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Léxico
de origen español
Gran parte de su vocabulario que esta lleno de palabras puramente
españolas, como: rodeo, rancho, bronco, remuda, bonanza,
burro, fiesta, corral, barranca, arroyo, freno, látigo,
etc. remuda es la tropilla de caballos de refresco que les acompañaban
en los grandes desplazamientos. También en las denominaciones
del color de un caballo existe todo un repertorio de palabras
españolas como: overo, pinto, palomino, grullo, cremello,
perlino, isabela, etc.
Después están las palabras de origen español
escritas de una forma pronunciable para un angloparlante.
Los vaqueros de México denominaron a la técnica
de laceo “dar la vuelta” , y los cowboys anglosajones
la tradujeron literalmente como dallywelter.
Tanta ha sido la desfiguración que algunas palabras nos
parecen irreconocibles, Lariat es el lazo, y procede pronunciar
mal “la reata” cuerda con la que se hacen seguir a
las caballerías, algunos también le llaman Lasso,
Chaps viene del mejicano chaparreras, prenda de cuero para proteger
las piernas de los chaparros, (del vasco txaparro), (matorrales
y arbustos altos que no llegan a árboles), Buckaroo es
como se escribe una mala pronunciación de vaquero, Mustang,
de mestengo o mesteño, y Hackeemore, de jáquima,
Bossal de bozal, Canyon de cañon, Cinch de cincha, Taps
de tapaderas, Desperado, de desesperado (proscrito), Alice Ann
de alazán, que alguién sugirió que este era
el nombre de una yegua de color rojo, Sarsaparrilla de zarzaparrilla,
Stampede de estampida, y también expresiones como Vamoose
de vamos, o Savvy de saber.
Su Leyenda
Quizá la culpa no solo fue de la industria
cinematográfica de inventar a ese personaje, posiblemente
esta solo tuvo que llevar a la pantalla al personaje desvirtuado,
que ya habían creado sus propios contemporáneos.
Veamos pues algunos ejemplos:
Un escritor tejano escribió: “Un cowboy
es un animal osado, un hombre sin valor que estaría tan fuera
de lugar, fuera del campo sin con las reses, como un pez en tierra
firme”.
Es cierto que el cowboy tenía que ser frío y valiente
pero de ningún modo un personaje matón o provocador,
ya que por el hecho de vivir y trabajar en un contexto peligroso
debía ganarse la estima y la camaradería de sus compañeros.
Tenían que ser hombres rectos y honestos en su mayoría
y si no eran capaces de adaptarse al rancho y a sus compañeros
se les expulsaba lo cual implicaba la pérdida de trabajo
y de salario.
Esta necesaria rectitud dio pie al nacimiento del
código de honor que se atribuye al cowboy, y que algunos
autores han comparado con el de los caballeros medievales.
Un admirador decía: “los cow-boys
son galantes como los caballeros de la antigüedad, puede que
sean algo toscos y que no san lo que se dice unos maestros en los
bailes de etiqueta, pero no hay caballeros que muestren una reverencia
semejante hacia las damas. Sienten una total devoción por
los intereses de sus patronos. No se ha visto jamás un empleado
tan leal”.
Seguramente estos elogios algo exagerados tenían algo de
verdad.
Una publicación de1880, era mucho mas severa: Se supone que
se les contrata como vaqueros para cuidar grandes manadas de ganado,
pero se les podría dar cualquier otro apelativo, sinónimo
de asesino desesperado. Merodean por las ciudades poco habitadas
con un revólver o un cuchillo en el cinto, desafiando a los
pacíficos ciudadanos que se cruzan en su camino.
En 1871 un periodista de Texas escribió:
Está claro que son analfabetos, incultos, con algunas carencias
y con exigua ambición. Se alimentan de tabaco de mascar y
whisky barato y solo sueñan con el juego y las mujeres...
Normalmente llevan un par de revólveres que utilizan con
la misma facilidad contra un animal que contra un hombre. Un tipo
así es peligroso.
Quizá esta es la descripción de un
cowboy que muchos darían por válida, por ser la que
mas ha popularizado la gran pantalla. Lo cual demuestra el gran
desconocimiento incluso entre sus propios contemporáneos
de la realidad de ese personaje.
Una descripción parecida aunque algo mas ajustada fue la
de que un ranchero tejano, en 1874 escribió de su puño
y letra: Viven en condiciones duras, sin una palabra de queja, en
esencial son gente con mucho aguante, trabajan mucho, tienen muy
pocas comodidades y aún menos necesidades. No poseen apenas
ningún interés por la lectura. Disfrutan de chistes
groseros y de historias obscenas, aman el peligro, pero aborrecen
el trabajo corriente y rutinario, nunca se cansan de montar a caballo,
no les gusta caminar aunque la distancia sea corta. Prefieren las
peleas a la oración, adoran el tabaco el alcohol y las mujeres.
Su vida se asemeja a la de los indios. Si alguna vez leen algo,
es alguna noticia sangrienta o sensacionalista, Paladean su propia
pipa, gastan bromas a sus compañeros o cuentan algún
chisme en el que abunde la vulgaridad.
Otra definición: El cowboy puede ser de
corte áspero y mal culto, pero él mantiene una rienda
apretada sobre su lengua si hay niños, mujeres o hombres
"respetables" alrededor.
Le gusta la vida tanto como a cualquiera, pero si un matón
amenaza a alguien, sobre todo alguien más débil, un
verdadero vaquero no vacilará a entrar en su defensa.
Es alguien que no tiene miedo de tomar grandes y peligrosos desafíos.
Al mismo tiempo, también es un romántico incurable
que se quitará su sombrero y dirá un rezo de gracias
cuando vea una hermosa puesta del sol.
Es áspero, pero siempre un caballero. Le gusta tener un buen
caballo como compañero, ver un becerro que retoza y salta
por el campo, sentir el viento y lluvia sobre su cara, y el toque
de la mano de una mujer en su rostro.
Si él da su palabra, usted puede tomarla como un seguro.
Puede ser su mejor amigo o su peor enemigo todo depende del tipo
de persona que usted sea.
Él es lo que a todos los muchachos en lo mas profundo de
si les gustaría ser.
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Su realidad, trabajo,
ganado y caballos
El cowboy era de echo, un esforzado trabajador de
la industria del ganado, que trabajaba cuidando el ganado de otros,
arriesgando su vida y viviendo la mayor parte del tiempo a la intemperie,
a cambio de un dólar por día y la manutención.
El Rancho:
El trabajo de cowboy se desarrollaba en un rancho y solía
ser temporal, cuando no ocasional, y aunque algunos tuvieran la
suerte de encontrar un rancho que le pudiera dar trabajo todo el
año, eran muy pocos los que se dedicaban a este oficio de
por vida, ya que la dureza de la labor y las duras condiciones en
las que se realizaba las hacían prohibitivas para los hombres
de cierta edad, el sueño de todo cowboy era ahorrar para
algún día poseer su propio rancho .
Ganado: Su trabajo con el ganado variaba en función del año,
en las épocas de sequía había que llevar al
ganado a nuevos pastizales y abrevaderos, en época de lluvias
había que vigilar las estampidas provocadas por las tormentas,
donde se perdían numerosos animales, en época de alumbramientos,
las vacas se separaban de la manada para parir, luego había
que reunir el ganado extraviado, el cowboy se pasaba el día
entero cabalgando, yendo y viniendo constantemente, adelantándose
muchas veces a toda velocidad, cortar el paso, hacer regresar al
rebaño las reses descarriadas,etc.
En primavera y otoño eran épocas reunir a todo el
ganado y llevarlo de los inmensos pastizales de las llanuras abiertas,
a grandes corrales, esta labor se llamaba rodeo y estos eran semi-anuales,
luego se
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separaban las reses de cada propietario, se curaban
los animales heridos, y se marcaban los nuevos terneros, se enlazaban,
se reducían y una vez en el suelo se ataban para que no escaparan
ni lastimaran a nadie mientras eran marcados, después se
separaban a los animales, normalmente los novillos para carne y
las vacas para cría.
Conducción
de grandes Manadas: Luego las reses para carne eran
conducidas en grandes manadas desde los llanos mas remotos de Texas
hasta ciudades del medio Oeste, como Abilene, Dodge City, o Kansas
City, un viaje así duraba de dos a tres meses.
Estas ciudades eran puntos de embarque de ganado al ferrocarril,
que llevaba la carne a los mercados del Este, el Norte no estaba
comunicado por ferrocarril con el Sur, y llevar una manada de 2000
reses desde Texas a una ciudad como Chicago, no duraba menos de
seis meses.
Para estos viajes en los cuales se recorrían
largas distancias, a través de varios estados, se contrataba
a muchos hombres, pues eran necesarios muchos ojos, muchas manos
o en su momento muchos rifles.
Lo más peligroso eran cruces del río y las estampidas,
sobre todo las nocturnas.
El ganado a menudo temeroso de entrar en ríos,
tenia que ser empujado para que cruzara, y como la mayor parte de
vaqueros no sabían nadar, el miedo de ahogamiento no era
limitado solo a los animales. El cowboy no desmontaba del caballo
para cruzar el río. Cuando el caballo no hacía pie
el animal empezaba a nadar con el cowboy encima.
Las estampidas aún eran más peligrosas, porque una
caía del caballo o el jinete significaba la muerte.
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La estrategia para detener una estampida era de
montar a caballo delante de los animales de cabeza e intentar direccionarlos
en sentido circular para que formaran un amplio círculo que
se iba cerrando sobre la misma manada de este modo girando sobre
si mismos la cabeza se iba conteniendo.
Aparte de los peligros relacionados con el trabajo había
que hacer frente a los constantes conflictos que provocaba el paso
por tierras de ajenas, bien al cruzar por territorios indios o bien
con los constantes enfrentamientos con colonos furiosos, sin contar
muchas veces con el acoso de grupos de proscritos o ladrones de
ganado.
El Capataz cobraba aproximadamente 100 dólares
al mes, era el jefe, el responsable de los hombres y del ganado.
Él decidía donde acampar, y cuando había que
levantar el campo, por donde se cruzaban los ríos, él
se encargaba de negociar con colonos e indios, de supervisar el
equipo y de mantener un paso que asegurarse que las reses no perdieran
peso, su objetivo era de entregar todo el ganado a su destino, en
las mismas condiciones que le fueron confiadas. Cada día
se recorrían aproximadamente de diez a doce millas.
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El cocinero era la pieza fundamental del equipo,
típicamente solía ser el hombre más viejo,
normalmente un viejo y un antiguo vaquero, también algún
emigrante que no entendía nada de ganado, después
del capataz era el que mas cobraba, 50 dólares al mes, él
conducía la carreta el chuckwagon , era responsable de la
comida, los víveres, el agua potable, equipo, y mantas, preparaba
dos comidas al día en su carro de mulas, una por la mañana
bien pronto y la otra ya al caer la tarde, también proporcionaba
curas o ayuda médica a algún vaquero herido.
El asistente de caballos y responsable de la remuda,
ganaba aproximadamente 25 dólares al mes y normalmente era
el cowboy, más joven.
Los cowboys ganaban 30 dólares al mes, y se necesitaban entre
ocho y doce hombres para conducir una manada de 2500 cabezas.
En cabeza de la manada iban los jinetes de punta,
que eran los que conducían la manada, normalmente eran los
mas veteranos. En los lados estaban los jinetes de flanco, que eran
los encargados de mantener agrupada la manada. Y atrás iban
los jinetes escoba, que empujaban e impedían que no quedasen
animales rezagados. Esta era la peor posición de todas pues
se tragaba mucho polvo y normalmente había que trabajar con
el pañuelo puesto en la cara..
De día los cowboys gritaban y silbaban para
que el ganado que se moviera rápido.
De noche, se turnaban para vigilar la manada, jinetes paseaban despacio
a caballo en direcciones opuestas alrededor del ganado acostado,
cantando o silbando alguna melodía para tranquilizar a los
animales.
Estas conducciones de grandes manadas terminaron con el final de
las grandes extensiones abiertas. Estas se llenaron de colonos las
cercaron y se destinaron a la agricultura.
Quizá haya sido esta la parte mas conocida, cuando no mas
la mas romántica del trabajo de un cowboy, evocada esta imagen
a veces como símbolo de libertad.
Si bien en los ranchos aún se siguieron conduciendo reses
a los pastos de verano o de invierno, ya esto poco tenían
que ver con los grandes desplazamientos.
Caballos: También era trabajo del cowboy la doma de caballos, empezando
muchas veces por el caballo que él mismo iba a utilizar,
ya que contrariamente a lo que se piensa, el ranchero era el que
ponía el caballo, de hecho el cowboy solo poseía en
propiedad su silla de montar.
Un cowboy montaba a mas de un caballo en una temporada y no solía
preocuparse mucho de ellos.
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Dado el duro trabajo en las praderas, en los caballos
eran frecuentes las lesiones que les inhabilitaban para ser montados
por algunos días, heridas en las patas o rozaduras en la
espalda producidas por el roce de la silla sujetando reses, etc.
También como los caballos se alimentaban exclusivamente de
pastos de bajo valor proteínico, era frecuente el ir cambiando
de animal de trabajo para no agotarlo, por eso se llevaba una tropilla
de caballos de refresco que se llamaba remuda.
Doma: El procedimiento de doma de los caballos era de
lo mas brutal tanto para el caballo como para el jinete.
Para el primero la doma implicaba hacerle pasar hambre, se le golpeaba
y se la agotaba hasta acabar con su voluntad de ofrecer resistencia.
Para el segundo, muchas posibilidades como mínimo de salir
magullado.
Al caballo a veces se le hacía caer mediante
cuerdas atadas a en sus patas y una vez postrado se le colocaba
la silla.
A otros se les hacía girar constantemente con los ojos vendados
hasta que terriblemente mareados caían.
Una vez ensillado el vaquero montaba en él, y el caballo
empezaba a dar grupadas para librarse de aquello que tenía
encima de su espalda y que le era molesto. El jinete tenía
que aguantar las terribles grupadas y golpearle con el látigo
los cuartos traseros cada vez que daba un brinco, hasta que el caballo
cedía rendido ante la imposibilidad de quitárselo
de encima, o hasta que el jinete salía volando por los aires
dando con sus huesos en el suelo.
A esta primera fase de doma era llamada desbravado,
un caballo se consideraba domado cuando se dejaba ensillar y desde
su lomo se podía lazar una res sin ir directamente al suicidio,
no había demasiado tiempo para entrenar a un caballo, había
mucho trabajo aguardando.
Increíblemente dentro de esa brutalidad
habían ciertas consideraciones. En el desbravado nunca se
espoleaba a caballo ni se le golpeaba la cabeza o las costillas,
como se decía: “En el desbravado, de la cincha hacia
delante todo es del caballo, pero de la cincha hacia atrás
todo eran golpes, latigazos, patadas y toda clase de injurias que
pudieran practicársele”.
Cría: En un principio, antes de que se generalizaran los
criterios de cría selectiva, los caballos que normalmente
se utilizaban eran caballos mesteños recuperados de las praderas,
se criaban solos y resultaban baratos de conseguir, por eso tardó
bastante en extenderse la cría selectiva que practicaban
los hacendados mexicanos de tradición española. Los
nuevos rancheros del otro lado de Río Grande podían
permitirse el lujo de prescindir del pequeño coste que les
suponían los caballos arruinados, antes que dedicarles demasiado
tiempo en su doma, con tal de que sacaran un pequeño porcentaje
de caballos válidos ya les era rentable.
La captura y doma de caballos salvajes fue un buen
negocio durante la Guerra Civil, cuando ambos ejércitos tenían
necesidad de gran cantidad de caballos. Esa fuente gratuita de caballos
salvajes retardó el que los rancheros no impusieran hasta
muy tarde, los criterios ganaderos de cría y selección
de caballos.
Si bien luego se verían recompensados con creces, al cruzar
con criterios selectivos los caballos venidos con los colonos del
Este, con los caballos de líneas de sangre española
de los que disponían, en su mayoría involucionados
por la vuelta al estado salvaje, que si bien habían ganado
en frugalidad y adaptación al medio, habían perdido
la estatura y la estampa de sus orígenes.
Las nuevas aportaciones de sangre supusieron una notable mejora
de su estampa, estatura, carácter y predisposición,
obteniendo así un compañero de equipo óptimo
para ese trabajo.
Al mismo tiempo que se iba revalorizando al animal, también
se fueron utilizando métodos mucho mas racionales para su
doma y entrenamiento.
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