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La
Indumentaria del Cowboy
La indumentaria y equipo del cowboy, al igual que la mayoría
de usos y costumbres tiene su origen en la tradición de
los primeros vaqueros. Si bien era habitual en la mayoría
de los cowboys el llevar para el trabajo ropa de segunda mano
desechada por las clases mas altas, cuando no, los veteranos,
aprovechaban su antigua ropa militar.
Un periodista tejano en 1873 nos describía
su atuendo característico: Su vestimenta consiste en una
camisa de franela con un pañuelo alrededor del cuello pantalones
marrones y un par de botas altas con el pantalón metido
por dentro. Se cubre la cabeza con un sombrero de estilo mexicano
de grandes dimensiones y de ala ancha.
También una estrofa de una popular canción ranchera
dice acerca de la indumentaria: “Te voy a hacer unos calzones,
como los que usa el ranchero, que los empieza de lana y los acaba
de cuero”.
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Sombrero: Normalmente utilizaban sombreros de fieltro de los mas diversos
estilos, muchos eran versiones atenuadas del estilo mejicano o
del californiano, otros de ala ancha al estilo sudista y otros
tomados de líneas europeas pero siempre todos ellos de
ala ancha, muchas veces el sombrero indicaba la procedencia del
cowboy. Al sombrero se le ponía una pequeña tira
de cuero hatband para estrecharlo a la cabeza o retenerlo en la
espalda cuando se llevaba flojo y así no tener que bajar
constantemente del caballo para recogerlo del suelo, cuado este
volaba de la cabeza por un golpe de viento o por una galopada.
En 1800 John B. Stetson observando
que el pelo del castor era hidrófugo, creo un sombrero de
fieltro ideformable y resistente al agua, lo que mas tarde acabó
siendo icono de todos los cowboys, el Stetson.
Pañuelo: Al cuello llevaban un pañuelo anudado por delante, el cual
lo usaban para taparse la nariz y la boca, para protegerlas del
polvo que levantaba el ganado o del viento de las praderas.
Camisa: La camisa solían ser franela o de lana, estás últimas
con amplias mangas, aunque los cowboys tenían costumbre de
arremangárselas y ponerse braceras de vivos colores.
Pantalones: Los pantalones igual que la camisa solían ser de lana, y
era bastante común que los llevaran sujetos con tirantes.
Ropa
interior: La ropa interior era de algodón
o pana según la época y era una sola pieza, el popular
long john, también los calcetines eras de algodón.
Prendas
de cuero: Pero la prendas mas importantes de su
indumentaria eran de cuero, eran muchos los cowboys que siguiendo
la tradición de repujado de sus antepasados vaqueros se confeccionaban
ellos mismos sus prendas de cuero como chaps, chalecos, cinturones,
pellizas, etc. Algunos gustaban del estilo indio de adornar esas
prendas de cuero con flecos. El cuero formaba parte de su vida y
se acoplaba perfectamente a su existencia, lo llevaban en las manos,
en los pies, protegiendo sus piernas, iban sentados encima, se sujetaban
los pantalones, enfundaban sus pistolas etc.
Algunos hasta se hacían el sombrero de cuero, aunque era
mas incómodo que el de fieltro protegía mejor de las
inclemencias meteorológicas.
Chaleco: El chaleco era la prenda que reunía todas
las condiciones, era práctico, útil y era extremadamente
cómodo ya que no dificultaba los movimientos de los brazos,
algunos acostumbraban a ser de cuero, lo cual los hacía impermeables
y sobre todo práctico pues llevaba pequeños bolsillos
donde guardar los pocos contados enseres personales del cowboy,
como el tabaco, el reloj, la navaja, alguna monedas etc.
Guantes: Los guantes eran de ante, si bien en invierno los utilizaban con
mitones de lana debajo. Los guantes eran prendas de vital importancia,
si pensamos que el trabajo de sus manos era básicamente sujetar
riendas, lazos, la reatas, todo ello en definitiva cuerdas o cueros
con los que había que tirar con fuerza y su roce podía
ocasionar importantes quemaduras en las manos.
Chaps: Encima de los pantalones desde la cintura hasta las botas, utilizaban
los chaps, prenda de cuero pensada en un principio para proteger,
mientras se cabalgaba las piernas de los matorrales altos, espinos
etc. acabó siendo una prenda básica y de gran utilidad
pues también protegía las piernas de las rozaduras
de las cuerdas, o al sujetar una res para reducirla una vez pie
a tierra, y sobre todo en los días de lluvia era la prenda
que impermeabilizaba las piernas.
Botas: A los cowboys les gustaban las botas de tacón alto y empeine
pronunciado, lo que hacía que sus andares fueran algo toscos
y desgarbados, andares que llegaron a convertirse en uno de sus
rasgos característicos.
Esas botas tan incómodas para caminar, sobre todo campo a
través eran ideales para montar a caballo, ya que permitían
al jinete encajar los pies en el estribo, el tacón de la
bota al hacer tope en el estribo permitía afirmarse con mas
solidez sobre la montura y realizar mas fuerza con los brazos, de
este modo se podía sujetar con mas efectividad el tirón
de una res enlazada. Ese tacón también evitaba en
caso de alguna caída durante el trabajo, que el pié
pudiera quedar estribado, situación en la que el jinete podía
encontrar la muerte arrastrado por su propio caballo.
Aparejos
De todo el aparejo del cowboy sin duda el elemento principal era
su silla de montar, para él la silla lo era todo, la escogía
con detenimiento y la cuidaba con suma dedicación otorgándole
más cuidados que a su propia vestimenta. Cada cowboy poseía
su propia silla de montar, y el carecer de ella era sinónimo
de no tener trabajo.
La
Silla:
La silla evolucionó a partir de la silla charra mexicana
y esta a su vez de las sillas de “perilla” que los españoles
llevaron consigo a América. El borrén delantero casi
desapreció quedando prácticamente solo un pomo, para
amarrar el otro extremo del lazo cuando se sujetaba una res, el
caballo colaboraba manteniendo la cuerda en tensión mientras
el cowboy desmontaba, si la res era muy peleona, al tirar del pomo
esta podía levantar la silla, para solucionar este problema
nació la segunda cincha.
Muchos rancheros de México tenían
la costumbre de confeccionarse sus propias sillas llegando a elaborar
verdaderas obras de arte, tanto por el repuje del cuero como en
las incrustaciones y adornos de plata, aunque esas monturas no se
utilizaban para el trabajo diario.
Durante la década 1860 1870 muchos fabricantes
norteamericanos tomando como base a la silla charra se dedicaron
a perfeccionar y remoldear las sillas de montar, apareciendo infinidad
de modelos. A los modelos que derivaban directamente de la silla
charra o era copia de ella se les denominaba silla se “brazos”
o “árbol de brazos”, que vista de costado presentaba
una forma ligeramente curvada hacia atrás.
La silla de tipo “Texas” era mas plana, aunque mucho
mas lo era la denominada “Cheyenne” que surgió
al norte, la “Denver” o la “Sauce blanco”,
se extendieron desde el Canadá hasta el Sudoeste.
Entre las mas famosas se encontraba la “Mother Hubbard”
cuyo nombre era una connotación del hogar o del armario,
denominación del todo acertada pues la montura era todo un
verdadero hogar para el cowboy.
En sus salientes, latiguillos y anillas, colgaba
todo lo necesario para su vida. En el saliente trasero de la montura
anudaba su manta enrollada y en el interior de la manta iba su equipaje,
alguna prenda de ropa o el impermeable de lona engrasada el famoso
sliker.
Bajo la manta y cayendo hacia los flancos colgaba las alforjas.
El rifle iba en una funda y podía ir en dos posiciones con
salida por detrás de la cincha al estilo del ejército
o con salida por delante, al estilo de los cazadores de búfalos,
pero siempre por debajo de la pierna.
El lazo caía por el lado derecho y por encima de la pierna,
se sujetaba con un tira de cuero con una abertura que se pasaba
por el pomo.
La cantimplora si no cabía en las alforjas, también
formaba parte del equipaje que colgaba de la silla. Solía
tener forma redonda para ubicarla dentro del espacio que dejaba
en su interior del lazo enrollado.
Para que las sillas no se desplazaran hacia atrás durante
el trabajo, se les ponía una ancha tira de cuero que pasaba
por entre el pecho y la base del cuello del caballo llamado petral.
También muchos cowboys tenían la costumbre de añadir
a la parte anterior de los estribos unas tapaderas de cuero para
la protección de los pies.
Brida: Las bridas solían ser lo mas sencillas posibles normalmente
eran dos carrilleras de cuero que bajaban desde la testera para
sujetar el peso del bocado.
Bocado: Los bocados eran más variados, iban desde la jáquima
exenta de hierro, hasta el bocado de espada “spade”,
que era uno de los mas duros, pasando por el de argolla “filete”
y el bocado de palanca, quizá el mas extendido.
Riendas: Las riendas eran dos tiras de cuero independientes la una de la
otra de unos 2 metros de largo cada una, para poder desmontar rápidamente
y tener en el suelo un amplio campo de acción, sin por ello
perder el control del caballo.
Espuelas: Las espuelas no se sacaban nunca. La punta solía
grande y tener forma de estrella, encajaba en el talón y
se sujetaba al empeine con una tira de cuero.
Lazo: El lazo era la herramienta indispensable del cowboy, con él
arreaban al ganado, reducían y sujetaban a los terneros,
y hasta capturaban caballos salvajes. Estaban hechos de “hierva”
como solían referirse los cowboys a la fibra vegetal “Manila”,
y su longitud solía ser de unos 25 pies ( 9 metros) de largo.
Para marcar a un ternero se le ataban las extremidades con una fina
cuerda o tira de cuero llamada piggin string, que el cowboy llevaba
en su cintura, o para una mayor ventaja muchas veces entre sus dientes.
Armas
El Rifle: Por lo que se refiere al armamento solían llevar un rifle
amarrado a la silla y un revólver y un cuchillo al cinto.
Entre los rifles el mas famoso y popular fue sin lugar a dudas el
Winchester, aunque existieron otros muchos también muy apreciados
por los cowboys, como el rifle Sharp, el famoso cazabúfalos,
o las carabinas, Spencer o Springfield 1873.
El Revolver: Entre los revólveres, el mas popular fue el Colt del tipo
new model army 1873, también fue famoso el Frontier o Peacemaker,
aunque otros modelos como el Colt navy, el Remington o el Smith
& Wesson Scoffield, fueron también muy valorados.
Rituales
y Supersticiones
El cowboy hacía gala de todo un ritual a la hora de vestirse
y desvestirse, siempre se desvestía de abajo arriba y se
vestía de arriba abajo.
Lo primero se quitaba eran las botas, nunca se
sacaba las espuelas de las botas ya que las consideraba una prolongación
de estas, luego los calcetines, los pantalones, la camisa y por
último el sombrero, después colocaba el sombrero en
el suelo y ponía sus botas pisando el ala del sombrero para
evitar que este volara con las continuas brisas de la pradera, la
silla de montar hacía la veces de almohada, y se tapaba con
la manta que llevaba enrollada en la grupa de su caballo. Dormía
con el long john puesto y no se lo cambiaba nunca, ya que creía
que cambiarse de ropa interior podría traerle mala suerte,
incluso cuando tomaba un baño en algún río
lo hacía con él puesto.
Para vestirse seguía el orden inverso al de desvestirse,
lo primero que se ponía el cowboy era el sombrero, luego
la camisa, sacaba de su bolsillo su Bull Durham (tabaco) y papelillos
de fumar y se liaba un cigarrillo, finalizado el ritual del cigarrillo,
y mientras se lo iba fumando, seguía con los pantalones,
los calcetines y las botas, no cambiando nunca esa rutina.
Esta no era la única superstición
del cowboy que hacía referencia a su vestimenta, otra era
la de jamás llevar abrochado el chaleco, ya que si así
lo hacían podían, según ellos, atraer resfriados
y reuma.
Además las raras ocasiones en que dormían en una cama,
nunca dejaban el sombrero sobre ella, pues consideraban que tal
acto daba mala suerte.
La superstición era, pues, una parte más del código
del cowboy.
Aunque visto desde lejos puede parecer pueril, en una vida repleta
de peligros, cualquier cosa podía ser tomada como presagio
de un futuro percance.
La
comida
La comida de un cowboy no era muy variada, sobre todo en los grandes
desplazamientos su dieta básica era de, frijoles, arroz ,
tocino, galletas, harina de maíz, frutos secos, carne seca,
y café, a veces carne de ternera o algo de caza.
Distraciones
Algunos gustaban de tocar la armónica, o el arpa de boca,
en las guardias nocturnas.
El whisky, mujeres y juego, que está claro
que también era una forma de divertirse, pero no como algo
habitual o exclusivo del cowboy, No hay que olvidar que el objetivo
de muchos cowboys era ahorrar lo suficiente para algún día
poder poseer su propio rancho. Este tipo de diversión era
un echo social ligado a una época y circunstancias concretas,
pues era la forma habitual de divertirse de todos los colectivo
que trabajaban en duras condiciones, como los mineros, los trabajadores
del ferrocarril, etc. Algunos de los cuales literalmente se fundían
la paga el mismo día que la cobraban. En el caso de los cowboys
esto ocurría después de un largas conducciones de
ganado de largos meses de duración, en las ciudades de embarque
disfrutaban de un breve período de relajación antes
de volver a casa para continuar el trabajo.
Las carreras de caballos también son de destacar dada la
popularidad y la expectación que crearon las carreras de
¼ de milla de distancia, realizadas con los mismos caballos
con los que el cowboy trabajaba a diario.
Pero el aspecto mas destacable, de los cowboys
es que les gustaba demostrar su pericia en aspectos concretos de
su profesión. Como eran amigos de las apuestas de todo tipo,
pronto se crearían rivalidades entre vaqueros de diferentes
ranchos, para ver quien era capaz de realizar con mayor rapidez
o destreza, pruebas que tenían una relación directa
con su trabajo diario.
Entre estas pruebas destacaban el lazar, reducir
y atar de patas a un ternero, separar a una res del resto de la
manada, aguantar agarrado con una sola mano, sobre un caballo bronco,
o sin silla, etc. etc. ya cualquier destreza podía ser motivo
de apuesta, todas estas demostraciones crearon una gran expectación
sobre todo durante las épocas del rodeo del ganado, ya que
esto solía reunir a todos a los rancheros de condado, y fue
el inicio de lo que mas tarde sería todo un espectáculo
a la medida del cowboy, el Rodeo.
La sabiduría popular de esta pseudocultura ha dejado algunos
refranes como estos:
Si montas a caballo delante de la manada, mira
atrás de vez en cuando para asegurarte de que sigue ahí.
Nunca preguntes a un peluquero si necesitas un corte de pelo.
Nunca des una palmada a un hombre que está masticando tabaco.
Bebe siempre a contracorriente de la manada.
Nunca te acerques a un toro por delante, a un caballo por detrás
y a un tonto por cualquier sitio.
Recopilación: Joan Capdevila
Bibliografía:
Cowboys : de Cristóbal lopez
The Cowboys & His Interpreters: de Douglas Branch
Wondrou Times on the Frontier: de Dee Brown
Riders Across the Centuries: de José Cisneros
The Black West: de Williams Katz
Cowboys of the Americas: de Richard W. Slatta
Monta Amaricana: de Pilar Masseguer
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