| CÓMO CONSTRUIR UNA CUADRA |
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Muchos
aficionados al mundo del caballo se encuentran en ocasiones ante
la necesidad de buscar una cuadra para sus animales. En ocasiones
podemos arreglárnoslas con caballerizas próximas a
nuestro lugar de residencia, pero cada día los costes son
mayores, por lo que se va imponiendo la necesidad de que cada uno
sea capaz de ocuparse por completo de sus caballos.
En caso de que se encuentre en la situación y tengamos la
posibilidad (el lugar, el tiempo y el dinero necesarios) de construir
una caballeriza, lea atentamente lo que a continuación le
contamos; estamos seguros de que le resultará interesante.
EL TERRENO
Lo primero que hay que tener en cuenta en la construcción
de una cuadra es el terreno sobre el que se va a realizar. Buscaremos
preferiblemente una zona seca, que tenga un fácil acceso
a un lugar del que poder extraer agua fresca.
El mejor tipo de suelo es aquel que está formado por grava
y/o arena, puesto que se trata de un tipo de material que proporciona
una base firme y al mismo tiempo aislante de la humedad. Debemos
ser conscientes de que uno de los máximos peligros en una
caballeriza es la humedad, puesto que afecta directamente a la propagación
de enfermedades que sin duda afectarán a las patas de nuestro
animal. Por lo tanto huiremos de terrenos húmedos o arcillosos.
Pero claro, en muchas ocasiones no nos quedará más
remedio que construir sobre un suelo no muy adecuado, cuando sea
así deberemos extender primero en la zona una base de subsuelo
que nos ayude a
crear un drenaje natural hacia la tierra. Y en caso de que la tierra
sea sumamente húmeda, lo más apropiado será
construir la cuadra a cierta altura del suelo, puesto que es la
mejor manera de aislarlo.
LA SITUACIÓN
A la hora se seleccionar el lugar donde colocaremos
la residencia de nuestro caballo, además del suelo deberemos
tener en cuenta la posición del sol; buscando el lugar donde
pegue el mayor número de horas al día. El caballo
necesita, al igual que el hombre, de la energía que le proporciona
el astro rey; efectivamente, debemos tener en cuenta que un caballo
que nunca recibe rayos solares corre el riesgo de raquitismo, puesto
que la vitamina D, indispensable para el crecimiento de los huesos,
no puede asimilarse sin la acción del sol.
Pero no sólo eso, el calor del sol nos ayudará de
manera muy importante a mantener los boxes calientes y sin humedad.
LA VENTILACIÓN
El aspecto de una correcta ventilación resulta también
imprescindible en el diseño de unos boxes. En ese sentido
siempre se recomienda realizar la puerta en dos partes, de manera
que podamos dejar una de ellas (la superior) abierta, lo que además
servirá para que el animal asome su cabeza.
En caso de que se decidan incluir ventanas, es conveniente colocarlas
en la misma pared en la que se encuentre la puerta. De esta forma
evitaremos que se produzcan corrientes de aire, que como cualquier
amante de los caballos sabe bien, suponen uno de los mayores riesgos
para la salud de estos animales. Las ventanas deberán abrirse
hacia dentro, de forma inclinada y con las visagras en el lado inferior.
De esta forma el aire que entra por ellas se dirige directamente
hacia arriba, circulando después por el resto de la cuadra,
sin temor a la formación de corrientes.
Además cabe señalar lo adecuado que resulta la inclusión
de unas celosías de madera situadas en lo alto de la pared,
justo por debajo del techo, ya que servirán para la expulsión
del aire viciado.
LOS MATERIALES
En la selección de los materiales con los que realizaremos
la cuadra, comenzaremos por el suelo. A pesar de que en última
instancia se trata de una elección personal, lo cierto es
que se deben tener en cuenta determinados detalles:
| Debe ser duro. |
| No debe resbalar (supondría un serio riesgo para el
animal). |
| Debe permitir el drenaje de cualquier líquido. |
Respetando todas estas variables, suelen utilizarse
una serie de materiales más comúnmente; entre ellos
cabe destacar: los ladrillos, el hormigón, la arcilla, la
madera y la terracota. Muchos se decantan por los ladrillos, puesto
que presenta gran resistencia, al tiempo que un correcto drenaje.
Si nos decidimos por ellos, deberán colocarse de canto, sobre
un lecho de arena previamente apisonada y nivelada.
En caso de que nos decantemos por el hormigón (sin duda la
opción más económica), deberemos prestarle
mucha atención, puesto que con el tiempo tiende a volverse
resbaladizo. Para evitarlo siempre es recomendable cubrir el suelo
con un material rugoso.
En cuanto a la madera, aunque en principio suele parecer una de
las opciones más adecuadas; puesto que es cálida para
el animal y bastante limpia, cierto es que deberemos tener sumo
cuidado con ella, puesto que siempre presenta cierta tendencia a
astillarse y a pudrirse.
Por otro lado, pasando ya a la construcción del tejado, deberemos
tomar todas las precauciones posibles, decantándonos por
un material a prueba de fuego.
En cuanto a los elementos que incluiremos en el box, deberán
ser los menos posibles. Cuantas menos
aristas con las que el animal pueda lastimarse, mejor. En ese sentido
será recomendable decantarse por
comederos que no sean fijos y colocaremos únicamente dos
aros, una a la altura de los ojos para atar una red para el heno
y otro al lado, para atar al caballo.
EL DISEÑO
DEL BOX
El box es la casa del caballo, un lugar donde pasará muchas
horas del día, por eso es fundamental que le
resulte lo más cómodo posible. A la hora de diseñar
el box, lo primero a tener en cuenta es su tamaño, el cual
se calculará teniendo en cuenta el tamaño del animal.
En este sentido conviene saber que unas medidas de 4 x 4,3 metros
sirven para acomodar convenientemente a un caballo del tamaño
de un “hunter” grande o un caballo de carreras.
Para los ponies la medida ronda los 3 x 4 metros. De cualquier manera,
la medida mínima nunca deberá
ser menos de 2,6 x 3 metros.
En cuanto a la altura, ésta será de aproximadamente
3,5 metros, mientras que la puerta será de unos 2,5
m. de manera que el animal pueda entrar y salir sin miedo a golpearse.
Otro elemento de suma importancia que debe tenerse en cuenta es
la pila, que permitirá poner a disposición del animal
el agua siempre que la desee. Ésta deberá colocarse
en un rincón, para evitar que el caballo al moverse la pueda
romper; la altura ideal es de unos 60-80 cm. del suelo, si bien
se calculará en función de las medidas de cada caballo.
En cuanto al tejado, conviene que sea inclinado, ya que con ello
se permite una correcta ventilación y la entrada de luz natural.
Esta ventilación deberá ir desde la parte delantera
hasta la posterior, alargándose de manera que forme un alero
de entre 1,2 y 1,5 metros, que nos sirva para resguardo de la lluvia
y del sol.
EL CUARTO DE GUARNICIONES
A la hora de diseñar el cuarto de guarniciones hay que tener
en cuenta que éste deberá tener una buena iluminación
y, sobre todo, que deberá estar perfectamente aislado de
la humedad. Hay muchos propietarios que para mantener una temperatura
constante, instalan un calefactor eléctrico.
El cuarto de guarniciones deberá ser de fácil acceso,
al igual que el cuarto del pienso, el cual debe garantizar asimismo
una completa sequedad. La comida debe mantenerse siempre seca, preferiblemente
en un recipiente metálico con una tapa sellada, que deberá
estar algo elevado del suelo.
Siempre es aconsejable tener una báscula con la que poder
pesar la comida, para suministrar a nuestro animal justo la cantidad
necesaria, la cual la calcularemos fijándonos en la correspondiente
tabla que tendremos colocada en un lugar visible de este cuarto
del pienso.
OTRAS CONSIDERACIONES
Resulta conveniente destacar una serie de cuestiones sobre el tema
Entre todas ellas, la más importante es hablar del carácter
social de este animal. El caballo si está solo se aburre
enormemente, por lo que siempre es adecuado que tenga compañía;
en caso de que no podamos permitirnos tener más de un caballo,
le podemos ofrecer la presencia de otros animales más pequeños,
teniendo en cuenta que al equino le gusta relacionarse incluso con
otras especies.
Ante la total imposibilidad de conseguir más animales, muchos
dueños optan por instalar música en el box, se trata
de una solución totalmente válida, puesto que aporta
al animal la compañía que necesita (en igual medida
que se la aporta al hombre).
Por otro lado, hay que saber realizar correctamente la cama que
utilizará nuestro caballo; hay que tener en cuenta que si
ésta no invita a echarse, el animal pasará el día
de pie, lo que, si bien no tiene porque ser perjudicial, lo cierto
es que provocará que al caballo le cueste mucho más
recuperarse después de realizar ejercicio. Además
permanecer siempre de pie puede provocar inflamaciones en las patas
y a la larga generar daños irreversibles.
Además la presencia de paja en el suelo es algo obligatorio
por razones higiénicas; puesto que absorbe la humedad del
estiércol y la de la orina.
Por todo ello resulta imprescindible que la cama de nuestro animal
reúna los siguientes requisitos: ser
blanda, suave, seca, elástica y absorbente.
Podemos decir que la cama más apropiada es la que se realiza
con paja. Para instalar una cama de paja en un box de 4 x 5 m. precisaremos
de un total de 70 kilos (3 ó 4 balas); una cantidad que nos
permitirá
cubrir la superficie unos 30 ó 35 centímetros. A la
hora de soltarla deberá expandirse bien, sin dejar
bloques y comprobando que no queda en ella ningún elemento
extraño.
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