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Foto 1. Clavado en el suelo aguanto con firmeza la cuersa
sin tirar de ella hasta que el potro cede a la presión. |
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En el capítulo anterior mostramos como
poner la cabezada a nuestro potro por primera vez, así como
le introducíamos en las ayudas más básicas. En este capítulo
intentaré explicar como enseñar al potro a ir del ramal.
Como en las
anteriores sesiones, empezaremos reforzando lo ya aprendido
hasta ahora. Esperaremos a que el potro se acerque a nosotros,
lo acariciaremos suelto, levantaremos sus manos y pies y le
podremos la cabezada.
El momento de enseñarle a ramalear, puede coincidir también
con el destete. En muchas ocasiones en que nuestro potro no
nace en casa sino en el monte, no tendremos contacto con él
hasta el momento de destetarlo. Este es un buen momento para
ponerle la cabezada y enseñarle a ir del ramal. Cuando separamos
al potro de su madre, éste se encuentra muy perdido y es realmente
fácil para nosotros sustituir de algún modo a su madre. Podemos
transmitirle la confianza y seguridad que ha perdido con la
separación. En capítulos posteriores dedicaré alguno a explicar
con detalle como realizar el destete para que sea lo menos estresante
posible.
Las fotografías de este capítulo son de un potro que ya conocemos
de capítulos anteriores, al que no se enseñó en su día a ir
del ramal, si bien si se le puso la cabezada. Aprovechamos el
momento del destete para enseñarle a ramalear.
Aunque el potro permita que le pongamos la cabezada, siempre
empiezo con una cuerda en el cuello, pues es mucho más fácil
para el potro y menos peligroso. Si hemos trabajado con el potro
los pasos anteriores, no tendremos ningún problema para pasarle
una cuerda por el cuello. Si en cambio es un potro de más de
seis meses que no está tocado también es más fácil que intentar
ponerle la cabezada.
En el caso de tener un potro cerril, lo colocaremos dentro del
picadero redondo y utilizaremos una cuerda lo suficientemente
larga para que una vez colocada en su cuello el potro pueda
llegar hasta el cercado sin que la cuerda se tense permaneciendo
nosotros en el centro.
La mejor manera
de realizar el lazo es utilizando una cuerda que tenga una anilla
o un mosquetón grande, que cuando se destense se afloje el lazo
inmediatamente.
Lazado el potro,
como digo, nos colocaremos en el centro del picadero y dejaremos
que el potro se mueva con la cuerda en su cuello hasta que se acostumbre
a ella sin tirar nunca de la misma. Es importante evitar la tensión.
Cuando el potro se halla acostumbrado a tener la cuello en torno
a su cuello, fijaremos nuestra mano con firmeza, sin tirar de la
cuerda, hasta que ésta se tense. No demos tirar nunca contra el
potro, sólo mantenernos quietos hasta que el potro deje de tirar.
En el mismo instante en que el potro deje de tirar la cuerda se
aflojará. Debemos pensar que nosotros actuamos como si fuéramos
un árbol al que está atado el potro. Si nosotros tiramos de la cuerda
el potro luchará contra nuestra mano, y así empiezan los problemas.
Si tenemos en cuenta que la cuerda es lo suficientemente larga como
para llegar hasta el límite del picadero el potro no va a tirar
mucho de la cuerda.
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Foto 2. En cuanto el potro cede la cuerda se afloja, y el
potro va acercándose a mí poco a poco. |
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Foto 3. El potro vuelve a tensar la cuerda y yo sigo sin
moverme y sin tirar de la cuerda. |
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Foto 4. Le acaricio agachado así puede verme y olerme sin
problemas. |
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Foto 5 y 6. Levanto sus manos. |
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Foto 7 y 8. Levanto sus pies. |
Si hemos trabajado con
el potro este momento no es nada complicado, ya que él no tiene
ningún problema para acercarse a nosotros. Con la cuerda en su cuello
repetiremos un vez más ejercicios ya conocidos, le acariciaremos
y levantaremos sus manos y pies.
En este punto le ponemos tranquilamente la cabezada de la forma
en que explicamos en el capítulo anterior, y empezaremos a enseñarle
a no tener miedo de las cuerdas, para lo que le pondremos pequeños
desafíos. La idea es acostumbrar al potro a tener cuerdas por todo
su cuerpo y a no asustarse de ellas, así le pasaremos cuerdas de
forma progresiva por su lomo, luego la ataremos como si fuera una
cincha, luego por encima de sus corvejones y para terminar rodeando
todo su cuerpo.
Si el potro está tranquilo, puedo intentar ejercicios más complicados.
Con ejercicios como éste podemos evitar con facilidad multitud de
accidentes que se producen con las cuerdas.
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Foto 9. Con cuerdas por su cuello y por encima de los corvejones
rodeando sus cuartos traseros le pido al potro que
me siga.
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Foto 10. Pongo cuerdas rodeando sus manos y pies, de forma
que no estén muy apretadas por si el potro se asusta,
pero dificultando sus movimientos mientras le doy
un poco de grano para que relacione su situación
con algo agradable. |
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Foto 11. Le invito a que coma, para lo cual tiene que desacerse
del lío en que se encuentra. |
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Acostumbrado el potro
a las cuerdas, ataremos el ramal por a la cabezada, lo pasaremos
por encima de sus corvejones y lo pasaremos por la anilla de la
cabezada donde va el mosquetón pidiendo entonces al potro que nos
siga. Para ello es importante avanzar a la vez que le pedimos al
potro que avance. El se coordinará con nosotros. Si le pedimos que
avance estando parados delante suyo no lo hará.
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Foto 12. Le pido avance mientras inicio el movimiento.
Véase como el potro y to movemos los pies a la
vez.
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Foto 13 y 14. Cuando el potro me sigue desaparece completamente
la presión y el ramla está completamente destensado. |
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Para pedirle
que ande tiraré de forma intermitente del ramal que pondrá presión
intermitente por detrás del potro, haciendo que éste evitando
la presión se ponga en marcha. Todos hemos visto alguna vez como
los caballos se plantan si nos ponemos delante de ellos tirando
del ramal. No podemos enseñar a un potro a seguirnos obligándole
mediante la fuerza. El luchará contra la tensión continua en su
cabezada y el resultado muchas veces es que se levanta de manos
y cae para atrás lesionándose a veces de gravedad.
Una vez que el potro nos sigue con confianza y tranquilidad podemos
quitar el ramal de sus cuartos traseros y colocarlo directamente
en la cabezada.
En el próximo capítulo mostraré como le enseñaremos al potro a
estar atado y a ir de reata detrás de otro caballo.
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