| EL CERCADO, UNA DECISIÓN IMPORTANTE |
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Sin lugar a dudas una de las decisiones más importantes que todo
cuidador debe tomar es la del tipo de cercado que colocará en sus
instalaciones. Y es que el equivocarse en esta elección puede tener
consecuencias muy importantes: que incluso se relacionan con la
propia salud del caballo… y eso sin hablar del importante
desembolso económico que siempre supone la colocación de este
tipo de material.
Por todo ello hemos creído tan importante dedicar un artículo
especial al tema del cercado.
Estamos seguros de que le resultará de gran interés.
LOS OBJETIVOS DE UN CERCADO
Tal y como resulta evidente, el objetivo principal del cercado es el de disuadir al caballo para que no
sobrepase los límites de terreno que nosotros le imponemos.
Así, aunque la cerca es por supuesto algo físico, a la hora de colocarla debemos considerarla más bien
como una barrera psicológica para el animal y, como tal, deberá “imponerle” pero evitando en todo
momento que pueda “dañarle”.
Teniendo esto siempre presente, a la hora de seleccionar el tipo de cercado que más nos conviene, son
varias las cosas a tener en cuenta.
Con la cerca buscamos objetivos muy concretos como son:
- Mantener a nuestros caballos en un espacio perfectamente delimitado y, por tanto, controlados. - La seguridad: tanto la de los animales como de nuestras propias instalaciones. Mantener la integridad
física de personas y caballos debe ser sin duda prioritario.
En este sentido, se recomienda que cualquier tipo de cercado que se vaya a colocar no ofrezca una
resistencia superior a un embiste de 300 kg. De esta forma nos aseguramos de que si alguno de nuestros
caballos sufre un ataque de pánico y se “lanza” contra la barrera, ésta se romperá sin causarle daños de
consideración. Si no lo hacemos así las causas del impacto pueden ser realmente graves.
- Manejo de los animales: en función de las actividades y de la forma en que queramos desarrollarlas,
podremos decantarnos por un tipo de cercado u otro.
- Delimitación de la propiedad, con el fin de que tanto las personas como los animales ajenos a la misma
la respeten.
- Estética: las instalaciones suelen estar ubicadas en terrenos de gran belleza natural, romperla resulta
desagradable para todos.
- Economía: a la hora de seleccionar el tipo de cercado sin duda una de las cosas a tener en cuenta será el
coste del mismo.
Estos son, expuestos brevemente, los objetivos que debe cumplir el cercado y por tanto los que
deberemos tener bien presentes a la hora de elegir el modelo que más nos conviene. Veamos a
continuación qué opciones nos ofrece el mercado.
TIPOS DE CERCADO
Existen multitud de cercados de diferentes características, tantos que resulta realmente complicado
realizar una buena división de los mismos.
A nivel general y a modo de resumen, podemos hablar de los siguientes tipos:
- DE MADERA: sin duda los más tradicionales o convencionales. Habitualmente resultan una
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buena
opción ya que suelen casar bien con el paisaje natural donde se enclave la cerca y además son un límite
fácilmente franqueable por el animal.
Evidentemente lo más importante es que no
escatimemos en su calidad, sobre todo teniendo en
cuenta que el caballo suele tener mucha tendencia
de mordisquearlas y rascarse contra ellas por lo que
si colocamos unas de bajo coste tal vez su duración
sea mucho menor de la esperada, obligándonos a
realizar un nuevo gasto en muy poco plazo de
tiempo.
Pero no sólo eso, si nos decidimos por una madera
barata, corremos el riesgo de que se pudra con
cierta facilidad y esto termina por convertirse en un
peligro constante para el caballo ya que las puntas
y las astillas mal recortadas pueden causar heridas
de diferente consideración.
Este tipo de cerca requiere, por tanto, de una
revisión constante y un buen mantenimiento.
Resulta totalmente necesario que la madera esté
tratada para que resista correctamente a las
inclemencias del tiempo y el cuidador debe realizar
revisiones periódicas para cambiar cualquier
elemento que pueda ser sospechoso de causar algún problema.
- DE PVC: a pesar de lo que muchos creen, lo cierto es que el PVC es un
material que tiene grandes ventajas:
- Es ecológico.
- Su mantenimiento es ínfimo.
- Es sumamente resistente.
- Es fácilmente adaptable a cualquier tipo de terreno o extensión.
En su contra sólo podemos decir que tal vez no quede tan “estético” como
la madera pero sin duda puede ahorrarnos gran cantidad de trabajo
posterior de mantenimiento y cuidado (y eso a la larga seguro que lo
agradece).
Además hoy en día existen PVC que reciben un tratamiento tal que sin
duda no tienen nada que envidiar a la madera.
- DE CEMENTO: si nuestro objetivo es una cerca resistente, sin duda tendremos que optar por el
cemento, una decisión que nos hará renunciar a la estética. Además a la hora de realizarlas deberemos
tener en cuenta dos cosas principalmente:
- La altura: deben construirse a cierta altura.
- Los bordes nunca tendrán rugosidades, para evitar daños.
- ELÉCTRICOS: sin duda es hacia este tipo de cercado hacia donde está tendiendo el mercado. Sus
cualidades son muchas y están ampliamente demostradas.
Se basan en la emisión de una descarga eléctrica de diferente intensidad, que es aplicada sobre el animal
simplemente con el contacto, de tal forma que lo disuade inmediatamente de embestir contra la cerca, de
frotarse o simplemente de arrimarse a ella.
Teniendo en cuenta sus características especiales y el gran interés que suscita este tipo de vallados,
dedicaremos un artículo especial a los mismos, por lo que ahora no nos extenderemos más en este tema.
Debemos comentar que existen otro tipo de cercas que de antemano
no recogemos en nuestro listado por considerarlas totalmente
inapropiadas: las vallas de alambre de espino, contra los cuales no
han sido pocos los équidos que se han producido importantes heridas.
Debemos tener en cuenta que el caballo es un animal impulsivo, que
reaccionará intentando huir en el momento en que sienta pánico o
cualquier tipo de susto o problema; si en su huida queda atrapado de
cualquier forma con una de esas vallas de espino, intentará zafarse
como pueda, tirando con fuerza,
pudiendo así desgarrarse la piel y
producirse heridas de diferente consideración.
Por suerte cada vez son más los cuidadores que se han mentalizado a
este respecto y las vallas de alambre, tan usuales en otra época, están
en desuso en nuestros días; sin embargo aún hay quien se deja
seducir por el menor coste y sin duda poco mantenimiento que exigen, olvidándose de que el caballo no
puede equipararse con otros animales de ganado que sin duda tienen una reacción mucho más lenta y con
los cuales sí puede resultar apropiado un cercado de este tipo.
Comentar además que un cercado no tiene porqué estar realizado en uno de los materiales únicamente,
podremos combinarlos en función de nuestras necesidades.
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