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Para muchos caballos esta temporada
es la de la vuelta a los pastos. Con la
primavera vuelven a disponer de hierba
fresca, sin duda un alimento ideal que
merece la pena aprovechar.
Sin embargo, antes de sacarlos fuera
habrá que realizar toda una serie de
revisiones tanto del animal como del
terreno, para asegurarnos de que todo
está como debe ser y no se produce
ningún tipo de problema.
A continuación trataremos el tema de la vuelta a los pastos, indicando los pasos adecuados a seguir para
que todo resulte perfecto para el caballo y para el cuidador.
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REVISIONES PREVIAS
Lo normal es que el caballo se acostumbre
rápidamente a estar en el prado y no presente
ningún tipo de complicación, aún así no estará
de más que se tomen toda una serie de
precauciones.
Primeramente echaremos un vistazo al terreno
en el que va a estar el animal. El invierno ha
sido largo y han podido suceder numerosas
modificaciones desde la última salida. El
cuidador deberá velar antes de nada porque el
cercado se encuentre en el estado correcto, hay
que enderezar los postes que hayan podido
inclinarse, quitar las ramas caídas encima,
recortar la hierba que roce el conjunto
eléctrico… debemos tener en cuenta que
cualquier elemento que roce con el conductor
creará pérdidas que impedirán la total eficacia del cercado.
Por supuesto hay que verificar que la corriente pasa correctamente por cada hilo, para lo que
necesitaremos un indicador de tensión. En caso de no disponer de dicho indicador, algunos cuidadores
utilizan un truco muy sencillo, consiste en coger una brizna de hierba y apoyarla sobre el alambre, si hay
corriente notará un ligero cosquilleo. Si piensa realizar esta prueba tenga en cuenta que si lleva botas de
goma podrá no notar nada.
En este sentido debe saber que las hierbas altas o las ramas en contacto con la cerca juegan el papel de
toma de tierra y atenúan las descargas eléctricas.
Por otro lado está la comprobación del estado del terreno en sí, teniendo en cuenta que si éste es muy duro
será necesario que mantengamos las herraduras puestas al caballo, pero si no es el caso siempre resultará
más recomendable quitárselas.
Si el invierno ha sido lluvioso, lo normal es que el subsuelo esté encharcado y en ocasiones o por
determinadas zonas, incluso inundado. Convendrá por tanto que realicemos todos los trabajos necesarios
para que el drenaje del prado sea el correcto, lo que conseguiremos principalmente eliminando
obstrucciones que impidan que el agua se filtre correctamente por las zanjas.
Ni que decir tiene que será necesario que revisemos la calidad de la hierba. Es normal que si ésta no es
buena el caballo se quede con hambre, pudiendo incluso coger parásitos y perder su condición física.
Tenga en cuenta que hasta que se cerciore de que el caballo está perfectamente aclimatado a vivir en el
exterior, deberá vigilarlo de forma constante. Después bastará con alguna visita esporádica.
CÓMO REALIZAR EL CAMBIO
Para un caballo el pasar de la caballeriza al prado es un cambio muy importante, que puede afectar a
aspectos tan fundamentales de su vida como la alimentación, la convivencia con otros caballos… por eso
se recomienda siempre que se realice de la forma más gradual posible, poco a poco.
Así durante un periodo de dos o tres semanas podemos sacarle fuera durante el día, para después llevarlo
al box al anochecer (cuando empiece a refrescar).
Uno de los aspectos que más modificación sufre con esta salida al exterior es, sin duda, la dieta. Como ya
hemos comentado en alguna ocasión nunca se debe realizar una modificación severa en la alimentación
de un caballo puesto que esto puede conllevar serios problemas digestivos en el animal. Se recomienda
por tanto un cambio también gradual, de forma que continuaremos suministrándole heno aunque ya coma
hierba fresca.
En otro orden de cosas, la revisión de los pies del caballo resulta fundamental, recortando los cascos de
manera regular para evitar las más que posibles infecciones o grietas.
ATENCIONES A TENER EN CUENTA
Como hemos dicho, una vez que el caballo se ha habituado al campo no será precisa una revisión
constante, pero sí se recomienda que lo vigilemos de vez en cuando, para comprobar que todo está
correcto.
Las mejores horas para realizar esta revisión es la de la primera hora de la mañana o la de la última de la
tarde.
Hay que comprobar el estado general del animal. Revisaremos por tanto que no tiene ninguna herida ni
inflamaciones (si le tenemos puesta manta, hay que quitársela para comprobarlo) y que no presenta
ninguna cojera.
Igualmente importante es cerciorarnos de la no existencia de mocos, mirando que tanto los ojos como la
nariz están limpios y que sus mucosas son totalmente normales.
No podremos pasar por alto el estado de los pies, comprobando que los cascos no presentan ningún tipo
de grieta ni rozadura. Esto es muy importante sobre todo si el pasto es húmedo, puesto que la córnea
tendrá tendencia a reblandecerse a causa de esta humedad, cuando esto sucede los cascos se deforman,
ensanchándose y abombando la suela.
En cuanto al alimento hay que saber que durante los meses de marzo a mayo, es cuando la hierba resulta
un alimento óptimo, no sólo por su buen sabor, sino también por su valor proteínico, por eso debemos
tener cuidado los primeros días en los que dejemos al caballo, puesto que sin duda tratará de comer con
gran glotonería. Hay que prevenir que el exceso de alimento pueda causarle algún daño.
Hasta el mes de septiembre esta hierba puede ser alimento más que suficiente para el caballo, siempre y
cuando la calidad de la misma sea la adecuada. Para comprobar que esto es así deberá vigilar al animal, si éste se encuentra decaído, o ve que se come la madera o la tierra, deberá pensar que necesita un cambio
en su alimentación.
LA ALIMENTACIÓN EN LOS PASTOS
Sin lugar a dudas la alimentación es el aspecto más importante a tener en cuenta dentro de los cambios
que el caballo va a experimentar con su salida al campo.
Los caballos que viven en libertad están acostumbrados a la hierba fresca y no experimentarán la
sensación de placer que un caballo estabulado tiene cuando se le saca al campo en la época primaveral. El
exquisito sabor de esta hierba llevará a muchos ejemplares a dar muestras de una gran glotonería que sin
duda deberemos evitar, puesto que podrá generar problemas sobre todo cuando llegue el momento de
volver a estabular al équido o de hacerle regresar al trabajo.
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Si aprecia que su caballo está
engordando o que come con
gran glotonería, le
recomendamos que trate de
limitar el tiempo en el que tiene
acceso a esta sabrosa hierba.
Por otro lado puede ocurrir que
el año no haya sido bueno
climatológicamente y entonces
el prado no tendrá ni la calidad
ni la cantidad suficiente para
alimentar a nuestros animales ¿qué hacer entonces? En estos
casos será necesario recurrir a
complementos alimenticios,
algo especialmente importante
para las yeguas que acaban de
ser madres y para los potros que
están creciendo.
A nivel general podemos considerar que la gran mayoría de los caballos y ponis tiene suficiente con un la
hierba que encontrarán en el campo desde los meses de abril a septiembre.
Por otro lado no podemos dejar de hablar de la necesidad de hidratación. Muchos cuidadores pasan por
alto el agua, considerando que la alimentación que ofrece el prado fresco resulta suficiente ¡gran error!.
Es totalmente necesario que nos aseguremos de que el caballo tiene a su disposición de manera constante
un bebedero (ya sea natural o artificial) que le proporcione agua limpia y potable y que, además, esté a
una correcta temperatura, no excesivamente fría.
OTROS CONSEJOS
- Una vez que hayamos decidido sacar al animal al campo, no le volveremos a meter en el box, puesto
que corremos el serio riesgo de que no se aclimate y coja algún resfriado.
Sólo se le devolverá al establo si el tiempo empeora de manera muy notable y persistente.
- En caso de que estemos ante un suelo húmedo, convendrá dejarle dos o tres balas de paja esparcidas,
que sin duda utilizará para dormir y descansar plácidamente.
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