Como
recordaréis al concluir la primera sesión de Imprinting
dejamos al potro descansar y esperamos a que volviera a
mamar para reponer fuerzas antes de iniciar la segunda sesión.
La segunda sesión podemos realizarla el mismo día que la
primera dejando transcurrir unas seis horas o al día siguiente,
dependerá del potro, pues parea la segunda sesión debe tener
fuerzas suficientes ya que a diferencia de la primera la
manipulación del potro la realizaremos con éste puesto en
pie. |
Como sabéis
el potro recién nacido pasa casi todo el día tumbado durmiendo,
y a diferencia de los adultos, no es capaz de descansar
de pie, por lo que la sesión no debe exceder de 15 minutos.
Si en este tiempo no hemos podido concluir, pararemos para
que el potro pueda descansar y continuaremos una vez haya
repuesto fuerzas. Es importante tener esto bien presente,
y no sólo cuando el potro es pequeñito, sino en cualquier
fase de la doma de un caballo. Si el potro está cansado
va a ser incapaz de aprender, por lo que es una tontería
insistir e insistir. A mayor insistencia mayor estrés provocaremos
en el animal. En este caso no aprenderá más que resulta
desagradable el trato con nosotros. Tenemos que intentar
que el potro se encuentre siempre a gusto cuando estamos
con él.
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FOTO 1.
Coloco mis brazos alrededor del potro sin
tocarle al principio. Cuando él se mueva
hacia delante se encontrará con mi brazo
que lo frenará y lo mismo sucederá si se
mueve hacia a tras, pero si está quieto
mis brazos no lo tocan. Así aprende que
para sentirse a gusto no debe querer escaparse
de mí. |
Podría parecer que cuando lo
manipulamos tan pequeño el potro no puede sentirse bien,
pero no hay que olvidar que esas nuevas experiencias despiertan
su interés y si somos capaces de recompensar sus buenas
reacciones, sus avances, el potro disfrutará. La mejor prueba
de ello es que cuando nos aproximemos al potro para la siguiente
sesión éste se acercará voluntariamente. Si su experiencia
hubiese sido desagradable sin duda nos rehuiría.
En esta
segunda sesión repetiremos la habituación, y añadiremos
la sensibilización. En cuanto a la habituación, volveremos
a tocar al potro por todo su cuerpo pero esta vez con el
potro en pié. Esta vez le levantaremos las manos y los pies
y volveremos a simular los golpes en los cascos que en su
día hará el herrador. También empezaremos a sensibilizar
al potro a responder a las ayudas.
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que sea posible el trabajo debería hacerse en pareja,
uno sujeta al potro y el otro realiza la manipulación.
De esta forma es más fácil y el potro se siente
menos restringido. Si no es posible hacerlo entre
dos puede hacerlo uno sólo pero teniendo mucho cuidado
de que el potro no se sienta muy presionado evitando
una lucha que no queremos. Si el potro, por lo que
fuera, se resistiera, debemos aguantar la presión
sobre él hasta que se habitúe y deje de resistirse.
La forma más útil de retener al potro para poder
empezar a trabajar es formar con nuestros brazos
un pequeño corral a su alrededor rodeando su pecho
con un brazo y con el otro sus posteriores. |
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FOTO 2.
Coloco mi cinturón alrededor de su cuello,
paso mi antebrazo por el mismo y con la
mano lo sujeto por la cola. Sólo aplicaré
presión en el cuello o en la cola si el
potro se mueve. Mientras esté quieto no
debe haber presión. El resultado debe ser
lo más parecido a cuando usamos el otro
sistema. (foto 1). |
Una vez el potro esté tranquilo
entre nuestros brazos empezaremos a acariciarle por todo
el cuerpo como hicimos en la primera sesión. Si estamos
solos, necesitaremos por lo menos un brazo para poder acariciarlo,
por lo que debemos buscar un sistema que nos permita mantener
quieto al potro con un solo brazo. Una solución es aguantarlo
como se muestra en la fotografía.
Una vez que el potro se ha habituado
a nuestro contacto empezaremos por acariciar su cabeza,
incluyendo la orejas tanto por su parte interior como exterior,
introduciendo nuestro dedo un su boca imitando la futura
introducción del filete, y luego despacio pasaremos a su
cuello hasta llegar al dorso.
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FOTO 3.
Sin necesidad de sujetar al potro la acaricio
la quijada con una mano y el cuello y pecho
con la otra. |
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FOTO 4.
Me voy acercando despacio a las orejas hasta
que pueda introducir mi dedo en su interior. |
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FOTO 5.
Después de acariciarle el hocico y los hollares
introduzco el dedo en su boca hasta colocarlo
en la forma que en su día hará la embocadura. |
Una vez que llegamos al dorso
del potro, además de acariciarlo como hicimos en la primera
sesión, pondremos un poco de presión en la zona donde irá
colocada la montura. Es el momento de simular la colocación
de la montura, para lo que hay que poner peso en su dorso
y presión en la zona de la cincha.
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FOTO 6.
Con la palma de la mano abierta la coloco
en la zona del dorso donde colocaremos la
montura y voy aplicando presión intermitentemente
hasta que el potro la acepta con total tranquilidad.
En ningún caso cargo el peso de mi cuerpo
sobre el dorso del potro, simplemente me
limito a aplicar una ligera presión con
la mano. |
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FOTO 7.
Con mi brazo rodeo completamente la zona
de la cincha y voy aplicando presión de
forma intermitente hasta que el potro se
relaja del todo. |
Luego pasamos a levantarle manos
y pies. Para ello, debemos comprobar que el potro se encuentre
bien equilibrado sobre sus cuatro patas, es inútil pedirle
que levante una de ellas si no puede sostenerse sobre las
otras tres. Este es un error muy frecuente al ir a levantar
una de las patas del caballo. En muchas ocasiones he podido
observar como se insistía para que un caballo mal equilibrado
levantase una de sus manos, y cuando el caballo daba un
paso para equilibrarse su cuidador le castigaba por haberse
movido, sin pararse a pensar que el caballo sólo hacía aquello
que le pedía. El castigo en ese momento no logrará sino
que el caballo no quiera dar su mano en el futuro por que
ha aprendido que haciendo lo que se le pedía era castigado.
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FOTO 8.
Con un brazo sostengo por debajo del cuello
para ayudarle en su equilibrio y con la
otra mano le sostengo la suya. |
Una vez comprobado que el potro está correctamente colocado
sobre sus cuatro patas, bajaremos acariciándole por el brazo
hasta llegar por debajo del menudillo. Colocaremos nuestra
mano por detrás del menudillo y aplicaremos una ligera presión
hacia delante, pidiendo al potro que mueva la mano hacia
delante, siguiendo su movimiento natural al dar un paso.
Nunca hay que pedir que levante la mano hacia arriba, pues
le resulta imposible. Siempre hacia delante. A la menor
respuesta del potro retiraremos la presión. No debemos pensar
en agarrar su mano, en sujetarla. Buscamos buenas respuestas
a nuestros estímulos. Debemos ir paso a paso y recompensar
las buenas actitudes. Poco a poco llegaremos a que el potro
levantará su mano y permitirá que se la sostengamos.
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FOTO 9.
Se puede observar con claridad que no agarro
con fuerza la mano del potro, simplemente
se la sostengo por el casco con dos dedos
mientras el potro esta totalmente relajado.
También se observa como el potro se apoya
en la mano que tengo bajo su cuello, pues
es muy joven y se cansa rápido. |
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FOTO 10.
Mientras le sostengo por debajo del cuello,
bajo mi mano por detrás del corvejón hasta
llegar a la cuartilla donde aplicaremos
presión hacia delante, siguiendo su movimiento
natural hasta que el potro levante el pie
que sujetaremos con suavidad. |
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FOTO 11.
Después de la sesión dejamos descansar al
potro, que totalmente relajado se tumbará
junto a nosotros. |
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