| MASAJE PARA CABALLOS 3ª parte |
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Abordamos
este mes el tercer y último reportaje de los que hemos
dedicado a la realización de masajes a caballos.
Hablaremos sobre la realización de golpeteos, la imposición
de manos y los movimientos básicos para el desarrollo correcto
del masaje.
Un artículo práctico que sirve para completar a
la perfección todo lo que hemos aprendido los anteriores
meses.
GOLPETEOS
Aunque para muchos pueda parecer algo muy básico
y hasta cierto punto “ridículo”, la técnica
del golpeteo se basa simplemente en eso: golpetear de manera rítmica
el cuerpo del caballo. Muy sencillo de definir pero no tan fácil
de poner en práctica.
Existen numerosas variaciones de esta técnica; golpes de
hacha, percusiones, martilleos... si bien todos ellos se basan
en la idea de realizar movimientos con regularidad y con un efecto
estimulante para el animal.
Se utilizan principalmente para el calentamiento de los grupos
musculares antes de hacer ejercicio y, aunque algunos caballos
se sienten al principio extraños, lo cierto es que de inmediato
se adaptan a la sensación que produce este masaje, disfrutando
con ella.
Para realizarlos correctamente se deben de seguir tres sencillos
pasos:
Realizar una presión muy leve y proceder a ir
aumentándola paulatinamente.
Las caricias también se pueden utilizar al final
del masaje, para relajar al caballo.
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Golpetear las zonas pequeñas durante 1 ó
2 minutos y las zonas más amplias al menos 3 minutos. |
Finalizar con unas caricias.
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Al final del masaje, el caballo experimenta una gran sensación
de relajación.
Veamos ahora los diferentes tipos de golpeteo que podemos realizar:
PALMOTEO:
Utilizaremos las palmas de las manos, colocándolas
planas con los dedos perfectamente estirados.
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Comenzamos realizando poca presión (1-1,5 kilos),
para finalizar más fuerte (2,5/4,5 kilos).
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Ritmo: comenzaremos con 2 ó 3 golpes por segundo
y cuando el caballo esté caliente, pasaremos a
6.
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El palmoteo sólo se puede aplicar sobre grupos musculares,
nunca sobre huesos.
En los músculos estrechos debe aplicarse siempre poca presión.
GOLPETEOS CON LA MANO AHUECADA
Colocamos la mano ahuecada, como si fuéramos
a coger agua.
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Aplicamos una presión de entre 2,5 y 4,5 kilos.
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Ritmo: comenzaremos con 2 ó 3 golpes por segundo
y cuando el caballo esté caliente, pasaremos a
6.
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Esta técnica se emplea sobre la caja torácica y
alrededor de las estructuras óseas.
GOLPES DE HACHA
Este tipo de golpes se aplican con la parte lateral
de la mano, manteniendo los dedos estirados (pero flexibles).
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La presión a aplicar será de entre 2,5
y 4,5 kilos, con un máximo de 7 kilos sobre los
músculos más gruesos.
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Ritmo: comenzaremos con 2 ó 3 golpes por segundo
y cuando el caballo esté caliente, pasaremos a
6.
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Este tipo de golpe permite penetrar más en el músculo,
siendo ideales para tratar los dorsales y los músculos
gruesos de los cuartos traseros.
PERCUSIONES
Para aplicar percusiones debemos utilizar la parte lateral
del puño cerrado y relajado.
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La presión será de entre 4,5 y 6,5 kilos,
con un máximo de 9 en los grupos musculares más
grandes.
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Ritmo: deberá ser constante, de sólo 2
ó 3 golpes por segundo.
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La aplicación de esta técnica fomenta la circulación
de los líquidos corporales.
En las partes blandas sólo lo utilizaremos después
de los palmoteos y de los golpes de hacha.
MARTILLEOS
Cerramos el puño con fuerza y golpeamos.
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Presión: de 7 a 11 kilos.
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Ritmo: deberá ser constante, de sólo 2
ó 3 golpes por segundo.
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Sólo se utiliza para estimular los grupos musculares grandes
y los cuartos traseros.
LA IMPOSICIÓN DE MANOS
Con la expresión “imposición de manos”
se conoce un tipo de masaje de alto valor terapéutico utilizado
para aliviar los efectos de las heridas graves, de procesos inflamatorios,
sobreexcitaciones nerviosas y tensiones de origen mecánico
o nervioso.
Realizaremos imposición de manos siempre que no sea posible
efectuar un masaje tradicional o bien después de éste
para mejorar su efecto relajante. Su objetivo es el de aliviar
la zona afectada, al tiempo que relajar al caballo tanto psicológica
como físicamente.
Por todo ello éste es, quizás, el masaje que requiere
de mayor concentración, resultando necesario para obtener
resultados que cuidador y caballo se sientan perfectamente compenetrados.
Para realizarlo debemos seguir estos puntos:
Colocamos las manos con suavidad sobre la zona en la
que vamos a realizar el masaje.
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Aplicamos una presión muy leve (250 g.).
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Es necesario que el masajista note el calor que surge
de la zona. La cantidad de calor siempre será proporcional al grado de tensión y de dolor que
sufre el animal.
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Al finalizar la imposición, el caballo sentirá
una gran sensación de alivio en la zona dolorida.
MOVIMIENTOS BÁSICOS DEL
MASAJE
A modo de resumen de lo comentado en estos tres artículos
dedicados a los masajes a caballos, y poniendo en práctica
todo lo que en ellos hemos explicado, hablaremos ahora de los
movimientos que deben contemplarse a la hora de realizar un masaje
correctamente.
En primer lugar, debemos recordar que un masaje siempre debe tener
tres grandes objetivos.
Tranquilizar.
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Estimular.
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Generar reflejos nerviosos.
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Veamos cómo conseguirlo:
MASAJE TRANQUILIZANTE
Con un masaje tranquilizante podemos llegar a interrumpir la llegada
de impulsos nerviosos a los músculos, lo que significa
relajación de la zona.
Para conseguirlo, los movimientos son los siguientes:
Caricias, que deberán realizarse a un ritmo lento.
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Rozamientos suaves.
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Vibraciones suaves.
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Sacudidas tenues.
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Amasamientos suaves (aplicando las técnicas de deslizamiento,
presión y compresión).
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MASAJE DE ESTIMULACIÓN
Con este masaje los efectos buscados son totalmente contrarios
a los del masaje tranquilizante, puesto que se pretende excitar
los nervios situados en los músculos con el objetivo de
estimular el tono muscular.
Debemos ser conscientes del grado de estimulación que deseamos,
puesto que éste determinará el ritmo y la presión
con la que realizar cada movimiento, teniendo siempre presente
que debemos comenzar de manera pausada para no incomodar al caballo
y, progresivamente, ir aumentando el ritmo.
Nos basaremos más en la repetición mecánica
de los movimientos que en la presión ejercida; por lo que
no es necesario realizar mucha presión (entre 5 y 10 kilos
es más que suficiente).
Los movimientos de estimulación son:
Caricias rápidas.
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Rozamientos.
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Vibraciones enérgicas.
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| Sacudidas enérgicas. |
Fricciones suaves y enérgicas.
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Manipulación de los nervios mediante presiones, fricciones
y estiramientos.
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Golpeteo con manos ahuecadas, golpes de hacha, percusiones
y martilleo.
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MASAJE PARA PRODUCIR REFLEJOS
NERVIOSOS
Con los movimientos que producen reflejos nerviosos se consigue
disminuir la tensión nerviosa, el estrés y la ansiedad,
generando una gran sensación de relajación.
Éstos movimientos son:
Caricias.
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Vibraciones suaves.
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Imposición de manos.
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Bibliografía: “Masaje
para caballos”, Editorial Hispano Europea. Jean-Pierre Hourdebaigt.
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