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Los que tienen un oficio o una profesión
deberían ser expertos en su materia, en este caso el DOMADOR,
debe saber muy bien lo que hace.
Lo primero que debe tener en cuenta alguien que quiere ser domador,
es que debe conocer a fondo la metería prima con la que va
a trabajar “El Caballo”. Esto implica prepararse, estudiar,
observar y tratar con caballos. Debe tener una idea acabada de la
Naturaleza, el comportamiento y la psicología del caballo,
además de conocer cuestiones morfológicas, de nutrición,
de osificación, de manejo en general de caballos.
Esta persona, que en algún momento empieza con la idea de
ser domador, debe empezar a adquirir experiencia, y esta se hace
en el campo de acción, conviviendo con los caballos, tratándolos,
enseñándoles, relacionándose con ellos.
Este nuevo domador, que se esta preparando y que aspira a mas; además
de conocer los caballos, y relacionarse con ellos, debe desarrollar
un plan de trabajo. Una rutina en el proceso de enseñanza
que le permita evaluar los progresos en dicho proceso, cosa que
sería muy difícil de lograr si se trabajara de manera
desordenada. El plan de trabajo debe adaptarse y contemplar cada
etapa de la doma (etapa de amansamiento, etapa de manejo, etapa
de entrenamiento, etc....).
Un mecánico posee herramientas, el cirujano
el instrumental, el quirófano; el psiquiatra el diván.
Así como ellos, un domador debe tener herramientas de trabajo.
Estas deben ser: una manga y un corral circular, seguro, blando,
de 12 metros de diámetro como mínimo. El corral es
el aula, es lugar correcto para que el potro chucaro empiece a aprender.
Entonces, si nos encontramos con alguien que conoce
los caballos, sabe tratarlos, sabe enseñarles, tiene las
herramientas, y tiene un plan de trabajo, estaremos frente a un
DOMADOR.
Este es el objetivo de La Primera Escuela Argentina
de Doma India: formar DOMADORES, que sepan lo que hacen, y que tomen
este trabajo con la seriedad que los caballos se merecen.
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