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En este capítulo trataré de mostrar como
suelo enseñar a los potros a estar atados.
Como hemos visto en los capítulos precedentes,
cuanto antes empecemos a enseñar al potro más rápido aprenderá,
y esto es también válido, como es lógico, para enseñar al potro
a estar atado.
Antes de empezar a atar al potro debemos tomar algunas precauciones,
pues si el potro no está previamente entrenado a ir del ramal atarlo
puede ser muy peligroso, pues como sabemos la reacción natural de
un caballo cuando se encuentra amenazado es salir huyendo, y si
estando atado se asusta de algo tirará como un loco de la cuerda
intentando huir. Además no podemos olvidar que el simple hecho de
encontrarse atado, sin posibilidad de escapar corriendo, ya supone
una situación de miedo para el caballo al no poder utilizar su forma
más instintiva de defensa que es la huida.
Muchos de los accidentes más graves se producen cuando se ata a
los caballos las primeras veces, sin haberlos preparado previamente
para ello. Es muy fácil que el potro se asuste y empiece a tirar
de la cuerda, si ésta o la cabezada se rompen el caballo puede caer
y desnucarse. Si cae violentamente sobre sus cuartos traseros puede
lesionarse seriamente la pelvis o los corvejones. Para evitar el
riesgo de lesiones no basta con asegurarnos de que el equipo esté
en buenas condiciones y no se rompa, pues al tirar con violencia
el caballo puede sufrir lesiones permanentes en el cuello, sobre
todo si está atado demasiado bajo. En este caso también puede enredarse
con la cuerda en sus manos pudiendo sufrir quemaduras o fracturas.
También debemos asegurarnos que atamos al caballo a un objeto que
no se rompa, pues si el poste al que lo atamos se rompe el caballo
lo arrastrará en su huida con el riesgo de que le vaya golpeando.
Una vez fui testigo de cómo un caballo que estaba atado al banco
de un parque se asustó y salió huyendo arrastrando el banco tras
de sí, la cuerda se le enredó en las patas y el banco le golpeó
con fuerza en los corvejones causándole lesiones irreversibles.
Como precaución para evitar accidentes suelo observar siempre una
serie de reglas que considero básicas a la hora de atar un caballo.
Punto 1.- No dejo
atado nunca a un caballo, tenga la edad que tenga, si previamente
no está entrenado a ir del ramal y no tirar.
Punto 2.- Me aseguro de
que la cabezada, cuerda y mosquetón estén en buen estado no sea
que se rompan.
Punto 3.- Ato siempre
al caballo haciendo un nudo que se deshaga simplemente tirando de
la cuerda para casos de emergencia. Suelo llevar siempre encima
un cuchillo por si he de cortar la cuerda en caso de que no se deshaga
el nudo.
Punto 4.- Ato al caballo
dejando cuerda suficiente para que pueda mover la cabeza y así ver
lo que le rodea, pero no muy largo para evitar que se enrede la
cuerda en sus manos.
Punto 5.- Lo ato bastante
alto, a la altura de la cruz o un poco más arriba. En caso de que
el caballo tire con fuerza las lesiones que podría hacerse en su
cuello serán menos graves que si está atado bajo y tira hacia arriba.
Es evidente que podemos enseñar al potro a estar atado y a ir del
ramal a cualquier edad, pero como decía al principio las ventajas
de hacerlo durante sus primeras semanas de vida son muchas. El potro
aprenderá mucho más rápido en este momento. Además es mucho más
fácil de controlar en caso de que tire de nosotros, y si tenemos
la mala suerte de que ocurra un accidente se hará menos daño ahora
que es más ligero y flexible que más tarde cuando sea más fuerte
y pesado.
Como decía, antes de atarlo me aseguro de que el potro sabe ir del
ramal sin tirar, pero me aseguro de que es capaz de ir del ramal
en línea recta. No me basta con que el potro me siga del ramal a
uno u otro lado, ni siquiera en círculos pequeños. La cuestión es
que el potro haya asimilado que ante cualquier presión del ramal
debe ir hacia delante en línea recta, aunque sólo avance un paso.
Para empezar el entrenamiento le pongo la cabezada al potro, cojo
el ramal y me planto en medio del picadero como si fuera un poste
al que está atado el potro. Si el potro tira de la cuerda me mantengo
firme hasta que da un paso adelante, entonces la cuerda se destensará
desapareciendo la presión sobre la cabezada. De este modo el potro
aprende por sí mismo que en cuanto avanza hacia la presión esta
desaparece y en cambio continúa si tira de la cuerda. Conseguido
esto pediré con pequeños tirones intermitentes que el potro se acerque,
hasta que lo haga automáticamente.
F O T
O G R A F I A S
FOTO 1._ Me coloco
como si fuera el poste donde atamos al potro y sujeto el ramal con
firmeza hasta que deja de tirar.
FOTO 2._ El potro
viene hacia mí y la cuerda se destensa.
Para enseñar al potro a estar atado realizaremos los mismos ejercicios
que muestran las fotografías 1 y 2 pero con el ramal atado a la
cabezada en vez de colocado alrededor del cuello.
Una vez que el potro ha aprendido a ir hacia delante cuando siente
que el ramal se tensa, el potro está preparado para el siguiente
paso. Para atar al potro utilizo la cámara vieja de una rueda de
coche. Al ser elástica y resistente cederá ante los tirones del
potro sin romperse. Busco siempre un lugar donde el potro no se
pueda hacer daño, como una pared plana. Si tengo que atarlo al poste
de una valla intento tapar los huecos entre los palos para que no
pueda meter sus manos y hacerse daño. Ato la cámara al poste y paso
la cuerda por la cámara.
FOTO 3._ Paso una
cuerda larga por la cámara y me coloco detrás del potro. Tiro muy
despacio de la cuerda hasta que se tensa.
Ato la cámara al poste y paso una cuerda larga que me permita colocarme
detrás del potro. Una vez que estoy detrás suyo, voy tirando despacio
de la cuerda hasta que esta se tensa . El cuello del potro se empezará
a estirar a la vez que se extiende la cámara. Por mínimo que sea
el movimiento del potro hacia delante la cámara cederá, por lo que
la recompensa para el potro es inmediata al reducirse la tensión.
La cámara nos ayudará a que el premio sea de verdad inmediato, cosa
difícil de conseguir sólo aflojando nuestra mano, ya que normalmente
nuestra respuesta llega tarde. Así tenemos un refuerzo positivo
inmediato. Le decimos al potro con toda claridad "dejas de tirar
e inmediatamente se reduce la tensión que sientes en tu cuello".
Al estar colocado por detrás de él prevengo que si se asusta vaya
hacia atrás, pues mi presencia allí le inhibirá a hacerlo. Si aún
así tirará hacia atrás no me apartaré. Muy al contrario avanzaré
hacia él echándolo adelante.
Antes de dejar al potro atado sólo me aseguro de que haya aprendido
bien la lección repitiendo el ejercicio las veces que sea necesario.
Incluso provoco que otra persona le asuste un poco para ver sus
reacciones, y no lo dejo sólo hasta que aguante atado totalmente
tranquilo. Siempre que puedo ato al potro junto a su madre, pues
le ayudará a estar más tranquilo. Progresivamente lo voy atando
cada vez más lejos de la madre hasta que llega el punto en que puedo
atarlo sin que vea a su madre.
FOTO 4._ Ato al potro a
la cámara antes de dejarlo atado directamente al poste.
Durante unas semanas siempre ato al potro a la cámara antes de hacerlo
directamente al poste, y nunca me alejo demasiado por si tengo que
intervenir en caso de que el potro entre en un pánico.
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