| HIPOTERAPIA, EL AGUA COMO CURA |
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Con
el término Hidroterapia se conoce al tratamiento
con agua aplicada sobre el cuerpo del caballo, un complemento
totalmente necesario para aumentar la eficacia del masaje.
Utilizada para aliviar el dolor y en casos de problemas
inflamatorios, el agua nos ofrece una forma de cura sana, fácil,
segura, económica y, lo más importante, sin efectos
secundarios.
Conozcamos algo más sobre la hidroterapia.
LOS EFECTOS DEL AGUA
La aplicación de agua en el cuerpo del caballo puede tener
diferentes efectos, de corta y de larga duración, según
también la temperatura a la que se aplique. Así:
| Agua fría: en un principio provoca la constricción de los vasos
sanguíneos y el entumecimiento de las terminaciones
nerviosas, si bien al pasar un rato se produce una dilatación
vascular. |
| Agua caliente: comienza por dilatar los vasos sanguíneos teniendo
un efecto estimulante de las terminaciones nerviosas, produciendo
después la relajación prolongada de los tejidos. |
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Así el FRIO suele utilizarse de
dos formas: como tratamiento de urgencia, justo después
de un traumatismo, con el objetivo de detener la hemorragia y
evitar la formación de edema; o bien sobre lesiones antiguas,
para reducir la inflamación y aliviar el dolor.
Al principio el agua fría produce, como hemos señalado,
la constricción de los vasos sanguíneos, lo que
hace que la sangre se dirija al interior del cuerpo, reduciendo
así la circulación y en consecuencia previniendo
la tumefacción de la zona lesionada. Después de
la aplicación del frío, el cuerpo responde dilatando
los capilares, con el objetivo de recuperar el calor perdido,
por lo que se aumenta la temperatura corporal y la tensión
arterial, al tiempo que se contraen los músculos, aumenta
la potencia cardiaca, se estimula el sistema nervioso y la respiración
se hace más lenta y profunda.
También ayuda a controlar el dolor,
gracias a la producción de endorfinas, y a calmar una zona
quemada (para lo cual deberá sumergirse inmediatamente
en agua muy fría, prácticamente helada).
Pero más importante que el frío es, desde el punto
de vista terapéutico, el CALOR, utilizado en la recuperación
de las lesiones y como prevención de futuros problemas.
De hecho en medicina se utiliza de muchas formas diferentes: láser,
ultrasonidos, infrarrojos… si bien está demostrado
que el calor húmedo resulta más eficaz que el seco,
gracias a que penetra más profundamente en el cuerpo del
animal.
El calor disminuye la sensación de dolor, gracias a su
efecto tranquilizante en las terminaciones nerviosas.
Efectivamente, el calor provoca una dilatación que mejora
la circulación y permite llevar una mayor cantidad de oxígeno
y nutrientes hacia los tejidos. Además aporta una gran
sensación de relajación en las fibras musculares,
tendones y ligamentos. Todo ello junto al aumento de la temperatura
corporal y la reducción de la tensión arterial.
Por todo ello el calor suele aplicarse principalmente en fases
de recuperación así como para aliviar el dolor en
lesiones antiguas o para mejorar los problemas de rigidez comunes
en caballos de elevada edad.
APLICACIÓN DE AGUA FRIA
Entendemos por agua fría la que se
encuentra a una temperatura de entre 5º y 15º C.
El frío se aplicará inmediatamente después
de un traumatismo o de una intervención quirúrgica.
En caso de tratarse de problemas graves, no deberemos hacer bajar
la temperatura demasiado, puesto que la reacción del cuerpo
podría resultar contraproducente. En estos casos se estimulará
la zona suavemente, con masajes y
fricciones suaves.
Todo cuidador debe ser consciente de la enorme importancia del
frío para la curación de sus animales, de ahí
que resulte fundamental contar con vasitos de hielo y toallas
húmedas en el congelador, siempre a punto para ser utilizados.
Para la realización de hidroterapia con agua fría,
se podrán utilizar:
Paños con
cierre de velcro: especialmente diseñados para
las extremidades, disponen de bolsas de hielo químico
en su interior. Sumamente fáciles de colocar y
de transportar.
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| Botas
de agua: especiales para las extremidades, pueden llenarse
con agua fría. |
| Cubos |
En cuanto a la técnica a realizar,
puede ser:
Baños de agua fría: aplicados con manguera, directamente sobre la zona afectada.
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Colocación de bolsas de
hielo: cogemos bolsas de plástico y las llenamos
de hielo triturado y agua, la envolvemos en una toalla
y la sujetamos a la zona mediante un vendaje.
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| Cataplasmas: ideales para reducir la inflamación de los tendones.
Se trata de mezclas preparadas con arcillas medicinales.
Deben enfriarse para su aplicación. |
Una toalla de algodón, empapada
en agua fría, previamente enfriada en el congelador
y colocada sobre la zona afectada es un sencillo método
para reducir el dolor y la inflamación.
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Para estimular y aumentar el tono
muscular, pueden realizarse movimientos de fricción
con una toalla o guantes fríos.
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Una esponja empapada en agua fría suele ser muy útil para refrescar al caballo durante
una sesión de trabajo.
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Piscinas: existen instalaciones
especiales con piscinas para la realización de
trabajos dentro de ellas. |
Uno de los puntos más importantes
a tener en cuenta a la hora de trabajar con frío es la
duración del tratamiento:
En caso de urgencia, utilizaremos
hielo y su aplicación puede alargarse de 10 a 30
minutos según el tamaño y el alcance de
la lesión.
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Para casos crónicos: usaremos
hielo de 3 a 10 minutos.
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Herida abierta y sangrante: la
aplicación de frío no puede superar los
15 minutos.
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| Zonas sensibles (cara,
o ingles): nunca más de 2 minutos. |
APLICACIÓN DE AGUA CALIENTE
Entendemos por agua caliente la que está a una temperatura
de 35º a 38º C, pasando a considerarse muy caliente
la que se encuentra entre 38º y 45º C. Debemos ser conscientes
de que la temperatura del calor debe ser siempre entre 5 y 12
º C superior a la temperatura corporal que es de 38º
C, por eso a una temperatura de 50º C o superior, se corre
el riesgo de provocar quemaduras.
Los medios y técnicas para aplicar calor a una zona dolorida
son múltiples:
Bolsas de agua caliente: para su
correcto uso deberemos mantener la bolsa en contacto con
el caballo durante un buen rato.
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Lámparas de calor; resultan
efectivas si bien tienen el inconveniente de que requieren
una instalación especial.
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Almohadillas eléctricas: también muy útiles, aunque debemos tener
la precaución de vigilar siempre al caballo mientras
se estén utilizando para evitar que se enreden
con alguna extremidad..
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| Bolsas de hydrocollator: contienen barro. Se calientan en un recipiente con agua
caliente, envolviéndolas después en una toalla.
Mucha precaución con la temperatura a la hora de
colocarlas sobre la piel del caballo, para evitar las quemaduras. |
Toallas calientes: muy útiles,
si bien deben ser cambiadas cada poco tiempo. Para aumentar
la generación de calor deberán ser tapadas
con un plástico.
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| Duchas de agua caliente. |
Piscinas especiales.
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En lo referente a los tiempos de aplicación,
diremos que generalmente si la temperatura es inferior a 48ºC,
podremos aplicar calor durante un tiempo prolongado o muy prolongado,
siendo lo más habitual entre 10 y 20 minutos (nunca más
de 30 minutos).
En caso de aplicar mucho calor, deberá hacerse de forma
sumamente cuidadosa y siempre menos de 15 segundos. Debemos tener
en cuenta que la aplicación de mucho calor y durante mucho
tiempo produce una excitación de las terminaciones y, en
consecuencia, un gran dolor en las terminaciones nerviosas
(conocida como neuralgia).
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