| MASAJE PARA CABALLOS 1ª parte |
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No es la
primera vez que hablamos sobre los beneficios que el masaje tiene
para los caballos. Sin embargo en los próximos meses queremos
tratar el tema más a fondo, por lo que hablaremos sobre
cómo realizar los masajes, cuándo hacerlo, dónde...
recogeremos los consejos y trucos más útiles para
el desarrollo de esta actividad que deberá ser totalmente
gratificante tanto para el caballo como para el
cuidador.
Comenzaremos este grupo de artículos hablando sobre las
bases a tener en cuenta para el desarrollo correcto de un masaje.
Esperamos que le resulte interesante.
LOS EFECTOS DEL MASAJE
El objetivo principal de un masaje es el de tratar las masas de
tejido blando del cuerpo mediante diversas técnicas manuales.
En nuestros días está considerado como una técnica
alternativa a utilizar después de una lesión y efectivamente
puede mejorar la recuperación del tejido lesionado; ahora
bien, lo más importante es siempre utilizarlo como método
preventivo, esto es, aplicarlo siempre antes de iniciar la sesión
de trabajo. Con el masaje previo se conseguirá preparar
el cuerpo del caballo para el ejercicio posterior, mejorando así
su rendimiento y evitando las lesiones. Por supuesto, también
deberá realizarse después del ejercicio, con el
objetivo de reducir la fatiga muscular, garantizando una rápida
vuelta a la normalidad.
En general podemos hablar de tres efectos principales del masaje:
Mecánico: favorece el paso de la sangre venosa cargada de sustancias
residuales cuando se dirige hacia el centro del cuerpo.
El masaje mejora de forma notable la circulación, permitiendo
una buena aportación de nutrientes a los grupos musculares.
Con la eliminación de sustancias residuales de los
músculos se mejora el estado general de salud |
| Reflejo: efecto relajante. El deslizamiento de las manos por la superficie
de la piel provoca impulsos en las pequeñas terminaciones
nerviosas, impulsos que se convierten en señales
que llegan al cerebro, provocando una relajación
muscular local. |
| Estimulante: realizando ejercicios enérgicos con las
manos se puede provocar la estimulación de determinadas
zonas. |
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Además, con el masaje se consigue aumentar la relación
afectiva establecida con el caballo (sobre todo si éste
es joven), el cual aprenderá a relajarse, aceptando
cada vez mejor las instrucciones dadas por el masajista.
Ahora bien, debemos tener bien claro que el masaje nunca
puede sustituir al ejercicio, por sí mismo no sirve
para desarrollar la fuerza muscular.
Además debe considerarse al masaje como una de las
mejores técnicas de diagnóstico que existen,
puesto que con él podremos detectar irregularidades
en el animal mucho antes de que éstas sean plenamente
visibles. Para ello debemos ser capaces de notar con precisión
lo que palpamos con nuestras manos, lo que exige un pleno
conocimiento de las zonas sobre las que se trabaja, así
como del método de trabajo.
Algo que sólo se consigue con la experiencia.
LAS RESPUESTAS DEL CABALLO
ANTE EL MASAJE
Mientras realizamos un masaje a nuestro caballo deberemos
estar bien atento a sus reacciones, puesto que de ellas
podremos aprender mucho.
Si es la primera vez que realizamos el masaje, el caballo
sentirá una enorme curiosidad por lo que le está
pasando, algunos se quedan totalmente parados “dejándose
hacer”, mientras que otros se mostrarán inquietos,
nerviosos o incluso a la defensiva.
Es preciso que reconozcamos lo que desea transmitirnos
con su “lenguaje corporal”, puesto que habrá
que ir adaptando el masaje a lo que el caballo siente.
Así signos habituales de temor son: cabeza alta,
orejas hacia atrás, expresión de nervios,
agitación de la cola, rápida respiración...
mientras que transmitirá relajación y placer
siempre que baje la cabeza, ladee las orejas, suspire...
Lo normal es que, tras unas pocas sesiones, el caballo
termine por aceptar la actividad del masajista, disfrutando
del momento del masaje. A pesar de eso, podemos encontrarnos
con ejemplares que no sean capaces de aceptar el masaje,
lo cual suele venir motivado por dos causas principales:
| Antecedentes traumáticos: malos
tratos, que le hagan reticente al contacto con el
hombre. |
| Accidentes: que hayan lesionado
la zona. |
| Timidez ante el contacto:
suele venir motivada simplemente porque el hombre
no les ha prestado la suficiente atención,
por lo que nunca han tenido relación con
el ser humano y se cohiben ante su presencia. |
De cualquier manera y sobre todo en los primeros masajes,
convendrá acercarse con suavidad al animal, hablándole
de manera tranquilizadora.
CUÁNDO DAR UN MASAJE
A la hora de dar un masaje a un caballo deberemos procurar
escoger el momento de mayor receptividad
del animal; asimismo deberemos enmarcarlo dentro de la
actividad diaria del caballo, para que resulte lo más
eficaz posible: tras la hora del baño, tras el
trabajo, antes de dormir... son buenos momentos para este
tipo de actividad; si bien todo dependerá de las
características de cada caballo y de sus necesidades.
En cualquier caso, deberán ser tenidas en cuenta
una serie de puntos:
Comprobar
el estado de salud del caballo; resulta imprescindible
asegurarnos de que no existen contraindicaciones
antes de proceder con el masaje. Nunca realizaremos
un masaje a un caballo muy cojo que no haya recibido
la visita de un veterinario, ni si tiene linfangitis
o presenta un problema cutáneo...
Nunca se hará un masaje a un caballo cuya
temperatura sea superior a 39ºC, puesto que
esto supone fiebre y la fiebre siempre exige reposo
absoluto.
Ante cualquier situación que podamos considerar
“anormal”, consultaremos previamente
al veterinario. |
| Nunca realizaremos un masaje
a un caballo que se encuentre inmovilizado. |
| En caso de que exista una
herida abierta o que se encuentre en fase de curación,
podremos realizar el masaje en el resto del cuerpo. |
Si existe un traumatismo grave, aplicaremos hielo
en las primeras horas.
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| Deberemos establecer unos hábitos
sobre los que se basará el trabajo. Debemos
ser conscientes de que el caballo aprende por repetición
y asociación, por lo que si asocia el asaje
a un momento en concreto del día o a unas
determinadas situaciones, lo estará esperando
y por tanto lo aceptará mejor y se encontrará
más predispuesto. |
Por último, señalar que no existen reglas
escritas sobre el tema de los horarios, todo dependerá
de las características del animal que nadie mejor
que el cuidador conoce.
LA DURACIÓN DEL
MASAJE
En función de si se trata de los primeros masajes
o de una sesión más, el tiempo empleado
para su realización variará.
Los tiempos estimados para la realización de los
diferentes masajes son:
| Primer
masaje: realizaremos un masaje de
relajación, con movimientos suaves, evitando
presiones bruscas. Este primer masaje debe servir
para ganarnos la confianza del animal y deberá
durar entre 10 y 20 minutos. Por supuesto esto puede
variar en función de las reacciones que muestre
el caballo. |
| Masaje
de cabeza: complementa a la fase
previa de relajación y puede durar entre
10 y 30 minutos. |
Masajes
de mantenimiento: sirven
para mantener los músculos en forma. Los
primeros deberán durar entre 30 y 40 minutos,
alargando las sesiones a medida que el caballo se
va habituando más.
Un masaje de mantenimiento de más de una
hora no es algo inusual si bien deberemos vigilar
el estado del caballo, puesto que pasada una hora
puede comenzar a ponerse algo nervioso. |
| Masaje
de recuperación: sirve para prevenir rigideces y bloqueos
musculares tras el ejercicio físico, debiendo
durar entre 20 y 30 minutos. |
Masaje
terapéutico: por supuesto
siempre consultaremos con el veterinario antes de
realizar un
masaje de este tipo si bien su duración nunca
será superior a los 50 minutos. En estos
masajes se
deberá dejar un tiempo para la hidroterapia
y otro para los ejercicios de estiramiento.
En un principio los masajes serán cortos,
aumentando de manera progresiva según se
disminuye el grado de la lesión.
Cada caso deberá estudiarse concienzudamente
para saber cómo actuar. |
CONSEJOS GENERALES
Recopilamos a continuación una serie de consejos
de carácter general sobre los que debemos y no
debemos hacer para el desarrollo de un correcto masaje.
Tenga en cuenta todos estos puntos, puesto que pueden
suponer la diferencia entre obtener o no resultados con
esta actividad
| Antes de dar un masaje, compruebe siempre
el estado de salud del animal. Asegúrese de
que no existe ninguna contraindicación que
pueda desaconsejar tocar una zona determinada. |
| Procúrese la ayuda
de otra persona, que sujetará al caballo
por el ronzal o la cuerda. En caso de que esto no
resulte posible, deberemos atar al animal a dos
vientos, procurando que la cabeza quede suelta para
que no interfiera en su relajación. |
| Busque el lugar y situación
ideales, para ello vigile los siguientes puntos:
| Si la cuadra es pequeña, iremos fuera de la misma
(el pasillo o incluso al aire libre puede
resultar más cómodo). Debemos
tener en cuenta que un espacio es pequeño
puede resultar peligroso en caso de que
el caballo se asuste por cualquier cosa
imprevisible. |
| Estar al aire libre
siempre será bueno, pero no al sol
si éste está pegando con fuerza. |
Evitaremos las corrientes de aire. |
| Trataremos que el ambiente
sea lo más relajante posible, evitando
ruidos. El empleo de música suave
es un truco muy utilizado y que ha demostrado
dar sus resultados. |
Con el fin de mantener esta tranquilidad,
evitaremos la presencia de otros animales
domésticos.
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| Antes de comenzar la sesión,
deberemos limpiar al caballo. Nunca se debe realizar
un masaje a un caballo sucio. |
| Siempre se empezará
con una presión muy leve, que se irá
aumentando a medida que se realiza el masaje. No
tenga prisa, los masajes deben llevar su tiempo
y cualquier presión vigorosa o más
fuerte de lo normal puede poner nervioso al caballo. |
Para mantener el ambiente de relajación,
hablaremos constantemente con el caballo, utilizando
un tono tranquilizador.
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| Por supuesto, nos quitaremos todas las joyas
de dedos y muñecas y trataremos de llevar
las uñas cortas. |
En cuanto a nuestra vestimenta, se recomienda:
| Llevar ropa cómoda, que nos permita total libertad
de movimientos. |
| Botas duras (el caballo
puede pisarnos). |
En caso de que haga frío, podremos
ponernos unos guantes de montar de piel que
sean lo suficientemente finos para no perder
el “tacto”
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| No dejaremos de observar las
reacciones del caballo ante los diferentes movimientos
que vamos haciendo, esto nos ayudará a determinar
si existe algún problema en una zona en concreto
y, por lo tanto, podremos trabajar en las siguientes
sesiones más adecuadamente. |
| Tras una sesión conviene
establecer un programa de ejercicios para las siguientes,
que nos ayude a desarrollar un correcto tratamiento
hasta la completa curación del caballo. |
Bibliografía:
“Masaje para caballos”, Editorial Hispano
Europea. Jean-Pierre Hourdebaigt.
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