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El verano es sin duda la estación preferida por la gran mayoría: el
buen clima nos permite pasar más tiempo fuera, podremos alargar
nuestros paseos, apetece hacer más cosas, disponemos de más tiempo...
Sin embargo el calor suele traer consigo un incómodo y peligroso
inquilino: los insectos.
Aunque en principio no tiene por qué suponer un problema de salud, la
picadura de un insecto puede resultar muy molesta y dolorosa para
nuestro animal y, por ello, resulta conveniente que intentemos evitarlas
en la medida de lo posible.
En este artículo vamos a tratar el tema de los insectos: como prevenir su
presencia y actuar ante ellos.
CONSECUENCIAS DE UNA PICADURA
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Por lo normal, la picadura de un insecto no provoca heridas, ni hemorragias, por lo que en principio no debería
preocuparnos. Sin embargo la picadura sí provoca escozor o picor, que podrá ser tan fuerte que se transforme en dolor,
al tiempo que provocará toda una serie de reacciones que pueden ser preocupantes.
Lo más normal es que, tras la picadura, el caballo reaccione
intentando frotarse para aliviar el picor. Muchos caballos
pueden rascarse hasta llegar a dejar la zona en carne viva y,
de esta forma, puede dar lugar a infecciones cutáneas y, de
manera ciertamente habitual, a una caída importante de
cabello en la zona, dando así una imagen mucho más
alarmista y preocupante de lo que en realidad es.
Este constante picor afectará también al carácter del
caballo, que se mostrará mucho más intranquilo, excitable e
incluso puede llegar a mostrar comportamientos nada
habituales. Algunos de ellos son:
– Reacciones incontrolables de defensa y/o pánico.
– Reducción del rendimiento físico.
– Pérdida del apetito.
Todo este malestar acabará por llevar a un empeoramiento
del estado general del caballo, por lo que nunca deberemos
menospreciar una picadura.
ALERGIAS A LOS MOSQUITOS
Además de las más “habituales” reacciones al picor y el dolor, algunos animales presentan reacciones alérgicas a las
picaduras, ante las cuales cada caballo actuará de una manera concreta. Por lo común, las alergias son más frecuentes
durante los meses de verano debido a la proliferación de toxinas dentro del organismo.
Esta alergia se conoce habitualmente con el nombre de “Hipersensibilidad equina a los insectos”, o también: “comezón
dulce”, “comezón de verano”, “EIH” (por sus siglas en inglés)... Se trata de una reacción exagerada del sistema
inmunológico del caballo a la saliva de los insectos cuando éstos pican.
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Habitualmente los insectos que provocan esta reacción
picarán en el cuello, la cara, la cruz, los hombros y el
maslo. En la gran mayoría de los casos la EIH comienza
siendo pequeña, manifestándose con pequeñas ampollas o
ronchas inflamadas en la zona afectada, que sin duda
causará una comezón intensa en el caballo. Para aliviar
esta sensación, el caballo buscará cualquier lugar para
rascarse: postes, árboles, puertas... Sin lugar a dudas este
frotamiento causará la pérdida de pelo, el engrosamiento
de la piel y, con el tiempo, la formación de cicatrices.
En caso de que apreciemos una reacción leve, lo más
importante es que actuemos con rapidez para evitar que
vaya a más: un baño con agua fría reducirá notablemente
la reactividad de la piel del caballo, además de que
eliminará la saliva del insecto que está provocando esta
reacción En los casos más severos, será necesario acudir al veterinario, quien prescribirá corticosteroides que ayuden a miticar el
escozor y, de esta forma, frenar las posibles reacciones.
CÓMO DEFENDERSE DE LOS INSECTOS
Dicho todo lo anterior, es de mencionar la importancia que tiene que, por parte del cuidador, se tomen todas las medidas
necesarias para evitar la presencia de insectos y sus posibles picaduras en el caballo.
Así, una de las vías de actuación se encuentra en la alimentación que proporcionemos al animal, en la cual
deberemos considerar:
– EL AJO: una de las plantas más conocidas y usadas del mundo, que debe ser tenida muy en cuenta por todo
cuidador, ya que nos puede ayudar en numerosos frentes.: ayuda a mantener un buen perfil sanguíneo y una
vitalidad general. Además el azufre que contiene contribuye a la buena salud de la piel y la capa... Pero es que,
además, tiene propiedades repelentes de insectos, debidas al olor que tras su ingesta se desprende por los poros de
la piel. Por eso se recomienda que demos ajos al caballo durante el verano: la transpiración de los aceites etéricos
de ajo y las sustancias antialérgicas reducen de manera muy considerable la probabilidad de sufrir picaduras y, en
caso de que éstas se produzcan, sus caonsecuencias serán mucho menores (las molestias del caballo se disminuyen
notablemente).
– ANTIOXIDANTES: los antioxidantes son moléculas grandes y estables que tienen la capacidad de absorber los
radicales libres del cuerpo. De esta forma “limpian” literalmente el exceso de toxinas y permiten que sean
excretadas con total seguridad del cuerpo del animal.
La presencia de toxinas (radicales libres) en el cuerpo es mucho más habitual y numerosa en los meses de verano.
Por supuesto, no todos los antioxidantes tienen las mismas capacidades ni la misma utilización: así, por ejemplo,
las vitaminas A y E son muy conocidas por sus propiedades antioxidantes, pero sin se toman “puras” con la
comida, lo que haremos será negar al organismo el resto de nutrientes. Por eso es recomendable buscar un producto
que contenga una fuente natural de antioxidantes pero que esté combinada con nutrientes para la salud de la piel.
– ACIDOS GRASOS ESENCIALES OMEGA 3 Y OMEGA 6: resulta recomendable decantarnos por una dieta rica
en este tipo de elementos, válidos para potencias las reacciones antiinflamatorias.
Además de esto, existen toda una serie de recomendaciones que deberán ser tenidas muy en cuenta. Se trata de
consejos muy fáciles de seguir pero que nos ayudarán a minimizar las posibilidades de que se produzca una
picadura:
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– No sacar a los caballos fuera del establo hasta una hora después del
amanecer y regresarlos una hora antes del anochecer (se trata de las
horas del día en las que suele haber más presencia de moscas,
mosquitos y tábanos, nuestros grandes enemigos).
– Instalar marcos de tela metálica ultrafina en las ventanas del
establo, para evitar la entrada de insectos.
– Colocar un ventilador en el establo, que servirá para expulsar
fácilmente a los mosquitos, que salen disparados con una pequeña
brisa.
– Cubrir al caballo con una sábana o bien con una manta contra
moscas.
– Tenga en cuenta que existen máscaras especiales que cubren la
cabeza del caballo para evitar las más que molestas picaduras en
esta zona.
– Aplicar repelente antimosquitos antes del anochecer.
– Procurar que los montones de estiércol y abono se encuentren a un
mínimo de 1,5 km.
– Evite que se produzcan estancamientos de agua. Drene todas
aquellas zonas en las que el agua corra el riesgo de quedar
estancada.
– No permita que se acumulen las heces en el campo durante largo tiempo.
LOS REPELENTES DE INSECTOS
Sobra decir que en el mercado existen multitud de productos que nos servirán para espantar insectos.
La gran mayoría de ellos contiene ingredientes naturales como el aceite de citronella y la pyretrina. Otros, en cambio,
contienen ingredientes sintéticos.
Están disponibles en diferentes formatos, tamaños y, por supuesto, precios: paños, sprays, aerosoles, cremas y
ungüentos.
Conviene saber que los productos a base de agua son menos propensos a causar irritaciones o reacciones alérgicas en la
piel del caballo, aunque tienen el inconveniente de que no son tan duraderos como las soluciones a base de aceite. En
contra, muchos caballos son alérgicos a los aceites y si utilizamos con ellos este tipo de productos, podremos
provocarles severas irritaciones en la piel o quemaduras. Las nuevas soluciones de propyleno-glycol son más duraderas
que aquellas a base de agua y tienen menores contraindicaciones.
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En cuanto a la forma de aplicación, debe tenerse mucho cuidado de no rociar con repelente las áreas del pelaje que son
cubiertas por la montura. Por esa razón, los paños son preferibles a los aerosoles, ya que cuando éstos son aplicados en
espacios abiertos es muy difícil asegurarse que el repelente cubra solamente las partes necesarias.
Pero como los aerosoles son los favoritos por su facilidad de aplicación y a la hora de
guardarlos, aconsejamos aplicarlos primero sobre un paño para distribuirlo después
sobre el pelaje. Si no va a usar un paño, tenga mucho cuidado de no rociar los ojos y
fosas nasales, tanto del caballo como los suyos.
Para evitar que se produzcan alergias o irritaciones, siempre es preferible la aplicación
sobre la piel seca y a ser posible fría.
Además, si es la primera vez que va a utilizar un producto en concreto, será preferible
que pruebe primero en alguna pequeña zona y verifique que no exista reacción 72
horas después de la aplicación.
Si la aplicación de cualquiera de estos artículos le resulta complicada, puede optar por
el collar antimoscas, muy cómodo de colocar y que no supone ninguna molestia para
el caballo.
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