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Como
he venido señalando el Imprinting no es, aplicado a los caballos,
un concepto acotado. Por Imprinting entendemos todo aquel adiestramiento
al que sometemos al potro en sus primeras semanas de vida, por
lo que dependerá de cada domador lo que le quiera enseñar a su
potro.
En esta serie de artículos me he
centrado en los aspectos más básicos de cara a un buen manejo
y posterior monta del potro. He mostrado como le podemos enseñar
al potro todo aquello que creo fundamental para poder tener una
relación fácil con nuestro potro, evitando tensiones y peleas
entre los dos.
Hemos visto como hacer que el potro se acostumbre a nuestra presencia,
a que se deje acariciar, cómo ponerle la cabezada, ir del ramal
y estar atado. Por último os voy a mostrar como enseñar al potro
a ir de reata con otro caballo, lo que nos permitirá llevar a
pasear a nuestro potro por el campo desde una edad muy temprana.
Normalmente enseñaremos al potro a ir de reata junto a su madre,
esto facilitara las cosas ya que el potro la seguirá de forma
instintiva, pero podemos tener problemas si la madre no está tranquila
y bien domada.
Antes de empezar con el potro deberemos comprobar si la yegua
está preparada para este ejercicio. Puede ser que la yegua tenga
miedo a las cuerdas cuando le pasan por detrás de los corvejones
o le tocan en las patas. En ese caso deberemos acostumbrar primero
a la madre a estar tranquila con cuerdas por todo su cuerpo, pues
sería un desastre si se asusta de la cuerda estando el porto atado.
Iniciaremos el ejercicio en el picadero redondo o en un corral.
Montaremos en la madre y sujetaremos el ramal del potro con nuestra
mano derecha colocando al potro al lado derecho de su madre. En
ningún caso debemos atar el ramal del potro a la montura, pues
si el potro o la madre se asustan podría ser peligroso. Hay que
tener en cuenta que el potro todavía está muy tierno y los tirones
bruscos le podrían causar graves lesiones. Cuando enseñamos a
un potro de dos o tres años a ir de reata las técnicas son diferentes,
pero sobre esto hablaremos en capítulos posteriores.
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Foto 1.- Sujetamos el ramal con la mano derecha sin atarlo a la montura.
Lentamente pediremos a la madre que avance uno o dos pasos y luego
pararemos pidiendo al potro que haga lo mismo, siempre iniciaremos
el movimiento lateralmente hacia la derecha. La idea es mantener
al potro dentro de un círculo.
Foto 2.- Inicio
el movimiento lateral girando la yegua hacia el potro.
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Si fuera necesario podemos utilizar un lazo que colocaremos por
detrás de la grupa del potro para animarle a ir hacia delante.
En este caso cogeremos el ramal y las riendas con la mano izquierda
y el lazo con la derecha. Cuando el potro avanza le pido a la
madre uno o dos pasos más, y así vamos avanzando hasta que el
potro coge la idea de seguir avanzando junto a su madre. No se
trata de arrastrar al potro, sino de que nos siga. Si no quiere
avanzar le pediremos que lo haga con pequeños tirones del ramal
que haremos de forma intermitente, molestándolo hasta que inicie
el movimiento, a la vez que nos ayudamos del lazo por detrás.
Foto 3.- Utilizamos un lazo
que colocamos en la posición que se observa en la fotografía.
Normalmente el potro no tardará mucho en seguir a su madre tranquilamente
por el perímetro del picadero en ambas direcciones. Conseguido
esto repetiremos todo el proceso colocando al potro al otro lado
de su madre, pues como sabemos el potro necesita aprender las
cosas por ambos lados.
Tras dos o tres sesiones reforzando lo anterior podemos introducir
giros hacia el lado contrario de donde se encuentra el potro,
ochos, etc. Cuando iniciemos los giros hacia el lado contrario
al potro es muy importante que éste mantenga su cabeza cerca de
la cruz de su madre, pues no queremos que en el giro se cruce
por detrás de la yegua, pues nos daría con la cuerda y puede resultar
peligroso.
Foto 4.- Debemos
evitar siempre la situación de la fotografía, pues si el potro
tira con fuerza la cuerda puede herir al jinete.
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Luego iniciaremos el trote y posteriormente
el galope. Uno de los motivos por los que siempre empiezo en el
picadero redondo o dentro del corral, es por que puedo colocar
al potro entre la yegua y el cercado, con lo que evito que tenga
demasiado espacio para escaparse.
Foto 5.- El potro
empieza entre la madre y la cerca.
Una vez que el potro ha aprendido a seguir a su madre con suavidad
y sin tirones, aceptando de buen grado los cambios de ritmo, es
el momento para salir al campo. En el campo las posibilidades
son infinitas. Podemos ir introduciendo las dificultades que queramos
progresivamente, empezaremos por subidas y bajadas, en las que
aprenderá a hacerlo al ritmo que nosotros queramos, pasaremos
por charcos, tapas de alcantarillas, por encima de troncos caídos,
etc ...
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Otra técnica que podemos utilizar en este momento
es la de poner una cuerda que pasando por la cabezada de cuadra
rodea al potro y se ata en la cabezada, el resto lo usamos como
ramal. Esta técnica que es muy útil para enseñar al potro a reunirse,
sólo podremos utilizarla cuando el potro ya vaya bien siguiendo
a la madre. La longitud de la cuerda tiene que ser la correcta,
ni muy tirante que no pueda moverse ni muy suelta pues no ejercería
presión alguna. La forma que el potro recibe la presión hace que
meta bien sus cuartos traseros y baje un poco su nariz, empezando
a ir reunido. La presión es inmediata en sus cuartos traseros
lo que hará que el potro no se pare y no se separe de la madre.
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Foto 6.- Con la cuerda fija dentro del picadero para que se acostumbre.
Fijarse bien en la posición de la cuerda.
Foto 7.- Con la
cuerda fija paseando por el campo.
Enseñar al potro a ir de reata no es sólo muy útil para poder
ir a pasear con el, sino que casi sin darse cuenta el potro puede
aprender muchísimas cosas que nos serán de gran utilidad cuando empecemos a
montarlo.
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Uno de los principales problemas con que nos enfrentamos
a la hora de montar un potro por primera vez es acostumbrarle
a vernos por encima suyo. Una de las causas más frecuentes por
las que los potros se botan las primeras veces que los montamos
es por que se asustan al ver al jinete por encima de la línea
de sus ojos. Al llevar al potro de reata nos colocamos en relación
a sus ojos en una posición muy similar a la que tenemos cuando
lo montamos, por lo que el potro se va habituando poco a poco
a vernos por encima suyo. Desde esa posición también lo podemos
ir acariciando en su cabeza y cuello, así como en su dorso y grupa,
incluso podríamos pasar nuestra pierna por encima del lomo. Poco
a poco habituaremos al potro a vernos y sentirnos en una forma
muy similar a cuando lo montemos.
Foto 8.- Aprovechamos
nuestra posición para acariciar al potro desde arriba.
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En los paseos debemos introducir siempre el juego como sistema
de aprendizaje, por lo que cuando lleguemos a un sitio seguro
podemos soltar al potro y que corra libremente alrededor de su
madre. Aprovecharemos cada vez que se acerque para acariciarlo,
incluso puedo pasar mi pierna por su lomo.
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Foto 9.- El potro corriendo libre o jugando con la madre.
Como habéis podido comprobar, sobre todo los que ya tenéis experiencia
con potros recién nacidos muchas de las cosas que he explicado
es lo que se ha venido haciendo por multitud de personas que han
criado sus potros en casa. Básicamente el Imprinting es acostumbrar
al potro a nuestra presencia y a nuestro trato, que se deje acariciar
y llevar de un sitio a otro con tranquilidad, por que se siente
a gusto a nuestro lado. Todo este proceso puede acelerarse tal
como propone el Doctor Miller en su obra "Imprint Training of
the newborn foal" o se puede ir haciendo poco a poco durante los
primeros meses de la vida del potro. El Imprinting creo que es
muy bueno para aquellos potros que una vez nacidos se crían en
la montaña sin apenas contacto con el hombre, pues lo aprendido
los primeros días de vida queda en su recuerdo para siempre y
facilita mucho la tarea del domador cuando lo recoja con tres
años. Para los potros que criamos en casa el Imprinting puede
resultar incluso contraproducente. Un potro demasiado tocado,
demasiado insensibilizado o que se haya criado aislado de otros
caballos y sólo en compañía de la gente puede resultar con claros
problemas de sociabilización con otros caballos, así como mostrar
una evidente falta de respeto por el espacio ajeno, tener tendencia
a morder etc. No debemos olvidar que nuestro potro es un animal
salvaje y que para su correcto desarrollo tanto físico como psicológico
necesita vivir en libertad y en compañía de otros caballos de
los que aprenderá a comportarse como caballo.
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