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Un año más se acercan los días de frío… es la época de las mantas.
Aunque puedan parecer un elemento básico dentro del equipo del caballo, cuya elección y compra no reviste de mayor complejidad, lo cierto es que disponer de una buena manta, que se adecue correctamente al caballo y a las condiciones en las que éste se encuentre, así como el hecho de mantenerla en perfecto estado, nos puede librar de más de un problema… no sólo durante el invierno.
Dedicamos el artículo de este mes a las mantas, estamos seguros de que le interesará más de lo que piensa.
LAS MANTAS SON PARA EL FRÍO
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Sí y no…
Por supuesto, la principal función de la manta, podemos decir que la función para la que se creó, es la de proporcionar abrigo al caballo en los días de bajas temperaturas… pero no sirve sólo para eso.
De hecho existen mantas para el frío, pero también las hay especialmente pensadas para los días del calor ¿su función? Proteger la piel del caballo de la acción del sol, así como de las insufribles moscas de la época calurosa y, lo que es más importante, absorber el sudor para evitar que el animal esté mojado por mucho tiempo.
Teniendo en cuenta las diferentes funciones que puede cumplir una manta, podemos hablar de los siguientes tipos:
- Mantas de invierno: pensadas principalmente para proteger al animal del frío, de ahí que estén realizadas en materiales de abrigo. En el mercado encontrará mantas polares, colchadas, de lana… La selección del material dependerá del uso que se le desee dar y, sobre todo, de la climatología reinante en la zona.
Si ha esquilado al animal en esta época el uso de la manta no es sólo aconsejable sino totalmente necesario. En esos momentos la manta tiene un doble fin: el de protección y el de impedir al pelo un crecimiento inmediato.
- Mantas de verano: se trata de mantas finas realizadas, principalmente, en algodón. Su función es, como hemos dicho, proteger la piel del animal de la acción del sol y de las incómodas moscas que le atacarán durante esta época.
Además estas mantas nos valdrán para mantenerle limpio (evitando el incómodo polvo tan presente en época estival), al tiempo que absorberán el sudor típico de los días de calor (existen mantas antisudor específicas y mantas realizadas en toalla, que “secan” el sudor).
Además aún siendo verano, puede que las noches sean frías, por lo que no estará de mas contar siempre en el box con una manta ligera de algodón.
- Mantas impermeables: si se trata de un lugar húmedo o el caballo va a tener que estar bajo la lluvia, convendrá seleccionar una manta impermeable, una propiedad que permitirá mantener seco al animal.
Existen mantas impermeables acolchadas, lo cual además de protección contra la humedad, ofrece abrigo, convirtiéndose en ideales para los inviernos más crudos.
- Mantas antisudor: conviene saber que existen mantas especiales antisudor, fabricadas en ganchillo. Éstas suelen utilizarse después del ejercicio, a menudo con otra manta por encima.
Ayudan a refrescar al animal y secar su pelo, sin riesgo a que éste coja un resfriado.
Por otro lado y en cuanto a diseños, podrá seleccionar:
- Manta tradicional: su forma se ajusta a la del caballo, llegando desde la cruz hasta la parte superior de la cola.
- Manta “riñonera”, que sirve para tapar también esa zona
- Manta con cubrecuellos y cubrecolas, que ofrece una protección prácticamente total.
COLOCACIÓN DE LA MANTA
Gracias a su especial diseño, perfectamente adaptado al cuerpo del caballo, la colocación de la manta no reviste mayor complejidad, si bien conviene tener en cuenta una serie de consideraciones para asegurarnos de que la manta no causará ningún problema en absoluto al animal.
Los pasos a seguir para la colocación serán:
- En primer lugar, estire bien la manta y compruebe cuál es el lado que debe estar en contacto con el animal y cual debe ir por fuera (derecho y revés; en algunas mantas no es tan fácil de apreciar).
- Sujete el lado izquierdo de la manta, por delante, con la mano izquierda y el lado derecho reunido en su mano derecha.
- Acérquese al caballo por su espalda izquierda. Recuerde la necesidad de hablar al caballo cuando nos estamos acercando a él, para no asustarle innecesariamente.
Resulta recomendable no dejar de hablarle durante todo el tiempo, mientras se está colocando la manta. Además nuestros gestos deberán ser suaves, sin innecesarias brusquedades.
- Pase la manta por encima del cuello y vaya estirándola poco a poco.
- Es muy importante que la “acaricie” y la vaya alisando de tal forma que esté completamente seguro de que no quedan arrugas (aunque pueda parecer una tontería, una pequeña arruga puede provocar una lesión de importancia en la cruz del caballo).
- Compruebe que la manta no está presionando en exceso sobre la cruz o sobre la columna del caballo (algunas mantas de invierno resultan realmente pesadas), para evitar molestas rozaduras en esta zona.
- Ate la sobrecincha o cinchuelos.
- Abroche la hebilla delantera de la manta.
Para quitar la manta, actuaremos en sentido contrario, comenzando por desabrochar la hebilla delantera, desatando después los cinchuelos…
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PROBLEMAS CUTÁNEOS
Resulta de enorme importancia recalcar la necesidad de que las mantas se encuentren siempre en perfecto estado y escrupulosamente limpias, puesto que de otra forma pueden ser el origen de serias enfermedades cutáneas de complicada resolución.
Cuando hablamos de las mantas nos referimos también a los correajes que sirven para atarlas. Resulta fundamental que intentemos mantenerlos siempre flexibles, para lo cual deberemos limpiarlas cada cierto tiempo, utilizando para ello alguna buena marca de jabón para sillas; además si van a ser guardadas durante cierto tiempo, deberemos untarlas correctamente con grasa y nunca dejarlas mojadas ni en una zona húmeda.
Por supuesto nunca se guardará una manta que no haya sido limpiada correctamente, secada y aireada lo suficiente como para asegurarnos de que no queda nada de humedad en ella.
LOS CUIDADOS DE LA MANTA
Una manta no requerirá grandes cuidados, sólo hay dos cosas que deben tenerse en cuenta: el limpiado y el almacenamiento.
Para limpiar correctamente una manta siga los siguientes pasos:
- Lo primero será cepillarla insistentemente hasta quitarle todos los pelos que habrán quedado del caballo.
- Procederemos a lavar la manta. En función del tejido de la misma y las indicaciones realizadas por el fabricante, podremos hacerlo a máquina o a mano. Si lo hacemos de la segunda forma, deberemos utilizar un jabón suave o producto no biológico, procurando que queden lo mejor posible aclarados.
Efectivamente, el aclarado de la manta tras su lavado suele ser complicado y los agentes presentes en estos jabones pueden producir irritaciones en la piel del animal.
Por otro lado, a la hora de guardar la manta, debe saber que lo más conveniente es ponerla plana, bien doblada en un estante o en un cajón, siempre apartada de la humedad. Si no se va a usar por largo tiempo, conviene guardarla en una bolsa antes de meterla en el cajón donde no estará de más que haya un par de bolas de naftalina.
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