| EL SISTEMA CARDIOVASCULAR DEL CABALLO |
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Al igual que para el hombre, para el caballo el buen estado del Sistema
Cardiovascular resulta de vital importancia para su salud.
A pesar de que los problemas cardiacos son relativamente raros en esta especie,
es labor del cuidador mantener un adecuado control del sistema cardiovascular
del caballo, lo que le valdrá no sólo para garantizar su estado físico, sino
también para disminuir el riesgo de lesiones o, en el peor de los casos, para
acortar el tiempo de una posible recuperación.
Conozcamos por tanto algo más sobre el Sistema Cardiovascular equino.
Conozcamos algo más sobre el Muermo.
EL SISTEMA CARDIOVASCULAR
Aunque a nivel general todos sabemos, más o menos qué es el Sistema Cardiovascular; no conviene que tengamos
dudas a nivel teórico y por eso vamos a hacer un breve resumen, sin entrar en complicada terminología.
Resumiendo podemos decir que el sistema cardiovascular se compone principalmente de dos elementos:
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– Músculo cardiaco: es decir, el corazón. Como todos sabemos, el
corazón es el encargado de bombear la sangre a todas las zonas del
cuerpo. Sus latidos son la referencia que debemos utilizar para el
control del estado físico del animal.
En el caballo, el corazón está situado en la parte izquierda, detrás del
codo, justo en la zona por la que pasa la cincha.
– Venas y arterias, que recorren todo el cuerpo del animal. Las primeras
son los conductos de retorno al corazón, mientras que las arterias son
los que tienen su origen en el corazón.
Las funciones del Sistema Cardiovascular son básicamente dos, (pero de
vital importancia):
1.- Actuar de transportista. Así se encarga de llevar las sustancias
beneficiosas a las células (nutrientes y defensas que puedan utilizar contra agentes externos), al mismo tiempo que
recoge las sustancias de “desecho” para su posterior eliminación.
Todo esto lo hace a través de un medio por todos conocido: la sangre. El volumen de sangre del caballo equivale al 13%
de su peso corporal.
2.- Realizar una labor termoreguladora, garantizando que la temperatura corporal es siempre la adecuada.
LAS PULSACIONES
Como hemos señalado, los latidos o pulsaciones del corazón sirven como referencia para el control del correcto estado
de salud del caballo.
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Por eso debemos tener presente que:
– Si el animal está en reposo, sus pulsaciones oscilarán entre 35 y 40 por minuto
(ppm).
– Como máximo, un caballo alcanzará las 280 ppm.
– Los caballos cuya preparación física sea excelente, bajarán en número de
pulsaciones (pueden llegar a los 26 o 30 latidos por minuto).
– Los caballos con algún tipo de patología presentan pulsaciones más aceleradas.
– Si el caballo se excita o se asusta por algún motivo, sus pulsaciones subirán de
manera repentina.
– Durante las primeras horas de vida, los potros pueden alcanzar las 140 ppm.
– Los caballos jóvenes, hasta el año de vida, pueden latir hasta las 60 ppm.
Podemos tomar las pulsaciones de dos formas diferentes:
– MANUALMENTE: bastará saber dónde se toman y coger un poco de
experiencia.
Existen tres posibles zonas donde tomar las pulsaciones a un caballo:
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– A dos centímetros con respecto a la línea horizontal de los ojos. En
esta zona existen unas arterias y venas que están a un nivel bastante
superficial (se notan fácilmente). Nos permitirán tomar las
pulsaciones con facilidad debiendo tener únicamente precaución en
no confundirnos con los parpadeos del caballo.
– En la cuartilla, en su cara lateral externa. Deberá realizarse una
ligera presión en la mitad, donde encontraremos la arteria digital.
– Un poco más complicado puede ser buscar las pulsaciones en la
cara interna del maxilar inferior izquierdo, por donde pasan las
venas y arterias faciales. Hay que colocar los dedos justo donde
empieza el carrillo.
– MECÁNICAMENTE: existen dos aparatos técnicos que sirven para
medir las pulsaciones: el fonendoscopio y el pulsómetro. Ambos deben
ser colocados cerca del corazón, en la zona de paso de la cincha, por
detrás del codo izquierdo.
Es muy importante que realicemos un seguimiento de las pulsaciones
de nuestro caballo. Bastará con tomar las pulsaciones una vez al mes.
Este sencillo acto, que puede llevarnos no más de 5 minutos, nos
puede proporcionar información de gran valor sobre la salud del
animal:
– Si sabemos cuáles son las pulsaciones habituales del caballo (lo
que se denomina “estado basal”), podremos apreciar casi de
forma inmediata que algo le está sucediendo. Conocer el estado
basal del caballo será un dato de gran importancia en caso de
que necesitemos acudir al veterinario.
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– Evolución de la forma física del caballo; si en reposo las
pulsaciones bajan, será señal de que estamos en el buen camino
en cuanto al entrenamiento.
– Localización de posibles lesiones: una de las formas utilizadas
para la comprobación de las cojeras en el caballo es la presencia
de pulso más fuerte en la arteria digital. Si esto sucede
estaremos, casi con seguridad, ante el comienzo de un posible
proceso inflamatorio.
– Mejora del entrenamiento: un control de las pulsaciones durante
la sesión de entrenamiento nos puede ayudar a determinar si
determinado ejercicio o “reto” puede causar tensión y/o
excitabilidad en el caballo. Esta información es de gran
importancia para planificar el entrenamiento de la forma más
efectiva.
EL TIEMPO DE “ADAMS”
Con el nombre de “Tiempo de Adams” se conoce un método de medición realmente útil para determinar el estado físico
de un caballo y su evolución tras el entrenamiento deportivo.
Se estudian dos parámetros:
– La frecuencia cardiaca (ppm).
– La frecuencia respiratoria (rpm).
De cada una de los datos se realizarán tres mediciones:
1ª.- Con el animal en reposo.
2ª.- Después de 5 minutos de trote.
3ª.- Después de 5 minutos de galope.
Pondremos un ejemplo:
Ppm en reposo= 40
Ppm tras 5 minutos de trote= 80
Ppm tras 5 minutos de galope= 140
140-1/3 (140-80)=140 – 20 =120
El resultado debe ser siempre inferior o igual a 120.
Rpm en reposo= 20
Rpm tras 5 minutos de trote= 40
Rpm tras 5 minutos de galope= 100
100-1/3 (100-40)=1000-20 = 80
El resultado debe ser siempre inferior o igual a 80. |
Análisis de los resultados:
– Si los resultados son los adecuados, significará que el caballo está bien entrenado.
– Si el resultado es adecuado para las ppm pero no para las rpm, significará que el caballo tiene buen potencial, pero
no está bien entrenado.
– Si el resultado es adecuado para las rpm pero no para las ppm, el caballo estará sobreentrenado.
– Si los resultados son malos en ambos casos, estaremos desarrollando un ejercicio inadecuado para el caballo en
particular
LA INFLUENCIA DE LA ALIMENTACIÓN
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A estas alturas nadie duda de la importancia de la alimentación sobre la salud de cualquier ser vivo. En los caballos esto
es más que evidente. Una adecuada dieta que incluya los nutrientes y suplementos correctos puede influir en múltiples
factores de su organismo y entre ellos, por supuesto, en su sistema cardiaco.
Por eso conviene tener presente que existen productos que
ayudan a mejorar la circulación sanguínea. Este tipo de
suplementos deberán ser administrados teniendo siempre en
cuenta las características particulares de cada individuo, su
condición física y las exigencias del entrenamiento que
desarrolle.
Especial atención deberemos tener tras el ejercicio físico o
cuando observemos que el caballo suda. La pérdida de agua a
través del sudor va acompañada de pérdida de sales minerales
de vital importancia para la transmisión de impulsos eléctricos a
los músculos, con lo que, si no se reponen, las consecuencias
pueden ser nefastas. En este punto cobra vital importancia el
suministro de electrolitos.
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