| LAS OREJAS COMO SISTEMA DE COMUNICACIÓN |
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Aunque muchos no sean capaces de verlo o de escucharlo, lo cierto
es que la capacidad de comunicarse de los caballos es muy alta.
Evidentemente su lenguaje no tiene nada que ver con el de los
humanos, se trata más bien de un conjunto de signos, movimientos,
sonidos, etc. que cada individuo del grupo comprende a la perfección,
sirviendo como un perfecto sistema de comunicación.
Este lenguaje equino es válido tanto entre similares como para con los
humanos. Simplemente debemos saber qué significa cada uno de sus
gestos y sonidos y podremos llegar a entender sin complicaciones lo
que desea transmitirnos en cada momento.
Uno de los medios más utilizados por el caballo para intentar
comunicarse con nosotros son, sin duda, sus orejas. Al igual que
muchas personas gesticulan para tratar de expresarse mejor ante los demás, los caballos mueven sus orejas para intentar
reafirmar una reacción o una intención.
Sepa qué quiere decirle en cada momento, comprenda sus intenciones y cómo recibe sus peticiones. A continuación le enseñamos a conseguirlo.
EL OÍDO DEL CABALLO
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Se sabe que los équidos son capaces de percibir sonidos muy por debajo del
umbral al que pueden ser captados por el hombre (por eso pueden detectar
mucho antes que nosotros la llegada de una tormenta, por ejemplo).
Sus orejas tienen, además, la capacidad de rotar sobre su eje, lo que sin duda
favorece la percepción de los sonidos que vienen de cualquier lugar.
Resulta interesante saber que, en los días de viento, es normal que el caballo
mueva sus orejas de manera continuada, tratando de orientarlas hacia los lugares
de procedencia de los diferentes sonidos. Como nosotros no podemos captar
estos ruidos, es normal que lleguemos a la conclusión de que a nuestro caballo
le pone nervioso el viento cuando, en realidad, lo único que le ocurre es que está
intentando captar los sonidos.
El caballo es sumamente susceptible a los sonidos que no es capaz de identificar, tanto que puede dejar de comer o
incluso de dormir si no sabe cuál es el origen de un determinado sonido.
Teniendo todo esto en cuenta, resulta fundamental que revisemos los estímulos auditivos que utilizamos con nuestros
caballos: cada una de las señales que emitamos debe tener un único y concreto significado para el animal, así no
conviene utilizar el “soo” para nada más que señalarle la necesidad de parar en ese momento. Algunos lo usan para que
permanezca quieto, para intentar que se tranquilice... al final lo que hacemos así es mandar un montón de señales
confusas para el caballo, que terminará por no saber qué le pedimos cuando decimos “soo”.
Tenga en cuenta una cosa: las orejas del caballo sólo se encuentran caídas cuando duerme, pero ni aún así estarán
relajadas: el caballo las levantará al mínimo ruido. De hecho, si no lo hace así, póngase en alerta porque puede que el
caballo no esté todo lo bien de salud que debería.
OREJAS HACIA ATRÁS
Como hemos dicho, las orejas del caballo tienen la particularidad de poder
rotar sobre su eje. Esto les permite localizar el lugar de donde viene un
sonido, pero también puede ser una forma de comunicación.
En este sentido conviene saber que:
– Si el caballo dirige una oreja hacia atrás, hacia un lugar donde su
vista no alcanza, estará indicando desconfianza respecto a lo que
ocurre en ese sitio.
– Si echa ambas orejas hacia atrás (aunque no se haya producido
ningún ruido), significará que está inquieto, que no se fía.
– Si además de moverlas hacia atrás, las aplana, ¡póngase alerta!, es
un claro signo de una reacción de agresión inminente (puede que
el caballo intente intimidar a otro animal o a una persona que se
acerca).
Muchos caballos jóvenes echan sus orejas hacia atrás cuando son montados,
esto significa que realmente no reconoce a la persona (en ese momento y
para el caballo, un intruso) que se ha situado tras él.
OREJAS HACIA DELANTE
Cuando las dos orejas están orientadas hacia delante el caballo estará dándonos muestras justamente de todo lo contrario
a cuando las tiene hacia atrás, es decir, se encuentra confiado y tranquilo.
Las orejas hacia delante dan muestra también de atención: así deben estar durante una sesión de trabajo o cuando el
caballo de salto se aproxima a un obstáculo.
Las orejas hacia delante y la mirada atenta expresan confianza y concentración.
CADA OREJA HACIA UN LADO
Con seguridad en más de una ocasión habrá visto como el caballo echa una oreja hacia delante y la otra hacia atrás o
hacia un lado.
Esto puede tener varios motivos, pero por lo general se trata de un signo de interrogación...
Lo más normal es que reaccione de esta forma al escuchar sonidos procedentes de varios lugares y esté intentando
localizar su origen. Esto sucede cuando los sonidos están mal localizados, como por ejemplo en un lugar cerrado o allí
donde el eco hace rebotar el sonido en todas direcciones. Las orejas actúan a modo de radar tratando de localizar la
dirección de la que proviene el sonido.
Si mueve sus orejas de esta forma cuando usted lo monta, querrá decirle que no tiene ni idea de lo que espera de él
(puede que, sin darse cuenta, le haya transmitido dos órdenes contradictorias). De ahí la importancia de fijar un código
vocal entre el jinete y el caballo que le deje claro al animal en cada momento lo que le pide, de forma que usted tan sólo
tenga que mirar sus orejas para saber si le ha entendido...
OREJAS ESTIRADAS
Una figura muy común es ver al caballo con las orejas bien estiradas hacia arriba.
En estos casos, las orejas están acompañadas por una elevación clara de la cabeza,
que dará muestras de un gran asombro por parte del animal. Es como si se encontrara
en un estado “previo”: ha captado un peligro, pero todavía no ha tomado una decisión
sobre cómo actuar ante él.
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OREJAS APLANADAS
Ya hemos comentado antes que las orejas aplanadas hacía atrás
son un claro signo de que algo no anda bien, son una muestra de
agresión inminente.
De hecho, cuando dos sementales se pelean es así como colocan
sus orejas. El motivo es sencillo: tratan de evitar ser mordidos en
esa zona por el adversario.
Si durante el trabajo observa que el caballo aplana sus orejas, le
estará mostrando su grado de receptividad, o lo que es lo mismo,
le estará diciendo que no desea trabajar más, lo que puede
deberse a varios motivos: un animal perezoso, con dolor en la
espalda que le impide moverse, cansado físicamente, o
simplemente ha perdido el interés por lo que está haciendo...
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