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Fue un veterinario, E. Gayiot,
quien comenzó a cruzar caballos árabes y pura sangre
(en 1843) para obtener una nueva raza. En otros países se
intentaron los mismos cruces, de los que surgieron después
las distintas razas de anglo-árabe (español, polaco,
húngaro, etc.) pero fue precisamente en Francia donde la
nueva raza tuvo enseguida tanto éxito, que los mismos ingleses
comenzaron a criar también este anglo-árabe francés,
que pasó a llamarse simplemente anglo-árabe.
En la actualidad, el francés es el más
difundido de todos los caballos anglo-árabes.
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