| LOS ORÍGENES Y EL POR QUÉ... |
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El
fin de la equitación Western es hacer que el caballo sea
una extensión del pensamiento del jinete, de manera que
éste pueda mover cualquier parte de esta prolongación
tan fácilmente como mueve su propio cuerpo, pero a mayor
velocidad y con más energía.
Tanto el caballo como esta forma de equitación
deben su ser a España. Tras los viajes de Cristóbal
Colón al Nuevo Mundo, los Conquistadores trajeron los primeros
caballos y una forma de monta que más adelante se convertiría
en la base de la equitación Western. .
En contraste con la forma de equitación a
la inglesa que más adelante introdujeron los primeros colonos
de Virginia y Nueva Inglaterra, en que montar a caballo significaba
poco más que una
Californiano y vaquero
de Texas
forma de transporte,
y éste era guiado por tirones laterales de las riendas al
tiempo que el jinete se colgaba de éstas, sentándose
sobre su trasero con las piernas adelantadas; para el Conquistador
español, el caballo también era una forma de transporte,
pero más importante, era el arma de la Conquista.
El Conquistador
movía su caballo tan hábilmente como su propio cuerpo.
Montado sobre su bien domado corcel podía disparar, parar
instantáneamente o ejecutar una lanzada. Los movimientos
del caballo de la Conquista, pensados inicialmente para la batalla,
fueron más adelante de gran utilidad para el trabajo con
el ganado, primero para los mexicanos y luego para sus "herederos"
los Californianos y los cowboys de Texas.
El Conquistador español cabalgaba con sus
pies debajo de él. Los movimientos de sus manos en las riendas
eran suaves e imperceptibles. Un ligero toque de la rienda sobre
el cuello del caballo hacía que éste pivotara a derecha
o izquierda. El asiento profundo del jinete lo hacía parar
y el caballo tenía, en general, una buena y completa doma,
valiosísima para la Conquista de América. El 20 de
Abril de 1598, Don Juan de Oñate cruzó Río
Grande cerca de lo que hoyes El Paso con 80 carretas y 7.000 cabezas
de ganado de las cuales unas 100 cabezas eran yeguas y potros y
700 eran caballos y mulos. Hoy día se le considera como el
primer ranchero.
La herramienta utilizada por los españoles
para manejar el ganado era la garrocha, pero los mexicanos criaban
los cornilargas en los espacios abiertos y de la necesidad nació
el uso del lazo.
La montura básica española sufrió
alguna modificación, así la "manzana" del
borren delantero, se cambió por el amplio cuerno o pomo de
la montura charra. La guarnición (anclaje de la anilla de
la cincha) de una sola cincha que en la montura española
venía justo debajo del borren delantero, se mantuvo intacta.
Los hoy estados fronterizos y en aquel tiempo
territorios de México, California y Texas, heredaron este
estilo de monta y el trabajo con el ganado.
Los vaqueros californianos a quienes se les llamaba
y sigue llamando Californianos modificaron aún más
la montura, cambiándole la guarnición a una posición
mucho más atrás, es decir hacia el centro de la montura,
llamándosela así, guarnición central o de 3/4.
El cuerno o pomo también se modificó cambiándolo
por uno mucho más alto y fino.
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Los Californianos
al igual que los mexicanos mantuvieron intacto el estilo español
de embridar los caballos, utilizando la jáquima para domar
potros y el bocado de "espada" con los caballos terminados,
llegando a ser verdaderos maestros en este arte.
Arte que, por otro lado, requería largo tiempo y paciencia
pero que podía desarrollarse perfectamente en los días
de las grandes y ricas haciendas propiedad de los Señores
españoles que gustaban de monturas bien domadas. "Riendas
tensas y caballos estropeados, siempre van juntos" era la creencia.
Por otro lado, los vaqueros que emigraron a Texas,
llevaron consigo la montura mexicana, cuya guarnición también
modificaron, dada la necesidad del duro trabajo de lazar reses.
De manera que añadieron una segunda guarnición que
venía debajo de la parte más profunda del asiento
y así surgió la guarnición tejana de doble
cincha, que mantenía la montura en su sitio.
Además de las influencias de California,
los texanos recibieron las influencias del Este. Colonos y comerciantes
trajeron consigo monturas y bridas de tipo inglés. Las monturas
eran inútiles, pero las bridas traían filetes y bocados
fijos con desveno, elementos ambos que fueron muy bien acogidos
por los tejanos.
Los estribos largos, las riendas flojas y la posición
erguida sobre la montura fueron comunes en las dos "escuelas".
A pesar de la importancia de la equitación
en aquellos días, ésta era tan sólo una de
las muchas destrezas necesarias para la supervivencia del hombre
en el Oeste Americano a mediados del siglo pasado durante los años
de los grandes rebaños de ganado vacuno y las grandes extensiones
de terreno en los que se trabajaba. En aquel entonces el caballo
era solamente una herramienta
de trabajo y como herramienta
era reemplazable. No se podía perder el tiempo en adiestrar
o domar caballos como hacían los Californianos. Los ranchos
tenían una gran cantidad de ganado que conducir o que marcar
y una gran cantidad de vaqueros alquilados y necesitaban abundancia
de caballos y que además fueran baratos ya que el trabajo
con los cornilargos era peligroso y duro.
Muchos caballos eran puestos fuera de servicio
por las bravas reses, otros eran robados por indios y bandidos y
los que no, se perdían en los espacios abiertos, de manera
que era necesario reponerlos inmediatamente y en cantidades considerables.
De esta manera se cogían a lazo caballos salvajes o semi-salvajes
que vaqueros "especialistas" en la monta de caballos broncos,
domaban rápidamente, considerándose domados cuando
un vaquero podía ensillar un caballo y lazar desde
Los vaqueros "domaban"
los caballos broncos
él sin ir de cara
al suicidio El vaquero que de esta manera doblegaba el espíritu
de un caballo bronco, no tenía tiempo de ser un entrenador
de caballos, tenía trabajo que hacer: como adelantarse a
toda velocidad para hacer regresar al rebaño las reses descarriadas,
o lazar los animales para marcarlos, etc...
Aquellos hombres y caballos sobrevivieron a aquel
arduo tipo de vida no se sabe ni como, pero lo que sí es
cierto es que una vez pasada la era de las grandes conducciones
de ganado vacuno, los caballos comenzaron a criarse en los ranchos
con lo que se mejoraría su estampa, estatura, carácter
y predisposición, utilizándose al mismo tiempo métodos
racionales para su doma y entrenamiento, consiguiéndose así
caballos altamente especializados en los trabajos del rancho.
El amor que el Hidalgo español tuviera
por la gracia y la elegancia, se mantuvo vivo, traducido en los
pasos tan depurados de su equitación y movimientos bellos
pero las demandas más prácticas en el Nuevo Mundo
hicieron que parar, arrancar y girar rápidamente así
como la economía de movimientos fueran las mayores virtudes
del caballo de trabajo. La equitación que produciría
estas virtudes se convertiría en la monta Western o Americana.
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