| TRANSPORTE DEL CABALLO, TRUCOS Y CONSEJOS |
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Ya sea para
desplazamientos de corta duración (ir a visitar al veterinario)
o para viajes largos, en ocasiones resulta inevitable tener que
transportar a nuestro caballo.
Con muchos animales no existen problemas mayores que los tradicionales
de carga y descarga, pero otras veces cada viaje puede convertirse
en una experiencia traumática, tanto para el caballo como
para el propio dueño
Para ayudarle a que no sea así hemos preparado este artículo,
en el que encontrará consejos útiles.
PROBLEMAS PARA LA CARGA
Todos sabemos que los caballos disponen de una memoria realmente
asombrosa, en especial cuando se trata de recordar acontecimientos
que les han resultado dolorosos o desagradables. Por eso no es
de extrañar que un caballo rehuse a realizar un viaje después
de haber pasado por una de esas experiencias traumatizantes; lo
que, por desgracia, sucede muy a menudo.
En ocasiones puede negarse a cargar, simplemente porque asocie
el viaje a un acontecimiento que no sea de su agrado: visitas
al veterinario, a concursos...
Para evitar estas asociaciones negativas con los viajes, resulta
recomendable tratar de cargar al animal de vez en cuando, realizando
viajes cortos para después descargarlo y premiarle montándolo
para dar un agradable paseo. Por otro lado, está el problema
de la claustrofobia, que suele ser una de las principales dificultades
para la carga y uno de los males que más caballos sufren.
Puede darse en diferentes grados e incluso en algunos animales
impide que puedan viajar correctamente; si no es muy pronunciada,
la claustrofobia puede combatirse ofreciendo al caballo un lugar
amplio para el transporte, no tan reducido como el de un remolque
(piense en el alquiler de una furgoneta o pequeño camión).
LA CONDUCCIÓN
Debemos tener presente en todo momento, que el caballo no puede
prever los acelerones, curvas, frenazos, etc.; por lo que se asustará
ante cualquiera de estos sucesos. Por lo tanto, resulta fundamental
conducir suavemente y tratar en todo momento de no realizar cambios
bruscos de velocidad ni de trayectoria.
Si el caballo es muy reacio a las brusquedades, debe tener en
cuenta que el viaje en camión o furgoneta le resultará
más cómodo que en remolque, puesto que los cambios
se notan menos y además tendrá más opciones
para colocarse en diferentes posturas durante el viaje.
En los viajes largos, es recomendable parar cada tres
horas, realizando paradas de unos 15 a 20 minutos. Si
no lo considera adecuado, no tiene por qué bajarlos
del transporte, pero sí deberá parar totalmente
el motor, puesto que esto relaja al animal, permitiéndole
descansar. Si el viaje es de más de seis horas,
sí deberemos bajarlos y hacer que caminen un poco.
ENSEÑAR A CARGAR
Por supuesto, nadie nace enseñado y para que nuestro
caballo monte en el remolque sin problemas, primeramente
deberemos explicarle cómo hacerlo.
Para esta labor de aprendizaje resulta esencial equipar al animal
con ropa de protección, teniendo en cuenta que resulta muy
fácil producirse todo tipo de heridas, al igual que durante
el viaje (y debemos tener presente que si asocia esta acción
a algo doloroso, resultará sumamente difícil que quiera
repetir la experiencia). En este equipo deberemos incluir:
| Protectores
de viaje con cierre de velcro: preferibles a las vendas,
puesto que se colocan con mucha mayor facilidad. |
| Manta de viaje: que protegerá
el cuerpo del caballo de posibles roces y también
de los cambios meteorológicos (imprescindible en
el invierno). |
| Cabezada de brida: tenga en cuenta
que una cabezada normal no ofrece el suficiente control
con un caballo que sea indócil o que tenga tendencia
a echarse hacia delante. |
| Protector para la cabeza: un modelo
tipo casco sin duda es el mejor para evitar que los más
que posibles golpes produzcan heridas a nuestro caballo. |
| Protector de cola: hay caballos que
se "sientan" cuando viajan y así pueden
lastimarse. |
Pero además del animal, conviene que tanto nosotros como
las personas que nos ayuden nos protejamos convenientemente, con
gorras recias, calzado fuerte y guantes.
Debemos saber que los caballos se asustan con mucha facilidad si
notan que la rampa se mueve al pisar sobre ella, puesto que se trata
de una sensación que no suelen experimentar (es como si "les
faltara el suelo"). Por eso es fundamental que intentemos una
colocación firme y segura de la rampa, colocando el remolque
en un terreno plano y poniendo tacos o ladrillos para sujetar la
rampa en caso de que se considere necesario.
Hay que tener presente que los caballos con problemas en el lomo
puede tener muchas dificultades para subir rampas que tengan una
pendiente pronunciada (algo muy común en los camiones), por
lo que será necesario acondicionar la rampa para que tenga
menor desnivel.
La persona que conduzca al caballo deberá caminar a su lado,
nunca por delante, puesto que esto le taparía la visión,
entorpeciendo su deseo de avanzar.
No debemos tirar hacia delante de un caballo que rehusa a entrar,
puesto que lo único que conseguiremos será que él
tire más hacia atrás, entrando en una pelea del todo
absurda. Debemos utilizar métodos que incentiven al animal
a desarrollar la actitud que nosotros deseamos: ponerle comida como
incentivo resulta siempre una buena idea.
Otra posible solución pasa por atar una rienda larga a un
lado del remolque o furgoneta y pasarla por detrás del caballo
(rodeando cuidadosamente los cuartos traseros), siendo sujetada
en el otro extremo por un ayudante. A medida que el animal vaya
avanzando, la persona que sujeta el extremo de la rienda la irá
acortando gradualmente, con lo que se ejerce una tensión
que sirve para empujar al caballo hacia arriba de la rampa.
Por supuesto, una vez que el caballo haya entrado en el remolque,
deberá ser recompensado con golosinas y algunos mimos.
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EN EL INTERIOR DEL REMOLQUE
A pesar de que muchos caballos cargan adecuadamente en
el remolque, son malos viajeros y comenzarán a
dar problemas nada más ponernos en marcha y sentir
el movimiento.
Muchos pierden el equilibrio con facilidad, llegan a piafar
(se balancean lateralmente) e incluso se caen, lo que
sin duda es un enorme peligro. La mejor forma de prevenir
o reducir este efecto es una correcta y lenta conducción.
Debemos intentar que el remolque o camión donde
el animal va a viajar sea lo más acogedor posible,
haciéndole el viaje más placentero. Para
ello existen unos pequeños trucos:
| Ponga en el
suelo una ligera cama de paja. |
| En caso de existir divisiones internas,
retírelas: hará que el lugar parezca más
espacioso, al tiempo que se reducen los riesgos de lesión. |
| Si se trata de un remolque con descarga
frontal, deje bajada la rampa delantera, es importante que
el caballo pueda ver la luz del día desde el lado
de carga. |
BAJAR DEL TRANSPORTE
Tras el viaje, llegará el momento de bajar a nuestro caballo
del remolque o camión. Lo haremos con cuidado, sin movimientos
bruscos y dejándoles tiempo para que descansen y se acostumbren
al nuevo lugar (si ha sido un viaje largo, le dejaremos al menos
dos horas antes de trabajar con él, para que vayan reconociendo
el terreno).
Conviene acariciarlos y hablarles, para que no se sientan extraños.
Tenga mucho cuidado con los caballos que intentan salir rápidamente
del remolque hacia atrás; busque para la descarga un lugar
seguro y amplio.
CONSEJOS PRÁCTICOS
| No conviene que el caballo realice esfuerzos
el día antes de viajar. Procure que trabaje poco. |
| No deje al animal preparado el día
anterior, puesto que así sabrá lo que le espera
y no descansará bien, lo cual achacará durante
el viaje. Es preferible que el caballo no sepa que tiene
que viajar. |
| La comida anterior al viaje (la cena
del día anterior o la comida de ese mismo día,
si el viaje se
realiza por la tarde), deberá ser la mitad de la
habitual. Justo antes de partir se le dará una ración
de heno o similar (no grano), para que tenga los intestinos
llenos y, por supuesto, toda el agua que desee. |
| Tenga en cuenta que al caballo no le
gusta entrar en un hueco oscuro: procure iluminar el remolque. |
| Si deben viajar dos caballos, primero
haremos subir al más manso. |
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