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Una caída del caballo puede tener muchas consecuencias
y éstas pueden ser de muy diferente gravedad.
Aunque, por supuesto, hay casos extremos, lo más común es
que siempre exista la posibilidad por parte del jinete de
minimizar los daños, para lo cual resulta de vital
importancia que “sepamos caer bien”.
¿Podemos evitar una caída?, ¿cómo evitar que sea grave?,
¿depende del equipo que estemos utilizando?, ¿cómo debo
caer para no lesionarme?... en este artículo trataremos de dar
respuesta a todas estas consultas para que, por lo menos,
pueda tener unas ciertas nociones de lo que debe hacer en
caso de verse en una situación de este tipo (por supuesto, no
le vamos a pedir que las practique...).
No dudamos de que le puede ser de gran utilidad.
MÁS VALE PREVENIR
El popular dicho de “más vale prevenir que curar” resulta sumamente adecuado cuando se trata de hablar sobre posibles
caídas del jinete.
Y es que el uso de una correcta equipación de seguridad puede ser la diferencia entre un accidente grave y un simple
susto. Por eso, antes de subirse a un caballo, deberá contar con el siguiente equipo:
– CASCO: a estas alturas, hablar de la necesidad de usar el casco es una
obviedad. De hecho su uso es simplemente obligatorio en todos los
centros ecuestres. No sólo se trata de proteger la cabeza de un posible
impacto tras una caída, sino que puede sernos de gran ayuda en cualquier
paseo como protección ante ramas o troncos que no resulte posible
sortear a tiempo...
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– CHALECO PROTECTOR: aunque su uso no es obligatorio (aunque en
muchos lugares se obliga a los niños que reciben clase a utilizarlo) sí es,
por supuesto, muy recomendable. Con él protegeremos nuestro tronco en
caso de caída, evitando así lesiones que pueden ser ciertamente graves.
– ROPA: el vestuario del jinete debe ser siempre el adecuado puesto que,
aunque no influya de manera directa sobre un accidente, siempre puede
minimizar sus consecuencias.
Un buen ejemplo es el uso de los pantalones adecuados: imagínese una
caída llevando pantalones cortos...
También es muy importante que el calzado sea adecuado puesto que unos zapatos abiertos o blandos no nos
permitirán un correcto control del caballo en caso de que éste sea necesario.
Unas prendas inadecuadas o incómodas pueden conllevar que el jinete adopte malas posturas que pueden ser el
origen de un accidente.
LA COLOCACIÓN
Por supuesto para evitar una caída lo más importante es que tengamos un perfecto control de la situación y eso sólo se
consigue si nuestra postura encima del caballo es la adecuada.
Durante un paseo son muchas las cosas que pueden asustar al caballo (un charco, el claxon de un coche, la presencia de
otro animal...) y esto provocará que realice unos movimientos incontrolados que sólo podremos dominar si tenemos una
correcta y firme adhesión sobre la montura (eso sin hablar, por supuesto, del nivel técnico de cada jinete en particular).
De cualquier manera, debemos tener en cuenta que una postura inadecuada, además de incrementar el riesgo de
accidente, puede provocar importantes lesiones de espalda. Resulta, por tanto, fundamental que recibamos las correctas
clases de equitación antes de “lanzarnos a galopar” por nuestra cuenta.
VER LA CAÍDA
Si somos capaces de prever que nos vamos a caer, podremos actuar en consecuencia y así minimizar la gravedad del
accidente. El tener un cierto control sobre la situación sin duda nos será de gran ayuda, puesto que las caídas
involuntarias e incontroladas son siempre las más graves.
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CÓMO CAER
Cuando tenga la certeza de que la caída es inevitable, deberá tener bien claros
los pasos a seguir:
1.- Soltar los estribos, dejando los pies sueltos. Esto es fundamental para evitar
que los pies se queden atrapados, lo que podría suponer que, en caso de que el
caballo siguiera galopando, nos arrastrara con el.
2.- Soltar las riendas. Igualmente importante por dos motivos: no provocar
movimientos bruscos en el caballo y evitar que las manos se enreden.
3.- Inclinar el tronco hacia la cruz del caballo. Debemos intentar “normalizar”
la bajada del caballo, intentando que sea lo más parecida posible a como la
haríamos en caso de que se tratara de una situación normal. Inclinar el cuerpo
nos permite el uso del cuerpo del caballo como resorte, dándonos empuje para
que el jinete caiga de forma correcta.
Es importante intentar coger el suficiente impulso para caer lo más lejos
posible del caballo y evitar así los más que posibles (y dolorosos) pisotones.
En caso de que caigamos hacia uno de los laterales del caballo, deberemos
intentar hacerlo siempre de pie (aunque después y por pura inercia acabemos
cayendo al suelo).
Si la caída se produce por encima de la cabeza del caballo (sin duda más peligrosa), deberemos procurar agrupar el
cuerpo para rodar lejos del ejemplar al caer. De esta forma reducimos la gravedad del primer impacto, provocando una
caída más gradual.
Este tipo de caídas suelen producirse en la práctica del salto.
Como decíamos, no le vamos a pedir que practique las caídas..., pero tal vez sí que practique la salida del caballo
soltando los estribos y las riendas. Es importante que tengamos controladas las sensaciones que podemos experimentar
y las posibles reacciones, al tiempo que esta práctica nos ayudará a determinar la cantidad de empuje que necesitamos
para saltar del caballo.
Por supuesto, practique siempre con el caballo parado.
TRAS LA CAÍDA
El susto habrá sido grande, pero es el momento de evaluar
la situación y hacer un primer análisis de daños.
Hay que intentar controlar la respiración (sin duda estará
agitada por el estrés vivido), para lo cual deberemos
inspirar u expirar profundamente con la boca abierta. De
esta forma conseguiremos bajar el ritmo cardíaco.
Después procederemos a realizar movimientos lentos de
cada zona de nuestro cuerpo para intentar detectar alguna
posible lesión.
Realizaremos la incorporación también de forma lenta,
comprobando que no nos mareamos.
Conviene que caminemos un poco antes de volver a
montar en el caballo, para evitar que nuestros músculos se
agarroten.
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