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En
los capítulos anteriores hemos podido ver cuales son las
condiciones más idóneas en las que tener a nuestros caballos,
así como el modo en que ellos tienen a percibir su entorno.
El conocimiento de dichas cuestiones puede ser determinante
a la hora de establecer una relación con nuestro caballo
basada en la confianza y amistad mutuas y no en el miedo
o el dominio.
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Prefiero
esperar a que el potro haya mamado
antes de empezar la manipulación. |
Dando por supuesto que ya tenemos
claro que el caballo debe ser un amigo al que queremos enseñarle
una serie de cosas para poder disfrutar conjuntamente de esa
amistad, ha llegado el momento de explicar algunas de las
técnicas que empleamos en lo que se ha venido llamando Adiestramiento
Natural. Tanto en el capítulo como en los siguientes iré desarrollando
una pauta de adiestramiento que vengo utilizando desde hace
varios años y que me ha dado buen resultado. Veremos las distintas
actuaciones sobre el potro desde sus primeros días de vida
hasta que lo podamos montar con total calma y tranquilidad.
Una de las preguntas que me hacen
con más frecuencias es ¿En que momento debemos empezar con
el adiestramiento del potro?. En realidad el momento para
empezar el adiestramiento no es muy importante, se puede obtener
los mismos resultados con potros que se inician a los 3 años
como con los que se inician con sólo días de vida. Pero si
es cierto que cuanto antes empecemos el adiestramiento más
rápido y fácil nos será montar al potro por primera vez.
Lo importante es que el potro
llegue a ese momento en las mejores condiciones físicas y
psicológicas para poder afrontar el ser montado. Para ello
es esencial que haya llevado una vida lo más natural posible,
es decir en libertad y en contacto con otros caballos. La
intervención del hombre en esos tres primeros años de vida
puede ser muy positiva o muy negativa. Cuando algún amigo
me dice que tiene un potro en el monte para domar cuando tenga
tres años, y me pregunta que debe hacer mientras tanto, siempre
le digo que nada, pues así me aseguro de que el potro, que
si bien llegará sin saber nada, no tendrá malas experiencias
que afectan de forma determinante su doma.
Pero si podemos, es muy beneficioso ir habituando al potro
progresivamente a todo aquello que se va a encontrar en el
momento que vayamos a montarlo, siempre y cuando siga viviendo
en libertad y junto a otros potros.
Si tenemos los conocimientos necesarios o podemos recurrir
a un experto, puede ser muy beneficioso iniciar el adiestramiento
del potro durante sus primeros días de vida. A esa fase del
adiestramiento muchos la conocen como Imprinting.
El Imprinting en los potros es
conocido sobre todo por la obra del Dr. Robert. M. Miller
"Imprint Training of te new born foal", es decir el entrenamiento
del potro recién nacido basado en el imprinting. El Imprinting
del Dr Miller, veterinario californiano que trabajaba con
grandes yeguadas de purasangre, está desarrollado buscando
la habituación del potro a una serie de circunstancias que
para Miller son fundamentales dada su condición de veterinario,
así los habitúa a soportar todas aquellas actuaciones que
el veterinario puede necesitar hacer con un potro, además
de muchas otras. Con esto lo que quiero decir es que el sistema
del Dr. Miller no es el único adecuado, sino que cada uno
de nosotros podemos crear nuestro propio sistema siempre y
cuando tengamos en cuenta una serie de conceptos fundamentales.
En este capítulo me referiré al
sistema del Dr. Miller constantemente, pues es su sistema
el mas conocido. Científicamente el Imprinting se conoce en
patos, gansos y en otras especies de aves, que por las condiciones
en las que nacen retienen en su cerebro la primera imagen
que ven más grande que ellos al nacer, que se mueve y la identifican
con su progenitor. No está probado en cambio que en los mamíferos
se de tal circunstancia. Lo que si está probado es que los
individuos que el potro ve en las primeras horas posteriores
al parto los relaciona como miembros de la manada. Tras unas
horas, la aparición de extraños provocará temor en el potro
quien reaccionará huyendo de quienes pueden ser posibles depredadores.
En los caballos como en otras
especies se da la circunstancia de que deben aprender en muy
corto periodo de tiempo todo aquello que será necesario para
su supervivencia. Toda la información recibida en este periodo
se asimila con gran velocidad y queda fijada en la memoria
del potro para toda su vida. El objetivo del imprinting es
aprovecharse de la gran capacidad de retención de los potros
durante los primeros días de vida para enseñarles todo aquello
que creamos puede sernos útil en nuestra posterior relación
con ellos a lo largo de lo años venideros.
El Dr. Miler diferencia cuatro
fases distintas en su método: 1ª Asociación con las personas.
2ª Desensibilización y 4ª Sumisión. Como veremos estas técnicas
pueden resultar bastante agresivas sobre el potro. A diferencia
del Dr. Miller, creo que no es necesario buscar la sumisión
del potro, sino su confianza en nosotros, queremos que aprenda
que cuando esta con nosotros todo resulta agradable. En cualquier
caso es cierto, que aplicando estas técnicas puede llegarse
a la sumisión, por lo que hay que hacerlo de la forma más
suave posible.
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| Sujete
la madre, una vez tranquila esperé a que el
potro se acostumbre a mi presencia y sea el quien
se acerque a mi. |
Antes de iniciar el entrenamiento,
el adiestrador debe contar con un ayudante que se ocupe de
la madre. Ésta debe estar sujeta por el ramal pero permitiendo
que en todo momento esté en contacto con su potro, así además
de que los dos estarán más tranquilos, no se interferirá demasiado
entre la yegua y su potro. El Dr. Miller inicia la primera
sesión en el momento mismo del parto, antes de que el potrillo
se haya puesto en pié. Yo personalmente creo que no es lo
mas adecuado interferir entre la yegua y su potro en un momento
tan temprano. No sólo porque es un momento de gran intimidad
entre ambos, sino también por que en la naturaleza ese momento
nunca es compartido por el resto de la manada. Cuando llega
el momento del parto la yegua se retira un poco del grupo
y no se incorpora al mismo hasta que el potro puede ya correr
junto a los demás miembros de la manada. Además he comprobado
que si esperamos unas horas a iniciar el entrenamiento del
potro los resultados no son peores que si lo hacemos en el
mismo momento del parto. Otra razón importante por la que
creo que es conveniente esperar es que tras el parto durante
unos minutos el potro sigue unido a su madre por el cordón
umbilical, por el que fluye sangre de la yegua al potro. Si
aparecemos en esos instantes podría suceder que la madre se
levante antes de tiempo rompiendo el cordón antes de que la
transfusión se haya completado adecuadamente.
Si conocemos a la yegua y sabemos
que nuestra presencia no la incomoda podemos estar presentes
durante el parto, siempre en un segundo plano y sin interferir
entre la madre y su potro.
Yo suelo esperar hasta que el
potro se ha puesto en pie y ha mamado por primera vez, con
lo que me aseguro que el potro no va ha ser rechazado por
su madre que ya le deja mamar. Es cierto que las técnicas
empleadas son más fáciles en el momento del parto cuando el
potro todavía está débil y tumbado en el suelo, pero la verdad
no suponen ningún problema esperar un poco. Después de mamar
el potro se tumbará a descansar y es ese un buen momento para
acercarnos a él por detrás y arrodillándonos tras su dorso
empezaremos la manipulación.

Colocado
de rodillas tras el potro le giro la cabeza hacia
mi y nos olemos por primera vez, así empezamos a conocernos. |
Introducimos
los dedos en los orificios nasales hasta que el potro
lo acepta con tranquilidad. |

Desensibilizando la zona de la
cincha. |
A la vez el potro nos ve como
un individuo aceptado dentro del grupo por su madre, lo que
le tranquiliza, empezaremos un proceso de desensibilización
de todo su cuerpo, con el objetivo de que cuando el potro
esté crecido acepte sin reparo alguno ser tocado por todas
partes. Este nos permitirá su manipulación desde el primer
momento sin problemas con lo que evitaremos muchos traumas
y accidentes que sufren los potros cuando por alguna razón
se les debe tratar sin entrenamiento previo, ya sea por el
veterinario, por el herrador, etc ...
Empezaremos colocándonos de forma
que se el potro quiere levantarse no pueda hacerlo y nos permita
una total manipulación. Lo que pretendemos es que el potrillo
se relaje totalmente durante la manipulación, por lo que no
podremos parar mientras este no este totalmente relajado.
Esta técnica tiene el riesgo que si durante la manipulación
el potro se resiste y nosotros interrumpimos la manipulación
el potro aprenderá lo contrario de lo buscado, si se resiste
terminará la molestia. Si el potro aprende que la resistencia
le da buen resultado tendremos a un caballo que siempre probará
a resistirse ante cualquier estímulo buscando quitárselo de
encima. Si en cambio el potro aprende que una vez relajado
el estímulo es agradable, siempre buscará esa relajación ante
estímulos nuevos.
Empezaremos acariciándole por la frente, luego pasaremos al
resto de la cabeza, orejas, hocico, interior de los hollares,
interior de la boca, etc. El objetivo es que el potro se deje
acariciar absolutamente todo el cuerpo. No hay que tener prisa,
cada potrillo necesita su tiempo, unos se relajarán antes
que otros, lo importante es no cesar la manipulación de cada
zona hasta que el potro esté totalmente relajado. Con la manipulación
de la cabeza facilitaremos la colocación de la cabezada, del
bocado, las revisiones dentales, etc.
Luego pasaremos al cuello, luego
a la zona de la cruz y todo el dorso hasta la cola que deberá
frotarse también por debajo. Después la zona del hombro, pecho
y costillas, dedicando especial atención a la zona donde colocaremos
la cincha, así como la zona abdominal. Este es un buen momento
para desinfectar el cordón umbilical. En esta fase es importante
no desensibilizar las zonas donde vamos a aplicar las ayudas
con las piernas, pues en ese punto queremos que el caballo
sea lo más sensible posible.

Aprovecharemos para limpiar el
cordón umbilical. |

Golpearemos repetidamente en los
cascos simulando el golpe del martillo. |
 Damos la vuelta al potro con cuidado. |
Tampoco nos olvidaremos de manipular
la zona genital antes de empezar con las extremidades. Empezaremos
frotando las manos y los pies sin olvidarnos de flexionar
las articulaciones, tanto los codos como los corvejones repetidamente
hasta que no encontremos resistencia alguna.
Luego flexionaremos por el menudillo
hasta ver que se mueve sin tensión, pasando entonces a los
cascos. Es interesante simular el proceso de herraje, para
ello podemos hacerlo con la palma de la mano o con algún martillo
preferiblemente no metálico.
Golpearemos sucesivamente en la planta de cada casco hasta
que el potro se relaje totalmente.
Llegado a este punto tenemos que dar la vuelta al potro intentando
que no se levante y repetir todo el proceso por el otro lado.
Hay que tener muy presente que el potro no relaciona lo sucedido
antes con ese lado, por lo que para él la experiencia es absolutamente
nueva. Por lo que no podemos confiarnos en que va ha aceptar
rápidamente la manipulación pues ya la conoce de antes.
En esta primera sesión pueden introducirse diferentes elementos,
tales como esquiladoras, esprays, bolsas de plástico, difusores
de agua, etc. Podemos habituar al potro a todo aquello que
creamos necesario.
Es importante que las sesiones no sean excesivamente extensas.
Debemos marcar el tiempo en función de la resistencia del
potro, no queremos que el potro termine agotado. Al terminar
el potro debe estar completamente relajado y aceptar con gusto
nuestra presencia, para ello es importante que durante toda
la manipulación tratemos al potro con suavidad evitando emplear
más fuerza de la estrictamente necesaria. Como se vé en las
fotografías se puede realizar la manipulación prácticamente
sin tener que sujetar al potro si este está relajado.
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Una vez concluida la primera sesión dejaremos
al potro descansar y volver a mamar para que reponga fuerzas
antes de la próxima sesión.
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