| MÉTODO "UNIÓN" DE MONTY ROBERTS |
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Cualquier
persona puede utilizar el método de "UNIÓN"
de Monty Roberts y conseguir resultados, siempre y cuando crea
en sí mismo y no tenga miedo a los caballos.
Para empezar, me gustaría
que descarte usted ideas preconcebidas sobre la doma de iniciación
de un potro. Mantenga en mente, de todos modos, las experiencias
con caballos que le hayan enseñado a no tenerles miedo
y a poder moverse alrededor de ellos con seguridad y efectividad.
Quiero que se convenza de que un caballo no hace nada mal, y que
cualquier cosa que hace, lo hace influido por nosotros y en especial
si estamos hablando de un potro "completamente virgen".
Los que nos dedicamos a entrenar caballos podemos hacer muy poco
para enseñarlos. Lo que sí podemos hacer es crear
el ambiente adecuado para que aprendan. El alumno humano que es
forzado a adquirir conocimientos aprende muy poco, pero si es
él quien elige aprender, asimilará más, mejor
y más rápidamente.
HECHOS SON AMORES,
Y LO DEMÁS, BUENAS RAZONES
Éste es un dicho
que utilizamos frecuentemente. Sin embargo, no lo llevamos a la
práctica como debiéramos. El caballo tiene un lenguaje
previsible, discernible y efectivo. Lo increíble de este
lenguaje es que ellos no necesitan intérpretes. En el mundo
de "EQUÜS" todos se entienden entre ellos. Es sorprendente
que nosotros, dotados con los cerebros más desarrollados
de la Tierra, a menudo necesitemos ayuda para comunicarnos.
Como sucede con cualquier otra forma
de comunicación, dominar el lenguaje "EQÜUS"
requiere cierto esfuerzo. Si nos negamos a creer que el caballo
tiene la capacidad de comunicarse fluidamente, lo más probable
es que utilicemos el dolor para conseguir entrenarlo con cierta
efectividad. Pero si creemos en su capacidad de comunicación,
entonces hemos de pensar que a través del dolor sólo
podremos establecer una relación negativa con él.
Imaginemos por un momento cómo nos sentiríamos en
nuestro primer día de colegio si nuestro profesor nos colocase
una cadena en la boca o sobre la nariz, diese un tirón
y nos pegase con una fusta si tratásemos de escapar. ¿Cree
usted acaso que así se establecería una relación
equilibrada?, ¿con qué disposición iríamos
al colegio a partir de ese momento?
Creo que, aunque el cerebro equino
no es tan complejo como el humano, hasta cierto punto, se produciría
la misma reacción. El objetivo de mi método es crear
una relación basada en la confianza y la seguridad, gracias
a la cual el caballo desee
UNIRSE, y convertirse en parte
de un equipo, llevar los mismos colores. Creo que la mayoría
de los caballos "iniciados convencionalmente" establecen
una relación negativa con la gente con la que trabajan
y, aunque accedan a colaborar, lo harán siempre con una
disposición dudosa.
La primera regla de este método para iniciar a un caballo
es:
LA AUSENCIA DE
DOLOR
No lo pegaremos, ni le
daremos patadas, empujones ni tirones; tampoco lo ataremos ni
le aplicaremos restricción alguna. Lo que se pretende es
que nuestro sistema sea lo más dulce y suave posible, sin
transmitir al caballo ningún sentimiento de "Obligación".
Hemos de eliminar esa sensación de obligación en
el ambiente que estamos creando.
Podemos sugerir que preferiríamos
que "lo hiciese", pero nunca que "está obligado"
a hacerlo. Si se utiliza algún tipo de restricción,
ésta ha de animar al caballo a quedarse con nosotros sin
obligarle en ningún momento a ello.
El caballo es el animal de huida por antonomasia. Cuando se siente
presionado, siempre elige huir y no luchar. Basándome en
esta idea he desarrollado mi conocimiento sobre este fenómeno,
que puede aplicarse con cualquier animal sobre la faz de la Tierra.
El "Avance y Retroceso" es obvio y evidente en las relaciones
entre animales de la misma especie, entre distintas especies y
hasta entre humanos. Todos lo utilizamos a diario cuando creamos
una situación y luego retrocedemos para ver las consecuencias.
Esto sucede en nuestras relaciones personales y profesionales,
un claro ejemplo podría ser un adolescente de catorce años
que va al instituto. Se siente atraído por una chica de
su clase y la sigue incesantemente. Ella le dice que no le soporta
y se aleja. El insistirá al menos durante sesenta días,
y después tirará la toalla. Enseguida ella comenzará
a preguntarse dónde está él y mostrará
interés. Lo que vamos a estudiar y a desarrollar es una
teoría sobre este mismo fenómeno.
Pasemos a la práctica
de iniciar a un potro (nunca utilizo la palabra desbravar)*. Nuestra
intención es que el caballo acepte la montura, la brida
y el jinete sin trauma alguno. En mis demostraciones, siempre
utilizo caballos que nunca han sido ensillados, embridados ni
montados, y lo que intento es que acepte todas estas novedades
en unos treinta minutos. Si realizase mis demostraciones con un
caballo previamente montado, generaría gran escepticismo
en el espectador. Dejando a un lado la demostración, antes
de pasar directamente al procedimiento de iniciación, es
mejor dejar que el potro se acostumbre a la embocadura durante
unos días y se familiarice con la comunicación que
las riendas largas establecen con su boca.
LISTA DE OBJETIVOS
DEL PROCESO DE INICIACIÓN
| 1. UNIÓN |
9. JINETE |
| 2. ACOMPAÑAMIENTO |
10. CÍRCULO COMPLETO A LA DERECHA |
| 3. ZONAS VULNERABLES |
11. UN PASO ATRÁS |
| 4. LEVANTAR LOS PIES |
12. CÍRCULO COMPLETOA LA IZQUIERDA |
| 5. SUDADERO |
13. UN PASO ATRÁS |
| 6. MONTURA |
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| 7. BRIDA |
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| 8. RIENDAS LARGAS |
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* La palabra inglesa para desbravar es break (romper). (N. de
la T.)
EL EQUIPO
2
RIENDAS LARGAS (DE 9 METROS)
1 EMBOCADURA
(FILETE)
1 MONTURA
(SEGÚN SU PREFERENCIA)
1 SUDADERO
1 ACIÓN
DE ESTRIBO
CABEZADA
Yo utilizo un corral circular
que, aun sin ser estrictamente necesario, facilita el trabajo.
Mi corral tiene 16 metros de diámetro, está rodeado
de un muro de 2,4 metros de altura y se halla techado. La superficie
de mi corral está cubierta de una capa de arena de unos
5 centímetros de espesor. Sin embargo, he iniciado a caballos
en libertad, sin vallados ni muros, montado sobre otro caballo
para desplazarme más fácilmente. Puede utilizarse
también un recinto cuadrado o rectangular, en cuyo caso
recomiendo eliminar las esquinas
con unas tablas. En mi opinión, un diámetro de 16
metros es óptimo para caballos de tamaño medio.
Un buen firme es imprescindible para la seguridad de las personas
y caballos.
Traeremos al caballo al corral con una cabezada puesta y una cuerda
liviana de unos 9 metros. Nos colocaremos en el centro del corral
y nos presentaremos al caballo, aunque ya nos conozcamos, frotándole
la frente con la palma de nuestra mano (no le daremos palmadas).
A continuación nos alejaremos hacia la parte posterior
del caballo, colocándonos fuera de su zona de acción
para que no nos alcancen sus patadas. Cuando nos encontremos detrás
de él, o cuando huya, o en cualquiera de los dos casos,
lanzaremos la cuerda por encima de su grupa. La cuerda sólo
ha de caer sobre el caballo muy suavemente, NUNCA
LE GOLPEARÁ. En este instante, la mayoría de los potros huyen y comienzan
a galopar por el perímetro del corral. El caballo estará
entonces retrocediendo y en ese preciso momento es cuando nosotros
hemos de avanzar. Ejerceremos presión sobre él.
Durante cada vuelta lanzaremos la cuerda un par de veces; el caballo
ha de seguir huyendo. Mantendremos unas formas agresivas: nuestros
ojos clavados en los suyos, y nuestros hombros perpendiculares
a su cabeza. Hemos de hacerlo avanzar todo lo que podamos manteniéndonos
a distancia prudencial, mera del alcance de sus patadas. Intentaremos
que galope cinco o seis vueltas en una dirección y
luego en la otra.
Durante estas últimas vueltas estamos
preparando al caballo para que comience a desear detenerse. Hemos
de observar con atención la oreja interior, que ralentizará
su movimiento o se quedará quieta dirigida hacia nosotros,
mientras la oreja exterior seguirá pendiente de los alrededores.
El caballo ladeará la cabeza con las orejas hacia el interior
y la nariz hacia el exterior, y su cuello se arqueará ligeramente
para traer la cabeza hacia el centro del círculo. Lo más
probable es que en estos momentos comience a lamer y a mascar,
sacando la lengua de la boca. Finalmente, bajará la cabeza
casi a ras de suelo. Su oreja interior estará pendiente
de nosotros. En su lenguaje, este gesto significa acercamiento
y respeto. La acción de lamer y mascar quiere decir: "Soy
un animal de huida y estoy paciendo; no puedo tenerte miedo".
El descenso de la cabeza a ras de suelo significa: "Podríamos
reunimos para renegociar la situación, dejaré que
seas el jefe". Sólo con experiencia nuestros sentidos
se aguzarán en la interpretación de este lenguaje.
Pero cuando observemos estos signos del caballo, hemos de interpretar
que está pidiéndonos que retiremos la presión
y diciéndonos que quiere detenerse.
En este momento hemos de enrollar
la cuerda, adoptar una actitud sumisa y bajar la mirada. No le
miraremos directamente a los ojos. Colocaremos nuestros hombros
en un ángulo de 45 grados. Esta posición corporal
es para el caballo una invitación a acercarse, o al menos
a mirarnos y dejar de huir. Si se nos acerca, ¡estupendo!
Si se queda parado mirándonos pero no se acerca, entonces
avanzaremos nosotros, pero lo haremos describiendo arcos o semicírculos,
no en línea recta. Si se marcha, le haremos huir unas cuantas
vueltas más y repetiremos el proceso.
Cuando nos acerquemos,
nuestros hombros han de mantener un ángulo de 45 grados
con el eje de su cuerpo, casi dándole la espalda. El caballo
ha de avanzar hacia nosotros de forma voluntaria hasta que
se coloque con su nariz casi pegada a nuestros hombros. Esto es
la "UNIÓN".
Cuando
podamos tocarle la cabeza, le frotaremos en la zona que está
entre los ojos; después nos alejaremos en círculos.
Yo prefiero empezar a moverme hacia la derecha en un círculo
de unos 3 metros de diámetro. Una vez completado este círculo,
describiremos otro a la izquierda. El caballo debería seguirnos
o, al menos, mantener la cabeza en nuestra dirección. Esto
es el "ACOMPAÑAMIENTO". Si no lo hace, nos volveremos a colocar detrás de
él y le haremos volver al trabajo. Mantendremos siempre
una distancia de seguridad. Trabajando de esta manera conseguiremos
la UNIÓN y el ACOMPAÑAMIENTO.
Una vez el caballo nos
ACOMPAÑA, hemos de conseguir que nos siga al centro del
corral y se sienta cómodo a nuestro lado, para poder dar
es siguiente paso, que es acceder a sus ZONAS
VULNERABLES.
Empezaremos por el lado
izquierdo del caballo y utilizaremos ambas manos para masajearle
el cuello, la cruz, el dorso, las caderas, los flancos y la grupa.
Repetiremos el proceso por el lado derecho del caballo y a continuación
pasaremos a levantarle los pies y lo haremos utilizando el método
habitual que usamos en las cuadras, que es el más seguro.
Después de hacer
lo anteriormente explicado, ya podemos coger el equipo, el cual
colocaremos en el suelo, casi en el centro del corral. Dejaremos
tiempo al caballo para que vea bien el equipo y lo inspeccione.
Muévase entre el equipo y el caballo varias veces, de un
lado a otro, hasta que, una vez examinado, prefiera seguirnos
a nosotros que observar el equipo. Una vez que somos de nuevo
el centro de su atención, sujetaremos una de las cuerdas
a la cabezada y la pondremos sobre el brazo izquierdo a aproximadamente
un metro del enganche.
A continuación cogeremos el sudadero o mantilla y muy suavemente,
la colocaremos sobre el dorso del caballo, en primer lugar por
la zona de la cruz, deslizándola después hacia atrás
hasta colocarla en la posición correcta. Si se aleja de
nosotros (muy pocos lo harán), no lo castigaremos, simplemente
lo tranquilizaremos hasta que se vuelva a UNIR y repetiremos todo el proceso. Una vez el sudadero está
colocado, cogeremos del suelo la montura, que tendrá los
estribos recogidos y la cincha por encima del asiento. Nuestro
cuerpo ha de moverse siguiendo la línea que recorre el
lado izquierdo de su cuello y llega hasta la cruz. Sostendremos
la montura sobre nuestra cadera derecha. Muy suavemente, colocaremos
la montura sobre su dorso; pasaremos por delante de su cabeza
y le frotaremos, acariciándole bien el lado derecho de
su cuerpo. Tomaremos la cincha y la bajaremos lentamente pero
con determinación, ajustaremos la cincha por ese lado de
forma que cuando esté colgando le llegue aproximadamente
a la altura de la articulación del menudillo; nos moveremos
suavemente hacia el lado izquierdo del caballo, deteniéndonos
en dicho trayecto para frotarle la cara. Cuando estemos situados
cerca de su extremidad anterior izquierda, cogeremos la cincha
y pasaremos primero la hebilla delantera por el latiguillo delantero,
la apretaremos "leyendo" al caballo todo el tiempo.
No apretaremos demasiado, pero sí lo suficiente para que
la montura no se desplace si el caballo se bota. A continuación,
realizaremos la misma operación con el latiguillo trasero,
pero en este caso lo apretaremos un poco más que el primero.
Entonces, volveremos al primero y lo ajustaremos igual que el
posterior hasta que estén parejos. Soltaremos la cuerda
de la cabezada y nos apartaremos con mucho cuidado, con la cuerda
en la mano, y caminaremos hacia atrás alejándonos
del caballo. Nos situaremos paralelos a su tercio posterior, siempre
manteniendo las distancias, lejos de posibles patadas, y lo ahuyentaremos
con la cuerda, teniendo cuidado
de no fomentar la unión cuando el caballo se está
botando.
MANTENGAMOS LA
CALMA
Nuestro caballo ha de
creer que él es el único que está nervioso
y molesto por la montura, porque, de lo contrario, se botará
todavía más. De nuevo buscaremos las señales
que nos digan que quiere volver a UNIRSE, pero solamente lo haremos cuando el caballo haya dejado de botarse,
y se sienta cómodo con la montura.
En cuanto vuelva a nosotros,
le colocaremos la brida, sujetando las riendas con los faldones
de la montura, o en cualquier otro sitio donde podamos asegurarlas.
Las riendas han de dejarse muy sueltas.
Entonces, tomaremos la ación de estribo extra y la pasaremos
por el estribo izquierdo, de forma que quede colgando a medio
camino. Nos moveremos al lado izquierdo del caballo y, con mucho
cuidado, tomaremos en la mano los dos extremos de la ación
y, tras pasarla por el estribo izquierdo, la abrocharemos. Los
estribos han de quedar sujetos por debajo del caballo. Cogeremos
las dos riendas largas o cuerdas por el enganche o clip y pasaremos
una de ellas por encima de la montura de manera que caiga hasta
el suelo por el lado derecho del caballo. A continuación
pasaremos el segundo enganche o clip por el estribo izquierdo
(de atrás hacia delante) y lo engancharemos a la anilla
izquierda de la embocadura. Nos moveremos al lado derecho y repetiremos
el procedimiento.
Volveremos a colocarnos en el lado izquierdo. Tomaremos ambas riendas o cuerdas por el costado del caballo y
nos desplazaremos hacia atrás y lateralmente, siempre manteniendo
las distancias (para evitar patadas), hacia la parte posterior
del caballo. Ahora el caballo ha de moverse hacia delante y entonces
balancearemos la rienda o cuerda derecha por encima de sus caderas.
Si no tenemos experiencia en la utilización de riendas
largas, lo haremos más despacio. Pretendemos establecer
cierta comunicación con su boca, pero siempre con sumo
cuidado. Lo más aconsejable es practicar bien este procedimiento
con un caballo experimentado antes de intentarlo con un caballo
sin domar. Podríamos hacer daño al caballo o a nosotros
mismos. Si tenemos experiencia con riendas largas, entonces pediremos
al caballo que haga un círculo al galope y luego al trote
y lo haremos en ambas direcciones. Le pediremos hacer giros y
paradas y, finalmente, le pediremos que se detenga; ha de mirar
hacia fuera del corral y entonces le pediremos un paso atrás.
En este momento la mayoría
de los caballos ya están listos para que se les monte.
Podemos montar nosotros mismos o tener a alguien que lo haga;
cualquiera de las dos opciones es perfectamente válida.
Hemos de asegurarnos de que la montura esté bien sujeta
y de que la cincha está suficientemente prieta para que
la montura no se mueva. Si tenemos a un jinete que nos ayude,
éste debe estar perfectamente equipado: casco, botas de
montar, etc.
Ajustaremos una rienda o cuerda a la anilla izquierda
de la embocadura. Nuestro jinete ha de disponer de unos minutos
para acostumbrarse y conocer al caballo; le acariciará
frotándole por ambos lados y le tratará de la misma
forma que nosotros. Yo siempre ayudo a subir a mis jinetes dándoles
el pie. Primero han de poner el peso encima, apoyándose
sobre el estómago (con la hebilla del cinturón sobre
el
borrén delantero de la montura). Después muevo al
caballo con cuidado, primero describiendo dos o tres vueltas a
la izquierda y otras tantas a la derecha. Si el caballo está
feliz y tranquilo, y acepta al jinete en esta posición,
entonces lo que hago es coger el pie del jinete y metérselo
en el estribo izquierdo mientras monta. Repito las vueltas a la
derecha y a la izquierda. Si el caballo está relajado y
acepta al jinete sentado sobre la montura entonces procedo con
los círculos más amplios y llevo al caballo hacia
el perímetro del corral;
desengancho la rienda larga o cuerda suavemente y ayudo al jinete
a montar al caballo en círculo por el corral en ambas direcciones.
No hay que galopar,
con paso y trote es más que suficiente. Tras cada vuelta,
le digo a mi jinete que intente un paso atrás.
No intentemos ser héroes.
Si el caballo no está preparado para ser montado, lo mejor
es intentarlo otro día. Si en mis demostraciones realizo
todo el procedimiento en sólo una sesión es por
el simple hecho de que los espectadores allí presentes
han de verlo completo. Esto no significa que usted tenga que hacer
lo mismo. Lo importante es la calidad del trabajo y no la rapidez
con que se realice. Lo único que buscamos es tener un caballo
que se comporte bien, esté feliz y se muestre colaborador.
Esta es nuestra meta.
Una vez logrado nuestro objetivo
de que el caballo acepte la montura, la brida y el jinete, el
caballo NO DEBERÍA estar traumatizado y debería elegir quedarse a nuestro
lado en vez de alejarse.
Recordemos siempre que
el caballo ha de ser libre, NO PODEMOS
RESTRINGIRLE. Intentemos conseguir que el caballo
se sienta a gusto con nosotros; si quiere alejarse de nosotros,
entonces le haremos trabajar.
SIN DOLOR
Si lo conseguís, entonces
me habréis ayudado a
Conseguir
un mundo mejor para el Caballo.
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