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Imagínese tener que pasar la mayor parte de su vida encerrado en una habitación
que no mide más que unos escasos 3 x 3 metros... a eso es a lo que obligamos a la
gran mayoría de nuestros caballos que, muchos días pasan más de 22 horas
metidos en su box.
Sin lugar a dudas este “encierro” puede conllevar muchos trastornos tanto físicos
(por la falta de movimiento), como psicológicos a un animal que, por naturaleza,
debería vivir en el exterior, en manada, y recorrer una media diaria de 30
kilómetros.
Es por tanto labor del cuidador el intentar que, por lo menos, el box se convierta en
un lugar cómodo y agradable. A continuación le damos algunos trucos para
conseguirlo.
LA NECESIDAD DE COMPAÑÍA
El caballo es un animal de manada, está acostumbrado a tener a otros a su alrededor y las horas en soledad se convierten
para él una auténtica agonía. Es absolutamente necesario que
le proporcionemos algo de compañía.
Su caballo será feliz si puede ver a otros animales y mucho
más lo será en caso de que les permitamos el contacto.
Por supuesto que lo ideal será que pueda “confraternizar” con
otros caballos, pero en caso de que esto no sea posible
también la presencia de un perro, un gato... cualquier otro
animal puede conseguir los efectos buscados.
En este sentido, debemos tener presente la importancia de
dedicar algún tiempo a pasear de la mano a nuestro caballo
por la hípica, para que pueda ver y familiarizarse con los
animales allí presentes.
LA COMIDA
Si el caballo estuviera en libertad, pasaría las tres cuartas partes de su tiempo comiendo. Cuando permanece en el box,
le ofrecemos su ración de comida diaria en dos o tres raciones de pienso.
Esto conlleva, sin duda, problemas físicos (por el cambio en la distribución del alimento) pero también psicológicos.
Éstos últimos pueden aparecer en dos sentidos: por la posible ansiedad generada por lo que el caballo entiende como
una falta de comida y por el aburrimiento: al no tener nada que comer, el animal se aburre y acaba cogiendo vicios que
pueden convertirse en auténticos problemas difíciles de solucionar.
Para evitar esto, siempre que sea posible deberemos ofrecerle, por lo menos, dos raciones de heno (una por la mañana y
otra por la noche), antes de ponerle el granulado.
Además de evitar los problemas antes mencionados, estas raciones de heno ayudarán al caballo a que digiera mucho
mejor el pienso.
EL AGUA
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Todo cuidador debe ser plenamente consciente de
la importancia que para la salud del caballo tiene
la ingesta de agua fresca y limpia.
Y es que, en un día, el caballo puede llegar a beber
hasta 60 litros de agua.
Pero es absolutamente necesario que ese agua esté
fresca y limpia, algo que no siempre resulta fácil
en el box, puesto que los bebederos se ensucian
con mucha facilidad (paja, heces, insectos...).
Deberemos por tanto realizar comprobaciones
diarias del estado de los recipientes de los que
disponen para beber.
Es fundamental que estén limpios y llenos. Si el
bebedero en cuestión fuera automático, conviene
comprobar que funciona correctamente.
Por supuesto, siempre que encontremos suciedad
deberemos realizar una correcta limpieza y,
aunque no sea así, conviene pasarles una esponja
por lo menos una vez a la semana.
EL JUEGO
A todos nos gusta una habitación bien decorada ¿por qué pensamos a nuestro caballo no? Cuatro paredes sin ningún
tipo de decoración resultan aburridas para cualquiera, además de ser muy tristes.
Podemos colocar en las paredes del box elementos que distraigan a nuestro animal.
Sin duda una piedra de sal es un elemento magnífico porque además de distraerle puede aportarle los minerales
necesarios (existen piedras con diferentes compuestos minerales, consulte a su tienda o a su veterinario).
Además en el mercado podemos encontrar diferentes juguetes específicos para caballos, aunque muchos cuidadores son
reticentes porque afirman que, tras pasar la curiosidad inicial, el caballo deja de hacerle caso al juguete. Esto ha hecho
que muchos fabricantes se hayan “estrujado el coco” y hayan desarrollado nuevos productos que son una mezcla entre
juguete y piedras de sal, con diferentes y atrayentes aromas a manzana, zanahoria, ajo...
EL AIRE LIMPIO
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Si hace buen tiempo ¿por qué no abrir las puertas
superiores del box?
Por supuesto para hacerlo deberemos contar con
puertas resistentes. En la actualidad existen puertas de
box en tela sintética sumamente resistente. Por
supuesto deberán fijarse sólidamente a los muros del
box.
Y es que existe el más que posible riesgo de que, al ver
la puerta abierta, el caballo quiera salir y empuje la
puerta inferior o quiera pasar por debajo de la cuerda
que le prohíbe el paso.
MASAJES
Aunque asociemos normalmente el masaje con algo placentero, debemos tener en cuenta que no es así para todos los
caballos.
Mientras algunos disfrutan tan sólo con un buen cepillado, otros sufren enormemente al acercarles el peine, y eso es
algo que el cuidador debe conocer y tener muy en cuenta para no infligir innecesario dolor a nuestro caballo.
Un corto y sencillo masaje, realizando movimientos circulares sobre los músculos, puede ser un magnífico
calentamiento antes de una sesión de ejercicio, así como al final del mismo, para facilitar la evaporación del sudor.
SALIDAS AL EXTERIOR
Nuestro caballo se pasa horas esperando poder salir del box así que cuando llega el momento suele dar unas grandes
muestras de alegría. Sin embargo muchos cuidadores no respetan los horarios del animal, realizando salidas en
momentos inadecuados que provocan que el caballo no muestre ninguna disposición hacia el trabajo.
Conviene, por tanto, tener muy presente cuál es el ritmo de vida del animal e intentar ajustarnos a él en la medida de lo
posible.
En este sentido conviene tener en cuenta que:
– El mediodía, cuando es para nosotros la hora de comer, para el caballo será la hora de echarse la siesta. Mal
momento para pedirle nada.
– A las seis/siete de la tarde: es su hora de la cena. Si le hacemos trabajar antes de darle la cena, lo hará a
disgusto y después no debemos hacerlo porque la comida puede sentarle mal.
Lo más apropiado es, por tanto, intentar programar las salidas para las mañanas (aunque somos conscientes de que eso
puede resultar complicado para muchos) o a media tarde.
Y si no podemos estar con él, conviene que dispongamos de un lugar donde poder ofrecerle un rato de libertad fuera del
box. Un rato cada día en un paddock o suelto por el campo es una auténtica recompensa para el caballo: podrá correr,
saltar, revolcarse, comer los herbajes... todas esas actividades que deberían forman parte de la vida diaria del animal.
EL ASEO
La hora del aseo no sólo es algo necesario para la correcta salud del
caballo, sino que puede convertirse en un momento en el que
cuidador y animal disfruten de la compañía mutua.
El cuidador deberá aprovechar además para ir palpando cada zona
del caballo tratando de localizar cualquier posible inflamación. En
caso de que note calor en la palpación de una extremidad, conviene
aplicar un empaste a base de arcilla o de polvo de armórica con
efecto astringente.
Una buena ducha fresca sobre las extremidades puede contribuir a
relajarlos.
Por supuesto, deberemos colocarle vendas de reposo, una vez secada
convenientemente la zona. Estas vendas son siempre muy eficaces
para remediar los inconvenientes de la inmovilidad forzada.
LA CAMA
Antes de instalar a su caballo en el establo es preciso que coloque algo sobre el suelo, proporcionándole así una cama
sobre la que descansar.
A pesar de que muchos caballos pasan largas horas de pie, incluso cuando se encuentran descansando, no podemos por
ello obligarles a permanecer siempre así, puesto que a la larga resultará inevitable que sus extremidades terminen
sufriendo problemas.
Tumbados, los órganos internos descansan mejor, desarrollándose adecuadamente. Tenga en cuenta que el sueño es
mucho mejor para reponer fuerzas que el simple reposo, devolviendo al caballo el vigor y agilidad necesarios, los
órganos se recuperan del cansancio y la digestión y transpiración se normalizan.
Las consecuencias de la falta de descanso adecuado pueden ser muchas y de muy diferente calibre; algunas de las más
habituales son:
- Hinchazón de piernas.
- Fatiga constante (por la falta de recuperación tras el esfuerzo).
- Lesiones en los codos, en los corvejones y en general en cualquier articulación.
- Pérdida del estado físico.
- Pérdida general de salud.
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Muchos no dan la importancia que se merece al tema de la cama considerando que, mientras se encuentra en libertad, el
caballo no cuenta con una cama perfectamente preparada ¿por qué entonces va a necesitarla el caballo estabulado?.
Evidentemente es cierto , pero, si analizamos de forma detalla el comportamiento del caballo que vive libre, podremos
observar que buscará siempre la posición más cómoda para acostarse y, en caso de que decida no tumbarse (algo a lo
que puede verse obligado en caso de que perciba la presencia de algún peligro), pasará la noche entera caminando de un
lado para otro, con lo que evita cargar de manera constante el peso sobre sus patas inmóviles (algo que no le resulta
posible en el box); todo ello sin mencionar el hecho de que la tierra resulta mucho más blanda que el cemento sobre el
que se asienta la caballeriza.
Pero además del necesario descanso, una cama cómoda es obligatoria por razones higiénicas.
Efectivamente, el caballo debe pasar largas horas en el
box y necesita tener bajo sus pies un material que
absorba la humedad del estiércol y deje fluir la orina; en
caso contrario las infecciones estarán a la orden del día.
Si decidimos utilizarla resultará imprescindible que
busquemos una paja de buena calidad. Preferiblemente
optaremos por paja vieja, que puede resultar más blanda.
La paja es una magnífica opción puesto que ofrece unas
buenas características de drenaje, con lo que los posibles
residuos se eliminan fácilmente.
En cuanto a las distintas variedades, la paja de trigo ha
demostrado ser la mejor opción, por su color y olor. Ésta
deberá ser de color dorado y claro, seca y crujiente,
nunca grisácea, húmeda o mohosa. También funciona
bien la de avena, aunque cuenta con el inconveniente de
que muchos caballos tienen tendencia a comérsela, por
lo que desaparecerá rápidamente.
Otra opción es la paja de cebada, si bien cuenta con
aristas punzantes que pueden irritar la piel del caballo
(sobre todo si se trata de un pura sangre, que cuenta con
una piel especialmente sensible). Además, se trata de
una paja comestible, con el inconveniente de que puede
producir los temidos cólicos.
Tenga en cuenta que la cama debe realizarse cada día,
para lo cual seguiremos los siguientes pasos:
- Amontonar la paja limpia contra las paredes del box.
- Remover la parte sucia con el horcón y cargarla en una carretilla.
- Barrer bien el fondo.
- En caso de que el fondo esté húmedo, dejaremos que seque durante un rato.
- Volvemos a colocar la paja, añadiendo nueva hasta recuperar el espesor deseado.
- Si la paja tiene polvo, deberá pulverizarla con algo de agua o creolina.
- Al menos una vez a la semana se debería desinfectar el fondo con un poco de creolina diluida en agua.
Podrá observar como nada más entrar en un box con la cama recién hecha, el caballo se orina; esto sucede porque el
crujido de la paja fresca constituye un impulso al que el caballo no puede resistirse. En caso de que disponga de tiempo,
lo ideal sería esperar y volver a limpiar la zona inmediatamente.
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