| LOS CUIDADOS DE NUESTRO CABALLO EN INVIERNO |
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Se
acercan los crudos días de invierno, el frío nos
acecha y, al igual que nosotros tomamos nuestras propias precauciones
contra él, convendrá que tengamos en cuenta toda
una
serie de necesidades que nuestro caballo tendrá con la
llegada de las bajas temperaturas.
El frío afecta enormemente al caballo: su alimentación,
su trabajo… todo se ve afectado
durante el invierno. Conviene que el cuidador esté precavido
y sepa cuáles son los cambios a realizar para minimizar
las consecuencias.
Como suele decirse… ¡más vale prevenir que curar!
LA ALIMENTACIÓN
La alimentación es sin duda la parte más importante
a tener en cuenta con la llegada del frío.
Tanto si el caballo pasa la mayor parte del invierno en el box
como si lo hace al aire libre, el frío conlleva la necesidad
de una serie de cambios en su alimentación.
Primeramente y como medida básica, se deberá pasar
de una dieta verde a otra seca.
Teniendo en cuenta que un cambio repentino en la alimentación
del caballo puede generar trastornos en su aparato digestivo (llegando
incluso a provocar cólicos, problemas circulatorios, azoturia…),
realizaremos el cambio de manera progresiva, dejando por ejemplo
que durante unos días continúe pastando durante
el día y darle alimento seco por la
noche. Poco a poco el pasto irá a menos y deberemos suministrarle
únicamente la dieta seca de la que hablamos.
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Por otro lado y si el caballo va a estar
al aire libre, deberemos tener muy presente que a partir del mes
de octubre lo normal es que la hierba empiece a escasear y la
poca existente tendrá muy bajo nivel nutritivo.
En consecuencia será recomendable que la dieta se complemente
con dos elementos: pienso concentrado y heno. Le daremos por tanto
unos pocos kilos de concentrado (entre 3 y 4 kilos diarios será
suficiente), además del heno (del que suministraremos igualmente
una cantidad que ronde los 4 kilos, durante el periodo de más
frío). Los alimentos concentrados sirven para desarrollar
musculatura y generar energía, ambos muy importantes ya
que para el caballo es necesario mantener su volumen durante el
invierno, para poder estar caliente y en correcto estado de salud.
Para administrar esta comida podemos servirnos de un comedero
colocado en el campo, el cual deberá estar correctamente
resguardado al tiempo que deberá tener un fácil
acceso de tal manera que el caballo pueda servirse libremente
siempre que quiera. No resulta recomendable dejar el heno en el
suelo, puesto que corremos el riesgo de que se llene de humedad
y suciedad, volviéndolo inservible o, lo que es peor, provocando
cualquier tipo de enfermedad a nuestro caballo.
Para caballos con problemas respiratorios el heno puede ser cambiado
por paja. Resulta recomendable que durante el invierno vigilemos
más de cerca el peso del animal, puesto que es la época
del año en la que tienen mayor tendencia a perder peso.
EL TRABAJO
El frío también influye notablemente en el trabajo
realizado por nuestro caballo.
Son varios los elementos a tener en cuenta a la hora de hacer
trabajar al animal durante el invierno.
En primer lugar, al salir del box para comenzar el trabajo, debemos
ser plenamente conscientes de que sus músculos estarán
fríos, anquilosados, por lo que ponernos manos a la obra
sin realizar previamente un buen calentamiento es poco menos que
una locura.
Por lo tanto en invierno siempre deberemos tener en cuenta que
se precisa de un tiempo previo para el calentamiento antes del
trabajo.
Durante el trabajo deberemos tener especial
cuidado con el sudor del caballo. En los meses de calor, la transpiración
no supone mayores problemas, pero con el frío puede conllevar
el enfriamiento del animal y los consiguientes problemas físicos.
Por eso siempre se recomienda que antes de regresar al box, realicemos
los siguientes pasos:
| Deberemos hacer que el
caballo vaya al paso durante unos minutos, con el objetivo
de que se
seque por completo. |
| Esperar unos minutos
antes de quitarle la silla. Para ello nos aseguraremos de
que no colocamos al animal en un lugar donde puedan existir
corrientes de aire (muy peligrosas en invierno). |
| Terminaremos de secarlo
frotándole con un puñado de paja seca. Conviene
insistir en el cuello, pecho, espalda y riñones. |
| Lavamos las patas (para
eliminar restos de barro) con una ducha y le secamos a conciencia
(con especial cuidado de los pliegues, para que no se formen
grietas). |
| Le colocamos una manta. |
Algunos cuidadores para secar al animal
y al tiempo favorecer la recuperación de los músculos
tras el trabajo, lo colocan bajo lámparas de infrarrojos
y/o ultravioletas.
Por último una recomendación: no se debe trabajar
al caballo hasta tal punto que se vea obligado a respirar fuerte,
ya que se le pueden dañar los pulmones de manera irreparable
al inhalar aire tan frío.
EL ESQUILADO
No se recomienda esquilar completamente al caballo durante los
meses de frío.
En invierno resulta más recomendable esquilar únicamente
la parte de la manta, cortándole las partesinferiores del
abdomen y del cuello (lo que por otra parte le protegerá
de la transpiración excesiva durante el trabajo). Es te
tipo de esquilado nos permitirá además mantener
una correcta higiene con mayor facilidad.
En caso de que resultara necesario el esquilado completo, deberemos
tener la precaución de mantenerlo siempre tapado con una
manta, principalmente durante la noche.
OTROS CONSEJOS A TENER EN
CUENTA
Además de lo comentado, todo buen cuidador deberá
tener en cuenta una serie de puntos con la llegada el invierno:
Durante el invierno las horas de sol
se reducen, po lo que lo normal es que el animal pase menos
tiempo fuera y más en el box. Hay que aprovechar antes
de que llegue el frío extremo para preparar convenientemente
este box, realizando una limpieza completa del mismo (incluyendo
desinfección en caso de considerarlo necesario).
Durante esta limpieza comprobaremos que todo está correcto:
ventanas y puertas cierran bien, la madera no se encuentra
estallada… |
En el campo, el caballo necesita de
un buen cobertizo donde poder resguardarse de la lluvia, el
viento y el frío extremo.
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Compruebe que tiene acceso directo
y fácil a una fuente de agua limpia y no excesivamente
fría (si lo está puede negarse a comer).
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