| VIAJANDO CON NUESTRO CABALLO - EL REMOLQUE |
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Uno
de los mejores momentos en mi vida con los caballos fue cuando descubrí
que no tenía por qué ser complicado viajar
con mi caballo. Cuando sabes como organizar el viaje y
acostumbrar a tu caballo al transporte descubres que no hay nada
más emocionante que poder ir con tu caballo allí donde
desees, descubriendo nuevos parajes donde disfrutar sin límites.
Pero si es agradable para los que nos gusta disfrutar de la naturaleza
junto a nuestro caballo que decir de los que han elegido realizar
actividades deportivas, donde inevitablemente hay que llevar al
caballo de una competición a otra. Si es importante que el
caballo viaje relajado para que no tengamos problemas y poder disfrutar
de la excursión al llegar a destino, cuanto más lo
es si el destino es una competición en la que exigiremos
a nuestro caballo el 100% de sí mismo. El caballo debe llegar
en las mejores condiciones, pues un mal viaje se traduce siempre
en una mala condición y por ende en un mal resultado.
Para asegurarnos que el viaje será una experiencia agradable
para todos tenemos que tener diversos aspectos en cuenta, como
son disponer del transporte adecuado, controlar las condiciones
del viaje, realizar una conducción correcta y que nuestro
caballo haya aprendido a entrar y salir sin dificultad del remolque.
Remolque adecuado
Antes de adquirir un remolque debemos hacernos varias preguntas,
unas de carácter técnico, pues es muy importante
que el remolque sea seguro tanto para el animal, construido con
la solidez suficiente para poder transportar un animal de más
de 500 kilos y que si se pone nervioso puede ser muy destructivo,
como para la conducción. Sistemas de frenado y de amortiguación
adecuados, buena estabilidad, aerodinámica, etc. Igual
de importantes que las técnicas serán aquellas preguntas
sobre las preferencias del caballo sobre el diseño del
remolque.
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Vamos en primer lugar a repasar aunque sea someramente algunos
detalles técnicos en que debemos fijarnos a la hora de
elegir el remolque. Como decía la solidez de la caja es
fundamental, debemos fijarnos también en que los elementos
interiores móviles, es decir separadores, guadarnés,
comedero, etc, estén bien realizados, que no se muevan
y hagan ruidos que asusten al animal. Deben ser de fácil
manejo y seguros. Por ejemplo en los remolques tradicionales en
que la barra separadora es una simple barra a media altura son
muy peligrosos, he sido testigo en más de una ocasión
en que un caballo se ha asustado en el viaje, ha caído
y al levantarse el dorso ha quedado bajo la barra. En una ocasión
el caballo sufrió lesiones importantes en su dorso y en
otra además de las lesiones destrozó la barra e
incluso dobló el chasis del propio remolque. La separación
debe ser como las que solemos ver en los camiones, que ocupan
casi todo el espacio entre los caballos, así no tienen
tentación de pasar por encima, y si por lo que sea caen
al suelo no resulta peligroso.
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Otra cuestión importante es el suelo, debe ser resistente
y estar bien aislado. Es importante que el agua no deteriore la
base del suelo, pues un remolque es un vehículo que se
suele comprar para durar muchos años. He visto más
de uno que durante el viaje, al estar el suelo deteriorado, el
caballo ha sacado su pata atravesándolo, sufriendo lesiones
irreversibles. En una ocasión a un amigo le avisaron por
la autopista de que algo sucedía, cuando detuvo el coche
pudo ver horrorizado como su caballo llevaba una pata colgando,
por suerte en esa ocasión la pata no llegó hasta
la carretera y se evitó una desgracia.
Es fundamental asegurarse de que los sistemas de frenado y amortiguación
son adecuados. Hay algún remolque en el mercado, sobre
todo algunos antiguos que se pueden comprar de segunda mano, que
no llevan sistema de frenado alguno, esos no se pueden utilizar,
el riesgo de accidente es en sí alto, pero es que las sensaciones
para el caballo son terribles, pues la frenada es demasiado brusca.
Es fundamental un sistema de frenado progresivo acompañado
de una amortiguación adecuada, pues la combinación
de estos elementos harán que el caballo sufra mucho menos
en cada frenada. La amortiguación es muy importante, pues
dependerá de ella que el caballo reciba mayores o menores
impactos cada vez que haya un bache. Debemos preocuparnos por
hacer el viaje de nuestro caballo lo más confortable posible.
Para ello, también es muy importante la ventilación.
No sólo que el remolque esté ventilado, que circule
el aire y que el aire caliente salga del remolque evitando así
que suban dentro de la caja demasiado las temperaturas, sino que
la entrada de aire no vaya directamente a la cabeza del caballo,
lo que provocaría problemas en sus ojos, irritaciones nasales,
constipados, etc. Además cuando hay entradas de aire frontales
en un remolque de diseño tradicional, en algunos casos
los vapores del tubo de escape del vehículo entran en el
remolque. Algunos de estos problemas que podemos encontrarnos
en algún remolque se atenúan si el caballo viaja
hacia atrás.
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Buena suspensión y amortiguación, en este
caso sistema Pullmar de la marca de remolques Cheval Liberté |
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Hay numerosos estudios científicos realizados, sobre todo
en norteamérica, que demuestran que el caballo prefiere
viajar o de lado o en el sentido contrario de la marcha. La mejor
prueba de esto es que si en un remolque quitamos la separación
interior y soltamos al caballo, si hay espacio
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suficiente para darse la vuelta el caballo siempre se colocará
con su cabeza mirando en el sentido contrario de la marcha. Con
este argumento debería bastarnos para buscar un remolque
de estas características. Pero es que además de
la opinión del caballo, encontramos como al ir en oblicuo
hacia atrás o totalmente hacia atrás, el caballo
evitará, como decía, recibir en algunos remolques
el aire directo a la cara, en las frenadas no se verá lanzado
hacia la pared de forma brusca, lo que hace que se coloque en
una posición terrible, pues levanta la cabeza e invierte
su dorso tensando todas las vértebras cervicales. Además
se sientan sobre sus posteriores apoyando la cola en la barra
trasera con lo que muchos se producen rozaduras.
Hay algunos detalles a tener en cuenta que harán más
sencilla la tarea de enseñar a nuestros caballos a subir
al remolque, así como a viajar tranquilos. Suele ser mejor
evitar las rampas. Todos hemos podido comprobar alguna vez como
los caballos se detienen justo cuando sus manos llegan al borde
de la rampa, es lógico, es un primer obstáculo a
superar.
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Yo creo sinceramente que poner una dificultad a dos metros del
remolque no conduce a nada, es simplemente complicar las cosas.
Si no hay rampa el caballo se parará igual al llegar con
sus manos al obstáculo, es decir la entrada del remolque.
En ese momento su cabeza y cuello ya están dentro, con
lo que nos ahorramos la mitad del trabajo. Las rampas se mueven,
hacen ruido al pisarlas, y los caballos van de un lado a otro
intentando esquivarlas. Sin rampa esos problemas desaparecen,
hay otros pero mucho más sencillos de superar. No es problema
para el caballo subir un escalón, además hoy en
día los remolques sin rampas son bastante bajos. Otro aspecto
importante es que los separadores estén divididos en dos
y se fijen desde el centro uniendo las dos partes, pues nos facilitará
mucho la tarea de colocar al caballo en su sitio. Además
éstos deben poder moverse para adaptarse al tamaño
del caballo. Es importante que las ventanas estén colocadas
de forma que el caballo pueda ver, por lo que deben estar colocadas
en los laterales del remolque a la altura de su cabeza. Si el
caballo viaja hacia atrás verá pasar el paisaje
lentamente, al contrario de si viaja mirando hacia delante, que
el paisaje volará, lo que hace que se sientan intranquilos.
También debe de disponer el remolque de luz interior para
facilitar las tareas de noche. Es bueno poner la luz en la entrada
que iluminará el interior del remolque sin deslumbrar al
caballo, cosa que pasa en algunos casos en que la luz se pone
en la parte delantera.
Es muy recomendable que el remolque sea lo suficientemente ancho
como para que el caballo pueda girarse dentro y así bajar
de cara y no marcha atrás. Esto nos soluciona un montón
de problemas con caballos asustadizos o inexpertos. Que el caballo
vea siempre a donde va lo tranquiliza mucho, aparte de que nos
simplifica mucho las tareas de ayudar al caballo a entrar y salir
del remolque. También evitaremos un montón de heridas
que sufren los caballos al bajar retrocediendo y que se causan
al sacar sus patas de la rampa y cortarse con los bordes.
En el mercado están los oblícuos, y los
que miran hacia atrás que son si cabe más interesantes
al ser furgonetas adaptadas donde es un solo vehículo con
las ventajas que tiene para la conducción, probablemente la
mejor opción de remolques actualmente en el mercado.
2.- El viaje.
Normas básicas a tener en cuenta para realizar un viaje
seguro y sin estrés. Asegurarse colocación del caballo,
posible compañía, forma de atarlo, comida, agua,
descanso y sobre todo la conducción
3.- La conducción.
Hay que aprender a conducir un remolque, no se puede hacer igual
que un turismo, varias cosas a tener en cuenta, velocidad, arrancadas
y frenadas, curvas, tiempo, trucos para controlar nuestra conducción
(algunos coches llevan un dispositivo que ayuda, vaso de agua
salpicadero)
4.- Enseñamos a entrar
al caballo
La cuestión es enseñar a nuestro caballo a entrar
por sí mismo en el remolque con total tranquilidad y confianza
(Dificultad, pues es uno de los actos más antinaturales
que pedimos a nuestros caballos) Los caballos suben y bajan del
remolque no los cargamos y descargamos, aunque a algunos no se
lo parezca pueden hacerlo sólos. Ahora veremos como.
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