LA AZOTURIA DIAGNÓSTICO Y PREVENCIÓN
Aunque
la causa que la produce no es aún del todo conocida, lo
cierto es que la Azoturia es una de las enfermedades más
comunes en los caballos de trabajo y de competición.
Dedicamos este artículo a la denominada “enfermedad
del lunes”; una dolencia que provoca en nuestro animal sudoración,
aceleración del pulso, alteración en la coordinación
de los movimientos... Saber detectarla a tiempo resulta fundamental
para su prevención, de manera que cause en el caballo las
mínimas consecuencias posibles.
DESCRIPCIÓN DE LA ENFERMEDAD
La azoturia es una dolencia cuyos síntomas
son bastante claros y visibles; se muestra en el animal por medio
de calambres o espasmos, que normalmente afectan a sus extremidades
posteriores; si bien en los casos más graves puede llegar
a afectar a todo el cuerpo.
Como ya hemos señalado, el origen de la enfermedad es incierto,
si bien sabemos que se presenta mayoritariamente cuando el animal
realiza el ejercicio justo al finalizar de comer en abundancia,
sobre todo si esto se hace después de un periodo de inactividad.
A pesar de que no existe una causa/efecto determinada, se piensa
que la azoturia está directamente relacionada con el trabajo
excesivo y mal realizado; o bien cuando al caballo se le impone
un nivel de tensión y estrés que no es capaz de
soportar.
Por ello los primeros síntomas suelen aparecer cuando el
animal está realizando ejercicio después de haber
disfrutado de una jornada de descanso.
Más técnicamente la enfermedad parece explicarse
de la siguiente forma: tras la realización de ejercicio
(sobre todo si éste no se hace de manera correcta), el
animal produce ácido láctico, que se va acumulando
poco a poco en los músculos. Este ácido provoca
la destrucción paulatina de los músculos, por lo
que se libera mioglobina al sistema vascular (por lo que luego
se encuentra en la orina).
SÍNTOMAS
Vigilar a nuestro animal resulta siempre de vital importancia,
ya que es la única manera de poder llegar a determinar
si efectivamente existe algún problema.
En el caso de la azoturia los síntomas que deben ser vigilados
son los siguientes:
| El
caballo aminora la marcha de repente y sin motivo aparente;
llegando incluso a negarse a
andar. |
| Sus músculos se vuelven
rígidos (normalmente este endurecimiento viene
acompañado de dolor, lo que puede ser uno de los
motivos principales por el que el animal se niegue a continuar
andando). |
| Comienza a sudar. |
| El pulso se le acelera
bruscamente. |
La orina se oscurece.
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Como vemos se trata de síntomas
bastante evidentes y por tanto fáciles de detectar. De
cada uno de nosotros depende el estar lo suficientemente atentos
como para ser capaces de localizar cualquiera de estos síntomas
antes de que la enfermedad se muestre con más virulencia,
lo que podría causar serios problemas al animal.
TRATAMIENTO
Por supuesto no pretendemos dar aquí
un curso de veterinaria para llegar a determinar cómo actuar
en caso de que nuestro animal caiga enfermo. La figura del veterinario
es siempre fundamental en el cuidado de un caballo, puesto que
debe ser él quien determine la existencia o no de la enfermedad
y la manera de proceder en cada caso.
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De cualquier manera, nosotros seremos quienes pasemos más
tiempo con nuestro animal, por lo que nos corresponde su atención
y vigilancia. En caso de que observemos los síntomas antes
comentados, conviene saber cómo hay que actuar antes de
la
llegada del profesional; para lo cual le aconsejamos que lea con
atención los siguientes puntos:
• Resulta imprescindible y básico bajarnos del caballo,
en caso de que nos encontremos montando (hacerlo siempre y como
medida de precaución si vemos que el animal se niega a
seguir andando sin que exista un motivo aparente para ello).
• Cortar cualquier tipo de
ejercicio que esté realizando.
• Dejar que el animal se quede
quieto, evitando movimientos excesivos.
• Mantenerlo constantemente
caliente (será normal que en ese momento el animal se encuentre
sudando).
Poco a poco el estado del caballo volverá a la normalidad,
tanto si es así como si no, resulta imprescindible llamar
al veterinario. Él es el único que puede diagnosticar
la presencia de la enfermedad y actuar en consecuencia.
Habitualmente el tratamiento se compone de inyecciones de Tiamina,
Vitamina E y Selenio. Las cantidades, horarios y formas sólo
las puede determinar el veterinario tras el análisis exhaustivo
de cada caso en concreto.
PREVENCIÓN
No hay ni que decirlo, la
prevención es básica para conseguir que no aparezca
la enfermedad que, de cualquier manera y grado, resultará
desagradable.
Como ya hemos dicho, la azoturia está directamente relacionada
con el trabajo y con la alimentación, por lo que las prevenciones
que deberemos tener se relacionarán directamente con estos
dos puntos:
| Reducir el consumo de alimento en los
periodos de inactividad del animal. |
| Desarrollar un correcto plan de ejercicios.
No conviene sobrecargar al animal de trabajo ni de tensión
o estrés; en ese sentido suele ser conveniente dejar
que un especialista determine los ejercicios convenientes
en cada caso. Esto suele darse principalmente en los caballos
de
competición, sometidos a unos grados de estrés
que en ocasiones no son capaces de superar. |
Al igual que ocurre con los humanos, el
cuerpo del caballo reacciona ante situaciones límites de
diferentes maneras; la azoturia es una de las más habituales.
Por supuesto no todas las razas y dentro de ellas, no todos los
individuos, lo hacen de la misma forma, de igual manera que no
todos los humanos soportamos los mismos grados de estrés.
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