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"...gracias a la fuerza de
su mirada, el profeta Daniel volvió a salir vivo de la
fosa de los leones".
INTRODUCCIÓN
Sólo después de mucho investigar y comprobar
repetidamente en la práctica con centenares de caballos y
frente a un tema sin ningún precedente, me atrevo a abordarlo
sin el temor de caer en lo que tanto me ha preocupado durante la
intensa relación que he mantenido con los equinos durante
los últimos quince años: la charlatanería.
Mi preocupación no es gratuita, esta suerte la han corrido
actividades insuficientemente comprendidas como la propia hipnosis
en los humanos, cuando en 1784, al resurgir de manera casual en
Europa (como lo veremos más adelante), ocasionó que
la gente creyera que el sujeto hipnotizado, el "médium",
era poseedor de propiedades omniscientes y podía contestar
a todo tipo de preguntas. En consecuencia, se inició de esta
manera la proliferación de charlatanes, farsantes y estafadores
que se aprovechaban de la credulidad de la gente para hacer fama
y fortuna.
El Manejo Natural del Caballo (MNC) es tan contundente, que personalmente
no he perdido la capacidad de asombro. Sigo admirando los resultados
en cada una de las demostraciones que hago y con cada caballo que
manejo.
Entre los espectadores existen siempre personas que al finalizar
una participación, me abordan para preguntar si el caballo
fue drogado o preparado de alguna forma con anterioridad, pues el
resultado escapa fácilmente a la capacidad de comprender
los fenómenos sicológicos, que transforman diametralmente
su comportamiento en minutos ante su incrédula mirada. Muchos
otros ni siquiera se acercan a indagar, simplemente se alejan completamente
seguros que existe algún truco que no alcanzaron a observar
y que seguramente es el responsable de la sorprendente transformación
del equino.
Hace muchos años que dejó de preocuparme esa actitud.
Es plenamente comprensible. De hecho, lejos de molestarme me satisface.
Si el MNC es capaz de lograr una transformación que se confunde
con los efectos de un anestésico o deja la firme convicción
de la existencia de un truco, producto del montaje de un fraude,
significa que ha logrado una vez más el propósito
de impactar exitosamente la mente del espectador.
Esta impresión, es el recurso más eficiente para alcanzar
el tan necesario convencimiento hasta de los más escépticos.
De cualquier forma, pronto se dan cuenta que no es posible preparar
por doquier el mismo truco una y otra vez y con sus propios caballos.
La tarea de convencer a la gente de a caballo es una importante
actividad que debe realizarse con sumo cuidado. No son pocos los
conductistas que han perdido la confianza de sus espectadores o
lectores por abandonar la seriedad de sus teorías, con el
anhelo de resultar más espectaculares, convincentes o simplemente
más eficientes de lo que en realidad son. Algunos de ellos
se abrogan los éxitos de otros o pregonan estudios y descubrimientos
que no son propios.
Estas actitudes dañan el movimiento conductual en equinos,
pues mal informan a la gente que los observa y escucha, que se forma
una opinión negativa o por lo menos sesgada del MNC.
La firma personal de cada conductista es el nombre de su propio
procedimiento y sirve, por lo menos, para distinguir a unos de otros
en ese mar de "métodos" naturales que están
surgiendo a nivel mundial. De una forma u otra, ese distintivo es
necesario para que el receptor norme su criterio con base en la
veracidad de la información que recibe de un conductista
en particular, así como en la prueba suprema de sus resultados
(ver el trabajo "La Banda de la Nobleza").
El estudio y la práctica continua, responsable, infatigable
y seria, es la clave, como en cualquier otra disciplina profesional,
para establecer propuestas bien sustentadas y probadas.
En esta
tarea, es indispensable apoyar nuestras observaciones y teorías
en las ciencias que tienen que ver con ellas. Debemos evitar caer
en el terreno de seudociencias o de plano en las florecientes corrientes
metafísicas y esotéricas que no tienen sustento congruente.
En este contexto, después de años de estudio y práctica,
decidí abordar el tema de la hipnosis en los animales y más
concretamente, en el caballo. PERO ¿QUÉ
ES LA HIPNOSIS?
Para muchos autores, el hipnotismo es un estado alterado de la conciencia,
de elevada sugestionabilidad del subconsciente. Se caracteriza por
una reacción emocional intensificada y por una alta concentración
selectiva. Esto es a lo que se llama trance. Algunas corrientes
en hipnotismo eluden el término trance, pero lo definen exactamente
igual.
La hipnosis no es lo mismo que el sueño, aunque la palabra
provenga de hypnos, que significa sueño. La hipnosis es un
estado diferente, de máxima alerta y concentración,
donde la conciencia nunca se pierde, sino que se focaliza en una
idea específica.
Mientras dormimos, la mente consciente permanece inactiva, y tanto
ésta como la mente subconsciente son inaccesibles a la sugestión
externa. La hipnosis es más bien una suspensión: el
cuerpo duerme mientras que la mente permanece totalmente consciente
y receptiva. Una sensación de profunda relajación
se extiende por cada nervio y cada músculo del cuerpo, produciendo
una agradable sensación de
bienestar.
La hipnosis tampoco debe considerarse como una terapia por si misma,
sino como un procedimiento adjunto, como un conjunto de técnicas
o como un instrumento que se puede usar para facilitar la terapia.
No obstante, se trata de técnicas potentes que pueden facilitar
el aprendizaje y el cambio de comportamiento; de hecho, permiten
crear un espacio para el aprendizaje que facilita la adquisición
y práctica de estrategias adaptativas.
La hipnosis es un proceso mental complejo que en la actualidad no
cuenta con una teoría predominante sobre la misma, más
bien es la expresión de una continua afluencia de puntos
de vista teóricos.
Una de las causas determinantes que originan las discrepancias de
los investigadores, es que conceptualmente la hipnosis puede enfocarse
desde diferentes procesos.
Uno de ellos es el de la comunicación, que desde su punto
de vista, la hipnosis es un
procedimiento inductivo de cambios en las sensaciones, percepciones
y pensamientos, que modifica el comportamiento del sujeto. La sugestión
verbal produce la relajación, calma y bienestar. Para (Malarewicz,
1990), la técnica hipnótica es, por tanto, obra de
la comunicación.
Otra proceso a considerar como enfoque de la hipnosis, es el del
estado operativo mental, correspondiente a los procesos neurofisiológicos,
que responden a la inducción efectuada. De acuerdo con J.
Barber (1996), la hipnosis adquiere la facultad de modificar las
funciones involuntarias, como la actividad glandular y la vasomotora
entre otras. De la misma forma, interviene en la capacidad de receptividad
y memoria.
En este contexto y durante los últimos años, pareciera
que la ciencia psiquiátrica hubiera descifrado el enigma
de la hipnosis. Se sabe que las células neuronales son las
transmisoras de los mensajes del cerebro al cuerpo. Todo está
bajo control, desde los latidos del corazón y la actividad
motriz hasta la percepción sensorial o la respuesta emocional.
Los pensamientos y las emociones son trasmitidos a un área
especial del cerebro encargada de clasificarlos: la corteza cerebral.
La corteza cerebral es el analista del cerebro y actúa como
centro de recepción de la información que envía
el sistema nervioso. Billones de nervios interconectados intervienen
en las pautas de conducta individuales. La corteza controla todos
estos nervios y recibe pensamientos en forma de sugestiones de la
vista, el oído o cualquier combinación de los sentidos.
La corteza responde a las percepciones sensoriales ordenando la
actividad corporal, según la actitud o el grado de tensión
emocional que vaya asociada a la sensación. Cuando la tensión
nerviosa o las emociones desordenadas se asocian al pensamiento
enviado a la corteza, interfieren en el funcionamiento correcto
de esa parte del cerebro.
La neurofisiología a clasificado y definido los neurotransmisores,
como sustancias producidas por las células nerviosas, capaces
de alterar el funcionamiento de otras células de manera breve
o durable.
Los neuropéptidos son unos de los compuestos químicos
naturales responsables de funciones fundamentales como el sueño,
la tensión, el apetito, el sexo y que son producidos por
los sistemas nervioso y endocrino y que se encuentran en la
endorfina.
Esta hormona asocia las sustancias opiaceas producidas por el cerebro.
La hipnoterapia ayuda a liberar esta hormona, que actúa de
forma parecida a la de la
morfina, aliviando problemas de respiración, abatimiento,
dolor, etc., que conectan el mundo real de las sensaciones, temores,
fobias y sentimientos.
Hay quien opina que desde el punto de vista neurofisiológico,
la hipnosis es un estado en que el sujeto está funcionando
bajo el predominio del hemisferio cerebral derecho y considera que
el sueño fisiológico es otro estado alterado de conciencia,
en donde se dan fenómenos similares a los del trance (alucinaciones,
pérdida de la noción del tiempo, etc.), que dependen
de la actividad del hemisferio derecho. De acuerdo con esta opinión,
en la vigilia estamos bajo el predominio del hemisferio izquierdo.
Según el concepto de Morales y Gallego (2001), la hipnosis
puede considerarse como un estado transitorio inducido, en el cual
el procesamiento de la información de los estímulos
tales como imágenes, pensamientos, respuestas emocionales
y sensaciones, puede tener un gran impacto sobre el aprendizaje.
En resumen, no existe pues claridad en el proceso de la hipnosis
ni una definición aceptada de manera general. Seguramente
en los próximos años, la neurofisiología pueda
dar más luz sobre el fenómeno, que si bien no ha sido
explicado totalmente, tampoco puede ser negado.
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