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El
origen del caballo Falabella está unido
a los orígenes del caballo en América Latina. Los caballos Andalusian que los españoles trajeron para
lograr la enorme tarea de la conquista, escogidos por su rusticidad
y resistencia, fueron posteriormente abandonados, ya que las tentativas
para conquistar a los habitantes del área fracasaron.
Vagando sin destino sobre los llanos enormes ("LA PAMPA"), los caballos que sobrevivieron
sufrieron por necesidad una serie de procesos biológicos
y cambios estructurales para adaptarse a las condiciones nuevas,
tan diferentes de las de su tierra natal.
Considerando que el sol fuerte, los vientos
fríos del sudoeste (" El Pampero"), las tormentas
feroces y la aridez de la tierra, obligaron a los caballos a recorrer
grandes distancias para encontrar agua y pasto. Esto les dio la
resistencia incomparable; su temperamento y sus instintos se agudizaron
debido a la persecución de los Indios o el acecho del puma.
Seguramente, todos estos factores, con el crecimiento continuo
y el aislamiento causaron mutaciones genéticas en generaciones
sucesivas. Esto originó la clase de caballo que los antepasados
de la familia Falabella, vieron por primera vez a mediados del
siglo XIX en las manadas de los Indios Mapuche de provincia de
Buenos Aires al sur de Argentina.
Después de muchos años de
cruce y selección, la familia Falabella alcanzó una manada de caballos armoniosos y bien estructurados
menos de 40 pulgadas (alrededor de 102cm.) de altura, los cuales
mantenían las mismas dimensiones en sus rasgos igual que los primeros caballos FALABELLA.
La familia Falabella procuró mejorar
la clase y refinar la forma del caballo. Con el fin de lograr
estos objetivos, Falabella introdujo especimenes de criadores
europeos, pequeño Thoroughbreds, ponis galeses, Shetlands,
pequeños caballos de Europa Oriental, Criollos y sus hermanos.
Las generaciones sucesivas de la familia Falabella consiguieron
caballos muy pequeños considerablemente más armoniosos
en la forma que sus precursores y redujeron la altura al estándar
presente de menos de 30 pulgadas (alrededor de 76cm).
Después de 1940, Julio C. Falabella
comenzó un registro de nacimiento y detalles genealógicos
para algunos de sus caballos. Debido a su notable memoria y a
algunos antiguos datos que se le facilitaron, fue capaz de lograr,
por inferencia, genealogías hasta veinte años atrás
aproximadamente. Este primer registro, no siempre metódico,
ha sido sistematizado a mediados de los años sesenta, usando
técnicas clásicas genealógicas.
En 1980, honrando el trabajo hecho por
J.C. Falabella para el desarrollo de la clase, Establecimientos
Falabella decidieron rediseñar el Registro. Incorporaron
herramientas nuevas, como el ordenador. El orden cronológico
ha sido cambiado, y números ascendentes desde 1980 en adelante
han sido asignados al registro de cada caballo.
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Los números descendentes precedidos
por la sigla "A" ha sido asignada a los caballos nacidos
antes de 1980. Asimismo, viejas anotaciones han sido investigadas
y las técnicas han sido mejoradas, dando al Registro la
forma que este tiene actualmente.
Ya desde el principio de los años 1950, cuando la clase
comenzó a extenderse internacionalmente, hasta el presente,
soberanos, personalidades internacionales y criadores de caballos
han mostrado un gran interés al Falabella. Esto puede ser
dicho, sin la vacilación, que no hay ningún lugar
en el mundo donde un Falabella no ha pisado. De Alaska a Tierra
del Fuego (la punta meridional en el mundo), de las regiones tórridas
de la península árabe a los fríos fiordos
de Noruega, o de Japón rubicundo a Atacama árido,
el Falabella ha sido alimentado, o ha procreado o se ha desarrollado
de una forma asombrosa.
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