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Con seguridad se habrá encontrado en más de una ocasión con el
problema de que su caballo no quiere comer. Usted le habrá ofrecido
todo tipo de “suculentos” piensos, heno, paja... y nada, se niega en
rotundo.
Si esta situación se prolonga, los riesgos para la salud del animal resulta
obvios. De hecho, si un caballo deja de comer, su sistema inmunitario se
verá perjudicado en un plazo de tan sólo cinco días.
Es nuestra obligación buscar y localizar lo que motiva esta falta de
apetito y, por supuesto, ponerle solución antes de que la situación sea
grave.
A continación dedicamos un amplio reportaje a hablar sobre la falta de
apetito en el caballo, aportándole soluciones que seguramente le serán de
utilidad.
Esperamos que así sea.
LOS MOTIVOS
Por supuesto, antes de intentar poner solución a la falta de apetito de un caballo tendremos que indagar en los motivos
que la provocan.
Éstos pueden ser muy diferentes y de muy distinta naturaleza. En función del motivo en concreto del que se trate,
deberemos poner unas u otras soluciones.
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En primer lugar debemos considerar, por supuesto, un posible problema de salud. Vigile todos estos puntos:
– Posible dolor abdominal: este problema no suele dar síntomas obvios fáciles de ver para el cuidador, sin embargo
es uno de los principales motivos para la falta de apetito del caballo.
Un animal con dolor abdominal recoge algo el abdomen y podremos ver una ligera contracción muscular, trate de
analizar la zona correctamente y si duda, acuda cuanto antes al veterinario.
Tenga en cuenta que un dolor abdominal puede venir provocado por un cólico, por lo que tal vez se esté
enfrentando a algo mucho más grave de lo que en principio podía pensar.
– Úlcera: en nuestros días el porcentaje de caballos con úlceras es altímo (se calcula que hasta un 75% de los caballos
en entrenamiento). Por supuesto estas úlceras provocan un importante malestar en el animal, que terminará por
perder el apetito.
Por lo general un caballo con úlcera comienza comiendo bien, pero cuando el alimento alcanza el estómago, irrita
la pared intestinal y produce un intenso dolor que, por supuesto, le quitará las ganas de seguir comiendo.
– Lesión: resulta habitual que un caballo que ha sufrido una lesión pierda las ganas de comer. De hecho muchos
caballos que se ven obligados a permanecer en el box para curarse de una lesión suelen entrar en cuadros
depresivos que minimizan su apetito.
Esta pérdida de apetito sin duda dificultará la curación de la lesión (el caballo no se sentirá con fuerzas), entrando
así en un círculo vicioso del que sin duda resulta muy complicado salir.
– Problema dental: no nos cansaremos de advertir sobre la
necesidad de vigilar muy de cerca la salud bucal del caballo, ya
que a través de ella podremos advertir gran cantidad de
enfermedades.
Evidentemente si el caballo siente dolor o molestia al masticar,
acabará por dejar de hacerlo... si sospecha que el problema
puede venir por aquí, conviene que se ponga en manos de un
veterinario-dentista cuanto antes.
– Parásitos: sumamente molestos para el caballo, además de
causar enfermedades de muy diversa consideración también
acabarán por reducir su apetito. Conviene por tanto desparasitar
muy a menudo, puede que al principio pensemos que
económicamente esto es un gasto enorme, pero podemos
asegurarle que a la larga le saldrá mucho más rentable.
Además y para asegurarse de que no existen parásitos, no está de
más realizar una prueba de heces por lo menos una vez al año.
– Problemas respiratorios: que no sólo dificultan la ingesta de
comida, sino que además pueden provocar importantes
problemas de acidez.
Aunque podría ser enclavado dentro de un problema de salud, conviene destacar como uno de los motivos más
importantes para la pérdida de apetito, la depresión. Un caballo con depresión suele dejar automáticamente de comer y
sin duda esto le debilitará aún más, haciéndole más difícil el salir de la depresión.
Otro grupo de motivos de gran importancia lo denominaríamos etapas de la vida del caballo, efectivamente existen
diferentes etapas dentro de la vida del caballo en la que se muestra mucho más susceptible de sufrir una pérdida de
apetito, por eso deberemos vigilarlos más de cerca cuando se encuentran en alguna de las siguientes:
– Caballos en competición: cuando un caballo alcanza una
forma física excelente puede dejar de comer de manera
radical. Si esto sucede, podemos dar por hecho que el
caballo se ha “pasado de forma”.
Pero no sólo eso, el caballo utilizado para la competición
suele pasar muchos momentos de nervios y estrés y esto sin
duda afectará a su dieta. Es labor del cuidador, amo y jinete
el proporcionarle los cuidados tranquilizantes necesarios
para que esto no suceda.
Además, la vida del caballo de competición debemos tener
en cuenta que conlleva la necesidad de realizar gran
cantidad de viajes. Intentaremos que estos se realicen con
las mejores condiciones para el animal, utilizando transporte
propio o con transportistas que nos dén la máxima
fiabilidad.
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Resulta habitual que durante el concurso el animal deje de comer y baje de peso, por lo que conviene que estemos
precavidos y tratemos de aumentar su peso antes del comienzo de la competición (entre 10 y 20 kilos).
– Yeguas en época de lactancia: durante esta época es muy importante que vigilemos su peso ya que la producción de
leche debería ir asociada con una ingesta mayor de alimento, si encima la yegua pierde el apetito lo normal es que
baje de peso en exceso.
– Potro recién destetado: puede verse angustiado por la separación de la madre y esta situación puede provocar que
deje de comer.
– Caballo separado de su manada: cuando el caballo está recién separado de su manada es normal que se sienta triste
por estar solo y esto le quitará el apetito.
Además de todo esto, hay que tener especial cuidado con los cambios que nosotros realicemos en la alimentación de
nuestro caballo. Nunca realizaremos un cambio brusco; es necesario realizar los cambios lentamente, empleando entre 7
y 10 días entre un pienso y otro, con el objetivo de asegurarnos de que la flora intestinal se acostumbra al nuevo
alimento y no existe riesgo de cólico. Durante esos días iremos combinando los dos piensos, empezamos dándole la
mitad de la ración del pienso antiguo y la otra mitad del nuevo, para ir aumentando paulatinamente la cantidad del
nuevo y, por supuesto, reduciendo el viejo.
SOLUCIONES
Una vez que hemos localizado los motivos para la falta de apetito de nuestro caballo, podremos intentar ponerle
solución.
Aunque motivos concretos pueden necesitar soluciones particulares, a nivel general le recomendamos que tenga en
cuenta siempre lo siguiente:
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– La necesidad del grupo: el caballo es un animal social, que necesita al grupo, y por eso muchos ejemplares comerán
mejor si lo hacen rodeados de los suyos.
Por eso, si aprecia que un caballo está dejando de comer, le recomendamos que pruebe a ponerlo al lado de otros
caballos.
No deje a un potro recién destetado solo, ofrézcale la compañía de otro potro o, si no le resulta posible, por lo
menos de cualquier otro animal.
– La utilización de estimulantes del apetito: en el mercado encontrará gran cantidad de estimulantes del apetito en
forma de suplementos alimenticios. Consulte con su veterinario antes de utilizarlos.
– La necesaria higiene: procure mantener una correcta higiene con todo el material dedicado a la alimentación de su
caballo, desde el comedero (si desprende malos olores el caballo no comerá), hasta por supuesto la comida
propiamente dicha (evite el exceso de polvo).
Por supuesto, nunca deje restos de comida en la cuadra, sólo servirán para dar olor y hacerlos más repulsivos para
el cliente.
– Existe un truco para aumentar el apetito del caballo, consiste en añadir a la ración diaria levadura o cualquier otra
fuente de vitaminas del grupo B.
– Procure ofrecerle variedad en la dieta: muchos caballos dejan de comer simplemente porque se aburren de comer
siempre lo mismo.
– Por último le recordamos la necesidad de que el caballo tenga siempre a su disposición agua fresca y limpia.
Le ofrecemos también soluciones particulares para problemas concretos:
– Úlceras: un caballo con úlcera precisará de un tratamiento veterinario que, con seguridad, irá acompañado de un
apoyo nutritivo en el que se proporciona fibra fina para proteger las paredes del intentino.
Si el caballo puede mantener su peso sin pienso o grano resultaría adecuado, ya que estos dos compponentes causan
un aumento en la actividad gástrica que puede empeorar notablemente las úlceras.
Lo más adecuado sería mantener al caballo en un lugar con pasto constante.
– Problemas dentales: por supuesto la solución pasa porque un veterinario especializado en dientes ponga solución al
problema en concreto.
De cualquier manera conviene saber que algunos caballos de edad avanzada no quieren comer heno porque no son
capaces de masticar adecuadamente. En estos casos podemos probar a proporcionarles remolacha que previamente
habremos puesto a remojo.
– Yeguas en época de lactancia: debemos tener en cuenta que si la yegua picotea forrajes diferentes a lo largo del día,
se verá favorecida notablemente la producción de leche de calidad, así como el mantenimiento del peso de la
yegua. Algunos cuidadores optan por mejorar la alimentación incluyendo aceite de girasol, maíz, soja o germen de
trigo.
– Caballos en concurso: como hemos comentado antes, se recomienda aumentar el peso del caballo antes de la
competición. Para ello aumentaremos su ración unas dos semanas antes, utilizando algún producto rico en calidías
o suplementos específicos para ganar peso.
Durante el concurso nos preocuparemos constantemente de que tome suficiente forraje, dejándole incluso tomar
hierba fresca CUANDO EMPIEZA A COMER “¡Por fin!, ¡Gracias a Dios!, ¡Ya pasó!”.... eso es lo que usted ensará... y ofrecerá a su caballo todo tipo de comida en
cantidad.
Pues bien en este momento deberemos tener especial cuidado, no ya sólo con la cantidad, sino fundamentalmente con el
tipo de alimento que le proporcionamos. Al principio no es adecuado dar al animal una dieta rica en energía y
carbohidratos, debemos ser plenamente conscientes de que cualquier cambio brusco en la alimentación del caballo
puede llevarle directamente a padecer cólicos o laminitis, con lo que estaremos solucionando un problema y empezando
otro tal vez más grave.
Por supuessto no nos olvidaremos de la necesidad de distribuir el alimento diario en varias tomas a lo largo de la
jornada, única forma para aumentar la eficacia de la absorción.
En función de los motivos que conllevaran la pérdida de apetito, deberemos establecer un tipo de dieta u otro:
– Cólicos: antes de determinar una dieta específica, será necesario analizar el tipo de cólico del que se trata y la parte
del sistema digestivo que se ha visto afectada.
Si el caballo ha sido operado; precisará de una dieta especial. Después de la anestesia se recomienda darle un buen
heno o un pienso especializado. Tras una semana de la operación se podrá empezar a proporcionar una dieta apta
para el caballo en descanso.
Antes de tomar cualquier decisión, se consultará con el veterinario que haya realizado la operación.
o Se ha quitado parte del colon: el caballo necesitará de más proteínas y fósforo, disminuyendo la cantidad
de fibra. Grano y alfalfa en pequeñas dosis será la mejor dieta.
o Se ha quitado parte del intestino delgado: evitaremos los cereales, decantándonos por el heno, la
remolacha y los piensos altos en fibra.
o Pérdida de parte del ileon: necesitará suplementos de vitaminas A, D y E.
– Infecciones graves o quemaduras: el caballo precisará de fluidos, proteínas y vitaminas solubles en agua. Se
recomienda:
o 14-16% de proteínas.
o 7-10% de aceite con vitaminas B.
o Vitamina E
– Problemas de hígado: suele suponer el tener
dificultades en la absorción de proteínas, aceites y
glucosa. Se recomienda:
o Dieta alta en almidón.
o No tomar sal.
o Poco aceite.
o Repartir las comidas en varias tomas diarias
(de 3 a 6).
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– Problemas respiratorios o tos: proporcionaremos heno
mojado o granulado de fibra sin polvo.
– Problemas en el intestino: mucho cuidado con la fibra,
que le resultará sumamente difícil de digerir.
Buscaremos una dieta ligera que complementaremos
con algún multivitamínico (consultar al veterinario).
– Caballo con lesión o depresivo: resulta fundamental que los caballos con estos problemas consuman suficientes
aminoácidos, macro y micro-minerales y vitaminas, elementos todos que le ayudarán a regenerar tejidos dañados y
a recuperarse mejor.
A un caballo con depresión deberemos intentar ofrecerle siempre “lo que le apetezca”.
– Cualquier otro tipo de problema de salud: si el caballo ha sufrido un problema de salud, convendrá que
consultemos con el veterinario sobre la dieta que mejor le va.
En caso de que estemos seguros de que la falta de apetito no se debe a problemas de salud, podemos plantearnos ofrecer
a nuestro caballo una dieta que cumpla una única y principal característica: que le guste. Para saber si es así o no será
necesario que probemos con diferentes alimentos hasta encontrar aquel que al caballo le satisfaga (no se preocupe, en
nuestros días hay suficientes tipos de piensos en el mercado como para poder probar y probar).
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