| MASAJE PARA CABALLOS 2ª parte |
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Continuamos
este mes hablando sobre los masajes, no sin antes agradecer la
buena acogida que ha tenido el tema entre muchos de ustedes.
Conscientes de lo interesante y práctico que puede ser
para un cuidador conocer la técnica para el desarrollo
correcto de los masajes, trataremos en esta ocasión sobre
los principios generales que deben regirlos así como sobre
los movimientos que deberemos aprender a realizar.
Lea con atención lo que a continuación le comentamos,
estamos seguros de que puede obtener enseñanzas interesantes.
PRINCIPIOS GENERALES PARA DAR
UN BUEN MASAJE
Para que un masaje se desarrolle correctamente de manera que tanto
cuidador como caballo obtengan los mejores resultados, deberán
respetarse una serie de principios generales, que a continuación
detallamos:
1.- APROXIMACIÓN AL CABALLO: los primeros minutos que se pasan con el caballo resultan cruciales
para el desarrollo posterior del masaje; sólo si conseguimos
desde el principio transmitir una imagen de seguridad, nos aseguraremos
de que el caballo se sienta cómodo y relajado.
Por ello es aconsejable que, antes de lanzarnos, observemos durante
un rato al animal tratando de comprobar cuál es su estado.
Por supuesto nosotros también debemos calmarnos y nunca
empezaremos un masaje si tenemos prisa, estamos cansados o simplemente
hay algo que nos inquieta, puesto que todos estos sentimientos
pueden transmitirse al caballo.
Durante la aproximación deberemos hablarle con voz suave
y tono tranquilizador.
Nos acercaremos por los flancos, nunca de frente y siempre con
las manos a la altura de la cintura. Por supuesto deberemos dar
signos de nuestra presencia antes de tocar al caballo, puesto
que de otra forma puede asustarse.
2.- EL PRIMER CONTACTO: serán necesarias unas grandes dosis de tranquilidad
y sensibilidad para ese primer contacto. Nos tomaremos nuestro
tiempo , la prisa en este caso es también mala consejera.
Conviene comenzar tocándole el cuello a la altura del hueso
occipital, de forma muy sutil. El contacto se deberá ir
aumentando progresivamente, tanto en su duración como en
su profundidad.
3.- LA POSTURA: un masaje puede alargarse durante más de una hora,
por ello mantener una correcta postura no sólo nos va a
ayudar a no cansarnos en exceso, sino que además conseguiremos
conservar la energía necesaria, exprimiendo al máximo
la eficacia mecánica del cuerpo.
Una buena postura permite que la energía que fluye de las
manos del masajista pase al caballo.
Los principios de una correcta postura son:
| Espalda recta: pero sin rigidez ni tensión. |
Hombros sueltos y con suficiente movilidad. |
Cabeza alineada con la columna. |
| Estirar brazos, flexionando los codos
ligeramente (debemos sentir que el trabajo se realiza desde
los codos y no sólo con las manos). |
Flexionar ligeramente los rodillas, manteniendo los pies
separados, a una distancia equivalente a al ancho de los
hombros. |
| Cuando deba aplicar presión,
conviene trabajar desde la pelvis, puesto que es la única
manera de ejercer la fuerza necesaria. |
Revise que su postura es la correcta varias veces a lo largo
del masaje.
4.- PERCIBIR SENSACIONES A TRAVÉS
DE LAS MANOS: aunque al principio puede que no
nos resulte muy sencillo, debemos aprender a traducir los datos
que el caballo nos transmitirá a través del contacto
con nuestras manos:
| Temperatura: la temperatura corporal de un caballo es de 38º, cualquier
cambio en esta cifra es el síntoma de un problema.
Así si notamos una zona demasiado fría en comparación
con el resto del cuerpo es muy posible que sea el signo de
un problema como una contracción muscular, tensión
profunda... Por el contrario una zona que aparezca calienta
es síntoma de una inflamación. |
Textura: densidad y elasticidad de la piel y de las fibras musculares.
Si un tejido está demasiado blanco o demasiado
hinchado puede indicar la presencia de un edema o la existencia
de una afección inflamatoria. |
| Terneza: se trata de la respuesta dada por el animal al contacto:
una sensibilidad excesiva indica la existencia de algún
problema (lesión). Tenga en cuenta que la reacción
del animal ante el contacto siempre será proporcional
a la gravedad del problema en ese momento. |
| Tensión: la tensión muscular es el resultado de un exceso
de trabajo o de ejercicio. Un exceso de tensión produce
la disminución de la circulación y de la cantidad
de nutrientes y oxígeno. Si esta sobretensión
se produce tras el ejercicio es totalmente normal, pero
si se produce tras un periodo de descanso, será la
respuesta de compensación ante un problema. |
5.- LA PRESIÓN: puede que en principio nos resulte difícil calcular
la cantidad de presión que ejercemos sobre el cuerpo de nuestro
caballo, para conseguirlo muchos realizan prácticas previamente
en la báscula del baño o de la cocina, así
sabremos el nivel de presión ejercido en cada momento y hasta
dónde podemos llegar (empezamos por 2/5 kilos, después
de 5 a 10 kg....); teniendo en cuenta que:. - Roce con el dedo:
supone una presión entre 45 y 450 gr.
| Roce ligero: presión entre 1 y 1,5 kg. |
Roce medio: presión
entre 1,5 y 2,5 kg. |
| Roce
firme: 3,5 a 4,5 kg. (5,5 en un caballo
pesado). |
A la hora de trabajar con nuestro caballo será importante
no ejercer demasiada presión, puesto que podemos llegar
a lesionar las fibras musculares.
La presión puede variar en cada caso, dependiendo de los
síntomas que presente el caballo y de la finalidad buscada
con el tratamiento; si bien siempre comenzaremos con poca presión
y la iremos aumentando progresivamente a medida que avanza el
masaje.
6.- EL CONTACTO: a través de nuestras manos se transmite gran cantidad de
información, tanto del caballo al masajista como a la inversa.
Resulta fundamental ser capaces de enlazar todas las caricias,
dando una sensación de continuidad a todo el movimiento
y evitando perder la relación establecida entre caballo
y amo.
7.- EL RITMO:en
principio debemos decir que el ritmo de movimiento deberá
ser pausado, lento, con lo que se consigue la completa relajación
del sistema nervioso.
Los ritmos rápidos tienen la función de estimular
al caballo y suelen ser utilizados como preparación antes
de la monta o antes del trabajo, o simplemente para calentarle
cuando siente frío.
LOS MOVIMIENTOS
A nivel general se puede hablar de ocho tipos de movimientos de
masaje, cada uno de los cuales se compone de varios movimientos
que pueden producir efectos relajantes o estimulantes, según
la presión y el ritmo adoptado.
Conozcamos estos movimientos:
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1.- CARICIAS: deben tener un efecto tranquilizante y relajante, teniendo
un efecto directo sobre el sistema nervioso central; de hecho
un masaje siempre debería comenzar y finalizar con caricias,
además de utilizarse para enlazar los distintos desplazamientos.
Las caricias se deben realizar con las yemas de los dedos o con
las palmas de las manos, recorriendo relajadamente la superficie
del cuerpo del caballo con una débil presión. En
caso de que agilicemos el ritmo, el efecto de las caricias variará,
pudiendo pasar a ser estimulantes e incluso excitantes.
Preferiblemente seguirán la dirección del pelo o
los músculos en su sentido longitudinal.
2.- ROZAMIENTOS: los más usados durante el masaje (cada dos movimientos,
para acentuar el efecto de drenaje que se persigue). Se trata
de movimientos de deslizamiento realizados con dedos y palmas.
La mano debe adaptarse a la zona
masajeada, permaneciendo en contacto constante con ella. Pueden
utilizarse ambas manos simultáneamente o ir alternándolas
con movimientos constantes y uniformes.
Los rozamientos deben realizarse hacia el corazón para
favorecer el movimiento natural de la circulación sanguínea
venosa.
La presión debe ser uniforme a lo largo de todo
el movimiento, teniendo en cuenta que el nivel de drenaje es proporcional
a la presión aplicada y al ritmo. Así si se aplica
poca tensión y un ritmo lento, tendrán un efecto
relajante y mejorarán la circulación, pero si se
hacen con una presión superior a 4,5 kg., aunque el ritmo
sea lento, servirán para estimular la circulación
sanguínea.
A la hora de realizar rozamientos en zonas estrechas, será
recomendable utilizar únicamente los dedos, no la mano
entera, teniendo en cuenta que la presión siempre debe
adaptarse a la zona en la que se está realizando el rozamiento.
3.- PRÉTISSAGE: recibe este nombre la técnica que reúne los movimientos
de amasamiento, compresión, presión, levantamiento,
deslizamiento con compresión y rodamiento:
Amasamiento: movimiento rítmico circular (pequeños semicírculos
sucesivos superpuestos), realizado
con los pulgares o con la superficie inferior del índice,
medio y anular. Con esta técnica se pretende mejorar
el bombeo del corazón, con lo que se estimula la
circulación sanguínea y se mejora la oxigenación.
También mejora el drenaje linfático, permitiendo
localizar puntos de tensión.
Si se pretende realizar una tarea de relajación,
el ritmo debe ser de un movimiento por segundo, mientras
que si el objetivo es estimularlo, deberá aumentarse
hasta 2 ó 3.
Resulta fundamental controlar la presión, comenzando
suavemente (entre 1 y 1,5 kg.) y aumentando en los grupos
musculares grandes hasta alcanzar una presión de
entre 4,5 y 6,5 kg. |
Compresión: movimientos realizados con la palma de la mano o con el
puño ligeramente cerrado, alternando las manos
y tratando de ejercer una presión directa contra
el músculo. Para realizarlos nos deberemos servir
de nuestro peso corporal.
Con ella se favorece el bombeo del corazón, teniendo
los mismos efectos que el amasamiento.
Se utiliza en las zonas del cuerpo más grandes
y voluminosas, nunca en las partes óseas o de musculatura
fina. La presión máxima recomendada es de
entre 5 y 14 kilos. El ritmo no debe ser rápido.
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Presión
muscular: utilizada para la relajación
de músculos tensos, principalmente los que se encuentran
a lo largo de la crin, las extremidades y la cola. Cogemos
el músculo y lo presiona mos con suavidad. El movimiento
de presión debe realizarse con los dedos y la parte
inferior de la palma de la mano, tratando de mantener de
forma constante el contacto.
Con él se consigue la relación del músculo
así como un aumento de la circulación, al
tiempo que nos dará importante información
sobre la tensión existente en las fibras musculares.
No se debe aplicar mucha fuerza (el objetivo es la relajación
del músculo). |
Levantamiento muscular: a realizar con las palmas de las dos manos
y los dedos estirados: se envuelve el cuerpo con ambas
manos y se presiona con suavidad, separando el músculo
de su estructura muscular y formando ángulos rectos;
el movimiento consiste en presionar y soltar el músculo.
Esta técnica suele utilizarse en la parte superior
de las extremidades, siendo útil igualmente en
la articulación de la babilla y en la parte superior
del cuello.
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Deslizamiento con compresión: indicado para tratar la zona del dorso, las espaldas y
los cuartos traseros; siendo muy adecuado para mejorar
la circulación y combatir la inflamación,
por lo que suele realizarse después de desensillar
al caballo.
Debe efectuarse con las palmas de la mano, colocando los
pulgares formando un ángulo de 45º con el
resto de la mano.
El ritmo debe ser tranquilo.
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Rodamientos: utilizada
para mantener el pelo en buen estado, prevenir la formación
de adherencias y mantener la elasticidad de la piel.
Consiste en coger y levantar la piel situada entre los
pulgares y los dedos, para lo cual se desliza el pulgar
hacia delante desplazando la piel hacia los dedos. Todo
esto debe realizarse de forma lenta y suave, para no llegar
a la excitación cutánea.
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4.- VIBRACIONES: utilizadas para actuar sobre las estructuras profundas (músculos
y articulaciones) que se localizan bajo los tejidos superficiales,
si bien no resulta recomendable en la parte de la cabeza.
Consiste en hacer vibrar la mano en principio sólo con el
propio peso de la misma y después aumentando progresivamente
hasta conseguir el estiramiento de la estructura tratada. Este masaje
es muy adecuado para la relajación del sistema nervioso,
por lo que suele utilizarse para las articulaciones y alrededor
de las prominencias óseas, donde se consigue el efecto de
reducir la inflamación traumática, consiguiendo buenos
efectos también con dolencias como el reumatismo o la artritis.
5.- AGITACIONES: movimientos mecánicos muy enérgicos utilizados para
aumentar la circulación.
Se realizan manteniendo las puntas de los dedos de las manos en
contacto con el cuerpo. Hecho de forma enérgica es uno de
los movimientos más estimulantes.
La presión deberá estar entre el 1,5 y los 2,5 kg.,
adaptándola a cada situación.
6.- FRICCIÓN: utilizada
principalmente en las terapias deportivas para deshacer las adherencias
y el tejido cicatricial desarrollados sobre las fibras musculares,
los tendones, ligamentos y huesos. Con estos movimientos se produce
una estimulación mecánica del cuerpo y se fomenta
la circulación sanguínea.
Deben ser movimientos pequeños y profundos, en forma de círculo,
que se aplican de forma transversal sobre le músculo o longitudinalmente
sobre la zona recubierta de tejido fibroso.
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7.- MANIPULAR TEJIDOS NERVIOSOS: significa acariciarlos, friccionarlos, estirarlos y presionarlos.
Durante el desarrollo de este tipo de movimientos deberemos ser
sumamente cuidadosos para no dañar la zona, teniendo en
cuenta que en caso de lesión, el nervio se encontrará
hipersensible.
El primer acercamiento debe ser casi imperceptible, hasta que
el caballo acepte el masaje y a partir de ahí se irá
aumentando la presión.
Tenga presente todo el tiempo que la manipulación de los
nervios resulta sumamente dolorosa, sobre todo si éstos
están lesionados.
Los movimientos necesarios para tratar una afección nerviosa
son los siguientes:
Acariciar los nervios: con la única presión que la ejercida por
el peso de los dedos que se deslizan sobre la piel, a
lo largo de toda la extensión del nervio.
Antes de empezar, se puede enfriar la zona con un paño
frío o directamente con la manguera (nunca con
hielo directo sobre el nervio, ya que produciría
sobre-excitación.
Las caricias también se pueden utilizar al final
del masaje, para relajar al caballo.
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Presión sobre los
nervios: consiste en ejercer presión
sobre puntos determinados del nervio, para restablecer
la sensibilidad de las extremidades del caballo, con lo
que se favorece el crecimiento del tejido nervioso nuevo.
Comenzaremos con poca presión para ir aumentándola
paulatinamente hasta un máximo de 1,5 kilos.
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| Fricción: resulta conveniente friccionar el nervio a lo largo de toda
su extensión, con el objetivo de estimular su regeneración
y crecimiento. Estos movimientos deberán realizarse
siempre después de calentar la zona, para no sorprender
al caballo. |
Estiramiento: estiramiento de las extremidades que implican toda la
extensión del nervio lesionado. Deben realizarse
son suma suavidad, empezando con estiramientos muy pequeños
y aumentando la intensidad de manera progresiva. Solamente
se realizarán en la fase de recuperación
de una lesión, nunca en su fase aguda.
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Bibliografía: “Masaje
para caballos”, Editorial Hispano Europea. Jean-Pierre
Hourdebaigt.
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