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La aparición de sobrehuesos es una de la dolencias más comunes entre los
caballos.
Este es sin duda un tema que preocupa y mucho a cualquier cuidador, ya que
pueden aparecer sin previo aviso, suponiendo una serie de dolores y problemas
para el animal que pueden llegar a ser realmente serios.
Por eso resulta tan importante que los tomemos muy en serio y que intentemos
hacer todo lo posible para evitar su aparición o, cuanto menos, para intentar
localizarlos lo antes posible y aplicarles todas las posibles soluciones.
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QUÉ SON LOS SOBREHUESOS
Los sobrehuesos son afecciones de la caña que
se producen en la cara lateral, ya sea interna o
externa.
Pueden localizarse en cualquier parte de los
miembros, con una mayor incidencia entre el
metacarpiano principal y el rudimentario.
Por lo general, aparece en forma de
protuberancia ancha y redonda, aunque en otras
ocasiones es oblonga y desciende a lo largo del
hueso estiloides.
Los sobrehuesos, además de causar dolor que
podrá ser de diferente intensidad, provocan que
el caballo no pueda ser montado (lo que podrá
ser circunstancial o, en el peor de los casos, de
por vida).
MOTIVOS PARA LA APARICIÓN
DE SOBREHUESOS
Los motivos principales para la aparición de sobrehuesos son:
– Esguince de ligamento inter-óseo medial del metacarpo.
– Defectos de aplomo; es decir, que el animal apoya más adentro que lo normal, provocando que también el carpo
apoye más adentro y uno de los huesos, el segundo carpal, apoya directamente sobre la cabeza del rudimentario y
lo desciende,
– Estrés, de cualquier forma:
– Físico: un golpe.
– Psicológico.
– Cambios en los hábitos alimenticios.
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LOCALIZAR LA DOLENCIA
Resulta evidente que lo más importante para curar a nuestro caballo es que seamos capaces de localizar el problema con
la máxima antelación posible. Esto no sólo nos hará avanzar mucho camino en la solución, sino que también evitaremos
muchos dolores al animal.
Conviene saber que en muchos casos no existirán unos signos claros de
lesión, es decir, no se dá una manifestación evidente de un problema; sino que
con el tiempo (y el consecuente aumento del problema), podremos apreciar
cambios en la zona que básicamente consistirán en un aumento de la región.
Por todo eso, deberemos prestar mucha atención a nuestro caballo y sospechar
siempre que veamos cualquiera de estos signos:
– Cojera: que puede ser leve o acusada.
– Aumento del volumen en la zona.
– Tumefacción de la zona: que aparecerá en aquellos casos en los que
exista un esguince.
– Dolor a la palpación. POSIBLES CURAS
Muchas veces, al advertir los síntomas antes mencionados, el cuidador acude al herrador solicitando la colocación de
una herradura correctora, sin darse cuenta de que con ello no sólo no estará solucionando el problema, sino que además
podemos agravarlo, puesto que con este tipo de herraduras pueden aumentarse las tensiones sobre los ligamentos.
También es muy común solicitar consulta al veterinario, quien puede recetar analgésicos o antiinflamatorios que
tampoco servirán para atajar la enfermedad.
Lo más adecuado es, por tanto, acudir a un especialista, lo cual deberá realizarse al mínimo signo de que nuestro caballo
está andando de una forma no habitual.
A la hora de curar un sobrehueso es preciso analizar primeramente si está o no activo. Se considera activo un
sobrehueso que es tejido vivo y no activo aquel que es tejido muerto.
Un sobrehueso muerto puede eliminarse mediante ultrasonidos o láser aplicado directamente sobre la zona. Por lo
general, bastarán unas pocas sesiones para su total desaparición.
Más complicado es el sobrehueso que está activo.
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