o no me lo habrían dado. Pero quería estar seguro
de que confiaba en mí lo suficiente para hacer todo aquello
que le pidiese.' Ganó el evento.
En una situación de
pánico, a menudo, lo mejor es no hacer nada: permanecer relajado,
inmóvil e impasible. Crear un pequeño núcleo
de calma en mitad del pánico puede con frecuencia salvar
una situación peligrosa.
La
dificultad física. Si
el caballo está sano, en buenas condiciones físicas
y bien montado, la dificultad física proviene de la rigidez,
falta de equilibrio, tensión, o mala conformación:
si el caballo puede realizar la acción requerida suelto,
debería también ser capaz de hacerla cuando es montado.
Montándolo arriba y abajo por pendientes y terreno escabroso,
adquieren ambos, tanto el caballo como el jinete, un gran equilibrio
y flexibilidad. Es más fácil sicológicamente
para el potro que el trabajo de picadero.
La
obstinación puede ser un asunto delicado, ya
que un potro desobedecerá ocasionalmente sin ninguna otra
razón que la de hacer otra cosa distinta. Cuando se utiliza
la fuerza, se puede crear una tensión que el caballo recuerde
cada vez que vuelva a ese lugar, o bien realice ese movimiento.
Pero, habitualmente, no hay necesidad de castigo: simplemente, hemos
de repetir las ayudas insistentemente sin dejarlas ni tan solo un
segundo. De esta forma, el caballo cede rápidamente y no
lo intenta de nuevo. Normalmente, los caballos obstinados han sido
montados por personas que no insistían.
La
anticipación. Un caballo inteligente, sensible
y deseoso se anticipa algunas veces a las ayudas del jinete, y reacciona
antes de que éstas lleguen. Existen dos razones principales
para esto. En primer lugar, quizás las mismas ayudas han
sido repetidas en el mismo lugar, o la misma secuencia, de manera
que el caballo piensa que sabe lo que debe hacer después.
Esto se puede evitar con una pequeña reflexión. En
segundo lugar, puede que el caballo se esté comportando igual
que 'El Inteligente Hans' y responda a las preparaciones involuntarias
del jinete cuando piensa en una señal, a cualquier ligero
cambio en el equilibrio o la tensión. (Muchos caballos, por
ejemplo, aceleran cuando les acortan las riendas, porque saben que
seguidamente vendrá la señal 'adelante'). Este tipo
de anticipación se agradece en los caballos de recreo, porque
da la sensación maravillosa de pensar en algo para que se
realice, casi por telepatía. Pero en un caballo de doma,
no se agradece la anticipación, y aquí la única
solución es que el jinete mejore su forma de montar, y así
no transmitir estas ayudas preparatorias.
La
resistencia. Una vez que se fija la resistencia, por
la razón que sea, se intensifica a causa de la tensión
cada vez que se ejecuta la acción. Más que repetir
el mismo error -recurriendo en la resistencia y teniendo que forzarlo-
podemos: (a) abandonar la idea por
un largo rato, concentrándonos en las raíces del problema,
aunque en diferentes circunstancias, o (b) encontrar condiciones diferentes, en las que el caballo deba ejecutar
el movimiento requerido, pero sin ser nosotros los que le hagamos
hacerlo. También puede ser útil condicionarlo a la
ayuda de una voz. Cuando un caballo se resiste peligrosamente (a) es la mejor línea de conducta. El castigo es generalmente
inútil.
Por ejemplo, dos problemas
comunes en los potros son la resistencia para galopar a la mano
derecha, y la resistencia para recular. Con la primera, usamos (a): cuando aparece el problema, abandonamos el asunto y nos concentramos
en la raíz misma: el caballo está rígido de
ese costado. (Lo son la mayoría de caballos muy
manejados, ya que casi siempre son sujetados y llevados por nuestra
derecha). Ejercicios de flexibilidad como dar cuerda, o espaldas
adentro al paso, solucionan este problema y cuando, después
de un par de semanas, se aborda otra vez el asunto, no habrá
dificultades si el caballo está verdaderamente flexible.
Con la resistencia a recular,
usaríamos (b): un ayudante empuja
al caballo con la cabeza baja hacia atrás. Cuando se le da
la ayuda, usando la palabra 'atrás' al mismo tiempo.
La
resistencia a los hierros. Es causada por un filete
o bocado demasiado severo y unas manos duras. Un potro debe sentirse
libre, o de lo contrario no se moverá hacia delante. Un filete
fino de metal puede herir una boca joven y delicada, y hace que
el caballo ponga tenso su cuello y mandíbula. Montarlo con
unas riendas flojas, y usar un fílete de goma o vendado con
toalla (¡bien cosido!), o atado a la muserola, hacen que el
caballo sea más controlable, no menos. Una persona que se
siente insegura montando un potro con las riendas flojas, no debería
montarlo.
DIFICULTADES
CON UN CABALLO ADIESTRADO El
miedo, la tensión y la resistencia son también las
raíces de estas dificultades, pero en los caballos más
viejos, los malos hábitos están a menudo tan profundamente
inculcados, que las formas de erradicarlos pueden ser distintas.
Cuando adquieres un caballo
y descubres que tiene hábitos molestos o peligrosos, la primera
cosa que hay que hacer es recordar la Gestalt. La Gestait del caballo,
su mundo, varía cuando cambia de manos, y con frecuencia
también desaparecen las causas y cambia sus hábitos.
El tiempo está de nuestro lado: mientras más
nos relajemos recordando esto, menos tensos estaremos nosotros y
el caballo. Pero incluso cuando la causa de un hábito ha
desaparecido, a un caballo adulto le costará como mínimo
varios meses abandonar los hábitos de un período de
su vida. Mientras tanto, alentar y premiar el comportamiento dócil,
y evitar las circunstancias que dan lugar a los malos comportamientos,
refuerza las actitudes positivas del caballo.
 |
Este potro montado pocas veces y siempre
en el campo, no tiene ninguna dificultad la primera vez ante esta
prueba. Tiene completa confianza y buena impulsión. Las riendas
estan atadas a la cabezada de cuadra y lleva también un filete
de goma para acostumbrarse a el.
Un
segundo punto importante, es que los caballos con malos hábitos,
están generalmente infelices, maltratados, frustrados o asustados.
Muchos sólo han sido castigados, nunca premiados, y naturalmente,
no les gustan las personas. Cuando más se alivie esta herida
subyacente, más probable será que desaparezca el hábito,
ya que el hábito mismo es, meramente, la punta del iceberg,
debajo hay una herida sin cerrar. Mimar y dar golosinas puede ser
nuestra manera de mostrar simpatía, pero no la de un caballo,
lo que un caballo necesita es actividad, espacio y compañeros,
y mientras más próximo esté de su estado natural,
menos triste estará. Aunque en casos muy concretos será
un proceso gradual.
Cambio
de hábitos
Guthrie,
el teórico de la contigüidad, estaba particularmente
interesado en la doma de malos hábitos. Parte de su teoría
del aprendizaje estaba basada en el hecho de que, mientras más
a menudo haga algo un animal en determinadas circunstancias, más
probable será que lo haga la próxima vez. La repetición,
para él, era mucho más básica que la recompensa
o el castigo. Por eso, impedir la repetición es una parte
importante para suprimir los hábitos. Dio tres métodos
para hacer esto:
1. Usando estímulos
que no superen el umbral de miedo y rehabituación. En primer
lugar, se debe evitar totalmente alargar las circunstancias que
le daban miedo, de manera que no se repita el hábito. Entonces,
se reintroduce una parte de la circunstancia con la que se trabaja
hasta que se completa la habituación: la idea es dividir
la situación en pequeñas partes, que por sí
solas no son suficientes para hacer que el animal responda inadecuadamente,
y hacer que el animal se sienta cómodo con cada una de ellas
hasta que las circunstancias originales puedan ser recreadas. Este
método trabaja particularmente bien con los miedos y las
fobias: de hecho, las personas con fobias se tratan hoy en día
con éxito aplicando esta terapia del comportamiento.
2. Respuesta incompatible. Aquí, se distrae la atención
del animal con algo más importante, de forma que asumen el
control otras respuestas, y se repiten después para formar
sus propios hábitos. Incentivar a un caballo voraz, para
que soporte algo que le disgusta o provoca miedo, es sustituir la
huida por la comida, que es más importante para él.
El castigo funciona de esta forma: si es regulado correctamente,
impide que la acción sea completada y quita el hábito.
3. La fatiga. Esto suena contradictorio, pero también
hace efecto, especialmente en los hábitos en los que el animal
esperaba conseguir algún resultado con su comportamiento.
La respuesta se produce una y otra vez, hasta que, simplemente,
se cansa de repetirlo. Por eso, si tocamos de forma segura los cuartos
traseros o la cola de un caballo que cocea de irritación,
puede cocear en vano durante horas si es necesario; un caballo que
habitualmente amenaza a las personas, puede parar si ignoramos sus
amenazas. El caso es que el animal aprenda que la acción
es en vano y agotadora. Sin embargo, debemos tener cuidado al usar
este método, porque puede molestarle, lo que enfurecería
al caballo mucho más.
La
elección del método a utilizar depende de:
(a) la edad del caballo (un potro probablemente se portará
mal debido al miedo
y a la falta de confianza más que a la premeditación);
(b) la duración del hábito;
(c) el temperamento del caballo (un caballo fogoso es provocado más
fácil que uno más tranquilo);
(d) el temperamento del jinete (no debería ser elegido un método
que no estuviese en consonancia con la personalidad del jinete).
Byron
Hendrix, un adiestrador de caballos de carreras del Noreste de América,
trabaja con caballos problemáticos que están tan traumatizados
por las carreras que no pueden competir. En primer lugar, son alejados
de cualquier señal de la carrera hasta que están calmados;
entonces, salen al exterior a caminar, y cuando están relajados,
les hace ver la pista de entrenamiento. Gradualmente, Hendrix reintroduce
los elementos de la temida carrera: son guiados a lo largo de la
pista, expuestos a cintas grabadas de la carrera, son montados lentamente
por la pista, etc. La habituación de cada etapa se completa
antes de que comience la siguiente. Ha conseguido grandes éxitos
(y, como Seamus Hayes, afirma que mientras más inteligente
sea el caballo, mayor será el problema).
Se
pueden solucionar muchos problemas de esta forma tan simple. Vale
la pena planear un programa completo de etapas graduales, que necesitara
paciencia y constancia. La habituación a cada elemento debe
ser completada antes de abordar la siguiente; la tensión
es la señal de que la habituación no ha sido completada.
Las recompensas y premios por los éxitos deberían
ser abundantes, creando buenos sentimientos en lugar de malos. Por
eso un caballo con miedo al tráfico debe ser alimentado desde
un coche parado; guiado alrededor del coche con el motor encendido;
hacer pasar un coche despacio, todo ello en un lugar habitual para
él, que se sienta seguro, después por una carretera
tranquila, etc. Pero en ningún momento del adiestramiento
debería ser expuesto al horror de una carretera principal
hasta que no estuviese completamente preparado para ello. Se necesita
tiempo, planificación, y, con frecuencia, también
ayuda de los demás.
La
evasión. Los caballos que han sido montados
por jinetes medrosos son a menudo evasivos, pero un jinete seguro
puede superar esta evasión en la mayoría de los casos.
Un asunto diferente es el verdadero caballo evasivo, que vuelve
rápidamente corriendo desbocado hacia casa,. Es un hábito
triste: ¿Qué caballo no disfrutaría saliendo
al exterior? Sólo aquél que guarda un recuerdo desagradable,
seguramente. Incrementar este sentimiento castigando al caballo,
le hace habitualmente ser más rápido y más
determinado.
Aquí se puede aplicar
una combinación de los primeros y segundos métodos
de Guthrie: se puede enseñar al caballo que salir al exterior
no es algo aterrador, sino divertido. Se debe evitar al principio
todo lo que aborrezca, y se debe premiar cualquier éxito.
No es difícil encontrar formas de hacer que el caballo quiera
ir hacia delante: se pueden utilizar otros caballos, o incluso cubos
de comida puestos en su camino, para crear nuevos hábitos
y eliminar gradualmente los antiguos. Esto no malcría al
caballo, sino que le reenseña, de modo que cuando se hagan
paseos o trabajos más largos y solitarios, los hará
de más buena gana. La confianza en el jinete, y el placer
en lugar de la aversión, son las claves para un éxito
duradero. Forzar al caballo puede producir éxitos temporales,
pero si el problema está profundamente arraigado, reaparecerá,
a veces en una forma más peligrosa. Sin embargo, puede ser
que sólo se requiera un cambio de manos, de lugar y de trabajo.
Un
caballo reacio a concursar puede ser tratado mediante habituación
gradual. Llevar un caballo a un concurso sólo para guiarle
dentro y fuera de la pista puede parecer una pérdida de tiempo,
pero si le resulta agradable, para el caballo puede ser su primer
peldaño en la escalera del éxito.
Botarse. Se debe. usualmente a la fogosidad y al exceso de energía.
Es un movimiento natural de juego. Los potros también se
botan cuando se desequilibran, o cuando el jinete se desequilibra.
También se botan por resentimiento, como cuando están
incómodos o les azotan. Muy pocos botan con la seria intención
de tirar al jinete, y cuando lo hacen, normalmente lo consiguen.
No es difícil sentir
cuando va a botar, y normalmente se produce en una explosión
repentina de energía. Canalizar esa energía impulsando
al caballo hacia adelante con la cabeza levantada, previene los
golpes en nuestro trasero (respuesta incompatible); intentar detener
el caballo completamente, provoca con frecuencia
un salto mayor. Pero el mejor tratamiento para un reincidente es
hacer desaparecer su deseo antes de que el caballo sea montado,
alentándole a jugar en una pista. Si el caballo no se bota,
se pueden atar sacas a su silla, de forma que, cuando esté
cansado de intentar quitárselas, estará preparado
para ser montado.
Los pocos caballos que
realmente saltan salvajemente, con intención, sienten una
aversión completa a ser montados y deben ser considerados
como no domados. Se puede repetir todo el proceso de doma, con un
énfasis en la confianza y la ausencia de tensión;
un cambio completo de Gestait y métodos también ayuda.
Debería tenerse en cuenta cualquier pequeño éxito.
Los caballos también
se botan si la silla les daña o el jinete monta mal
El encabritamiento es bastante
común en los sementales, tanto montados como no montados,
ya que es una parte natural en sus combates o en el apareamiento.
A menudo, se encabritan
porque quieren moverse hacia delante y no les dejan, de forma que
se encabritan y brincan al mismo tiempo. Cuando las yeguas y los
caballos castrados se encabritan por razones maliciosas es porque
no quieren caminar hacia adelante. Montar un caballo con mucha impulsión
reduce el riesgo de que se encabrite, ya que en el encabritamiento,
el caballo tira hacia atrás. El bocado es con frecuencia
la causa: un bocado duro hace que un caballo tenga miedo de caminar
hacia delante, así que el hierro debería ser lo más
blando posible. A menudo, ayuda el atar el hierro a la muserola,
de forma que tire de la nariz más que de la boca. Unas manos
opresivas también causan encabritamientos.
Cuando un caballo se encabrita,
es esencial una acción rápida. Colocando las manos
tan bajas como sea posible, impide que se encabrite, como cualquier
acción que oblige al caballo a moverse rápidamente
hacia adelante. Si el jinete da un tirón hacia atrás
puede provocar la caída del caballo sobre él, y es
error suyo no del caballo. Los libros antiguos aconsejan romper
una botella de agua sobre la cabeza, pero no dan explicación
sobre cómo debe aplicarse, realmente curioso. Basado en el
mismo principio es morderlo fuertemente en el cuello -hacer que
el caballo piense que tiene problemas como resultado directo de
su acción, mientras está encabrita- do. Tiene un gran
factor de sorpresa. A menudo, el caballo intenta enseguida probar
otra vez si obtiene los mismos resultados.
El problema subyacente
que hay detrás del encabritamiento es la falta de ganas de
ir hacia adelante, lo que debemos abordar si queremos solucionar
verdadera mente el problema.
Plantarse, o rechazar moverse hacia delante, deriva fácilmente en el
encabritamiento, si se desconocen o no se eliminan las causas. El
miedo y hierros muy severos son las más comunes.
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El encabritamiento es parte
de la exhibición del semental (este está amenazando
a un semental enemigo), y por eso es un modelo de comportamiento
normal, que podemos observar muy a menudo mientras juegan. Sin embargo,
para muchos es una defensa exitosa y útil en otras situaciones.
Morder es, mayormente, el truco de un semental, y es debido normalmente
a una absoluta frustración por estar encerrados. En potros
o caballos malcriados puede ser simplemente una falta de buenos
modales. En otros caballos es un ataque delibera- do. Un puñetazo
rápido en la nariz cuando el caballo ataca es, precisamente,
el uso del castigo que aprobarían los psicólogos,
porque impide que la acción se realice y lleva a otra: la
retractación. Permitir que el caballo se pinche con un palo
afilado también resulta efectivo, pero no se debe atacar
al caballo con él, o se desarrollaría una pelea a
gran escala; el principio es: si fuésemos un erizo o un cactus,
el caballo aprendería pronto a no morder.
A los caballos que muerden
cuando la cincha está apretada, se les puede poner una cincha
acolchada; a menudo tienen la piel fina, como aquellos que muerden
los pies del jinete debido a la irritación que les causa
el ligero cosquilleo del dobladillo de un pantalón.
Cuando un caballo ataca
a las personas, la pregunta que debemos hacemos es: ¿por
qué? Si impedimos que un caballo malicioso muerda, encontrará
otra forma de atacamos, a menos que eliminemos los motivos.
Cocear es una forma de ataque defensivo, lo que significa que el caballo
se está defendiendo contra nuestro posible ataque. Su actitud
hacia las personas necesita cambiar. Muchos coceadores maliciosos
han sido tan severamente golpeados por esto, que piensan que deberían
inutilizar a una persona antes de que les haga daño. Un coceador
no debería tener la posibilidad de cocear mientras tiene
lugar el reajuste de su actitud; si por casualidad, nos arrincona
y piensa coceamos, la mejor defensa es saltar hacia sus cuartos
traseros, ya que una coz de cerca es menos dañina que una
dada con toda la extensión de la pata. Además, puede
que nuestro sorprendente movimiento detenga su coz, pero hace falta
rapidez de reflejos.
Las
tres razones principales para cocear son:
• el caballo está
asustado de las personas que están dentro de su zona ciega.
Requiere más manejo y habituación.
• el caballo ha
sido castigado demasiado severamente y se siente atacado: requiere
un cambio general de actitud. No debe haber más castigos.
• el caballo se
irrita cuando tocan su cola o sus cuartos traseros: el método
de la fatiga tiene buenos efectos, haciéndole cocear en vano
hasta que se agota.
Igual
que con otros malos hábitos, la causa debe ser analizada
antes de intentar solucionar el problema.
Huir es una de las tendencias naturales más fuertes del caballo,
y una vez que el programa está activado, es difícil
de sustituir por otro. Los caballos huyen por diferentes razones:
1. Por diversión. Este
es un problema de energía: el caballo necesita más
trabajo, o una sesión de juego fuerte, antes de salir. Muchos
caballos simplemente quieren galopar cuando salen al exterior la
primera vez, y se tranquilizarán rápidamente si lo
consiguen; otros se vuelven más excitables.
2. Por el hábito. Debido
al adiestramiento previo, como en los caballos de carteras retirados.
Aquí, está indicado volver a adiestrarlo de nuevo
con un trabajo lento en espacios cerrados, de forma que no huya.
3. Se desboca. Los caballos son acusados
con frecuencia de desbocarse cuando
sólo salen galopando. El desbocamiento tiene lugar cuando
el miedo apenas controlado del caballo aparece repentinamente, y
provoca una estampida. Cuando está así, cualquier
cosa que ocurra, hará que el caballo vaya más rápido.
Este es un problema de tensión debido a una doma incompleta,
a una habituación incompleta. Era mucho más común
en los tiempos en que los caballos de tiro se domaban rudamente,
ya que un caballo que empieza a correr es perseguido por un carro
horriblemente ruidoso.
4. Mala monta. Muchas personas salen al galope a lomos de caballos fogosos simplemente
porque no usan los métodos correctos para detenerlos. Un
caballo determinado no puede ser parado por un jinete tenso cuyo
peso está inclinado hacia adelante; tampoco puede ser detenido
por un tirón continuo. Empujar el caballo de un lado para
otro mediante tirones rompe el ritmo del galope y le hace disminuir
la velocidad.
Montar o conducir un caballo
que huye es una experiencia aterradora, porque una vez que el caballo
está huyendo, apenas puede ver sus pies y está expuesto
a chocarse contra las vallas. Pero mientras más miedo y tensión
tiene el jinete, peor será el efecto sobre el caballo. Un
caballo relajado necesita uno o dos segundos para reunirse, lo que
es suficiente para pararle; pero un caballo tenso, con su cuello
y mandíbula oponiendo resistencia al bocado y sus cuartos
traseros bajo sí, puede dispararse en cualquier momento.
Por eso, montar el caballo reunido, con riendas cortas, es lo peor
que se puede hacer.
Si el caballo no puede
ser detenido por otros medios, hacerle girar en círculos
decrecientes, le hace ir más despacio. Otro método
disuasivo es usar la fatiga: cuando el lugar es apropiado y el caballo
está en forma, dejarlo seguir hasta que ya ha galopado lo
que quería y forzarle un rato más. Se lo pensará
dos veces antes de
intentarlo de nuevo. Esto no es apropiado hacerlo con potros.
Paranoia. A menudo, las personas se sienten atacadas o amenazadas por sus
caballos cuando no hay ninguna causa para esto, y esto crea problemas
entre ellos: si el jinete no tiene confianza en el caballo, ¿cómo
puede el caballo tener confianza en el jinete? Cuando uno es desconfiado
y temeroso, ¿no lo debería ser el otro también?
Por indiferencia o despreocupación, los caballos nos hieren
o asustan a menudo sin mala intención. Incapaces de ver con
las cabezas atadas, nos pisan por error; se revuelcan en la arena
o en corrientes frescas para aliviar el picor, no para romper nuestras
piernas; los potros, conscientes de su tamaño pero sin tener
en cuenta el nuestro, nos rascan contra postes o ramas bajas; y
brincan de placer en una mañana chispeante. Actúan
inocente y descuidadamente, al menos al principio. Pero un caballo
tratado con desconfianza está intranquilo en presencia humana,
porque está rodeado por una atmósfera de tensión
y miedo, y un caballo así aprenderá pronto a usar
estos movimientos deliberadamente para librarse de nosotros y de
nuestro trato desagradable. Por eso, una de las maneras más
rápidas de enfurecer y maleducar a un caballo es recelar
de su bondad; e, igualmente, una de las formas más rápidas
de mejorar el sentimiento entre nosotros y el caballo es pensar
que es un ejemplar agradable (aunque descuidado, quizás).
Las personas que trabajan
con caballos 'problemáticos', frecuentemente no saben qué
hacer, porque en sus manos seguras y confiadas, los caballos no
tienen problemas.
No existen caballos problemáticos;
sólo propietarios problemáticos.
(Hartiey
Edwards)
La
monta. Muchos de los que hemos montado caballos durante
años, somos jinetes completamente experimentados, pero quizás
no seamos tan buenos técnicamente. Es un hecho difícil
de aceptar: tendemos a culpar primero al caballo. La forma más
rápida de saber quien está causando el problema, es
poner el caballo en manos de otra persona, cuya forma de montar
admiramos, y observar los resultados.
Malas
manos. Una manos opresivas y un 'contacto' insensible
son comunes y causan una variedad de problemas: miedo de caminar
hacia delante, se plantan, se encabritan, levantan la cabeza y se
ponen nerviosos. Un caballo no caminará libremente a menos
que esté seguro de que no va a herirse la boca. Reduciendo
la dureza del hierro, y usando unas riendas más ligeras,
disminuye el miedo y la resistencia del caballo y, por eso, se incrementa
el control. Un número sorprendente de caballos, particularmente
los tímidos y sensibles, pueden ser montados con muserola,
sin bocado.
Transporte. Algunos caballos sienten un profundo odio a viajar. Es peligrosísimo
tener un caballo dentro de un remolque al que le da miedo estar
en él. Aunque haya formas de obligarle a entrar. Sería
mejor preguntamos si hay algo que podamos hacer para ayudarlo.
Tellington, un adiestrador
califomiano, hizo mediciones cuidadosas de la fisiología
de los caballos que viajaban, y se encontró con que en un
remolque normal, donde el caballo va mirando hacia adelante, su
pulso sanguíneo se incrementaba mucho, junto con otros signos
de miedo extremo, como el sudor y la defecación nerviosa.
Además, también tienen estrés físico,
ya que cada vez que el vehículo frena,
tienden a inclinarse hacia delante. Pero cuando viajan en un remolque
mirando hacia atrás (lo que harán siempre que se lo
permitan), no hay signos de estrés mental, y cuando el vehículo
frena, pueden amortiguar el golpe contra sus cuartos traseros. Otros
investigadores también coinciden en estos resultados: Holmes,
un neozelandés, diseñó, basándose en
sus resultados, un remolque virtualmente libre de inconvenientes.
Ya es tiempo de que diseñemos remolques para caballos no
para nuestra utilidad.
Un potro no debería
viajar solo la primera vez. Un caballo, o su cuidador, deberían
estar con él, aunque una persona debe estar segura si entra
en pánico.
Los
estereotipos y los vicios de establo. Entre los animales encerrados que no pueden desplegar su
repertorio normal de comportamiento, los estereotipos (acciones
repetidas obsesivamente) son comunes. Tanto el tigre del zoo paseándose
de un lado a otro, como el oso empinándose en el mismo sitio,
son animales medio dementes debido a su encierro. Los estereotipos
en los caballos de establo reciben muy pocas veces este reconocimiento
compasivo. Se consideran hábitos estúpidos: sacudir
la cabeza, dar patadas a la puerta, embestir ritualmente con la
cabeza, restregar la lengua y otros estereotipos; los más
graves, como morder el establo, tragar aire, balancearse y caminar
por el box, son denominados 'vicios', como si el caballo fuese malo
por hacerlos.
Los
estereotipos tienen una incidencia muy alta en caballos
estabulados sobrealimentados con piensos compuestos. Los llamados
'vicios' debilitan a los caballos pues no comen ni descansan correctamente,
y desarrollan una musculatura anormal. Una vez que son adquiridos,
son imposibles de parar, excepto ocasionalmente mediante medios
mecánicos. Esto no elimina la causa. Sin embargo, un estereotipo
menos adquirido, es eliminado a veces dejando el caballo en el campo,
con compañeros, o de otra manera, enriqueciendo y normalizando
su entorno.
Los
estereotipos no se desarrollan en caballos similares en libertad.
¿Por qué? En condiciones naturales, los caballos pasan
más de la mitad de su tiempo, y habitualmente mucho más,
comiendo; sus pequeños estómagos nunca están
vacíos. Durante la mayor parte de este tiempo caminan, pero
pasan otras dos horas y media más caminando sin sentido.
Nunca se alejan de la vista de los caballos que conocen bien, y
con los que se relacionan frecuentemente. Este uso del tiempo es
totalmente imposible para un caballo encerrado y aislado.
Cuando se redactaba la
legislación para la bienestar de los animales de granja,
un congreso de científicos llegó a la conclusión
de que 'un animal está estresado ante exigencias anormales
o extremas en su comportamiento o fisiología, para hacer
frente a los adversos aspectos de su entorno o manejo'. Según
este criterio, el caballo medio estabulado sufre un estrés
inaceptable. Sus intentos de compensar la balanza del uso de su
tiempo son significantivos: mordisquea su pesebre, traga aire que
dilata su esófago, y camina sobre el mismo sitio. Incapaz
de hocicar sus yeguas o jugar con sus potros, el semental muerde.
Otros caballos muestran una irritación (sacuden la cabeza,
mueven espasmódicamente la piel, agitan la cola, patean)
o agresión ritual (embestidas con la cabeza, muecas).
Caballos con diferentes caracteres
difieren en sus reacciones bioquímicas a situaciones distintas:
el estrés, por ejemplo. Bajo estrés (del tipo que
sea: golpe, frío, ejercicio violento o del comportamiento),
el cerebro produce un 'cocktail' de compensadores químicos;
entre otros, una hormona que estimula la corteza suprarrenal para
producir corticoesteroides y, asociados a esto, narcóticos
endógenos o endorfinas. Estas producen un atontamiento característico
de los caballos realizando estereotipos. Estos animales tienen predisposición
hereditaria. No obstante, los caballos que no lo compensan de esta
forma también sufren estrés, y es probable que modifiquen
su comportamiento global de diferentes formas: se deprimen o se
vuelven excitables.
Comúnmente, se
considera que los vicios de establo surgen debido al aburrimiento,
pero esto es sólo verdad en el sentido de que la monotonía
es estresante para un animal normalmente activo. Estudios recientes
muestran que animales que realizan estereotipos, son más
proclives a hacerlos cuando aumenta el estrés, por ejemplo
ante la llegada de la comida, cuando están particularmente
frustrados, o excitados y con seguridad, estos no son momentos aburridos.
Los estereotipos se originan
a menudo cuando el caballo sufre estrés, y rápidamente
se convierte en algo habitual. El método de destete tradicional,
cuando se separa al potro de su madre y se le encierra, con frecuencia
aislado, provoca que muerda la madera cuando el caballo sea encerrado
posteriormente.
Evitar el estrés
es una cuestión de manejo cuidadoso. Algunos de sus factores
incluyen el destete, la alimentación, la actividad y el aislamiento.
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El morder la madera es un estereotipo,
que una vez que está bien establecido, es imposible parar.Esta
yegua P.S.I.xCob gales también lo hace en el campo con
cualquier cosa adecuada. Ambas rzas están predispuestas
a tener estas reacciones al estrés de ser estabulados.
A menudo se puede prevenir su desarrollo sacando el caballo con
compañia en el prado. En este caso es demasiado tarde.
Los músculos en el cuello de esta yegua estan malformados
por su hábito, no come bien y está predispuesta
a tener un cólico. Los caballos deben vivir libres y en
compañia.
(a) El destete. McCall comparó métodos
de destete con potros de cuatro meses. Algunos eran separados
de sus madres y emparejados; otros eran simplemente separados
de sus madres por una malla. Este último grupo estaba mucho
menos angustiado que el primero, especialmente cuando sabían
dónde estaba la comida. Durmiendo al lado de sus madres,
donde ejercitar sus ansiosas mandíbulas, sufrían
mucho menos, física y mentalmente, incluso cuando eran
separados finalmente de sus madres. No es difícil adoptar
este método. Pero se debería cuestionar la tradición
del destete, especialmente si es precipitado. Debería considerarse
una separación gradual. Las yeguas, de forma natural, destetan
a sus potros entre los nueve meses y el año.
(b) La alimentación. Las dietas bajas en fibra son totalmente antinaturales para la
digestión del caballo, así como para su comportamiento.
Los caballos estabulados deberían tener forraje a discreción.
Estudios han mostrado que comen mejor cuando ven a otros comer
(facilitación social). Si un caballo come demasiado forraje,
deberían hacerse esfuerzos para incrementar la cantidad
de trabajo que hace con la boca, más que restringir la
comida. Usando una red de malla pequeña, colgándo
la donde se balancee, usando forraje (encañado), de buena
calidad pero con un valor nutricional bajo, y poniéndole
grandes piedras redondas en el comedero del pienso, incrementarán
el trabajo que debe hacer el animal. Los haces de enebro colgados
en el establo hacen felices por horas a la mayoría de los
caballos, y muchos disfrutan deshaciendo cadenas o cuerdas enredadas...
y puertas.
(c) La actividad. Obviamente,
el caballo debería estar suelto, con un amigo.Cuando esto
es verdaderamente imposible (p. ej. en el interior de las ciudades),
es mejor el tiempo que pasan sueltos en un picadero cubierto,
o incluso haciendo ejercicio en un andador, que tenerlo encerrado,
hasta el punto de que necesite balancearse. Es asombroso ver cómo
se colocan los barrotes anti-balanceos como algo lógico,
en vez de prestar atención a las causas del balanceo.
(d) Aislamiento. El encierro solitario es
el peor de los castigos para un animal social. La mayor parte
de las parejas de amigos pueden ser encerrados juntos en un box
doble, separado si es necesario por un único barrote. La
parte superior de la pared puede ser totalmente eliminada, o sustituida
por barrotes. Esto proporciona un gran alivio al estrés
del aislamiento y ayuda a normalizar la alimentación, el
descanso y el comportamiento social del caballo. Debería
ser considerada la posibilidad de albergar un grupo suelto en
una nave, como usualmente se hace en el Este de Europa. Un caballo
intimidatorio puede ser encerrado en un rincón, de modo
que su preciado espacio personal sea sacrosanto.
Sorprendentemente, hay
evidencias de que los caballos atados en fila en establos tienen
'horarios' más normales, y por eso sufren menos estrés,
que aquellos sueltos en boxes. Cuando se tiene que aislar un caballo,
debería tenerse en cuenta su necesidad creciente de contacto.
Si no puede tener un congénere, le ayudará a aliviar
esta necesidad otra compañía animal o asearle con
las manos, masajearle y acariciarle.
La reducción
del estrés mejora la resistencia de un animal contra las
enfermedades y las infecciones. La hormona del cerebro que estimula
la corteza suprarrenal baja el sistema inmunológico. Está
comprobado que el estrés aumenta el tiempo de curación,
baja la resistencia a las infecciones, y disminuye la fertilidad.
Conseguir una muy buena forma física conlleva estrés,
y tiene los mismos efectos.
Darle
"aire " a un caballo
El
exceso de disciplina y de encierro puede crear caballos explosivos
y peligrosos. Desafortunadamente, cuando empieza a desarrollar tales
tendencias, es habitualmente tratado con disciplina más feroz,
hasta que empieza a luchar en serio para preservar su identidad
y su piel. Los sementales son particularmente propensos a esta secuencia,
ya que muchos de ellos están sobrealimentados y poco ejercitados.
Privar a un caballo de
la calidad de vida ya supone suficiente tensión para su sistema;
si esperamos que un caballo fogoso y enérgico se vuelva totalmente
sumiso, esto supondrá una presión demasiado grande.
Cuando fracasa el uso moderado dela disciplina, el uso creciente
de la fusta y del bocado también fracasará, y lo puede
presionar hasta convertirlo en astuto, evasivo, híperexcitable
o simplemente enfadado. El problema no es la falta de disciplina
o respeto: tales caballos no pueden satisfacer las exigencias de
sus cuerpos, porque se les impide llevar a cabo los programas que,
de manera natural se los darían. Mentalmente, son peces fuera
del agua debatiéndose inútilmente. Sus exigencias
se hacen tan urgentes que nada, excepto el dolor, alejará
sus mentes de ellas. Estos caballos necesitan "aire",
libertad mental y física para poder elegir libremente, y
no importa lo riguroso que sea el adiestramiento, se puede disponer
de momentos y lugares especiales para esto. Un caballo tratado así
-esto es, permitiéndole que sea un caballo de vez en cuando
y no un muñeco- no se aprovechara de esta libertad: al revés,
será más manejable, más relajado, porque se
sentirá libre de esas presiones internas. Arena donde revolcarse,
un compañero, pasar tiempo en el prado, un poco de hierba
después del trabajo, y paseos largos y variados por el campo,
son pequeñas indulgencias que significan mucho
para un caballo encerrado y sobredisciplinado.
No todos los caballos
se vuelven explosivos en estas condiciones: algunos se vuelven torpes
y apáticos, otros se amargan a causa de su trabajo, y algunos
se vuelven estúpidamente nerviosos. El carácter del
caballo hará desembocar su tristeza en distintas formas,
siendo algunas más difíciles de reconocer que otras.
Si nos imaginamos al caballo en su habitat y en su comportamiento
natural, podremos entonces darnos cuenta de lo que carecen en nuestras
condiciones, y así podremos arreglarlo de alguna forma.
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