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El
asma se muestra en el caballo como una dolencia crónica,
afebril y que puede llegar a producir lesiones irreversibles en
el aparato respiratorio y en el cardiovascular.
Es por tanto una enfermedad que debe ser muy tenida en cuenta y,
como suele ocurrir en todos los casos, deberemos intentar prevenirla
o, cuanto menos, paliarla desde los primeros síntomas para
conseguir erradicarla sin que llegue a producir lesiones de gravedad.
En este artículo tratamos de darle toda la información
necesaria para saber reconocer e intentar reducir los efectos de
esta enfermedad.
CAUSAS DEL ASMA EN UN CABALLO
El asma es un enfisema pulmonar crónico.
Puede venir provocado por una menor capacidad respiratoria que
determina una circulación sanguínea más difícil,
lo que fatiga el corazón y origina insuficiencias cardíacas.
Pero también puede darse el caso contrario: un corazón
débil bombea menos sangre a los pulmones y provoca el enfisema.
En cualquier caso, siempre deberemos tener mucho cuidado con los
resfriados que sufran nuestros caballos, los cuales deberán
ser plenamente curados evitando que persista cualquier síntoma
en el animal, principalmente la tos. En un resfriado mal tratado
o mal curado puede estar el principio de una dolencia que se volverá
crónica y mermará para siempre la calidad de vida
del animal.
Un examen cardiológico nunca estará de más
para descartar posibles dolencias de este tipo.
Podemos señalar las siguientes causas de asma en un caballo:
- Enfisema alveolar crónico: es la causa más común, la que se da en la gran mayoría
de los casos. Sucede tras una persistente hiperdistensión
de los alvéolos, que acaban por romperse y formar cavidades
incapaces de respirar.
Pero ¿por qué sucede esto? Habitualmente suele ser
el resultado de violentos esfuerzos respiratorios producidos al
toser. De ahí que haya que tener tanta precaución
con la tos del caballo.
- Lesiones crónicas del
aparato respiratorio, que pueden tener diferentes naturalezas.
- Lesiones del aparato cardiovascular:
es el asma menos frecuente y en este caso se conocería
con el nombre de “asma cardíaco”.
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SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDADComo hemos dicho, lo más importante
es saber reconocer los síntomas que puedan marcar el comienzo
o aparición del asma. En este sentido, deberemos saber
que:
- Un caballo asmático tiene
una respiración irregular. La
inspiración es correcta, en un solo tiempo como de forma
habitual; sin embargo la espiración es en dos tiempos.
Para espirar, el animal contraerá el costado y el flanco
pero, cuando dé comienzo esa contracción en lugar
de hacerla de forma continuada, se parará, dejándolo
un momento en suspenso para después reanudarla y terminar
con la ayuda de los músculos abdominales.
Sólo con mirar los flancos observaremos una clara “repercusión”.
Si observa este comportamiento en su animal, procure que un veterinario
le realice cuanto antes una revisión.
- Su tos es seca, breve y se produce
con dificultad.
- Se cansa con mucha facilidad,
acabando casi extenuado después de cualquier ejercicio.
- Su recuperación tras el
esfuerzo es más lenta que lo habitual.
TRATAMIENTO
Lo primero que debemos saber
es que el asma no tiene una curación definitiva, puesto
que se trata de una dolencia crónica que puede llegar a
acortar la vida del caballo. Por lo tanto lo más importante
será procurar poner todos los medios necesarios para conseguir
mejorar la calidad de vida del animal dentro de lo posible.
Si es cogido a tiempo, el asma puede llegar a controlarse y podremos
mejorar el estado del animal simplemente con alimentos de fácil
digestión.
Efectivamente, una de las cosas más importantes para el
caballo asmático es que reciba una alimentación
basada en compuestos completos, con una exclusión total
del heno. Además es muy importante intentar eliminar la
presencia de polvo en el forraje, para lo cual siempre es buena
idea humedecerlo.
Estudios recientes han demostrado que una dieta con antioxidantes
protege las vías respiratorias del caballo.
Para alimentarlo, convendrá hacerlo en pequeñas
raciones que se repartirán a lo largo del día.
En cuanto a la medicación, deberá ser prescrita
por el veterinario, si bien se basará en la administración
de antiespasmódicos pulmonares.
Por otro lado deberemos poner
especial cuidado en mejorar las condiciones ambientales del animal,
tratando de mantener el establo lo más limpio posible y
dejándole todo el tiempo que podamos al aire libre.
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Conviene saber que en una cuadra típica,
un caballo puede inhalar más de 12 millones de partículas
cada vez que respira; un número que aumentará si
la cuadra no tiene suficiente ventilación o no cuenta con
las suficientes medidas de higiene.
Estas partículas en
suspensión en el aire incluyen varios tipos de mohos, polvo,
ácaros y otros componentes que irritan la mucosa y causan
inflamación en las vías respiratorias
ante la cual los pulmones se contraerán (con el fin de
limitar la introducción de contaminantes) y aumentan la
producción de moco en las vías respiratorias. Con
esto se limita enormemente la cantidad de oxígeno que recibe
el sistema cardiovascular pudiendo producir enfermedades respiratorias,
que pueden llegar a volverse crónicas (esto es, el asma).
También deberemos facilitar y aumentar el tiempo de reposo
del caballo y, en caso de ser necesario, durante este tiempo de
reposo incluiremos cuidados reconstituyentes. Por supuesto, un
animal convaleciente de una afección
en las vías respiratorias nunca deberá reincorporarse
a su actividad diaria hasta que se produzca la total rehabilitación.
Resulta recomendable evitar los lugares húmedos, el asmático
siempre tendrá mejor calidad de vida en una zona seca.
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