| CÓMO LUCHAR CONTRA LOS INSECTOS |
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Siempre que llega el verano nos afanamos en intentar recordar
que nuestro caballo precisa de una serie de atenciones especiales
durante este periodo del año.
Sin lugar a dudas, algunas de las más importantes son aquellas que
tienen que ver con la presencia de insectos.
Moscas, mosquitos y demás insectos parecen tener una
predilección especial por nuestros caballos y se convierten en
auténticos problemas que todo cuidador debería saber afrontar.
A continuación hablaremos a fondo sobre los insectos y las
molestias que pueden provocar.
CAMBIOS EN EL COMPORTAMIENTO DEL CABALLO
Efectivamente, la mera presencia de insectos puede provocar en el caballo irritabilidad.
Este estado conllevará variaciones en su comportamiento habitual: un animal dócil puede llegar a dar muestras de cierta
rebeldía, lo que sin duda puede acabar provocando accidentes de diferente consideración.
Un comportamiento que será mucho más radican en caso de que se produzca una picadura: la molestia e incluso dolor
provocado por el picor afectará al carácter del caballo, que estará mucho más intranquilo y excitable.
Incluso puede llegar a mostrar comportamientos nada habituales. Algunos de ellos son:
– Reacciones incontrolables de defensa y/o pánico.
– Reducción del rendimiento físico.
– Pérdida del apetito.
Debemos tener en cuenta que el único mecanismo que posee el caballo para luchar contra los insectos (sin mencionar
los que nosotros podamos ofrecerle) es su propio cuerpo. Esto supone que, ante la presencia de moscas y mosquitos, el
caballo comience a moverse de forma alterada, haciendo temblar sus músculos para hacer vibrar su piel, intentando
morder allí donde alcanza, utilizando su rabo a modo de látigo...
PROBLEMAS DE SALUD
Por lo normal, la picadura de un insecto no provoca heridas, ni hemorragias, por lo que en principio no debería
preocuparnos. Sin embargo la picadura sí provoca escozor o picor, que podrá ser tan fuerte que se transforme en dolor,
al tiempo que provocará toda una serie de reacciones en el caballo que pueden ser preocupantes.
Lo más normal es que, tras la picadura, el caballo reaccione intentando frotarse para aliviar el picor. Muchos caballos
pueden rascarse hasta llegar a dejar la zona en carne viva y, de esta forma, puede dar lugar a infecciones cutáneas y, de
manera ciertamente habitual, a una caída importante de cabello en la zona, dando así una imagen mucho más alarmista
y preocupante de la situación.
Además y como hemos señalado, este constante picor afectará también al carácter del caballo.
Todo este malestar acabará por llevar a un empeoramiento del estado general del caballo... en definitiva: NO
CONVIENE MENOSPRECIAR NUNCA UNA PICADURA.
REACCIONES ALÉRGICAS
Además de las más “habituales” reacciones al picor y el dolor, algunos
animales presentan reacciones alérgicas a las picaduras, ante las cuales
cada caballo actuará de una manera concreta. Por lo común, las alergias
son más frecuentes durante los meses de verano debido a la proliferación
de toxinas dentro del organismo.
Esta alergia se conoce habitualmente con el nombre de “Hipersensibilidad
equina a los insectos”, o también: “comezón dulce”, “comezón de verano”,
“EIH” (por sus siglas en inglés)... Se trata de una reacción exagerada del
sistema inmunológico del caballo a la saliva de los insectos cuando éstos
pican.
No cabe duda de que siempre que observemos cualquier reacción extraña,
convendrá realizar una consulta al veterinario que será quien deba
determinar si el caballo precisa o no de algún medicamento específico.
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TIPOS DE INSECTOS
Para poder hacerles frente es necesario que los conozcamos y sepamos distinguirlos.
En principio podemos hacer la siguiente clasificación:
– Dípteros: insectos de dos alas. En este grupo encontramos las
moscas, los mosquitos y los tábanos. Este último es el más grande
y sin duda el que posee una picadura más potente y dolorosa, sin
embargo el mayor problema no es ese: la picadura del tábano
puede inocular el virus de la anemia infecciosa equina, una
enfermedad que provoca la disminución progresiva del número de
glóbulos rojos (especialmente peligrosa en potros).
Los tábanos son de hábitos diurnos y gustan de zonas húmedas.
Moscas y mosquitos sienten especial debilidad por las orejas, los
ojos, el hocico y cualquier parte sudada y “abierta” (de ahí que
resulte imprescindible que extrememos el cuidado de las heridas).
Tanto moscas, como mosquitos y por supuesto los tábanos son
organismos que pueden transmitir un agente infeccioso o
infectante.
– Larvas: las larvas de mosca viven durante el verano y se encuentran constantemente revoloteando por encima
del caballo. Resulta prácticamente imposible que el animal no acabe infestado. Con su lamido, el caballo
estimula el desarrollo de la larva y la traslada al interior de su boca, desde donde puede llegar al estómago y
allí adherirse a sus paredes, provocando molestias estomacales e intestinales de diferente índole.
Este es sólo un ejemplo de los problemas que puede causar la presencia de larvas en nuestro caballo.
– Avistas y abejas: las picaduras de estos insectos no son habituales en los caballos, si bien en caso de darse
varias picaduras podrían provocar serias consecuencias en el animal: congestión, respiración irregular,
convulsiones, urticaria...
– Arácnidos: la garrapata es un arácnido que se alimenta de la sangre y que, además, puede transmitir ciertas
enfermedades contagiosas.
Habitualmente las encontraremos en la hierba alta.
LUCHAR CONTRA LOS INSECTOS
Resulta imposible evitar al cien por cien la presencia de insectos en el verano. Sin embargo sí existen algunas cosas que
podemos hacer para reducir la cantidad o por lo menos para minimizar los efectos de sus picaduras.
Una de las vías de actuación se encuentra en la alimentación que proporcionemos al animal, en la cual deberemos
considerar:
– EL AJO: una de las plantas más conocidas y usadas del mundo, que debe ser tenida muy en cuenta por todo
cuidador, ya que nos puede ayudar en numerosos frentes: ayuda a mantener un buen perfil sanguíneo y una
vitalidad general. Además el azufre que contiene contribuye a la buena salud de la piel y la capa... Pero es que,
además, tiene propiedades repelentes de insectos, debidas al olor que tras su ingesta se desprende por los poros de
la piel.
– ANTIOXIDANTES: los antioxidantes son moléculas grandes y estables que tienen la capacidad de absorber los
radicales libres del cuerpo. De esta forma “limpian” literalmente el exceso de toxinas y permiten que sean
excretadas con total seguridad del cuerpo del animal.
La presencia de toxinas (radicales libres) en el cuerpo es mucho más habitual y numerosa en los meses de verano.
Por supuesto, no todos los antioxidantes tienen las mismas capacidades ni la misma utilización: así, por ejemplo,
las vitaminas A y E son muy conocidas por sus propiedades antioxidantes, pero si se toman “puras” con la comida,
lo que haremos será negar al organismo el resto de nutrientes. Por eso es recomendable buscar un producto que
contenga una fuente natural de antioxidantes pero que esté combinada con nutrientes para la salud de la piel.
– ACIDOS GRASOS ESENCIALES OMEGA 3 Y OMEGA 6: resulta recomendable decantarnos por una dieta rica
en este tipo de elementos, válidos para potencias las reacciones antiinflamatorias.
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Por otro lado, en el mercado encontraremos multitud de productos que nos
servirán para espantar insectos.
La gran mayoría de estos productos contiene ingredientes naturales como el aceite
de citronella y la pyretrina. Otros, en cambio, contienen ingredientes sintéticos.
Están disponibles en diferentes formatos, tamaños y, por supuesto, precios: paños,
sprays, aerosoles, cremas y ungüentos.
En relación a estos productos, conviene saber que:
– Aquellos que están realizados a base de agua son menos propensos a causar
irritaciones o reacciones alérgicas en la piel del caballo, aunque tienen el
inconveniente de que no son tan duraderos como las soluciones a base de
aceite.
– Muchos caballos son alérgicos a los aceites y si utilizamos con ellos este tipo de productos, podremos
provocarles severas irritaciones en la piel o quemaduras.
– Las nuevas soluciones de propyleno-glycol son más duraderas que aquellas a base de agua y tienen menores
contraindicaciones.
En cuanto a la forma de aplicación, debe tenerse mucho cuidado de no rociar con repelente las áreas del pelaje que son
cubiertas por la montura. Por esa razón, los paños son preferibles a los aerosoles, ya que cuando éstos son aplicados en
espacios abiertos es muy difícil asegurarse que el repelente cubra solamente las partes necesarias.
OTROS CONSEJOS
Además de todo lo comentado, en su lucha contra los insectos no estará de más que tenga en cuenta la siguiente
información:
– Durante todo el verano mantenga una rutina de limpieza estricta. Resulta fundamental que las instalaciones se
limpien prácticamente a diario.
– Intente evitar montar en las horas de más calor.
– Consulte con su veterinario la posibilidad de suministrar al caballo medicamentos antiparasitarios.
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– No saque a su caballo fuera del establo hasta una hora después del amanecer y hágalo regresar una hora antes
del anochecer (se trata de las horas del día en las que suele haber más presencia de moscas, mosquitos y
tábanos).
– Instale marcos de tela metálica ultrafina en las ventanas del establo, para evitar la entrada de insectos.
– Coloque un ventilador en el establo, que servirá para expulsar fácilmente a los mosquitos, que salen disparados
con una pequeña brisa.
– Cubra al caballo con una sábana o bien con una manta contra
moscas.
– Tenga en cuenta que existen máscaras especiales que cubren la
cabeza del caballo para evitar las más que molestas picaduras en
esta zona.
– Otro elemento a considerar es el collar antimoscas, que limita la
presencia de estos insectos sin causar ningún tipo de molestia al
animal.
– Aplique el repelente antimosquitos antes del anochecer.
– Procure que los montones de estiércol y abono se encuentren a un
mínimo de 1,5 km. (son una llamada directa para la presencia de
mosquitos).
– Evite que se produzcan estancamientos de agua. Drene todas
aquellas zonas en las que el agua corra el riesgo de quedar
estancada.
– No permita que se acumulen las heces en el campo durante largo
tiempo.
– Rocíe las paredes del box con repelente para insectos.
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