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En primer lugar queremos agradecer la magnífica
acogida y los comentarios a nuestro artículo sobre
cojeras del pasado mes.
Tal y como anunciábamos al final del mismo, en
este nuevo número trataremos de ahondar sobre este
tema, hablando sobre las cojeras relacionadas con
los tendones y ligamentos. Entendemos que este
tipo de dolencias son muy particulares y realmente
importantes, de ahí que les demos tratamiento a
parte.
Esperamos que todo lo comentado le resulte de
interés.
TENDONES Y LIGAMENTOS ¿QUÉ SON?
Conviene que en primer lugar expongamos de manera clara lo que son los tendones y ligamentos.
Los tendones son tiras cordoniformes de color blanco y de diferentes volúmenes que prolongan los
músculos para sujetarlos a las partes que éstos deben mover y sobre las cuales deben tener el punto de
apoyo. Son muy resistentes y casi inextensibles.
Los ligamentos por su parte son medios de unión de las superficies contiguas de las articulaciones. Son de
dos tipos: periarticulares y intrarticulares.
Resumiendo podemos decir que los tendones son “cordones” que unen los músculos al hueso y los
ligamentos son también “cordones” que unen los huesos con los huesos.
Su importancia para la movilidad es, por consiguiente, vital.
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DISTENSIONES
Las distensiones que se producen en los tendones, ligamentos y músculos del alrededor de las
articulaciones son una causa muy frecuente de cojera.
No existe una clara causa/efecto, si bien se ha podido comprobar que
en muchos casos la distensión surge tras obligar a un caballo que se
encuentra cansado o en baja forma, a saltar o a galopar. También son
muy comunes las distensiones provocadas por caídas.
Para prevenir este tipo de lesión es muy importante que observemos
de manera constante el comportamiento y el estado del animal. Una
distensión grave no se produce de un día para otro, sino de manera“acumulativa”.
Los síntomas serán dolor, calor, hinchazón y finalmente cojera, que
será más pronunciada en función del alcance de la dolencia. Además
debe saber que antes de presentarse la distensión es habitual que el
caballo muestre un acortamiento del paso, sin llegar a cojear.
Debemos estar atentos a cualquier ligera inflamación o calor en la
zona que, si bien en principio puede carecer de importancia, sí puede
estar marcando o avisando la posibilidad de una dolencia más
preocupante.
Por eso le recomendamos que no se canse de “tocar” las
extremidades de su caballo, pálpelas cuidadosamente antes del
trabajo, cada día. Es muy importante que conozca bien la estructura
de las patas en estado sano, puesto que es la única manera de
localizar cualquier cosa extraña y atajar el problema antes de que sea
realmente preocupante.
Conviene saber que existen tres grados de distensión:
- Primer grado: las fibras se estiran poco por encima del límite de su resistencia, pero se alargan lo
suficiente como para no poder volver al estado primitivo y permanecen en estas condiciones
durante un cierto período de tiempo, en relación con la reacción producida.
- Segundo grado: debido a la mayor intensidad de la causa, o simplemente a una menor resistencia
de las fibras, además de la distensión que produce un cierto número de fibras que provoca una
reacción inflamatoria más grande, acompañada de un derrame de sangre.
- Tercer grado: las roturas son mayores y más numerosas, produciendo derrames hemorrágicos en
el cuerpo del músculo o en los contiguos, que formarán hematomas.
Una vez que la distensión se ha producido, lo más conveniente será cesar todo tipo de actividad y poner
una dieta laxante. Conviene que el caballo esté parado hasta que se dictamine su curación completa.
Por supuesto, deberá acudir al veterinario. Será conveniente que éste realice una ecografía, a través de la
cual determinará el estado del animal y establecerá el tratamiento más adecuado. Habitualmente se
recomienda la colocación de cataplasmas en la pierna afectada, al tiempo que se deberá vendar la
extremidad opuesta. Además debemos saber que los tratamientos de frío ayudarán a reducir la
inflamación.
Dependiendo de la gravedad de la lesión, el caballo podrá necesitar desde seis hasta dieciocho meses de
reposo.
Evidentemente, cuando regrese al trabajo deberá hacerlo de forma paulatina, poco a poco, iniciándose con
ejercicios suaves al paso y aumentando la carga de trabajo de manera progresiva.
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CONTUSIONES
Una contusión leve no tiene porqué preocuparnos en
exceso.
Sin embargo cuando una contusión leve no se cura de
forma adecuada o cuando se produce una contusión más
grave, pueden llegar otro tipo de complicaciones como
roturas, necrosis, etc. que precisarán de una terapia
adecuada marcada por el veterinario de la forma más
urgente posible.
TENDINITIS
Una tendinitis es una inflamación del tendón, no revestida de vaina sinovial.
Resulta relativamente fácil de reconocer, ya que si observamos al caballo al encontrarse en reposo
realizará una extensión exagerada del miembro afectado. Además a lo largo del tendón afectado se
observará una clara hinchazón unida a calor y, por supuesto, dolor.
Cuando este dolor es grande (algo común en una tendinitis), el caballo tenderá a cambiar de posición de
manera constante, realizando movimientos continuos de flexión y extensión. Otros signos son el rechazo
al alimento y, por supuesto, la fiebre.
En general podemos diferenciar dos tipos de tendinitis:
- De carácter infeccioso: habitualmente provocada por una herida infectada. A menudo se
complica con supuraciones, necrosis… se precisará el consejo veterinario cuanto antes.
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- De carácter traumático: suelen resultar más débiles y fáciles de aplacar.
Debemos considerar como más graves las tendinitis de carácter infeccioso y sobre todo si se convierte en
algo crónico.
Por lo general una tendinitis relativamente reciente y no extendida tardará en curarse unos 8/16 días, sin
necesidad de cuidados muy especiales. Sin embargo en lesiones crónicas se necesitarán medios más
energéticos con los que habrá que tener precaución para evitar posibles secuelas, al tiempo que requerirán
de mucho más tiempo para la curación.
TENOSINOVITIS
Esta es sin duda la lesión más común en
caballos.
Se trata de la inflamación de la vaina sinovial
dentro de la cual se desliza el tendón. Suele
estar motivada por esfuerzos de sobrecarga,
por un traumatismo o por infecciones debidas
a enfermedades víricas (una gripe, por
ejemplo, puede ser la causante).
Es sin duda una lesión muy dolorosa.
TENONITIS
Definimos la Tenonitis como una inflamación
debida a la excesiva distensión de los
tendones.
LESIÓN DE LIGAMENTOS
Si se lesiona la brida carpiana, el caballo comenzará a cojear de manera inmediata. Si la lesión afecta al
suspensor, el caballo tardará un poco más pero pronto cojeará.
También existen las lesiones llamadas “Corvazas”, producidas por inflamación del ligamento plantar del
pie (aproximadamente 6 cm. bajo la punta del corvejón). Muchos caballos la tienen de por vida, sin que le
produzca ninguna molestia; mientras que otros cojearán durante el tiempo en que se esté produciendo la
corvaza, cuando la zona afectada se arqueará y mostrará un gran calor.
Cuando exista lesión de ligamentos, convendrá que mantengamos al caballo estabulado y que no le demos
carga de trabajo. Además los tratamientos de frío ayudarán a reducir la inflamación.
BURSITIS
Para saber que es una bursitis debemos conocer primeramente lo que son las Bursas. Estas son bolsas de
líquido sinovial; este líquido lubrica las articulaciones y los tendones, con el objetivo de que éstos puedan
moverse sin fricción. Además protegen las protuberancias óseas, como la nuca, el codo o la punta del
corvejón.
Pues bien, cuando se produce una lesión en estas bursas, se provoca la producción de más fluido lo que
producirá inflamaciones blandas visibles.
Este tipo de lesión se produce cuando existe un estiramiento repentino o prolongado en una articulación o
en los tendones y ligamentos asociados a ella.
La conocida como Bursitis Carpiana es una inflamación blanda en la zona donde el tendón pasa por
delante de la rodilla.
Habitualmente se produce por golpes dados al saltar o por rodillazos, por lo que en caso de que se
produzca algo así deberá examinar al animal cuanto antes para evitar que la lesión se pueda complicar, ya
que puede llegar a limitar el movimiento de la rodilla.
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