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Cuando escuchamos hablar de paperas todos nos
remontamos a nuestra niñez y la asociamos a una dolencia
puramente humana. Sin embargo, lo cierto es que las
paperas son una enfermedad bacteriana descrita en los
caballos desde el año 1600.
Infección aguda, infecciosa que afecta al tracto respiratorio
superior de los caballos, resultando además una
enfermedad altamente contagiosa.
Aunque ataca principalmente a los caballos más jóvenes
(de 1 a 4 años, tal y como ocurre con las personas), es
sumamente contagiosa, lo que obliga al aislamiento de los
caballos enfermos de manera automática.
Conozcamos algo más sobre esta dolencia.
QUÉ SON LAS PAPERAS EQUINAS
Como hemos dicho, las paperas son una infección aguda y
altamente contagiosa.
Está causada por la bacteria Streptococcus equi var, coco Gram
Positivo y parásito obligado del caballo. Ésta es una bacteria
intracelular que habita en las células de los glanglios linfáticos,
sobre todo en los ganglios alrededor de la cabeza y de la garganta.
El periodo de incubación de la enfermedad es de aproximadamente
una semana (pudiendo ir desde los 4 hasta los 10 días). El
microorganismo se descarga al aire por medio de las descargas
nasales mucopurulentas y el pus de los abscesos abiertos de los
animales infectados.
La bacteria es capaz de sobrevivir en el medio ambiente y en los
bebederos.
Según se dice, cuando esta enfermedad afecta a una explotación, la
sufrirán el 100% de los animales de la misma, provocando un grado
de mortalidad que podrá alcanzar hasta el 8%.
Y, por supuesto, lo peor de todo para nuestros caballos es el dolor:
la inflamación suele ser sumamente dolorosa.
CAUSAS DE LA APARICIÓN DE LAS PAPERAS
Las paperas se transmiten por contacto directo con otros caballos infectados, o bien por contaminación ambiental.
Tal y como hemos comentado, afectan principalmente a los caballos más jóvenes, sobre todo si se dan las siguientes
condiciones:
– Trabajo excesivo.
– Exposición constante a la intemperie.
– Exposición a los cambios de temperatura.
– Durante el proceso de dentición.
– Ingestión de la bacteria o inhalación de aerosoles que la contengan.
Ni que decir tiene que la enfermedad se transmite también por contacto directo con otros caballos infectados, pero los
propios cuidadores pueden actuar también como una fuente de transmisión de la enfermedad.
PREVENCIÓN
Aunque su empleo y sus resultados aún están muy cuestionados a nivel general, en el mercado encontraremos vacunas
que se emplean como preventivas cuando se tiene sospecha de una posible futura infección.
Consulte siempre con su veterinario.
SÍNTOMAS
Los síntomas que nos harán temer la aparición de paperas en el
caballo son bastante “claros”:
– Fiebre alta (40 ºC)
– Depresión.
– Inapetencia.
– Anorexia.
– Ganglios de la cabeza (submandibulares y retrofaringeos)
inflamados.
– La inflamación suele pasar rápidamente a los ganglios del
cuello (parotideos), que estarán duros y con dolor.
– La inflamación irá en aumento con el paso de los días, hasta tal
punto que las estructuras afectadas se ablandan y drenan de
manera espontánea, expulsando grandes cantidades de pus
(esto suele suceder transcurridos aproximadamente 10 días
desde el comienzo de la enfermedad).
– Tos grave y muy frecuente.
– Respiración dolorosa.
– Descargas nasales serosas o mucosas (no siempre).
La duración de este proceso es de unos 10 días, que será cuando los abscesos maduros se abran.
La resolución de la enfermedad se produce entre 3 y 6 semanas después.
POSIBLES COMPLICACIONES
En los casos más graves, el crecimiento de los ganglios del cuello es hacia el interior, pudiendo provocar un cuadro de
asfixia que, con seguridad, requerirá asistencia veterinaria urgente.
Por otro lado, la mayor complicación que pueden presentar las paperas es la metástasis a otros ganglios del cuerpo (es lo
que se conoce con el nombre de “Papera Bastarda”), que puede llegar a comprimir vísceras como en el caso de los
ganglios mediastinicos situados en los pulmones, así como la contaminación a otros órganos internos cuando drenan los
abscesos.
La aparición y desarrollo de la enfermedad será diferente en función del estado general del animal, teniendo en cuenta
que si su estado inmunológico no es adecuado, se favorecerá la diseminación de los estreptococos por la cadena
ganglionar del organismo, provocando una fuerte infección y la invasión a los órganos internos cuando se drenan los
abscesos.
TRATAMIENTO
Lo primero que debemos hacer tras comprobar que un caballo sufre de paperas es apartarlo del resto de animales y
proceder a limpiar y desinfectar todos los elementos del equipo que hayan estado en contacto con ellos.
En el tratamiento a dar a un caballo con paperas lo más importante será estimular la maduración de los abscesos para
acelerar su denaje.
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Con el fin de aminorar en lo posible el dolor que suele producir el proceso de creación, crecimiento y apertura de los
abscesos, se aconseja el uso de antitérmicos.
Aunque la penicilina ha demostrado ser muy eficaz contra el
estreptoccoco equi, lo cierto es que no se aconseja el uso de esta
medicación cuando el caballo sufre de paperas, ya que resulta
más recomendable esperar a la maduración de los abscesos
(para fomentarla se utilizan cataplasmas calientes) para, una vez
maduros, proceder a estimular su drenaje. Sólo se utilizará la
penicilina en los casos en los que se produzcan serias
complicaciones respiratorias, o bien se metastatizan ganglios no
habituales como el hígado, los riñones...
Además del tratamiento médico (que por supuesto deberá ser
indicado por el veterinario), es conveniente que el cuidador sepa
cómo debe comportarse con un animal enfermo: conviene que
tengamos al animal siempre bien cubierto y en un lugar cálido,
le suministraremos alimentos de fácil digestión y le aplicaremos
cataplasmas emolientes de malva o de tumefacta (hay quien
realiza simples unciones de mantequilla), todo con el din de
provocar la maduración de los abscesos.
Ni que decir tiene que resulta totalmente necesario para la
correcta curación del animal, que limpiemos muy bien y de
manera constante los ganglios que supuran.
CUIDADOS POSTERIORES
El pus que viene asociado a esta enfermedad, surgido por la ruptura de ganglios, suele ser altamente contagioso por
contacto, a lo que se suma el hecho de que los gérmenes suelen permanecer por mucho tiempo en la zona, en
consecuencia lo más normal es que la infección tienda a reproducirse durante 3 ó 4 años en la explotación.
Para intentar evitarlo en la medida de lo posible, se recomienda que se utilicen unis equipos especiales (tanto materiales
como humanos) para tratar con los animales afectados, alejándose lo máximo posible del resto.
Además deberá procederse a la desinfección completa y exhaustiva de los pasillos, las cuadras y todas las zonas por las
que se hayan podido mover los infectados y sus cuidadores.
Las vacunas preventivas de las que hablábamos antes, si bien no se han mostrado eficaces para evitar la enfermedad, sí
lo pueden ser para evitar un rebrote de la misma una vez que se ha dado dentro de una explotación. Su uso en estos
casos es más que recomendable.
Por lo que respecta al animal afectado, le daremos una alimentación más bien líquida y muy nutritiva durante unos días
(consultar con el veterinario).
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