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Todos somos conscientes de la enorme importancia que
una correcta alimentación tiene para la salud de nuestros
caballos. Nos preocupamos por elegir los mejores piensos
para ellos pero, muchas veces, no cuidamos como es
necesario su almacenaje.
Si no guardamos correctamente el alimento no podremos
garantizar que éste mantenga sus cualidades y, finalmente,
no sabremos qué es lo que le estamos dando al animal.
Disponer de un lugar para el almacenamiento de los
alimentos es algo absolutamente necesario, al igual que
conviene tener en cuenta que cada tipo de alimento exige
unos cuidados específicos para su conservación.
A continuación queremos dedicarle uno de nuestros artículos
al correcto almacenaje de los alimentos. Un tema al que
todos deberíamos poner más atención.
LAS CANTIDADES
Sin lugar a dudas uno de los temas más importantes en cuanto al almacenaje del alimento es la cantidad del mismo que
debemos tener en el box.
Y es que muchas veces, ya sea por tener una buena oferta, por encontrar un producto de calidad, por ahorrarnos
tiempo... el caso es que acumulamos cantidades excesivas de alimento, algo para nada recomendable. Corremos el serio
riesgo de que la comida se estropee si no disponemos del lugar adecuado para mantenerla.
En este caso no se trata sólo de la pérdida económica, sino que puede ocurrir que no apreciemos que la comida está
mala y se la suministremos al caballo, produciendo enfermedades de diferente gravedad.
Evidentemente, siempre tendremos que ajustarnos al espacio disponible pero, partiendo de ahí, lo más adecuado será
guardar en los arcones únicamente los alimentos que vayamos a necesitar para una semana. Si tenemos más comida, la
guardaremos en sacos bien cerrados, los cuales garantizarán mejor la buena conservación del alimento y de sus posibles
cualidades.
De cualquier manera, lo más adecuado es comprar pequeñas cantidades de forma continuada y tratar de ofrecer al
caballo alimento lo más “fresco” posible.
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EL HENO
El heno sólo puede ser recolectado cuando
está totalmente seco. Si el heno se guarda
con algo de humedad, fermentará, se
calentará y acabará por pudrirse,
convirtiéndose en un alimento ya no solo no
válido para el consumo, sino que además
será tóxico.
Dicho esto, resulta obvio que las
características del lugar donde almacenar el
heno son.
– Seco.
– Alejado de la luz directa del sol.
– Bien aireado.
Además, resulta muy recomendable colocar
unos palets de madera antes de echar el
heno al suelo, para evitar que el heno toque
directamente el suelo, el cual siempre puede
transmitir algo de humedad. Por este mismo
motivo, hay que alejar el heno de las paredes de piedra (conductoras de humedad).
Conviene recordar aquí que el heno de alfalfa y el de trébol tienen tendencia a pulverizarse cuando están demasiado
secos, creando un polvo sumamente nocivo para los pulmones del caballo (de ahí la importancia de no almacenar
mucho más alimento del que realmente necesitamos).
Para evitar una excesiva sequedad y conseguir que el heno esté “esponjoso”, existe un sencillo truco utilizado por
muchos cuidadores: consiste en echar unos pocos granos de sal gorda entre las hileras de balas. La sal ayudará a
mantener un cierto grado de humedad.
Tenga en cuenta que, si el heno pasa demasiado tiempo almacenado, se secará y, al hacerlo, también disminuirá de
volumen y eso provocará que las cuerdas que lo atan se suelten, resultando sumamente incómodo su manejo.
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LA PAJA
La paja cuenta con un problema fundamental: el enorme tamaño de las balas
en las que se almacena.
Por ello, la única solución suele ser dejarlas en el exterior. Si se hace esto, al
menos deberíamos tener la precaución de ponerlas bajo techo, intentando
protegerlas de la lluvia que pude hacer pudrir el alimento.
Lo más adecuado sería disponer de un pajar lo suficientemente grande y
ventilado para mantener la paja resguardada de las inclemencias del tiempo y
en perfectas condiciones.
GRANULADOS INDUSTRIALES
Lo hay que pagar, pero sin duda resulta la opción más cómoda para el almacenaje. Este tipo de granulados suele
presentarse en pequeñas y cómodas balas de plástico o papel. Su embalaje hace que se puedan mantener por más tiempo
en perfectas condiciones, lo que no quita que deban ser correctamente guardados para evitar problemas.
Lo más recomendable es buscar un lugar fresco y seco: arcones de madera, acero o plástico, nos servirán para
protegerlos de los roedores.
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EL LUGAR
Nuestro granero o pajar debería tener las siguientes características:
– Para ahorrar tiempo y esfuerzo, lo más
recomendable es que se localice lo más cerca
posible de las cuadras.
– Deberá estar construida de forma que aísle la
humedad.
– Correctamente ventilado.
– Poca luz.
– Temperatura constante: 12º o por debajo.
– Tamaño: adecuado a las cantidades de heno,
pala o demás alimentos que deberemos
almacenar, las cuales se establecen en función
del número de ejemplares que haya en la
cuadra y de las reservas que deseemos tener.
– Limpio: resulta obvio, allí está el alimento, la
limpieza debe exigirse. Lo correcto es que,
antes de introducir nuevas partidas de comida,
realicemos una limpieza y desinfección del
lugar, para eliminar restos del viejo alimento.
Esta es la única forma de asegurarnos de que
el nuevo producto no contiene residuos
contaminados del anterior.
– Suelos y paredes deberían ser impermeables.
– Alejado de roedores: sin duda estos pequeños
animales son el mayor enemigo cuando
hablamos de almacenamiento de comida. Por
eso allí donde va a estar el alimento
deberemos establecer sistemas de control y
exterminio de éstos. Los programas de
desratización son absolutamente necesarios,
pero también otras medidas más básicas y
sencillas que todos deberíamos desarrollar:
– No dejar comida en el suelo.
– Barrer bien, tras el uso del almacén, de
manera que no queden restos en el suelo.
– Nunca almacenaremos ningún otro producto que no sea para la alimentación del caballo. No debe guardar con
la comida ningún producto de limpieza, químico, ni de ningún otro tipo.
– Las bombillas deberán estar correctamente protegidas, de manera que si una rompe, no caiga sobre el alimento. LOS ARCONES
El uso de arcones es algo cada vez más generalizado.
Los motivos son varios:
– Permiten un acceso cómodo al alimento.
– Evitan el acceso de roedores a la comida.
– Algunos tipos de arcones tienen compartimentos interiores que nos permiten distribuir el alimento de forma
muy cómoda.
CUIDADO CON EL VERANO
Todos sabemos que la llegada del verano y las altas temperaturas conlleva la aparición de ciertos problemas asociados
al calor.
Uno de ellos, que influye y mucho sobre el tema del almacenaje del alimento, es la aparición de insectos y ácaros que
pueden llegar a contaminar los alimentos a tal nivel que puedan causar serios problemas digestivos, como los temidos
cólicos.
Por eso durante el verano más que nunca debemos prestar especial atención a la limpieza de la zona en la que
almacenemos el alimento, evitando que quede abierta y expuesta así a la presencia de “invitados” indeseados.
Tenga presente que si observa la presencia de insectos en los cereales, éstos no deberán ser utilizados.
OTROS CONSEJOS
Resumimos a continuación una serie de puntos que consideramos importantes en cuanto al alimento que guardamos en
nuestra cuadra:
– Chequee siempre la mercancía cuando la recibe. Debe comprobar que se encuentra en correcto estado y que su
fecha de caducidad es adecuada al tiempo de uso del alimento.
– No utilice forrajes que tengan más de 12 meses, ya que habrán perdido gran cantidad de sus cualidades
nutritivas.
– Asegúrese de que no tiene sacos dañados, que no están húmedos y que no tienen polvo (el polvo puede
significar ácaros intentando entrar dentro del saco).
– Antes de guardar el alimento, retire todos los plásticos que recubren los pallets, lo que servirá para evitar la
aparición de humedades y moho.
– Separe los pallets unos 15 cm. uno de otro, para asegurar una correcta ventilación y facilitar una posible
inspección de los mismos.
– Realice una inspección semanal del alimento: revise que los sacos están en buenas condiciones, que no hay
nada caducado, que todo está limpio...
– Elimine la basura diariamente.
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Por último y aunque pueda parecer exagerado, diremos que lo más adecuado es que intentemos cuidar el almacén de los
alimentos de nuestros caballos de igual manera a como cuidamos nuestra cocina.
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