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Es la modalidad más joven de la
equitación nacional. Nacida en Europa a mediados del siglo
pasado, la equitación sobre ponies nació en Inglaterra
en 1929 y se difundió rápidamente por Europa y al
resto del mundo.
A Sudamérica, específicamente Argentina y Brasil,
llegó en la segunda mitad de la década de los ochenta,
mientras que en nuestro país comenzó a organizarse
en 1999 y se incorporó oficialmente a la Federación
Ecuestre de Chile a fines de 2001.
Básicamente, la equitación en pony persigue introducir
a niños de muy corta edad a las disciplinas ecuestres,
pero con una pedagogía y un caballo adecuado a su tamaño
y madurez.
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Los ponies, técnicamente, son caballos
que no superan el 1,48 metro de alzada, los que a su vez se dividen
en categorías según su altura.
Es una enseñanza más lenta, pero muy efectiva. Los
ponies en el mundo practican todas las modalidades ecuestres y
más. Tienen competencias de Salto, Adiestramiento, Concurso
Completo, Polo, Volteo e incluso competencias de disfraces y Pony
Games.
Un pony llega a saltar Grandes Premios de hasta 1,35 o 1,40 metro.
La enseñanza es lúdica, pero bastante profunda.
Los menores aprenden desde limpiar y ensillar al caballo hasta
complicados ejercicios competitivos.
Además, no hay grandes caídas,
y los niños deben aprender de todas las disciplinas ecuestres,
para que una vez que pase a los caballos grandes elija la que
más le gusta.
Aunque en nuestro país su popularidad todavía es
escasa, en el mundo ya se han visto sus frutos. La equitación
en pony provee al deporte ecuestre tradicional de muchos y muy
buenos jinetes, de depurada técnica y conocimientos.
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