| LA DOMA Y EL ENTRENAMIENTO |
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El
destete
Alrededor de la edad de 6 meses el potro será
destetado y se separará, por lo tanto, de su madre.
Desde ahora y hasta que llegue a la edad de
un año, el potro no aprenderá muchas más
cosas, pero se reforzará todo lo ya aprendido, ya que al
no tener a su madre alIado tendrá que depositar su confianza
en su domador y su campo de atención será mayor.
Sus lecciones podrán alargarse un poco
más y se le enseñará al potro a comportarse
bien ya que al haber crecido también se habrá hecho
más fuerte y puede abusar de su domador.
Mientras es conducido del ronzal por su domador,
el potro podrá aprender a franquear obstáculos fáciles
como por ejemplo, pasar un charco, pasar por encima de un saco
o un tronco, etc... También podrá ahora empezar
a aprender a cuadrar sus patas bajo su cuerpo y mantenerse así
durante unos minutos, para poder tomar parte en concursos de morfología.
El
añal (Yearling)
El tiempo pasa rápidamente y el potro
se convertirá en añal o añojo (Yearling en
inglés) y podrá adquirir nuevas experiencias.
Ir de reata
Una de las nuevas lecciones será enseñar
al potro a ir de reata. Para ello el domador necesitará
montar un caballo castrado, tranquilo, biel').domado y que tenga
experiencia y mucha paciencia para
con el potro y, sobre todo, que sea
tolerante y nada agresivo, ya que aunque el potro intente morderle
o cocearle, es el domador el que deberá disciplinarlo,
y no el caballo "maestro".
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Estas lecciones
serán dadas solamente en el picadero o en un cercado hasta
que el potro aprenda a ir de reata perfectamente. Sólo entonces
podrá llevarse fuera.
Si el domador lleva las riendas de su caballo
en la mano izquierda, cogerá el ronzal del potro con la mano
derecha, lo suficientemente corto para que la cabeza del potro vaya
casi tocando a la pierna del domador. Esto es para evitar que el
potro se coloque detrás del caballo del domador y, en cambio,
aprenda a ir a su lado.
Es conveniente que el domador lleve en todo momento
guantes y que jamás ate el ronzal del potro al pomo de la
montura.
Cuando el potro pueda llevarse de reata fuera
del picadero. éste se beneficiará de un ejercicio
moderado para desarrollar y fortalecer su musculatura.
Otro aspecto importante de llevar al potro de
reata, es que éste aprenderá sin temor a ver a su
domador por encima de él, Cosa que normalmente es lo que
más asusta a un potro cuando se le va a montar por primera
vez.
Poner
la montura
Otra nueva lección que el domador enseñará
ahora al potro es a ensillarlo. Durante algunos días, el
domador dejará una montura y un sudadero en el picadero donde
el potro esté suelto, vigilándole para que no los
mordisquee.
La natural curiosidad del potro le hará
acercarse a inspeccionar los nuevos objetos. Cuando el potro se
asegure de que no son peligrosos, no los extrañará
cuando el domador mostrándole primero el sudadero, para que
reconozca su olor, se lo pase suavemente por el cuello, lomo y grupa
por ambos lados. Luego podrá pasárselo por las patas,
barriga, etc... Este ejercicio simplemente refozará lo que
ya aprendió cuando el potro tenía tan sólo
unos meses.
Gradualmente el domador procederá al mismo
ejercicio pero esta vez sacudiendo el sudadero hasta que el potro
se acostumbre incluso a ver el sudadero "volar" hasta
su lomo.
Colocarle la montura al potro, no será
sino la continuación del sudadero.
Recogidos los estribos, cinchas, pecho-petral
y latiguillos sobre la montura, el domador se la acercará
al potro para que la vea y reconozca el olor. Si éste no
muestra miedo, el domador colocará suavemente la montura
sobre el lomo del potro, le ajustará la cincha delantera
y a continuación la trasera (si la montura la lleva) y luego
el pecho-petral. Es mejor que el potro se acostumbre de buen principio
a llevar ceñidas todas las partes de la montura. A continuación
se bajarán los estribos y suavemente el domador los irá
moviendo para que rocen los costados del potro para que se vaya
acostumbrando.
Con unas pocas lecciones, el domador podrá
hacer caminar al potro con la montura puesta.
Esquileo
Si se pretende que el potro entre en concursos,
habrá que enseñarle a que se deje esquilar.
Aquí, esquilar, no significa rasurarle
el pelo del cuerpo, sino rasurarle al potro los pelos que pueden
detractar su belleza y que están situados en zonas conflictivas.
La vista y el sonido de la maquinilla de esquilar
pueden asustar terriblemente al potro, por lo que el domador procederá
con sumo cuidado, primero enseñándole la maquinilla
y dejando que la olfatee, después cuando la haya aceptado,
se pondrá en marcha a unos cuantos metros del potro para
que se vaya acostumbrando al sonido, hasta que por fin no objete
sentirla sobre sí mismo. Dar
cuerda
Cuando el potro alcanza la edad de unos 18 meses
pueden comenzarse las lecciones de dar cuerda.
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Estas lecciones
deben ser de corta duración, unos 10 minutos como máximo
y suaves, es decir, no dejando que el potro vaya a demasiada velocidad.
Hay que recordar que, los huesos, tendones y músculos del
potro están en fase de crecimiento y, por lo tanto, son frágiles
por lo que una sesión a la cuerda durante demasiado tiempo
podría causar graves cojeras. Dar cuerda tiene varias ventajas
de las que se beneficiarán cualquier caballo en cualquier
fase de entrenamiento:
1) Servirá para dar escape a la energía
sobrante de un caballo.
2) Enseñará al caballo a comportarse
bien, a disciplinarIo y a responder a la voz.
3) Ayudará al caballo a desarrollar una
correcta colocación de la cabeza y una boca suave cuando
se le ponga una embocadura.
4) Prepara al caballo para aprender a ir a las
riendas largas y a ir enganchado.
El domador debe tener en cuenta que, dar cuerda
no sustituye al ejercicio, de manera que, si no se dispone del tiempo
suficiente para ejercitar un caballo, es mejor soltado en el picadero
y hacerlo correr a su libre albedrío antes de pretender "cansarlo"
dándole cuerda.
Para comenzar a dar cuerda a un potro, es mejor
utilizar un picadero redondo en el cual trabajar.
El potro no necesita llevar más que una
cabezada de cuadra a la cual se ajustará una cuerda que no
pase de unos 10m. de longitud y opcionalmente pueden colocársele
unos protectores de caña en las manos.
Con ayudas de una fusta larga, el domador animará
al potro a comenzar a caminar, soltando cada vez más cuerda
en cuanto el potro coja la idea de que debe moverse describiendo
un círculo alrededor del domador y cuyo radio es la cuerda.
Cuando el potro vaya francamente bien, el domador
pedirá al potro la parada con la voz, indicando: WHOA! dando
al mismo tiempo pequeños tirones intermitentes hasta que
el potro pare. Al cabo de unas pocas lecciones el potro entenderá
que debe pararse instantáneamente en cuanto oiga la palabra
WHOA.
El domador enseñará y ejercitará
al potro a dar cuerda a mano derecha y a mano izquierda.
Gradualmente se le podrá dar cuerda al
potro con la montura puesta.
El
potro de dos años
El potro habrá alcanzado ahora los dos
años de edad. Hasta ahora ha adquirido una serie de conocimientos
básicos muy importantes y valiosos para que el domador pueda
seguir "construyendo" la enseñanza del potro. El
potro puede en esta fase de entrenamiento comenzar a llevar una
cabezada con un filete o con unajáquima mientras se le da
cuerda.
Hay potros que intentan "escupir" el
filete o pasar la lengua por encima de él. Para evitar esto,
el filete se le ajustará un poco más apretado hasta
que el potro aprenda a llevado en su boca sin que le moleste.
La
cesión a la embocadura
Ahora que el potro está acostumbrado al
filete o bien lleva una jáquima, el domador le enseñará
para qué sirve esto.
Poniéndose al lado del potro, el domador
tomará la rienda del lado en que está y comenzará
a tirar despacio y suavemente en espera de que el potro responda
girando su cabeza. Sólo se le pedirá un giro de 90°
como máximo.
Este ejercicio se hará igualmente al otro
lado para flexibilizar el cuello del potro por igual.
Otro ejercicio a la cuerda que deberá aprender
el potro será la cesión a la embocadura flexionando
la nuca. Para ello el domador atará las riendas sobre la
montura, pasándolas por las anillas de la guarnición
que sujetan la cincha, recordando de no atadas demasiado cortas,
ya que el potro sería sometido a una flexión exagerada
y sólo se conseguiría estropearle la boca.
La
conducción a las riendas largas
El ejercicio de la conducción a las riendas
largas dará al domador un buen control sobre el potro cuando
más adelante se le monte por primera vez.
Antes de comenzar la conducción, habrá
que acostumbrar al potro al roce y al movimiento de las riendas
largas sobre sus ancas y sobre sus corvejones.
El comienzo del ejercicio será dar cuerda
al potro con dos cuerdas, ambas sujetas a la anilla de la cabezada,
no al filete. Mientras una de las cuerdas viene directamente a la
mano del domador, la otra pasará a través del estribo
del lado opuesto y alrededor de las ancas del caballo, a la otra
mano del domador.
Se practicarán los mismos ejercicios de
parada y seguir adelante en ambos sentidos. En caso de que una o
las dos cuerdas se enreden en las patas del potro, el domador cesará
inmediatamente cualquier presión, las desenredará,
y volverá a comenzar.
Cuando el potro sepa moverse bien con las cuerdas,
podrán ajustarse éstas al filete, y eventualmente
cambiarse las cuerda por las verdaderas riendas de conducción.
Cuando esto suceda, el domador también deberá cambiar
su posición de estar parado en el centro del picadero a conducir
al potro desde atrás. Para la conducción propiamente
dicha es mejor utilizar el cinchuelo de entrenamiento o el sillín
de un enganche ya que ambos tienen anillas por donde pasar las riendas,
en una posición más elevada que los estribos de una
montura.
El domador podrá reforzar al potro los
ejercicios ya aprendidos a la cuerda, parada y comenzar a caminar,
y ahora además podrá aprender el paso atrás,
cuya palabra: TRAS, ya había aprendido y por lo tanto le
será al potro muy fácil ponerla en práctica
nuevamente.
De esta manera el potro ya queda listo para ser
montado por vez primera.
Montar
al potro
Cuando el potro ha alcanzado los 2 años
y medio o casi los 3, y si el domador ha seguido cuidadosamente
los pasos, se ha ido ganando la confianza del potro, y éste
ya ha asimilado todas las lecciones sin temor, la primera monta
no será sino un paso más en su doma y entrenamiento.
De hecho todo lo que se le ha enseñado al potro hasta ahora
era la preparación para montarlo.
Hasta ahora el potro ha aprendido a llevar la
montura y la brida, se le ha conducido a las riendas largas y conoce
bien las palabras para comenzar a caminar, para parar y para ir
hacia atrás.
También se le ha llevado de reata y ha aprendido así
a no tener miedo de ver a su domador por encima de él. El
domador tiene ahora el control del potro.
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Antes de
montar al potro, el domador practicará un poco, cargar su
peso sobre el estribo, al mismo tiempo que sujeta la rienda izquierda
(la rienda derecha estará colgada del cuello del potro) y
la carrillera de la cabezada (que llevará bajo la brida)
en su mano izquierda de manera que si el potro comenzara a moverse
o se botara, el domador podría tirar de él en círculo
haciendo más fácil bajar del estribo.
También puede el domador tener un ayudante
que sujete al potro mientras realiza este ejercicio.
Si todo ha ido bien hasta ahora, el domador acariciará
el cuello del potro mientras esté subido al estribo, bajará
y repetirá el proceso.
Si el potro se ha mantenido tranquilo y relajado,
el domador podrá proceder a montarlo definitivamente, pasando
su pierna derecha por encima del potro, cuando esté subido
al estribo y finalmente quedarse sentado en la montura y colocar
el pie derecho en su estribo. Mientras el domador esté montado,
acariciará el cuello y la grupa del potro y desmontará.
Durante las siguientes lecciones y dependiendo
de lo tranquilo o nervioso que sea el potro, el domador podrá
pedirle al potro que comience a caminar, indicando con la voz: VAMOS!
al tiempo que presiona suavemente con sus piernas sobre los costados
del potro y mantiene las riendas flojas. Al principio puede dejarse
que el potro camine (o trote) en la dirección que quiera,
ya que no es preciso que el potro tenga que pensar en demasiadas
cosas a la vez hasta que se acostumbre a llevar a su jinete.
Una vez que el potro aprenda a desplazar su centro
de gravedad para poder moverse con libertad llevando un jinete,
podrá aprender a conocer las ayudas de manos, piernas y asiento
de:
jinete.
Lo más importante a este nivel es hacer
que el potro comience a caminar y pare cuando se le indica, cosa
que se le reforzará a le largo de todas las lecciones.
Más adelante se le enseñarán
al potro los giros y el paso atrás. Hay que tener muy en
cuenta que pedirle al potro el paso atrás ne significa forzarle
la boca de forma contínua para que camine hacia atrás.
Con ello sólo se conseguiría dañarle la boca
y producirle un resabio. El domador procederá colocando al
potro delante de una pared
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y presionando ligeramente
con las piernas por detrás de la cincha, tirando suavemente
de las riendas de forma intermitente e indicando con la voz la
palabra: TRAS!, conseguiría sin duda que el potro inicie un movimiento hacia atrás, aunque
ni siquiera llegue a ser un paso, a la mínima respuesta,
el domador cesará la presión y acariciará
al potro. Sólo se podrá repetir la operación
al cabo de un rato, después de caminar o trotar al potro,
así éste asimilará que lo que hizo estaba
bien, de manera que la segunda vez, lo hará mejor y más
rápidamente, pudiendo entonces pedirle al potro más
de un paso atrás.
Los
primeros 90 días
La capacidad de atención de un potro no
es muy grande por lo que no se le debe aburrir con excesivas e interminables
lecciones en el picadero. Acompañado preferiblemente de otro
jinete sobre un caballo confiado y bien domado, el potro con su
jinete podrá comenzar a alternar el picadero con las salidas
al exterior.
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Fuera
del picadero, el potro podrá familiarizarse con objetos y
sonidos nuevos y moverse con naturalidad sobre un terreno más
variado. Para continuar construyendo su base durante los 90 primeros
días, el potro necesitará muchas y tranquilas salidas
al exterior para que se relaje y durante las cuales, aprenderá
el fundamento de nuevos ejercicios. No será necesario que
los realice rápidamente o de forma estudiada, simplemente
con voluntad.
Durante esta fase inicial, el potro aprenderá
a permanecer completamente quieto mientras se le monta, mejorará
su paso y su trote, moviéndose francamente hacia delante,
se le iniciará en el galope y eventualmente a salir con el
pie correcto sin salir a la carga, aprenderá a medir su velocidad.
Deberá también el potro aprender a parar con prontitud
y a ceder a la pierna, es decir, movimientos y piruetas, mantener
una boca suave y ejecutar bien el paso atrás aunque no necesariamente
deprisa, y en definitiva poder salir al exterior.sin que el potro
sea un hatajo de nervios.
Durante este tiempo es importante que el domador,
enseñe al potro a "aprender", ya que cuando le
pida hacer algo, lo que el domador quiere es que el potro busque
el camino para realizarlo, no el camino para evitarlo.
Si el domador se toma un poco más de tiempo con el potro,
éste aprenderá mucho más deprisa.
El
paso
Después de que el potro aprenda a llevar
el peso de su jinete, comenzará a caminar mucho mejor.
Si el potro tiende a
ir demasiado despacio, el jinete le animará a hacerlo más
rápido, sin molestarle demasiado pero sin permitirle nunca
que caiga en un retrote.
El ejercicio en el exterior motivará
al potro a caminar más rápido.
El trote
El trote es un buen ejercicio para el potro
que le mantendrá la mente despejada para poder realizar
otros ejercicios.
El trote enseñará al potro a adquirir
un buen hábito: caminar y trotar tranquilamente cuando
su jinete lo monta.
El galope
Muchos potros tienen la tendencia de galopar
demasiado rápido, especialmente cuando no están
acostumbrados a galopar al tiempo que llevan un jinete. Cuando
el potro aprende a equilibrarse, generalmente comienza a galopar
más lentamente, sin embargo, si
esto no sucede, será mejor galopar al potro tan sólo
en el picadero donde se podrá mantenerlo realizando círculos,
si esto no es suficiente, se le volverá al trote y después
se le volverá a galopar. Pronto el potro entenderá
que con un simple toque de las riendas deberá ir más
lento al galope.
Para enseñar al potro a salir a la mano
derecha, el jinete le pondrá al trote, girándole
ligeramente la cara hacia la derecha, presionando al mismo tiempo
con la pierna izquierda de forma intermitente y ayudándose
con la voz para animarlo a ir más deprisa hasta que rompa
al galope. Para hacer salir el potro a la mano izquierda, el jinete
invertirá las ayudas.
La cesión
a la pierna
La cesión a la pierna significa que el
potro aprende a responder cuando el jinete aplica presión
con sus piernas sobre sus costados. Es decir presión con
la pierna izquierda significa desplazamiento hacia la derecha,
y viceversa.
Es importante que el potro comience a conocer
estos ejercicios lo antes posible ya que es algo primordial que
se utilizará en el futuro caballo Western a lo largo de
toda su vida.
Para comenzar a enseñarle al potro a
realizar pasos de costado, ayudará colocarlo delante de
una pared o de una cerca. El jinete presionará con su pierna
izquierda de forma intermitente sobre el costado del potro al
tiempo que le mantiene la cabeza contra la pared con ayuda de
las riendas. En un principio, ayudará si el jinete mantiene
la cabeza del potro un poco girada hacia la izquierda.
Como el potro no podrá ir hacia delante
porque la pared se lo impedirá, ni hacia atrás porque
el jinete lo impulsaría hacia delante con las dos piernas,
el potro no tendrá más remedio que desplazarse hacia
la derecha. A la menor respuesta o intento de ir hacia la derecha
por parte del potro, el jinete cesará la presión,
lo acariciará y paseará al potro simplemente sin
pedirle nada, y al cabo de un rato repetirá la operación.
A medida que el potro entienda de qué
se trata el ejercicio, la posición de la cabeza se irá
manteniendo cada vez más recta, al igual que todo el cuerpo,
ya que de buen principio el potro se moverá torcido. Para
pedirle al potro el paso de costado hacia la izquierda, el jinete
invertirá las ayudas.
Giros y
piruetas
Para pedirle al potro realizar giros, es una
buena idea darle una razón para girar y las salidas al
exterior le ofrecerán al potro unas buenas razones.
Arboles, arbustos alrededor de los que poder
girar le darán al potro la idea de lo que se quiere de
él.
La pirueta es un ejercicio básico del
futuro caballo Western pero lo que se requiere del potro a este
nivel es tan sólo que aprenda a levantar la mano interior
y moverla más hacia dentro. Para ello el jinete llevará
al potro al paso describiendo un círculo. Justo antes de
que su mano interior se levante del suelo, el jinete tirará
hacia arriba de la rienda interior para pedir al potro que mueva
esa mano más hacia el interior cuando la vuelva a bajar.
Con el tiempo se le podrá pedir al potro que de más
pasos hasta completar un círculo con uno de sus posteriores
bien plantado en
el suelo.
La parada
Ya que desde el principio se le ha enseñado
al potro a parar tan sólo con la voz, no habrá problemas
en pararlo mientras va montado indicando la palabra: WHOA!, sentándose
profundamente en la montura y recogiendo suavemente las riendas
como ya se vió. Si el potro todavía da unos pasos,
no importa mientras acabe parando ya que, poco a poco, parará
con más prontitud.
Una vez haya parado el potro, el jinete aflojará
las riendas inmediatamente, y le dejará parado durante
unos minutos para que se relaje y aprenda a tener paciencia mientras
esté parado y, sobre todo, que entienda que parar significa
premio.
Se podrá practicar la parada primeramente
al paso y eventualmente al trote y después al galope.
Un ejercicio muy práctico para el futuro
caballo Western, que tiene que ver con la parada, es enseñar
al potro a "atarlo al suelo". De hecho no se ata, simplemente
se le enseña a que cuando una o las dos riendas cuelgan
hasta el suelo, el potro debe permanecer parado aun y cuando el
jinete desmonte y se separe de él.
Para enseñárselo, se puede atravesar
el extremo de una rienda con un clavo largo y clavar éste
en el suelo (de tierra). Mientras el jinete se va alejando irá
indicando al potro: WHOA!.
Probablemente y aunque el potro conoce la palabra,
se moverá para seguir al jinete, pero no podrá seguir
adelante porque la rienda estará sujeta de manera que pronto
entenderá que cuando las riendas están colgando
es que está "sujeto" y no se moverá. Cuando
esto suceda el jinete acariciará al potro para premiarle.
Práctica
y entrenamiento
El potro ya tiene ahora los 3 años cumplidos o incluso
va para los 4, ha aprendido la base de muchos ejercicios
de una forma calmada y lenta.
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Es una cuestión
ahora de seguir practicando todo lo aprendido de una forma progresiva,
ya que el potro es todavía muy joven y su constitución
está todavía en fase de crecimiento siendo por tanto
frágil. El jinete irá puliendo poco a poco todos
los movimientos del potro para que cada vez sean más precisos.
Es entonces el momento para 3 pasos más:
* Trabajar lentamente sobre lo ya aprendido
para poder participar en los diferentes concursos y pruebas Western.
* La introducción de nuevos objetos que
le serán después cotidianos al caballo de trabajo:
aceptar que el jinete se quite y se ponga el chubasquero mientras
está montado o el movimiento del lazo, rozándole
por todas partes, o el arrastre de cualquier objeto atado al lazo
y anclado al pomo de la montura.
* Comenzar los ejercicios con el ganado vacuno
ya sea para trabajar en un rancho o para las diferentes pruebas
Western con ganado como: cutting, o lazado de teneros.
Embridar
y embocar
Hasta ahora el potro ha llevado como embocadura
un simple filete o bien una jáquima, pero ahora el domador
podrá comenzar a enseñarle a llevar un nuevo tipo
de embocadura: el bocado de palanca. Sin embargo, y antes de colocarle
esta nueva embocadura, el domador deberá enseñar
al potro a ir embridado, es decir a ser guiado con ambas riendas
en una sola mano utilizando el principio de "neck reining"
o embridado básico del caballo Western.
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El potro comenzará
a responder al principio de "neck reining" estableciendo
justo el ángulo del arco apropiado con la cara, cuello
y cuerpo. Sintiendo la rienda indirecta o exterior sobre su cuello,
el potro responderá con naturalidad girando su cara en
el sentido del círculo. El jinete cogerá las riendas
cruzadas sobre el cuello del potro, con una mano pero sin dejar
de ayudarse con la rienda directa para ello el jinete utilizará
sus dedos índice y meñique
para suplir la mano que actuaría sobre la rienda directa
y girando su muñeca hacia la izquierda o hacia la derecha.
Con la práctica, incluso estas ayudas
serán cada vez menos necesarias y el potro se moverá
en la dirección requerida a la mínima sensación
de la rienda sobre su cuello. Una vez conseguido esto, el jinete
podrá llevar las riel).dasde cualquiera de las formas tradicionales
del estilo Western, teniendo en cuenta que los concursos prescriben
las reglas de cómo deben ser llevadas exactamente.
Cuando el potro conoce bien el principio de
"neck reining" llevando un filete o mejor aun un filete
de camas largas, se pasará entonces a colocarle el tipo
de bocado de palanca de estilo Western que mejor se adapte a cada
animal pero teniendo siempre en cuenta de que cualquier bocado
de palanca tiene que ser llevado con manos suaves ya que de otro
modo podría ser severo para el potro y acabar arruinándolo
como montura.
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