| TURISMO ECUESTRE: PRINCIPIOS BÁSICOS |
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Realizar una ruta ecuestre nos enriquecerá en múltiples
sentidos.
En primer lugar, nos permite vivir experiencias únicas de
convivencia con otros amantes del caballo y con el propio
animal, que se convierte en nuestro compañero inseparable
Pero además nos ofrece la oportunidad de conocer el terreno
de una forma totalmente distinta, con una perspectiva que
sólo puede tenerse cuando se monta a caballo.
Para poder disfrutar al cien por cien de una excursión de
turismo ecuestre deben conocerse una serie de condiciones
básicas que a continuación vamos a recoger.
UNA EXCURSIÓN PARA CADA JINETE
Existen muchos tipos de excursiones ecuestres que pueden durar horas o días, ser sencillas o tener gran complejidad
técnica con subidas, bajadas, obstáculos... por lo que no todos los jinetes pueden ni deben permitirse realizar cualquier
tipo de salida.
El material, los conocimientos, la preparación física, el nivel técnico... todo difiere en función del tipo de excursión que
vayamos a realizar y no todos podemos permitirnos según qué exigencias, tanto físicas como técnicas.
Por eso, antes de realizar cualquier tipo de salida a caballo, deberá considerar previamente los siguientes puntos:
– Valoración del estado físico. En función del cual podrá determinar si será o no capaz de soportar el esfuerzo que supondrá la excursión, teniendo en cuenta las horas que requiera y el terreno por el que se vaya a andar.
Ni que decir tiene que en esa evaluación de uno mismo resulta imprescindible que seamos totalmente sinceros: de
nada servirá que nos consideremos “supermanes” si a la hora de la verdad no somos capaces de resistir y
arruinamos la excursión, no sólo a nosotros mismos, sino a todo el grupo.
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Siempre es recomendable realizar algún entrenamiento previo progresivo antes de lanzarse directamente a realizar
una excursión que pueda durar varias horas. En este sentido conviene saber que natación y ciclismo son dos
deportes perfectamente complementarios de la equitación.
Esta evaluación física deberá realizarse también al
caballo con el que pensemos realizar la excursión.
Sea cual sea su estado, pero sobre todo si no está
acostumbrado a las salidas, antes de emprender
una ruta ecuestre, el animal necesitará de
preparación para afrontar el esfuerzo. En caso de
que vayamos a realizar una salida de varios días,
convendrá comenzar con el entrenamiento unos
15 días antes, realizando pequeñas salidas de 1 ó 2
horas diarias.
– Valoración de su nivel técnico. No pretenda
realizar grandes rutas si se está usted iniciando en
la equitación. Tenga en cuenta que, para la
realización de una ruta ecuestre, se exige que el
jinete domine unas normas básicas de equitación
(nivel galope 4), que supone que será capaz de:
– Sujetar correctamente al caballo.
– Dirigirlo sin problemas.
– Practicar los tres aires: paso, trote y galope.
Es muy importante que tanto el jinete como el monitor tengan muy claro cual es su nivel técnico y que este nivel
sea muy similar entre todos los participantes en la excursión (a excepción del monitor o guía, claro está).
EL EQUIPO DEL JINETE
Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar el equipo que llevaremos en la excursión es la
necesidad de ir lo más cómodos que sea posible y, por supuesto, cargar con el mínimo peso (lo que sin duda no sólo
agradeceremos nosotros, sino también nuestro caballo).
El equipo concreto (principalmente en lo que se refiere a ropa) dependerá también de la época del año en la que
realicemos la excursión y la zona donde se desarrolle.
Partiendo de estas ideas, los elementos que conformarán el equipo básico del jinete son:
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– Botas: unas que no causen rozaduras y que le resulten cómodas para caminar (tenga en cuenta que habrá zonas
donde deberá hacerlo). Nunca se recomienda ir de estreno en una excursión.
– Camiseta: transpirable y oscura.
– Jersey o chaqueta: recomendable siempre que pensemos que la noche se nos puede echar encima o que la
temperatura puede bajar.
– Impermeable: si las predicciones meteorológicas no son buenas.
– Pantalón: conviene llevar dos mudas.
– Ropa interior: ante todo deberá ser cómoda.
– Casco: aunque algunos achaquen que su uso puede
resultar incómodo, es la
– Gorro: para evitar el efecto del sol en la cabeza.
– Gafas de sol: no sólo resultan cómodas para los
reflejos solares, sino que además protegen nuestros
ojos ante cualquier elemento extraño que pueda
meterse en ellos.
– Crema solar: para los días de calor.
– Cuchillo o navaja.
– Botiquín: es necesario que llevemos un botiquín de primeros auxilios para jinetes y caballos.
– Teléfono móvil: no seríamos los primeros excursionistas que se pierden...
Por supuesto, en caso de que hagamos noche, se precisará incluir en el equipo más material: pijama, elementos de aseo,
lámpara o linterna... En este tipo de excursiones, que duran más de una jornada, lo más normal es que un vehículo de
motor transporte todo el material pesado, ya que sino la carga puede ser excesiva tanto para el jinete como para el
caballo. En estos casos en los que no nos vemos obligados a cargar con el material, podremos añadir al equipo todo lo
que estimemos necesario (y que entre en el vehículo, claro está).
Conviene además mencionar el tema del seguro de viaje: siempre es recomendable tener contratado este tipo de seguros
antes de realizar cualquier salida, ya que nos cubrirán ante cualquier accidente (que podrá ser de distinta gravedad).
EL EQUIPO DEL CABALLO
Al igual que nosotros necesitamos ir cómodos para soportar el largo trayecto, resulta imprescindible que a la hora de
equipar a nuestro caballo pensemos en su comodidad. Es muy importante que seleccionemos adecuadamente cada uno
de los elementos que conformarán su equipo. Los más importantes son:
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– Cabezada: especial de viaje.
– Riendas.
– Sudadero.
– Silla: se adaptará perfectamente a la
morfología del jinete o de la amazona
para garantizar una postura cómoda,
tanto para el jinete como para el
caballo. Por supuesto, nunca estrene
una silla en una salida.
– Cincha.
– Vendas y protectores.
– Estribos.
– Correas para la carga.
– Alforjas.
– Cuerdas y mosquetones.
– Manta de cuadra.
– Kit de higiene.
– Kit de herraje.
– Agua.
– Comida (no estará de más incluir
alguna “chuchería” que poder ofrecer
al caballo como obsequio en caso de
que se comporte como le solicitamos ante determinadas situaciones).
Al igual que sucede con nuestra equipación, no se recomienda estrenar ninguno de los elementos del equipo del caballo
para una excursión. No podemos saber de antemano el resultado que va a dar y si resultará o no cómodo para el animal.
PLANEAR UNA SALIDA
A la hora de planificar una salida ecuestre, son varios los puntos que deberán ser tenidos en cuenta.
Señalamos los principales:
– Informarse de las previones climatológicas para la jornada. La lluvia, el viento, las tormentas... son fenómenos que
pueden influir muy directamente en las características de nuestra excursión.
– Conocer a la perfección los caminos por los que pasaremos: las subidas, las bajadas, el tipo de suelo, los posibles
obstáculos, cuantos más datos tengamos sobre la ruta, más podremos predecir posibles problemas que pueden
presentarse a lo largo de la jornada.
Resulta muy aventurado y nada recomendable realizar una salida ecuestre por una zona que no conocemos sin un
guía que nos indique por dónde debemos ir; no sólo corremos el riesgo de perdernos, sino que podremos ir a dar a
zonas de complicado acceso que dañen a nuestro caballo.
– Calcular los tiempos que nos llevará el desplazamiento y los lugares adecuados para el descanso. Conviene llevar
bien planificadas las paradas de avituallamiento y reposo, tanto durante el día como por la noche.
– Seleccionar correctamente los ejemplares: existen razas más adecuadas que otras para el turismo ecuestre, además
algunos ejemplares tienen una preparación física que les permite afrontar el esfuerzo que supone esta actividad y
otros no... pero no sólo eso: aunque generalmente el líder del grupo decida el orden de posición de los caballos y así
no se generan problemas, puden surgir rencillas en caso de reagrupar ejemplares poco conocidos entre sí: eso es
algo que todo cuidador debería tener en cuenta.
CONSEJOS BÁSICOS
Durante la ruta, le recomendamos que tenga en cuenta los siguientes consejos básicos, que harán más placentera la
salida tanto para usted como para su caballo:
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– Para intentar sobrecargar lo menos posible al caballo, conviene alternar la monta con periodos a pie. Así, en las
subidas, iremos montados y en las bajadas podemos ir a pie y así se disminuirá la fatiga de los tendones posteriores
del caballo.
– En caso de salidas de larga duración, que duren varios días, se recomienda realizar una jornada de descanso cada 5
o, como máximo, 6 días.
– Tenga mucho cuidado en la agrupación de los caballos que no se conocen entre sí: pueden surgir peligrosas
rencillas.
– Los sujetos que van en cabeza deberán tener un buen paso, para que los demás caballos no se queden atascados
detrás.
– A la hora d descansar, tenga en
cuenta que un caballo que se
sienta dominado por otro no se
atreverá a tumbarse y,
consecuentemente, no podrá
recuperarse del esfuerzo
realizado; esto es de suma
importancia a la hora de ubicar a
los équidos para el descanso.
– Despoje a su caballo de todo el
equipo para permitirle que pueda
disfrutar al cien por cien del
descanso, aunque éste vaya a ser
corto.
– Siempre resulta recomendable
contratar un seguro de viaje, que
nos cubra ante los más que
posibles accidentes.
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