| No cabe duda que una de las tareas más
importantes del cuidador es la de proporcionar una correcta alimentación
al animal, teniendo en cuenta las características particulares
de cada individuo, el momento del año, el trabajo realizado,
etc.
¿Está usted alimentando correctamente a su caballo?
la respuesta a esta cuestión es fundamental, ya que gran
parte de los problemas de salud que puede sufrir este animal se
relacionan de manera directa con su alimentación.
Por eso hemos creído conveniente dedicar el artículo
de este mes a conocer las consecuencias que pueden derivarse de
una mala alimentación. Le explicamos cuáles son para
que pueda aprender a prevenirlas y a tratarlas.
TEORÍA PREVIA
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El caballo es un animal herbívoro de pastoreo.
Su naturaleza se ha desarrollado de tal manera que puede digerir
pequeñas cantidades de plantas fibrosas durante un largo
periodo de tiempo. Esta fibra actúa correctamente en el intestino
grueso (principal punto digestivo, donde se centran los desordenes
digestivos), garantizando además el correcto movimiento del
alimento.
Sin embargo, la cría actual de caballos supone que la gran
mayoría sean alimentados con cereales, algo para lo que no
está preparado el cuerpo del animal y de aquí surgen
la gran mayoría de los problemas digestivos que después
pueden derivar en serios problemas de salud. Este tipo de alimento
pasa con demasiada rapidez por el intestino pequeño, lo que
conlleva que en ocasiones no esté correctamente
digerido cuando entra en el intestino grueso.
Además debemos tener en cuenta que el caballo no puede vomitar
y esto supone que todo lo que ingiere llegará a su intestino,
de ahí su gran vulnerabilidad a las plantas tóxicas,
al moho y a otras sustancias.
CÓLICOS
Sin duda el mayor y más común problema digestivo que
puede sufrir un caballo es el cólico, cuyas consecuencias
pueden ser de muy diferentes tipos y niveles, llegando incluso a
la muerte del animal.
Se considera cólico al conjunto de síntomas que comprenden:
dolor intenso, repentino, intermitente o continuo del sistema gastrointestinal
o de las vísceras abdominales: vejiga urinaria, riñones,
hígado y útero.
Las causas que pueden derivar en cólico son: mala circulación
del tránsito intestinal, desequilibrio alimentario, causas
tóxicas o un fuerte parasitismo.
Vemos por tanto que la alimentación es el punto más
importante para prevenir la aparición de cólicos.
¿Qué hábitos alimenticios son los correctos?,
¿Qué debemos modificar en la alimentación para
evitar que aparezca un cólico?... Los puntos más importantes
a tener en cuenta en este sentido son:
La higiene
en la alimentación es sin duda lo más fundamental.
Nunca suministre a su animal pienso enmohecido o alimento
con polvo o suciedad. Puede que económicamente nos
duela un poco el bolsillo en alguna ocasión, pero a
la larga le aseguramos que será mucho más beneficioso
para todos.
En este sentido conviene que, en la medida de lo posible,
nunca coloquemos la comida del animal en el suelo, para evitar
que los alimentos se mezclen con arena o polvo.
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Vigilar la calidad del alimento suministrado:
la ingesta continuada de alimentos de baja calidad derivará
con seguridad en un cólico; de nuevo olvídese
del bolsillo y piense en el caballo.
Tenga en cuenta que no deben suministrarse forrajes demasiado
leñosos.
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Vigilar la cantidad de alimento: consultar
con el veterinario la cantidad adecuada para cada animal según
su estado, el trabajo realizado y la época del año.
Igual de malo es dar poco alimento como suministrar más
el necesario.
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Cuidar la ingesta de vegetales verdes.
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Prestar mucha atención a los alimentos
adulterados o fermentados (pueden contener parásitos).
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Evitar realizar cambios bruscos en la
alimentación; éstos deben realizarse de manera
gradual (entre 5 y 7 días) para que el animal pueda
adaptarse a la nueva dieta (aunque esa nueva dieta suponga
una notable mejora sobre la anterior).
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Vigilar la masticación del animal:
hay que pensar que una buena digestión comienza en
la boca y los alimentos mal masticados dañan el estómago
del animal.
En este sentido conviene comentar la necesidad de realizar
revisiones periódicas de la dentición del animal:
algunas piezas dentales pueden perder su eficacia y si esto
sucede, impedirán que el animal mastique correctamente.
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Evitar que el caballo tome bebidas heladas
o demasiado frías.
El agua suministrada debe ser siempre fresca y limpia.
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| Nunca suministraremos alimentos justo
antes o después de realizar un trabajo. |
Dar varias comidas al día, evitando
que el estómago del caballo llegue a estar completamente
vacío.
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Consulte con su veterinario la realización
de un programa anti-parasitario adecuado para prevenir el
daño de parásitos en las paredes y obstrucción
intestinales del animal.
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LAMINITIS
En términos médicos la Infosura o Laminitis se define
como una inflamación aséptica difusa de la membrana
queratógena del pie del caballo.
Dicho en otras palabras, se trata de una inflamación de las
láminas interiores del casco. Esta dolencia tiene tres causas
principales:
| Traumatismos
sufridos por el animal. |
| Enfermedades infecciosas. |
| Alimentación incorrecta. Esta
es, de hecho, la razón causa más habitual. |
Pero ¿qué errores se cometen en la alimentación
que provoquen este problema?. Podemos hablar principalmente de las
sobrecargas alimenticias, las cuales pueden producir intoxicaciones
que terminarán en la aparición de la dolencia. En
este sentido, evite que su caballo sufra de sobrepeso, pero no reduzca
de su dieta la aportación de fibra.
Por otro lado, debemos tener cuidado con los peligrosos cambios
en la dieta, sobre todo si se introduce una alimentación
mucho más rica o bien a un exuberante pasto nuevo de forma
radical; tal y como hemos comentado antes, todos los cambios que
deseemos realizar en la alimentación del caballo se harán
de manera gradual para ir acostumbrando al delicado estómago
del animal.
De hecho es muy común la laminitis inducida por la nutrición
que es causada por la toma de exceso de los carbohidratos solubles
tales como fructans de césped y almidón de grano de
cereal.
Dentro del tratamiento dado para la cura de la laminitis se incluirá
una reducción del alimento dado al
animal.
Si su caballo sufre laminitis evite las comidas con combinación
de avenas y cereales, sustituyéndolas por alimentos ricos
en fibra.
Vigile siempre el aporte suministrado de fibra cuando observe el
más mínimo síntoma de cojera en el
animal.
PROBLEMAS MUSCULARES
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Una mala alimentación puede derivar en problemas musculares
que muchas veces achacamos a otras causas.
El más común es la Miopatía, lo que viene a
significar "enfermedad del tejido muscular" y su origen
suele estar en una dieta con una elevada presencia del grano, lo
que puede producir un almacenamiento excesivo de carbohidratos en
el músculo.
La solución pasa por tanto por la reducción del grano
suministrado (no más de 2-3 kg por día) y el suministro
de energía adicional, con grasa y fuentes de fibra muy fermentable
como pulpa de remolacha.
En relación con los problemas musculares conviene señalar
la importancia del suministro de Vitamina E, que puede llevar a
enfermedades graves como la del músculo blanco del potro;
una dolencia que aparece en los primeros días de vida y presenta
problemas en la marcha y alteraciones cardiorrespiratorias que pueden
llevar a la muerte brusca del animal.
Para evitar esto deberemos aumentar la cantidad de selenio y vitamina
E de la dieta.
También habrá oído hablar del “golpe
de sangre”, un problema derivado de la acumulación
de ácido láctico en el interior del músculo.
Esto sucede cuando se somete al animal a un intenso trabajo prolongado
tras un periodo de reposo sin reducción del aporte energético.
PROBLEMAS ÓSEOS
Los errores en la alimentación pueden provocar problemas
en la trama proteica de los huesos, provocando raquitismo en el
potro y osteomalacia en los ejemplares adultos.
¿Dónde se localiza el problema? En un importante déficit
de minerales como el calcio y el fósforo, asociado a una
falta de vitamina E.
Además un exceso de fósforo puede conllevar osteofibrosis,
la cual afecta a huesos inicialmente bien
formados.
INFECCIONES
Resulta obvio que si el animal no está bien alimentado su
respuesta inmunitaria se verá afectada, por lo que se encontrará
mucho más expuesto a todo tipo de infecciones.
Alergias, dermatitis, heridas que no se curan… los peligros
pueden ser muchos y de diferente índole Conviene realizar
un análisis de sangre que determine el estado de sus defensas
y, en función del resultado, valorar el aporte en su dieta
de antioxidantes como el selenio, la vitamina E, la vitamina C,
los carotenos; etc. (consultar con el veterinario casos específicos).
Por supuesto y a modo de prevención, nunca estará
de más que la dieta diaria del caballo incluya alguno
de los elementos que acabamos de nombrar.
TAPÓN ESOFÁGICO
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La glotonería no es buena para nadie, pero menos para un
caballo.
Muchas veces cuando damos a nuestro animal grano de pequeño
tamaño tratará de comerlo casi sin masticarlo y esto
puede llegar a formar un tapón en el esófago del caballo
(sobre todo si hay una falta de agua).
Este tapón puede provocar que los alimentos sean enviados
hacia las vías respiratorias provocando una neumonía
por aspiración.
Para evitar este serio problema vigile el tamaño del grano
suministrado y que éste no sea excesivamente duro.
Además fraccione la ración y deje al animal que coma
con tranquilidad, sin inquietarle ni meterle prisa.
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