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El pie de los animales, principalmente
de los équidos esta muy expuesto a una serie de traumatismos
que alteran sus partes, de pronostico muy variable.
Las causas mas frecuentes
son: los choques del pie contra los cuerpos duros del suelo, mas
o menos salientes; violencias exteriores que recaen sobre él
como piedras de distinto peso, las pisadas de otros caballos etc.
La empedradura es una herida contusa o contusión originada
por piedras que se introducen entre la herradura y el casco o en
las lagunas de la ranilla.
Las contusiones y las heridas
son muy variadas según su extensión, su profundidad
y su localización. En las contusiones ligeras se aprecian
ligeras hemorragias de la dermis podal, que ocasionan un dolor muy
vivo al principio con la cojera correspondiente, las cuales desaparecen
en algunos días, espontáneamente o con descanso, baños
fríos o cataplasmas emolientes.
En las contusiones de mayor
intensidad, inmediatamente existe gran claudicación, efecto
del desgarro del podófilo, aunque el casco solo manifiesta
la huella del agente vulnerante. Pero si se trata de la zona coronaria
,se tumefacta e inflama, y a la presión de los dedos origina
dolor.
A pesar de que los órganos
alterados se hallan al abrigo de la infección externa, sus
destrozos pueden ser importantes y la reparación completa
no se verifica, pues se complica con periostitis, artritis y anquilosis.
(fusión de una articulación)
En las contusiones máximas,
el rodete, el fibrocartílago, los tendones y los ligamentos
aparecen aplastados, desgarrados o rotos.
El casco en una extensión
variable esta desunido de la dermis podal, entre los cuales se coagula
la sangre procedente de los vasos rotos. Por último puede
haber roturas de las vainas sinoviales pequeña sesamoidea
y articular y fracturas del tejuelo o del navicular.
Las heridas con desgarro o
incisas de la tapa, de poca intensidad, no la llegan a perforar
y carecen de importancia. Pero si el agente causal es lo suficientemente
fuerte originan secciones completas del casco y su contenido, incluso
el hueso, cuyos desordenes son incurables.
Las heridas con desgarro e
incisas de la parte libre del fibrocartílago se acompañan
con hemorragia. Los pulpejos y la almohadilla plantar se contusionan
e inflaman a consecuencia de caminar el animal por suelos duros
e irregulares y por alcanzarse el animal. Los síntomas son:
aumento de tamaño, dolor y temperatura en la región.
La marcha es lenta, a pasos cortos y cojera de apoyo.
Esta afección se cura
pronto si se eliminan las causas, dando descanso absoluto al enfermo
para que se descongestione la zona y regularizando el herrado. Las
heridas de la almohadilla plantar presentan poca hemorragia y carecen
de importancia si no se infectan. Pero en caso afirmativo se origina
el flemón del cojinete plantar, con fuerte cojera, pues el
casco solo lo apoya por la lumbre en el mejor de los casos. A nivel
de los bulbos se aprecia una tumefacción caliente y dolorosa,
dura al principio, pero mas tarde fluctuante, para abrirse al exterior
y eliminar cierta cantidad de pus, curándose fácilmente
la lesión.
En casos raros el pus se introduce
en el pie y origina necrosis de la aponeurosis plantar o del fibrocartílago,
sinovitis de la pequeña sesamoidea, artritis, pododermitis
y hasta infección general.
A veces la inflamación
del cojinete reviste la forma crónica, provocando su esclerosis
hipertrófica, por lo que se deforma el pie, el tejuelo se
desvía, la muralla se abomba en las lumbres apareciendo ceños;
los talones son altos y anchos.
Si la acción traumática ha recaído en la tapa
y no ha sido de gran intensidad el diagnostico suele ser difícil.
Pero en muchas ocasiones se percibe la señal que ha dejado
la causa al actuar, y sobre todo se aclara la cuestión ,el
dolor que manifiesta el animal al sondear con la tenaza exploradora.
Cuando las alteraciones son
externas el diagnóstico es fácil.
Las lesiones de las contusiones
se complican con pododermitis localizada o difusa que pueden dar
lugar al desprendimiento del casco. El pronostico puede variar del
leve al gravísimo, dependiendo de la importancia de las lesiones.
El tratamiento consiste
en aplicar fomentaciones para favorecer la resorción de los
líquidos exudados, cirugía de drenaje si así
lo precisare, y tratamiento antibiótico y antiinflamatorio
cuando exista infección en el casco. En el caso de infección
en la palma suele ser de gran ayuda colocar una herradura provista
de lo que se llama una tapa de hospital. Consiste en una tapa de
aluminio o hierro que va sujeta a la herradura por tres o cuatro
tornillos o ramplones. Se desenroscan los tornillos y se quita esta
para proceder a la cura, volviéndose a colocar después.
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