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Hace muy pocos años todo aquel que hablaba de cambio
climático era tachado de catastrofista. Las amenazas que
escuchábamos sobre las posibles consecuencias eran consideradas,
por la gran mayoría, como auténticas películas de ciencia ficción.
Sin embargo, en un corto espacio de tiempo hemos visto como
algunas de estas predicciones se están haciendo realidad: aumento
de las temperaturas, deshielo de los polos, desertización,
desaparición de especies animales... ¿qué más nos espera?, ¿hacia
dónde estamos yendo?... Por supuesto existen muchas y muy
diferentes teorías sobre el cambio climático, desde las más
catastrofistas que auguran incluso el fin del mundo, hasta otras más
esperanzadoras.
Sea como sea, lo que está claro es que ya no podemos mirar hacia otro lado. Cada uno de nosotros debe ser consciente
de su responsabilidad individual en el cambio climático, es hora de que nos comportemos como ciudadanos
responsables con el medio ambiente, de que cuidemos nuestra Tierra para darle la oportunidad de que ella cuide de
nuestros hijos.
En este mes de verano, donde muchas zonas de nuestro país están sufriendo de forma más que considerable esa subida
de la temperatura que los expertos achacan al cambio climático, hemos creído interesante dedicar un artículo a este
tema.
QUÉ ES EL CAMBIO CLIMÁTICO
Últimamente el término "cambio climático" parece estar en boca de todos, es como si con estas dos palabras
pudiéramos justificar todos los males de la Tierra. Pero ¿sabemos realmente qué es el cambio climático?
A nivel general se llama cambio climático a la variación global del clima en la Tierra, el cual se produce sobre todos los
parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc.
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, usa este término sólo para referirse al
cambio debido a la acción del hombre: "Por cambio climático se entiende un cambio de clima atribuido directa o
indirectamente a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad
natural del clima observada durante periodos de tiempo comparables". De esta forma, al cambio producido por causas
naturales lo denomina "variabilidad natural del clima".
CAUSAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO
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El clima es un promedio, a una escala de tiempo dada, del tiempo atmosférico. Sobre el clima influyen muchos
fenómenos que, por supuesto, pueden provocar los denominados "cambios climáticos". Un cambio en la emisión del
sol, en la composición de la atmósfera, en la disposición de los continentes, en las corrientes marianas, o en la órbita de
la Tierra, puede modificar la distribución de energía y el balance radiativo terrestre (la Tierra, para mantenerse
térmicamente estable a lo largo del tiempo debe ser capaz de evacuar,
en término medio, toda la energía recibida en forma de radiación.
Existen unos mecanismos reguladores que efectúan dicha tarea de
diferentes maneras), alterando así profundamente el clima planetario.
Estas influencias se pueden clasificar en externas e internas a la Tierra.
Ni que decir tiene que uno de los fenómenos que pueden influir sobre
el clima de la Tierra es la actividad de los hombres. Esta influencia
humana sobre el clima en muchos casos se considera un forzamiento
externo, ya que su influencia es más sistemática que caótica, pero
también es cierto que el nosotros pertenecemos a la propia biosfera
terrestre, por lo que nuestra actividad podría considerarse también
como factor interno.
En las causas internas se encuentran una mayoría de factores no
sistemáticos o caóticos.
Influencias externas
Las influencias externas más destacables son:
– Variaciones solares: la temperatura media de la Tierra depende, en gran medida, del flujo de radiación solar
que recibe.
– Variaciones orbitales: la órbita terrestre oscila periódicamente, haciendo que la cantidad media de radiación
que recibe cada hemisferio fluctúe a lo largo del tiempo, y estas variaciones provocan las pulsaciones
glaciares a modo de veranos e inviernos de largo periodo. Son los llamados períodos glaciales e
interglaciares.
– Impactos de meteoritos: En raras ocasiones ocurren eventos de tipo catastrófico que cambian la faz de la
Tierra para siempre. El último de tales acontecimientos catastróficos sucedió hace 65 millones de años. Se
trata de los impactos de meteoritos de gran tamaño que pueden provocar un efecto devastador sobre el
clima.
Influencias internas
– La deriva continental: hace 225 millones todos los continentes estaban unidos y había un océano universal.
Esta disposición favoreció el aumento de las corrientes oceánicas y provocó que la diferencia de
temperatura entre el Ecuador y el Polo fueran muchísimo menores que en la actualidad. La tectónica de
placas ha separado los continentes y los ha puesto en la situación actual.
– La composición atmosférica: formada por un delicado equilibrio entre lo que se emite y lo que se absorbe en
la atmósfera, que se hace evidente en el ciclo del CO2, la presencia del cual fluctúa a lo largo del año
según las estaciones de crecimiento de las plantas.
– Las corrientes oceánicas: factor regulador del clima que actúa como moderador, suavizando las temperaturas
de regiones como la europea.
– El campo magnético terrestre: según su estado, el campo magnético puede detener o no las partículas
emitidas por el Sol.
– Los efectos antropogénicos: el ser humano es hoy por hoy uno de los agentes climáticos de mayor
importancia, incorporándose a la lista hace relativamente poco tiempo. Su influencia comenzó con la
deforestación de bosques para convertirlos en tierras de cultivo y pastoreo, pero en la actualidad su
influencia es mucho mayor al producir la emisión abundante de gases que producen un efecto invernadero:
CO2 en fábricas y medios de transporte y metano en granjas de ganadería intensiva y arrozales.
Actualmente tanto las emisiones de gases como la deforestación se han incrementado hasta tal nivel que
parece difícil que se reduzcan a corto y medio plazo, por las implicaciones técnicas y económicas de las
actividades involucradas.
Como otra de las causas de mayor importancia en este cambio climático, debemos nombrar la contaminación, o lo que
es lo mismo: la introducción de cualquier sustancia o forma de energía con potencial para provocar daños, irreversibles
o no, en el medio inicial.
Habitualmente provocada por el hombre, la contaminación tiene efectos enormemente perjudiciales para nuestro
planeta, como la debilitación de la capa de ozono o el calentamiento global.
CONSECUENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Por el momento resulta realmente atrevido hablar de las consecuencias que el cambio climático puede tener sobre
nuestro planeta. Existen teorías muy catastrofistas que llegan a augurar incluso la extinción de la vida tal y como hasta
ahora la conocemos; sin embargo otras teorías no son tan alarmistas y pronostican cambios relativamente moderados en
nuestras vidas... ¿quién está en lo cierto?
En el tema del cambio climático no hay verdades absolutas, porque, como hemos visto, no hay un único culpable, ni
tampoco una única solución.
Lo que sí está claro es que este cambio climático está teniendo, hoy por hoy, unas claras consecuencias, aunque resulta
realmente complicado determinar si los factores de los que vamos a hablar son consecuencias del cambio climático o
bien el cambio climático surge a consecuencia de ellos.
Ya sean culpables o víctimas del cambio climático, estos factores, entrelazadas entre sí, pueden ser apreciados por todos
de manera más o menos plausible.
Nombraremos tan solo los de mayor importancia:
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-Calentamiento global: es un hecho que la temperatura de la Tierra (y con eso nos referimos a la temperatura de la
atmósfera terrestre y a la de los océanos) ha ascendido de manera notable en las últimas décadas. La opinión
científica mayoritaria sobre el cambio del clima dice que "la mayor parte del calentamiento observado en los
últimos 50 años, es atribuible a la actividad humana". Las imulaciones parecen indicar que la principal causa
del componente de calor inducido por los humanos se debería al aumento de dióxido de carbono.
A nivel de nuestro país, se estima que el cambio climático puede suponer un aumento en la temperatura de 0,4
°C cada década en invierno y 0,7 °C cada década en verano. Esto supondría que al final del siglo XXI la
temperatura habrá aumentado entre 5 y 7 °C en verano y entre 3 y 4 °C en invierno.
Por supuesto este calentamiento global implica cambios en otras variables, sin duda también importantes:
lluvias, nubosidad...
- Efecto invernadero: evita que la energía del Sol, recibida constantemente por la Tierra, vuelva inmediatamente al
espacio, produciendo a escala planetaria un efecto similar al observado en un invernadero.
Desde hace unos años, el hombre está produciendo un aumento de los gases de efecto invernadero, con lo que
la atmósfera retiene más calor y devuelve a la Tierra aún más energía, causando un desequilibrio del balance
radiactivo y un calentamiento global.
Para intentar paliar este efecto, se suscribió el Protocolo de Kyoto, un convenio internacional que intenta
limitar globalmente las emisiones de gases de efecto invernadero.
- Oscurecimiento global: con este término se describe la reducción gradual de la cantidad de luz solar observada
que alcanza la superficie terrestre desde la década de los años 1950. Se piensa que ha sido provocado por un
incremento de partículas como el negro de carbón en la atmósfera, debido a las actividad humana.
El oscurecimiento global ha interferido con el ciclo hidrológico, reduciendo la evaporación y pudo haber
provocado sequías en algunas zonas de la Tierra. Este oscurecimiento global crea un efecto de enfriamiento
que ha podido llevar a los científicos a subestimar los efectos de los gases de efecto invernadero,
enmascarando parcialmente el calentamiento global.
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- Sequías: todos podemos comprobar como los periodos sin lluvia son cada vez
más largos y esto tiene sin duda efectos nefastos en la tierra. Las sequías son
evidentes desde hace años en muchas zonas de nuestro planeta, pero parecían
no afectarnos al estar demasiado lejos, sin embargo cada vez lo notamos más
en nuestro propio país y estamos viendo como determinadas zonas de España
se encuentran en un proceso de desertización realmente preocupante.
- Pérdidas de vegetación y de especies: la vegetación de alta montaña, bosques
caducifolios y la vegetación litoral está siendo seriamente amenazada, al
igual que una cantidad indeterminada de especies en toda la Península. Este efecto se ve incrementado por un
aumento significativo de las especies invasoras.
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- Aumento del nivel del mar: no existen estudios totalmente
definitivos, por lo que se barajan cifras de todo tipo, unas quizás
exageradas, otras se quedan algo cortas... pero a nivel general
podemos decir que se espera una subida global media del nivel
del mar de 9-88 cm. (3,5–34,6 pulgadas) durante los próximos
siglos, como consecuencia de los gases de efecto invernadero
emitidos hasta la fecha y de las emisiones futuras. Este hecho
provocará también el debilitamiento de la capa de hielo y la
expansión térmica de los océanos (el agua se expande al
calentarse).
Centrándonos en nuestro país, se estima que nuestras costas se
verán reducidas en aproximadamente 50 cm., con la consecuente
pérdida de playas, fundamentalmente en la zona del Cantábrico.
Como hemos dicho, éstas son sólo algunas de las consecuencias del cambio climático, quizás las de mayor importancia.
Sin embargo este cambio afecta a tantos y tan diferentes aspectos de nuestra vida que es muy difícil enumerar aquí
todos sus posibles efectos.
COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO
Combatir el cambio climático, a la altura a la que nos encontramos, no es algo fácil. Se necesita un compromiso por
parte de políticos y administraciones, pero también un compromiso individual de cada uno de nosotros.
Desde las administraciones cada vez son más las acciones que se desarrollan, surgen nuevos departamentos
especializados en el tema, campañas publicitarias para concienciarnos... pero ¿hasta qué punto es efectivo el trabajo
realizado?. El mayor problema que tiene el combatir el cambio climático es su coste. Efectivamente, todas las medidas a
tomar exigen un aumento de las inversiones y, en esto, no siempre se está por la labor.
Es tarea de las instituciones el generar y promover leyes que luchen directamente contra el cambio climático. Algunas
iniciativas ya se están llevando a cabo, como por ejemplo, la necesidad de instalar paneles solares en los edificios de
nueva construcción, utilizando así energías limpias. Pero existen otras muchas cosas que se puede y se deben hacer.
En este sentido, podemos consultar las estrategias seguidas por nuestro gobierno, en la web:
http://www.mma.es/portal/secciones/cambio_climatico/
Por otro lado, estamos cada uno de nosotros que, por supuesto, podemos poner nuestro pequeño granito de arena para
evitar las trágicas consecuencias del cambio climático. Pero ¿cómo? se estará preguntando. En realidad existen muchas
más formas de las que en un principio podemos pensar. Se trata más bien de pequeñas decisiones en la vida diaria o
hábitos de consumo que podemos mejorar de forma muy sencilla. Casi todos ellos los conocemos bien:
- Reciclar: hoy por hoy todos somos conscientes de que los recursos de nuestro planeta no son inagotables y que se
necesita un esfuerzo por parte de todos nosotros en el tema del reciclaje. Sólo reciclando correctamente
podremos reutilizar determinados materiales que, de otra manera, corremos el serio riesgo de que
desaparezcan.
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- Ahorro energético: aunque las instituciones han desarrollado campañas sobre este tema, lo cierto es que no todos
sabemos muy bien cómo podemos ahorrar energía en nuestros hogares. La utilización de electrodomésticos
adecuados, el uso inteligente de calefacción y aire acondicionado, la colocación de bombillas de bajo
consumo... son pequeños gestos pero que a nosotros nos servirán para reducir nuestro gasto energético y, de
forma global, ayudarán muy positivamente en la lucha contra el cambio climático.
- Uso correcto de medios de transporte: No sólo se trata de utilizar el medio público siempre que nos resulte
posible, sino también de mejorar nuestros medios individuales. Según el Ministerio de Medio Ambiente
español, las reducciones de la intensidad energética en los vehículos ligeros, que ofrecerían períodos de
amortización a los usuarios de tres a cuatro años mediante el ahorro de combustible, pueden disminuir las
emisiones específicas entre un 10% y 25% para el año 2020.
Se acabó el pensar "total lo que yo pueda hacer no sirve de nada", se acabó la insensata justificación de: "si no lo hago
yo, lo hará otro"... ya llegado la hora de que establezca un compromiso en firme con nuestro planeta.
EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LOS CABALLOS
Aunque evidentemente no existe ninguna amenaza específica contra los caballos, resulta evidente que todos los cambios
que se estiman para el medio ambiente afectarán, y mucho, a todos los que amamos la naturaleza en su conjunto y a los
équidos en particular.
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La deforestación de nuestros bosques puede llegar
a mermar el auge del denominado “turismo
ecuestre”, que no sólo supone una importante
fuente de ingresos para algunas zonas, sino que
además sirve como una magnífica forma para dar a
conocer los caballos a personas que, de otra
manera, tal vez no se acercarían a ellos. Muchas
razas han sido “recuperadas” en distintos países
para poner en práctica este tipo de actividad que,
sin duda, viene suponiendo un auténtico revulsivo
para la equitación en general.
Pero no sólo se trata de eso, la cada vez más
acuciante sequía puede llegar a provocar serios
problemas para la alimentación de los animales en
determinadas partes de nuestro país, donde
sacarlos a comer hierba fresca se ha convertido en
cosa del pasado...
Además una subida de la temperatura a nivel
global, afectará al caballo igual que al ser humano;
teniendo en cuenta la enorme sensibilidad de este
animal al calor.
No existen estudios que analicen cómo afectarán los cambios climáticos a los caballos, pero es de preveer que las
modificaciones en su medio natural tendrán influencias nefastas sobre su vida cotidiana.
Es tarea de todos intentar frenar estos efectos, por el bien de nuestros animales... y por en nuestro propio...
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