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Prólogo
La imagen de estos hombres que todos tenemos en
nuestras mentes son las que construyó la industria cinematográfica,
la cual creó un personaje de ficción, echo a su medida,
para convertirlo en un héroe legendario, fuente de inagotables
historias y narraciones.
Si bien es cierto que gracias a esta industria, y a diferencia de
otros vaqueros del nuevo mundo, como el gaucho argentino o el charro
mexicano, la imagen del cowboy se divulgó y popularizó
por todo al mundo, también es cierto esa imagen poco tuvo
que ver con la realidad diaria del cowboy. Podemos decir que la
industria cinematográfica ha desvirtuado tanto la imagen
del cowboy, como tan injustamente ha tratado al indio.
Muy pocos escritores y cineastas han intentado plasmar en sus
obras la realidad del cowboy, cuya verdadera vida nos es completamente
desconocida. Si bien hay que decir que algún tipo de literatura
o película se ha realizado con cierta base de realidad,
la imagen general que se nos ha transmitido sobre los vaqueros
norteamericanos, siempre ha sido en función de algún
un guión cinematográfico, bien demasiado desvirtuada,
o bien demasiado idealizada, aparte de ser históricamente
inexacta.
El término
Cowboy
Empezaremos por intentar desvelar el oscuro origen del término
cowboy.
Algunos estudiosos del Far West remontan el origen de este vocablo
a un término irlandés del siglo IX, aunque dicha
palabra comienza a aparecer en esporádicamente en 1702,
en la literatura de Jonhathan Swift, autor de Los Viajes de Gulliver,
y en
algunas crónicas descriptivas
de la América colonial del siglo XVIII, para referirse a
los jóvenes que se dedicaban a cuidar ganado.
En 1830 esta expresión comenzó a tener un significado
claramente designatorio en los territorios que por aquel entonces
constituían la frontera del Oeste.
En Texas, dicha palabra se utilizaba para designar a los ladrones
de ganado que se dedicaban a robar
reses a los mexicanos. Deberemos
esperar algunas décadas para encontrar este término
aplicado en el sentido convencional que todos entendemos ahora por
un cowboy.
El diario Republican Denver en una publicación de 1883 lo
definía así: Cuando un hombre vive del salario que
le proporciona el trabajo de cuidar montado a caballo una manada
de reses, recibe el nombre de cowboy.
Orígenes
históricos
Antecesores: Los antecesores de los cowboys fueron los vaqueros mexicanos, y
a su vez los orígenes de estos, fueron los vaqueros españoles.
De echo fueron los españoles los que introdujeron los requisitos
indispensables para la profesión de cowboy, el caballo y
la vaca.
Procedencia: La procedencia de los cowboys, a diferencia de lo que se pudiera
pensar era de lo mas variopinta. Después de la Guerra Civil,
muchos eran veteranos de ambos ejércitos, inmigrantes europeos,
trabajadores itinerantes, negros libertos, mejicano-americanos de
los nuevos estados asimilados a la Unión, o mejicanos del
otro lado de Río Grande, por lo que constituían un
grupo políglota. Otro de los datos injustos que la gran pantalla
no hizo eco, es que de cada tres cowboys uno era hispano-mejicano
o negro.
Los negros encontraron menos discriminación en los trabajos
de cuidar ganado que en la mayor parte de las otras ocupaciones
de entonces, vaqueros blancos y negros dependieron el uno del otro,
ellos vivían comían y dormían juntos, los continuos
peligros, ataques de indios, etc. hizo que la mayor parte de vaqueros
superara sus prejuicios.
Historia: Antes de la Guerra Civil su zona de actividad
se limitaba a las praderas de Texas, pero a partir de la posguerra
a consecuencia de la enorme ola de inmigración proveniente
del Este buscando nuevos pastos y oportunidades, los Cowboys empezaron
a proliferar en todos los territorios en los que había
pasto para el ganado, como Missouri, Kansas, Wyoming, ect. A pesar
de todo esto, el tejano, fue siempre considerado “el rey
de los cowboys”.
Así nos lo reflejó un coetáneo: ” Los
tejanos para la ganadería no tienen rival, son los mejores
jinetes, son fuertes nacidos para el oficio. Encajaban con la
durísima vida de las praderas, habían nacido sobre
la silla de montar, y crecían manejando el lazo la pistola
y el rifle”. No en balde Texas la imprimió su carácter
a esa actividad heredada de otra cultura, exportándola
al resto de estados de la Unión, con solo una excepción
California, donde de las raíces y maneras hispano-mejicanas,
mantuvieron un estilo propio de montar, de tomar las riendas,
de manejo del ganado, etc. los aparejos y la silla de montar californiana,
hacían notoria la procedencia del cowboy.
Si bien esa actividad se desarrolló durante una dilatada
época, su cenit duró apenas veinte años,
de 1865 a 1885, aunque fueron muy intensos por el impacto social
y repoblador de los territorios del oeste, se piensa por el número
de cabezas de ganado manejadas, que los cowboys en activo pudieron
llegar a ser unos 40.000 en su época mas alta.
Al principio, los vaqueros eran esencialmente recuperadores de
ganado, a quienes se les enviaba para buscar reses dispersas o
extraviadas en los inmensos pastizales, esa actividad recuperadora
era llamada “dar un rodeo”. Posteriormente también
era frecuente recuperar pequeñas manadas de reses salvajes
que se habían procreado en completa libertad, esas manadas
se habían formado a bases de reses extraviadas, escapadas
o abandonadas a su suerte por sus dueños, tras el abandono
de sus tierras de rancheros y hacendados mejicanos después
de la independencia de Texas.
La vuelta de esas reses al medio salvaje, hizo que la selección
natural favoreciera a los animales provistos de mayores defensas,
estableciéndose de una forma natural, lo que mas tarde
sería considerado como raza autóctona y símbolo
de Texas, el Longhorn, el Cornilargo.
Honor: Cuando
Texas y los territorios del sudeste se independizaron de México,
ya se había desarrollado en ellos la tradición vaquera
de sus habitantes, básicamente mestizos indio-hispano-mejicanos,
esa tradición con rasgos propios, aportó muchos
de los componente que luego integrarían el código
de honor del cowboy.
Un vaquero a menos que se encontrase contaminado por el excesivo
contacto con los anglo-tejanos, miraba con desprecio los revólveres
del “gringo”, pues valoraba mas la derrota de su oponente
con astucia y si la lucha había de ser a muerte, la consideraba
mas valiente y mas limpia de frente a frente y armado con un arma
blanca, pues aunque el revolver era mas resolutivo, cualquier
cobarde podía apretar un gatillo.
El código de honor del cowboy integró, el no disparar
nunca por la espalda.
Los cowboys vivían diariamente afrontando retos en las
mas duras condiciones de vida que podamos imaginar, haciendo frente
a todo tipo de adversidades e inclemencias del tiempo, y precisamente
eso los hermanaba con los vaqueros.
Si bien es cierto que en los estados mas anglo-americanos como
Wyoming o Montana, hubo un desprecio de hacia esos vaqueros, tachándolos
de vagos, borrachos, y gente de poco fiar. Ni el mas patriota
de los tejanos puso nunca en duda que su profesión así
como que gran parte de su vocabulario tenía su origen en
la antigua tradición vaquera hispano-mexicana.
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