| LOS SISTEMAS INTERNOS DEL CABALLO |
|
Se
ha añadido este capítulo para aquellos que deseen
realizar un estudio más científico sobre el caballo.
Todos los sistemas están interrelacionados, pero sus funciones
se entienden con más facilidad si se estudian por separado.
Los conocimientos teóricos nunca sustituirán la experiencia
práctica en el cuidado diario de caballos y ponis, pero ayudarán
a explicar las razones que hay tras las ideas prácticas contenidas
en los capítulos anteriores.
EL SISTEMA MUSCULOESQUELÉTICO
(Sistema de locomoción y soporte)
El esqueleto es el armazón del cuerpo del caballo. Está
constituido de hueso y cartílago. Proporciona soporte y protección
a los órganos vitales que contiene. El movimiento y la loco
moción se crean y se controlan mediante articulaciones/ ligamentos
y músculos que mantienen unidas las partes del esqueleto.
EL ESQUELETO
Hay dos partes distintas:
1 El esqueleto axial, que da forma al cuerpo y protege los
órga nos vitales. (fig.
9)
Se compone de:
* El cráneo, que protege el
cerebro.
* La espina dorsal, que va desde el
cráneo hasta la cola y lleva y protege la médula espinal.
* La caja torácica (esternón
y costillas), que protege el corazón, los pulmones y otras
partes importantes de los sistemas circulatorio
y digestivo.
 |
Fig
9El esqueleto axial |
 |
Fig
10 El esqueleto apendicular. |
 |
Fig
11Una articulación simple. |
2 El esqueleto apendicular, que soporta el cuerpo (fíg.
10).
Está formado por:
* Las espaldas y los miembros anteriores.
* La pelvis y los miembros posteriores.
El esqueleto axial está sujeto por los músculos
y los ligamentos que hay entre las espaldas y, en los cuartos
traseros, la pelvis, que está unida a la columna. Los miembros
anteriores soportan casi todo el peso del caballo, por lo que
la estructura de la escápula está diseñada
para aliviar al máximo la concusión. Los cuartos
traseros son el «motor» del caballo y están
constituidos de manera que permitan producir una potencia rápida
y controlada.
Huesos
Los huesos están formados principalmente por colágeno,
calcio y fósforo. El colágeno es un tejido fibroso
a base de proteína.
El calcio y el fósforo son minerales. Los huesos están
cubiertos por una membrana fina pero resistente —el periosteo—,
a la que se le unen los tendones y los ligamentos.
Además de proporcionar soporte y protección, los
huesos actúan como almacén de minerales, y la médula
que los huesos largos contienen es la que produce glóbulos
rojos.
Articulaciones
Donde se encuentran dos o más huesos, hay una articulación (fig.11). Las articulaciones
permiten el movimiento del esqueleto, aunque en algunos casos
—como en el cráneo y el sacro (parte de la columna)—
hay poco o ningún movimiento entre los huesos.
El final de los huesos está cubierto de cartílago:
una sustancia suave pero resistente que protege la articulación.
El movimiento en articulaciones como las rodillas, los corvejones
y los menudillos se facilita con el líquido sinovial contenido
en las bolsas (bursas) que rodean la articulación.
Las bursas están forradas de tejido sinovial que produce
y secreta líquido sino vial (véase
Bursitis).
Los ligamentos son cordones rígidos de tejido fibroso. Unen huesos con
huesos, y soportan y regulan el movimiento de las articulaciones.
En las extremidades inferiores hay muchos ligamentos. El que se
ve con mayor claridad es el suspensor, que está situado
directamente por detrás del hueso de la caña; ayuda
a soportar la articulación del menudillo y, en menor grado,
los tendones. La brida carpiana proporciona sujeción a
la rodilla y regula el movimiento, ayudando a evitar un exceso
de extensión.
MÚSCULOS
Los músculos se componen de miles de fibras que se contraen
y se extienden para proporcionar movimiento. Forman distintas
capas superpuestas y están controlados por nervios (Véase
Sistema nervioso). Los principales músculos superficiales
se muestran en la (fig.
12). Cada músculo se origina y está unido a una
parte estable del esqueleto: el otro extremo, unido a veces por
medio de un tendón, a la parte del cuerpo o extremidad
que debe mover.
Casi todos los músculos trabajan en parejas
o grupos. Para que el caballo pueda moverse, un músculo
debe acortarse (y contraerse)
 |
Fig.
12 Músculos superficiales principales.
*Éstos yacen bajo
el tejido conectivo de otros músculos. |
mientras que su opuesto
se alarga (se relaja) y viceversa. Los músculos que trabajan
de este modo se conocen como pares antagonistas.
Cuando el caballo descansa, los músculos
mantienen la posición correcta del esqueleto y equilibrado
al caballo. Los pares antagonistas actúan a la vez para mantener
quietas las articulaciones, evitando su flexión o extensión.
Los tendones son cordones que se extienden desde los músculos y
los unen a los huesos. Están formados de colágeno,
un tejido fibroso. Tienen relativamente poca circulación
sanguínea, de manera que si se dañan cicatrizan lentamente
y con dificultad. Su estructura permite que puedan estirarse hasta
el 4 % de su longitud normal, pero los músculos son más
elásticos, de manera que, cuando hay una distensión,
normalmente es el tendón o el ligamento el dañado,
en lugar del músculo al que están ligados.
 |
Fig
13 Músculos y tendones de las manos y de los
pies. |
Los tendones que se ven con mayor claridad son los que están
detrás de la caña y del ligamento suspensor de las
manos. Estos tendones tan importantes están ligados a los
músculos del antebrazo. Los músculos y tendones de
la cara palmar de la extremidad son los responsables de la extensión
de la extremidad, mientras que los de la cara plantar flexionan
la extremidad, de ahí el nombre flexor y extensor (véanse
figs. 12 y 13).
LA PIEL La piel está constituida por una capa superficial, la epidermis,
y una capa interna, la dermis (fig.
14).
Es resistente y elástica, y varía de espesor
en las distintas zonas del cuerpo dependiendo de la necesidad de
protección.
Debe ser elástica al tacto y moverse con libertad sobre las
estructuras internas.
La capa superficial de la piel se está muriendo y renovando
constantemente. Las células muertas se desprenden en forma
de escamas, y es este proceso el que requiere el cepillado regular
del caballo estabulado.
Las funciones principales de la piel son:
1 Proteger los tejidos internos del clima, infecciones y lesiones
menores o rozaduras (como en el caso de mantas o equipo mal colocados).
2 Informar al cerebro
de las condiciones externas. La piel es un órgano sensorial (Vease
Sistema nervioso).
 |
Fig.
14 Sección de la piel. |
La gran cantidad de terminaciones nerviosas de la piel permiten
al caballo sentir dolor, presión, calor y frío,
y tener tacto.
3 Estabilizar la
temperatura, calentando o enfriando.
Calor. El pelo es, por naturaleza, corto en verano y largo y espeso en
invierno para mantener al caballo caliente. El aceite que secretan
las glándulas sebáceas en la raíz del pelo
impermeabiliza y mantiene elástica la piel. En condiciones
frías, los diminutos músculos erectores levantan
el pelo para mantener el aire cerca del cuerpo, erizando el pelo
para crear así un efecto calorífico.
En condiciones frías, los diminutos capilares
que aportan circulación sanguínea a la superficie
de la piel se contraen para que no se escape el calor de la sangre
a través de la piel, sino que se retenga en el cuerpo.
La capa de grasa que se aloja bajo la piel (grasa
subcutánea) actúa como aislante y mantiene al caballo
caliente.
Métodos
de enfriamiento. El proceso de la evaporación
del sudor sobre la piel ayuda a enfriar al caballo. También
se deja escapar calor a través de las finas paredes de
los capilares mas cercanos a la superficie de la piel.
4 Absorber los rayos
ultravioletas del sol. Por síntesis, el cuerpo es capaz
de elaborar vitamina D de los rayos solares, que el sistema sanguíneo
absorbe a través de la piel.
Los caballos estabulados y muchos caballos durante el invierno
pueden requerir un suplemento de vitamina D para
compensar la falta de rayos solares.
5 Actuar de camuflaje.
El color de capa de los caballos y los ponis en la vida salvaje
puede ayudarles a pasar inadvertidos en el paisaje.
|