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En
el capítulo anterior iniciamos mostramos como poner la montura
al potro por primera vez. Ya han pasado unas semanas y nuestro
potro está habituado a la montura. Es ahora un buen momento para
perfeccionar el uso de las riendas largas con la montura puesta.
Antes de salir al campo reforzaremos
en el potro los ejercicios aprendidos en el capítulo X. Aunque
pueda parecer repetitivo, para mí es muy importante que quede
claro que en el proceso de adiestramiento del potro muchas veces
debemos volver a reforzar las bases, aunque siempre lo haremos
introduciendo nuevas dificultades. Repetiremos los ejercicios
desde su inicio para asegurarnos que el potro los tiene bien aprendidos,
introduciendo así las dificultades de forma progresiva.
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Foto 1. Este es el tipo de filete que suelo utilizar con los potros. |
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Como ya decía entonces, los ejercicios
en riendas largas es una magnífica oportunidad para enseñar al
potro muchas de las ayudas que utilizaremos al montarlo, por lo
que hay que ser muy cuidadoso en la forma de actuar, pues si en
esta fase hay malas experiencias, rechazos o confusiones el potro
las relacionará a la hora de montarlo y nos resultará más difícil.
Debemos ser muy conscientes de que el objetivo no es responder
a la acción de la rienda, sino usar las riendas largas como medio
para que el potro aprenda a responder a señales concretas.
Primero vamos a ver como prepararemos a nuestro potro para estos
ejercicios. Le pondremos la montura y utilizaremos un filete (ver Foto 1).
Este es un buen momento para iniciar al
potro en el uso del filete. Para ponerle el filete por primera
vez primero debemos acostumbrar al potro a que nos deje introducir
uno de nuestros dedos en su boca. (ver
Foto 2)
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Foto 2. Debemos acostumbrar al potro a que nos deje introducir uno
de nuestros dedos en su boca. |
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Debe aceptarlo
y empezar a jugar con el dedo tranquilamente, cosa que no será
un problema si en el momento del imprinting este ejercicio se
hizo correctamente ( ver artículo Imprinting
II).
Una vez aceptado
el dedo, le pedimos que baje un poco su cabeza poniendo un poco
de presión en su nuca, presión que quitaremos en el preciso momento
en que empiece a ceder. Con su cabeza baja sujetaremos la brida
con la mano derecha y con la izquierda abriremos su boca introduciendo
un dedo en ella, entonces guiamos el filete hasta dentro de la
boca sin tocar sus dientes. La colocación del filete no puede
ser desagradable para el potro, pues en próximos intentos su resistencia
sería mayor. Al final colocamos la brida como se ve en la secuencia
de fotografías.
(ver secuencia Foto 3).
| Secuencia
fotos 3. Colocamos la brida como se ve en la secuencia
de fotografías. |
| Foto 4 y 5. Primero fijo las riendas para que no molesten.
Después colocaremos una cuerda en la posición
que se detalla en la fotografía con el objetivo
de que si el potro baja su cabeza con la intención
de comer u oler algo del suelo no pase sus manos
por entre las riendas. |
| Foto 6 y 7. Si no disponemos de una cuerda podemos
atar los estribos por debajo del potro y pasar
las riendas por éstos. |
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Colocadas la
montura y la brida, fijaremos las riendas al pomo de nuestra montura
para evitar que nos molesten (ver
Foto 4) y colocaremos una cuerda
en la posición que se detalla en la fotografía con el objetivo
de que si el potro baja su cabeza con la intención de comer u
oler algo del suelo no pase sus manos por entre las riendas. (ver Foto 5) Si
no disponemos de una cuerda podemos atar los estribos por debajo
del potro y pasar las riendas por éstos como se muestra en las
fotografías (ver Foto 6 y 7). Pero yo prefiero utilizar la cuerda con los mosquetones o anillas
amplias, pues las riendas quedan más altas y pueden desplazarse
mejor lateralmente, que nos ayuda en las primeras sesiones (ver Foto 8).
Nuestro primer
objetivo de hoy es enseñar al potro las transiciones de parada-paso,
paso-trote, trote-paso, paso-parada y trote-parada. Estas transiciones
las practicaremos en la pista antes de salir al campo. Puede suceder
que al notar el potro el contacto de las riendas en sus cuartos
traseros reaccione saliendo hacia delante con brusquedad. Si eso
sucede dejaremos que el potro gire a nuestro alrededor como si
estuviéramos dando cuerda sólo que debemos ser muy cuidadosos
de que en la rienda exterior no haya tensión alguna para que pueda
girar con su cara hacia el interior del círculo tal como se puede
observar en las imágenes (ver secuencia
Foto 9).
| Secuencia fotos
9. Dejaremos que el potro gire a nuestro alrededor como si estuviéramos
dando cuerda sólo que debemos ser muy cuidadosos de que en la
rienda exterior no haya tensión alguna para que pueda girar con
su cara hacia el interior del círculo. |
Tanto para estos ejercicios con las riendas
largas como para cualquier otro debemos concentrarnos en buscar
la manera de enseñar al potro a entender nuestras señales. Si
quiero que el potro inicie el movimiento al paso para mí es más
importante que entienda que la palabra paso significa empezar
a andar, que el hecho de andar en sí mismo. Es muy fácil hacer
que el potro ande, sólo debo presionarle por detrás. Desde la
doma natural lo que pretendemos es que el potro entienda lo que
le pedimos y lo haga voluntariamente. Para ello debemos esforzarnos
en afianzar una buena base de aprendizaje.
En este caso
utilizaré varias señales, que variarán por incrementar su intensidad
de forma gradual. La primera será con mi cuerpo, empezaré a moverme
hacia el caballo. (ver Foto 10) Si no hay respuesta utilizaré la palabra “paso” y esperaré la
respuesta. Si no la hay le presionaré con las riendas golpeándole
con suavidad en los hijares. Si sigue sin moverse iré aumentando
la presión sobre los hijares con las riendas hasta que se mueva
hacia delante. Lo más importante es que en cuanto el potro inicie
el movimiento la presión desaparezca en su totalidad. Para que
el potro pueda aprender debe recibir un estímulo positivo ante
la acción bien hecha la mejor recompensa es la desaparición inmediata
de la presión. Iniciado el avance al paso seguimos al potro a
donde él quiera ir, no debe haber ninguna tensión en las riendas,
estas deben caer por gravedad como se muestra en la fotografía (ver Foto 11).
Una vez que
el caballo está andando no le daremos ninguna señal para que continúe
en movimiento, si está haciendo lo que le pedimos es absurdo seguir
pidiendo lo mismo.
Para la parada la secuencia debe ser la
misma. La primera señal será detenernos sin tensión en las riendas,
un segundo después daremos la señal de voz (yo utilizo woo) y
si no para fijaremos nuestra mano hasta que se tensen las riendas
clavándonos al suelo como si tuviéramos raíces y pediremos un
paso atrás (ver
secuencia Fotos 12).
Repetiremos el ejercicio unas cuantas veces
hasta que veremos como el potro empieza a parar al oír
la señal de voz. Es muy importante recordar que debemos
dejar un segundo entre la señal de voz y la de las riendas,
pues a veces no les dejamos el tiempo necesario para reaccionar.
Una vez que el potro pare a la voz lo premiaremos con caricias.
Conseguida la parada podemos intentar la transición de
paso a trote y a la inversa. Partiendo del paso la primera señal
será ponernos a trotar.
Si no hay respuesta utilizaremos
la señal de voz (trote) y esperaremos un segundo, si no hay respuesta
aplicaremos presión con las riendas en sus hijares hasta que trote,
momento en el que desaparecerá toda presión
(ver
Fotos 13 y 14).
Del trote al paso es parecido a la parada.
Dejaremos las riendas más largas de lo normal y nos pondremos
a caminar, daremos la señal de voz (pasoooo) y si no hay
respuesta tras un segundo aplicaremos tensión en las riendas
hasta que se ponga al paso. No debemos dejar que se pare, pues
sino se confundiría con la señal de parada. Como
siempre una vez que obtenemos la respuesta buscada, que caiga
al paso caminaremos tras él sin ninguna tensión
en las riendas.
Conseguidas las transiciones a la voz ya
podemos empezar a pedir giros al potro. Evolucionaremos por la
pista realizando giros no muy cerrados e iremos aumen-tando la
dificultad progresi-vamente. Cuando el potro realice bien los
giros a ambas manos introduciremos los conos que nos permitirán
ser más precisos (ver Fotos 15 y 16).
Para solicitar los giros abriremos la rienda
interior y utilizaremos la exterior para impulsar al potro hacia
el giro como si fuera nuestra pierna siempre sin que esté tensa
para permitirle girar su cuello hacia el interior del giro. Hay
que tener muy en cuenta que siempre que utilicemos las riendas
para poner presión debemos mover nuestra mano de izquierda a derecha
y nunca de arriba a abajo, pues de esta forma lo que haríamos
sería incrementar el contacto en el filete causando molestias
no buscadas en la boca del potro.
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Conseguidos los giros sobre los conos
es un buen momento para añadir dificultades. En esta ocasión yo
he decidido empezar por el puente pues es bastante impresionante
para el potro. (ver secuencia Fotos 17) Se puede hacer con el puente o con cualquier otro obstáculo que
se os ocurra, lo interesante de los obstáculos es que nos obliga
a tener una técnica bastante depurada. Como es lógico antes de
pedirle que cruce el puente en riendas largas debemos enseñar
al potro a cruzarlo del ramal. En próximos capítulos os explicaré
como enseñar a los potros a superar diversos obstáculos.
vez
dominada esta técnica ya estamos preparados para salir al campo
con nuestro potro en riendas largas.
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